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La nota del domingo

¿Qué hacía allí el submarino?

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El pase obligatorio a retiro del jefe de Estado Mayor de la Armada, Marcelo Srur, al cumplirse un mes de la desaparición del submarino, conduce hacia anécdotas personales lo que debería tratarse como una crisis estructural. Lo que se ve por ahora es una riña entre los altos mandos para atribuirse la responsabilidad por la tragedia.

La revista The Economist subestima en 70 por ciento el porcentaje del presupuesto de Defensa aplicado en la Argentina a salarios y jubilaciones (se acerca al 90 por ciento en el presupuesto 2018), y lo compara con el tercio del gasto estadounidense que va al pago del personal activo y pasivo. La diferencia es lo que cada uno puede volcar a material y operaciones.

Como el octavo país del mundo en superficie (y eso sin contar su porción marítima, que supera la territorial) la Argentina necesita aviones, buques y submarinos para disuadir a potenciales enemigos. Pero The Economist añade que para “algunos expertos en defensa”, las Fuerzas Armadas también deberían enfrentar el tráfico de drogas, el terrorismo (que afortunadamente aquí no existe) y la pesca ilegal, y es consciente de que ello requeriría una reforma legal, porque Macrì considera muy restrictivo el marco vigente desde el decreto de Kirchner de 2006.

Concluye The Economist en su primera edición de diciembre de 2017: “Expandir el rol de las Fuerzas Armadas requeriría gastar más de lo que el gobierno se puede permitir, mientras trata de reducir el déficit fiscal, que es el 4,6 por ciento del PBI antes del pago de intereses de la deuda. La búsqueda de una estrategia militar y de Fuerzas Armadas capaces de llevarla a cabo llevará más tiempo que la del submarino San Juan”. Tanto el presidente como los altos mandos navales se apegaron a las fórmulas burocráticas para afirmar que la nave no hubiera zarpado de no estar en óptimas condiciones. Sin protocolo, la esposa de uno de los submarinistas atrapados en el tubo metálico dijo:

– ¡Mandaron una mierda a navegar! ¿Cómo no van a pasar estas cosas?

Otra reveló que su esposo y padre de sus tres hijos le había contado de un incidente previo que no fue reportado y que ella le rogó que no embarcara, que era un suicidio.

Varios denunciaron que en la cuenta bancaria de los héroes, como se los llama para desviar la atención de los crudos hechos, se acreditaron como paga por la última navegación, 297 pesos, lo que el ministro Aguad deja de propina después de una comida con amigos. El Excel es más elocuente que el Word, como diría un bloguero críptico.

La jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez.

La pretensión de Macrì de fortalecer el rol del Estado Mayor Conjunto está inspirada sólo por la reducción del ya raleado presupuesto de Defensa y es contradictoria con las tareas policiales, para las que no están capacitadas y en las que cada fuerza tiene características propias. Antes que la coordinación entre las distintas fuerzas el Estado debería preocuparse por la comunicación entre el Ministerio de Defensa y las distintas jefaturas. La jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, señaló que la Armada, la AFI y el Ministerio de Defensa no se ponían de acuerdo sobre el nivel de clasificación de los informes que el tribunal solicitó para encuadrar la investigación. Por estas cuestiones pidió el pase a retiro la plana mayor de la Armada, y desde la conducción les respondieron que si querían irse, que se fueran. También debió correrse el jefe de Estado Mayor. Aún así hasta ahora no ha habido ninguna información oficial acerca de la misión que cumplía el submarino cuando comenzó a hacer agua.

Tanto la infografía que difundió la presidencia argentina como la que incluyó en uno de sus informes la BBC británica muestran que luego de zarpar de Tierra del Fuego el submarino se dirigió hacia el norte pasando muy cerca de las islas Malvinas. Pero nada se informó acerca de las razones de ese curso. Y tanto las imágenes que utilizó el vocero de la Armada en sus conferencias de prensa cuanto las que se publicaron en los principales medios, centraban la atención en el último punto donde hubo contacto radial, frente al golfo San Jorge. Estas son cuestiones que no pueden pasarse por alto, sobre todo a partir de los mensajes de texto difundidos por familiares de dos submarinistas. Uno dijo poco antes de perder contacto que “nos buscaba un helicóptero inglés”, el otro contó que en julio los había perseguido un submarino nuclear.

Nadie se tomó el trabajo de explicar por qué en su trayecto de Ushuaia hacia Mar del Plata, el submarino se acercó a las Malvinas (mucho más en la infografía de la BBC).

 Para leer más

Cómo confundir Defensa con Seguridad – Por H.V.

Hasta el marino mellizo se opuso – Por H.V.

Alberti no curtía el amarillo – Por H.V

5 Comentarios

5 Comments

  1. praxxo

    22 diciembre, 2017 en 9:47 am

    Con el tema del presupuesto y pertrecho, ¿cómo influye en esto el tratado de Madrid de Cavallo?

  2. Nancy Rubino

    21 diciembre, 2017 en 7:35 am

    Porque no dicen que fueron los ingleses que hundieron AL SAN JUAN??? Y luego se unieron a la busqueda!!! Como se explicaba en un audio español####.

