El embarazo indeseado de la Cenicienta

Ciertas penurias son tan antiguas como la especie

 

Los coleccionistas tenemos el reflejo (tal vez insano) de relacionar cualquier tema que se imponga en la agenda cotidiana con alguna película que hayamos visto.

Durante esta última semana intenté hacer eso con el tema del aborto, o más bien acerca de los embarazos indeseados y sus consecuencias emocionales. La verdad es que hay varias películas, pero encontré que para las filmografías centrales (Estados Unidos y Europa) el tema ya casi ha desaparecido. Algo natural, puesto que es un asunto prácticamente resuelto en estos países.

Recordé vagamente una película con James Mason, que introducía sobre el final el tema del embarazo no deseado y de las penurias que puede provocar en una mujer. Su título es Caught (su traducción textual sería Atrapada), y es particularmente interesante porque fue rodada en 1949, durante el apogeo del Código Hays y sobre todo porque su director es Max Ophüls, a mi juicio uno de los directores más exquisitos de la historia, cualidad sin la cual difícilmente hubiera podido filmar historias como esta.

La película trata sobre una muchacha llamada Leonora (Barbara Bel Geddes) que sabe muy bien que para acceder a la clase alta deberá casarse con un millonario. Sus ambiciones se consuman cuando conoce a un tal Smith Orligh (Robert Ryan), una especie de playboy engreído que en realidad decide casarse con ella tan solo para contradecir a su psicólogo. La película no escatima minutos para describir qué clase de personaje es este tal Orligh, un tipo capaz de decir que su esposa es una empleada más en su corte de servidores y tratarla como tal.

 

Una moderna Cenicienta (Barbara Bel Geddes) y su marido maltratador (Robert Ryan).

 

Por supuesto que este cuento de la Cenicienta en Los Ángeles va a durar poco y nada. Cansada del destrato de su marido, Leonora se escapa a Nueva York para iniciar una nueva vida cuyo primer paso será emplearse como recepcionista de un consultorio médico en la parte baja de la ciudad. Allí conocerá a Larry Quinada (James Mason), un pediatra comprometido con su trabajo y de una enorme sensibilidad. Es decir, todo lo contrario de Smith.

Es de esperar entonces que parte de la nueva vida de Leonora sea el inicio de un romance con el doctor Quinada. Pero ella ha ocultado que está embarazada, razón por la cual está totalmente indefensa ante los embates de su ex marido que, además de tener dinero, tiene a la ley de su lado y ha puesto todos estos recursos para recuperarla.

Debo hacer un esfuerzo para no contarles el desenlace de esta película. Sólo diré que el embarazo se presenta apenas como un elemento más para acentuar los padecimientos de Leonora, pero que adquiere un significado enorme en los últimos minutos del metraje, al momento en que ella deba cortar el nudo gordiano. Parece increíble para un film de la época; pero de la decisión de deshacerse de un futuro hijo dependerá la felicidad de nuestra protagonista, que hace ya un buen rato dejó de creerse el cuento de la Cenicienta.

Quedará pendiente revisar cuánto de Caught aporta al debate de nuestros días, y a primera vista uno supone que no debiera ser demasiado dadas las distancias temporales y culturales. Sin embargo hay algo que persiste tal cual entre esta película de 1949 y nuestros días y que justifica esta nota. Se trata de la soledad de la mujer ante un embarazo no deseado, de su obligación de ocultarlo para no ser condenada y de cuánto puede frustrar una ambición tan elemental como la felicidad.

Al igual que en su obra mayúscula Carta de una enamorada y en un extraordinario ejercicio de estilo, Max Ophüls retrata con enorme sensibilidad la desesperanza y la ilusión de una mujer, valiéndose de una herramienta maravillosa que tiene el cine sonoro: el silencio interior.

 

 

 

 

FICHA TECNICA

Título original Caught / Año 1949 / Duración 88 min. / País Estados Unidos / Dirección Max Ophüls / Guión Arthur Laurents (de la novela de Libbie Block) / Música Frederick Hollander/ Fotografía Lee Garmes / Reparto James Mason, Barbara Bel Geddes, Robert Ryan

 

1 comentario
  1. Cecilia dice

    Excelente artículo.

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