Juicio al Falcon Verde

Comenzó el juicio oral por los secuestros de 24 trabajadores de Ford Motors Argentina.

 

La de los trabajadores de Ford es la primera causa que se mete técnicamente con la responsabilidad empresaria en la dictadura. El debate está a cargo del Tribunal Oral Federal 1 de San Martín que juzga la responsabilidad de dos ex directivos de la empresa: Pedro Muller, ex gerente de manufactura y Héctor Sibilla, ex jefe de seguridad de la planta de General Pacheco. Se les atribuye, entre otras cosas, el aporte concreto que implicó la instalación de un centro clandestino de detención en el interior de la fábrica y señalar a los trabajadores que debían ser secuestrados y torturados. La investigación sobre las responsabilidades de los directivos de la empresa Ford se inició en 2002. Y el comienzo del debate se fue demorando debido a los planteos dilatorios de las defensas y las dificultades para integrar el tribunal. Durante ese lapso falleció uno de los imputados, Guillermo Galarraga, ex gerente de relaciones laborales, en un proceso de años en los cuales fallecieron 12 de los 24 trabajadores.

El comienzo del juicio es importante y marca un nuevo hito en la historia del juzgamiento por crímenes de lesa humanidad. "Hasta ahora hubo una sola condena en este campo: Marcos Levin, pero no se trabajó el caso en términos de responsabilidad empresarial sino en términos de intervención concreta de él como propietario de La Veloz del Norte", explicó la abogada y querellante Elizabeth Gómez Alcorta en diálogo con mundolesa.com. "En este caso, en cambio, la responsabilidad es claramente empresarial por los aportes concretos que son múltiples. Desde la más grave como la instalación de un lugar de tortura en los quinchos hasta las detenciones dentro de la fábrica. Aportaron las listas que muchas esposas de compañeros vieron cuando fueron a reclamar a Campo de Mayo. Los militares les mostraban la lista con el logo de Ford, una lista entregada por la empresa para las personas que debían detener".

Durante la dictadura, en distintas fábricas del país se combinaron los objetivos de las Fuerzas Armadas con los objetivos de las empresas para reprimir a los trabajadores y detener cualquier tipo de organización sindical. La conflictividad entre el capital y el trabajo, con resolución represiva, fue parte de la estrategia empresarial para aumentar las ganancias. Además, brindaron a los militares una serie de recursos materiales, listas de personas o espacio para montar centros clandestinos como sucedió con Ford.
"Cuando hicimos la investigación de responsabilidad civil (desde el Pograma Verdad y Justicia del Ministerio de Justicia con Flacso y el Cels), vimos que Ford es un caso en el que uno podía hacer la lista de aportes y tenía todo. Uno de los imputados ahora fallecido llegó a decirles a los trabajadores en una reunión antes del golpe que ya no regían los fueros sindicales y que le mandaran saludos a Camps. Los trabajadores dicen que no sabían quién era Camps. Por eso el caso está probado, es evidente, y sin embargo costó tanto llegar a juicio. ¿Qué hubiera pasado si hubiésemos llegado a juzgarlos? Creo que acá falta lo que sucedió con las Fuerzas Armadas: un proceso de justicia masivo en el que quedó claro que el plan sistemático fue comandado por las Fuerzas Armadas. Yo no sé qué hubiese pasado si el proceso de justicia hubiese abarcado antes a los responsables civiles. Tal vez ya no hablaríamos de responsables individuales, sino de estructura".

Crédito de la imagen: Juan Carlos Distéfano. 1977.

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