  3. Daniel

    19 diciembre, 2017 en 10:58 pm

    El articulo es bueno, pero creo que nos quedamos con ganas de leer más, para entender y saber acerca de lo que realmente le pasó al submarino ARA San Juan.
    Horacio, Ud sabe más de lo que escribió en esté artículo.

  4. Jose

    17 diciembre, 2017 en 1:27 pm

    El problema es que los Newman Boys no saben gobernar si no es en base a endeudamiento.
    Como bajar el deficit fiscal si destrozaron la matriz productiva del pais. Ahora no hacen pie, estamos a minutos de abandonar las bases en la antartida a nuestros abuelos a nuestros trabajadores, asi como abandonaron la busqueda del San Juan. La Republica de Macrilandia.

  5. Ariel

    17 diciembre, 2017 en 11:35 am

    Me quede con ganas de más así terminó la nota!?

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Licencia para matar

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Macrì y la ley, dos paralelas que no se cruzan.

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La música que escuché mientras escribía esta nota

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De barro fue una de mis canciones de cuna. Escrita por Troilo y Manzi sonó en todas las radios del país en 1943, cuando yo tenía un año. Mucho después entendí el sentido de esa letra, que el gran tenor Francisco Fiorentino cantaba en forma estremecedora.

Va la letra también para que puedan comprobar lo que me enseñó en la adolescencia Paul Rouger, un director teatral, detenido desaparecido por la última dictadura. Gran anfitrión, charlatán insuperable, el Gordo Rouger nos hizo conocer a Manzi. Los brasileños llamaron al tango “O lamento do cornudo” (tan parecido al samba pre bossa nova, el que cantaba Francisco Alves). Manzi era lo contrario: no sufría por una mina que lo dejó por otro, lo atormentaba el daño que él había hecho. Por eso es mi poeta preferido en 2×4.

 

De Barro

Troilo y Manzi)

Estoy mirando mi vida

en el cristal de un charquito

y pasan mientras medito

las horas perdidas,

los sueños marchitos. 

Y están tus ojos queridos

en el espejo de barro,

fantasma de mi cigarro,

reproche y olvido,

condena y perdón.

 Vuelven tus ojos lejanos

con el llanto de aquel día.

Pensar que puse en tus manos

una culpa que era mía.

Pensar que no te llamé

y me alegré

mientras estabas penando,

pensar que no te seguí

y me reí

cuando te fuiste llorando.

Y hoy que no vale mi vida

ni este pucho del cigarro,

recién sé que son de barro

el desprecio y el rencor.

Así midiendo tu pena

noches y noches consumo

buscando ver en el humo

del pucho que fumo

tu imagen serena.

Y al encontrarte perdida

entre cigarro y cigarro,

sé que fue todo de barro,

de barro mi vida,

de barro mi amor.

 

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Alberdi no curtía el amarillo

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La prensa servil se regodeó con las fotos de uno de los miembros de la comunidad de Cushamen cuando en su adolescencia formaba parte de la tribu urbana de Cumbio en un shopping de Almagro, y con la frase de un hermano del adolescente asesinado en Bariloche, afirmando que no tenía nada que ver con los mapuche.
Ignoran así el sentido de una historia paradigmática donde el despertar de una identidad dormida es la vía para superar las humillaciones de la marginalidad, ya sea en las villas miseria urbanas donde todos son englobados por la denominación genérica de negros o indios, como en la periferia de las más importantes ciudades turísticas. Allí constituyen la mano de obra barata para los propietarios de los territorios que la Constitución de 1994 reconoció como tradicionales de los pueblos indígenas argentinos junto con su preexistencia étnica y cultural. Algunos de sus dirigentes incurren en una retórica provocativa y amenazante que tiene más que ver con una cultura libresca de adquisición reciente que con su práctica cotidiana. Sus advocaciones a la violencia son un regalo para el gobierno que, ni aún así, consigue hacer creíble el paralelo con las protoguerrillas del último tercio del siglo pasado. Incluso Laura Etcharren, que difunde la doctrina de las Nuevas Amenazas del Comando Sur reconoció que la llamada RAM mapuche no pasa de sesenta personas. “A eso no se le puede llamar organización terrorista porque creo que le estás dando una entidad y un valor que no lo tienen y que si vos tuvieses, un plan de seguridad basado en el trabajo de campo e inteligencia criminal podrías contener esta situación reduciendo al grupo sin necesidad de balas ni nada por el estilo, de una manera más racional de lo que se está haciendo”, le dijo a Jujuy on line.
¿Qué es más grave: la repudiable apología de la violencia de un joven mapuche preso o la violencia letal ejercida por las fuerzas de seguridad oficiales y alabada por la primera línea del gobierno nacional?
Se aplica al caso lo que Alberdi escribió en “Facundo y su biógrafo”, que integra sus Escritos Póstumos:

“No es terrorista todo el que quiere serlo. Sólo aterra en realidad el que tiene el poder efectivo de infligir el mal impunemente”.

Ese poder efectivo de infligir el mal no reside en la pequeña comunidad de desclasados en tránsito hacia la autoconciencia étnica, sino en el Estado, que lo usa sin restricciones legales ni morales. De la profundidad y calidad de la movilización social dependerá que al menos no quede impune. Los militantes del PRO que invocan a Alberdi, harían bien en leerlo.

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