El conflicto que estalló en Gaza en octubre de 2023 pareciera haber relegado a un segundo plano la confrontación entre Rusia y Ucrania que estalló en febrero de 2022; sin embargo, el impacto letal de esta última no ha disminuido ni un ápice.
Algo similar está ocurriendo con la agresión israelí-estadounidense contra Irán y Líbano que se desató el 28 de febrero de este año: de ninguna manera puede esconder el desastre humanitario que la población palestina continúa sufriendo. Entre ese día y la segunda semana de abril murieron 200 palestinos en Gaza debido a los bombardeos aéreos y de artillería y drones.
Las víctimas fatales de la agresión contra Palestina desde octubre de 2023 ascienden a más de 72.000, en su gran mayoría civiles; entre ellas, al menos 20.000 niñas y niños. Los heridos superan los 171.000.
Alto al fuego “solo de nombre”
Según cifras oficiales de la Autoridad Palestina retomadas por las Naciones Unidas, en los últimos seis meses, a partir del alto al fuego que entró en vigor el pasado 10 de octubre y el 10 de abril, se registran 738 personas palestinas muertas y más de 2.000 heridas.
Esta situación también toca a Cisjordania (incluida Jerusalén Este) donde, entre octubre de 2025 y lo que va de abril de este año, fueron asesinadas 22 personas palestinas, entre ellos, varios niños. Estas cifras, provistas por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA), confirman que al menos seis de estos palestinos fueron asesinados por colonos israelíes, “quienes han llevado a cabo ataques diarios, a menudo con respaldo militar israelí” y establecido nuevos puestos de avanzada en la región, lo cual ha generado aún más violencia. La OCHA advierte el uso cada vez mayor de violencia sexual y de género por parte de los colonos israelíes, quienes actúan con total impunidad para intimidar y expulsar a los palestinos de sus tierras.

Volker Türk, principal responsable de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, afirmó la segunda semana de abril que a pesar del cese al fuego la población palestina de Gaza sigue viviendo en “situación de inseguridad, debido a que se siguen sucediendo los ataques israelíes de forma rutinaria… El patrón implacable de asesinatos refleja un continuo desprecio por las vidas palestinas, facilitado por una impunidad generalizada”.
La situación actual de la población palestina, según la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado (incluida Jerusalén Este) e Israel, es “terrible”. Como puede verse por los resultados alarmantes de la atención médica limitada, la inseguridad alimentaria y la vivienda inadecuada en esa región, todo lo cual afecta especialmente a los más vulnerables. Situación agravada por la decisión del Gobierno Israelí de cerrar o restringir los pasos fronterizos, lo que afecta sensiblemente la llegada de suministros humanitarios a los sectores más afectados por el conflicto. Además, las evacuaciones por motivos médicos se paralizaron casi por completo y la población desplazada internamente no ha podido regresar a sus lugares de origen.
Establecida en mayo de 2021 por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas para investigar las presuntas violaciones del derecho internacional humanitario en el Territorio Palestino Ocupado (incluida Jerusalén Este) y en Israel, esta Comisión también recibió el mandato para “investigar todas las causas subyacentes de las tensiones recurrentes, la inestabilidad y la prolongación del conflicto, así como la discriminación y la represión sistemáticas basadas en la identidad nacional, étnica, racial o religiosa”.
Un factor adicional particularmente alarmante en este conflicto, según la Comisión, es la ley que el parlamento israelí aprobó a fines de marzo e incorpora la pena de muerte por ahorcamiento para los palestinos condenados por asesinato en acciones consideradas como terroristas.
En este contexto tan preocupante, Philippe Lazzarini, responsable de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), alegó que lo que impera en la actualidad es “un alto el fuego solo de nombre”.
Según Lazzarini, cuyo mandato expira en junio próximo, a pesar de la tregua imperante la población palestina sigue enfrentando violencia, desplazamientos y condiciones de vida extremas impuestas por Israel. Por otra parte, millones de niños no tienen acceso a la educación. “Si no actuamos”, advirtió, “corremos el riesgo de crear una generación marcada por la amargura y la radicalización”. Tragedia que no respeta ninguna clase de fronteras, como lo evidencia el hecho de que más de 400 funcionarios de su agencia fueron asesinados en ejercicio de sus funciones desde octubre de 2023 al presente.

Fracaso a la vista, según la sociedad civil
El plan para el cese de hostilidades en Gaza impulsado por el Gobierno de Donald Trump y respaldado por la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas “está fracasando”. Tal es la conclusión de un informe publicado conjuntamente la segunda de abril por el Consejo Danés para los Refugiados, el Consejo Noruego para los Refugiados, Oxfam, Refugees International y Save the Children. Este informe, cuyo propósito es evaluar los avances con respecto a los objetivos del Plan en materia de protección de civiles, acceso humanitario, reconstrucción y desarrollo económico, así como libertad de movimiento y retorno, concluye que, a seis meses de su firma, “lamentablemente la aplicación de estos compromisos fundamentales está fallando”. Como lo demuestra las privaciones extremas, el hambre, los heridos y los muertos de la población palestina debido a los ataques incesantes del Gobierno israelí. Así como las restricciones de movimiento y los obstáculos al ingreso de ayuda humanitaria por los diferentes puestos fronterizos.
El investigador y catedrático estadounidense Jeremy Konyndyk, presidente de Refugees International, reafirmó que “seguimos viendo la misma privación deliberada [en efecto] durante las hostilidades”. Director de la Oficina estadounidense de Asistencia para Desastres en el Extranjero durante la presidencia de Barack Obama, Konyndik argumenta que el drama de la malnutrición y de muertes evitables entre los palestinos se debe a que muchos de ellos no pueden acceder de forma estable a alimentos o servicios básicos. “Tanto los términos del acuerdo como los principios fundamentales del derecho internacional humanitario”, insiste, “exigen que la ayuda entre en Gaza y que las organizaciones humanitarias puedan trabajar para salvar vidas… El acuerdo firmado el año pasado recogía este compromiso; ha llegado el momento de cumplirlo”.
Por su parte, amplios sectores de la sociedad civil europea sostienen desde mediados de abril una nueva Flotilla de Solidaridad hacia Gaza. Unas 70 embarcaciones y más de mil participantes —números que pueden aumentar hasta llegar a costas palestinas— conforman la denominada Global Sumud, considerada por sus organizadores como la más numerosa de las promovidas hasta la fecha.
Global Sumud expresa una nueva forma de presión desde la sociedad civil internacional ante la falta de respuestas políticas, dialogadas y pacificadoras. Los promotores consideran muy posible que la marina israelí intercepte la flotilla. Sin embargo, la iniciativa reactualiza el debate político, mediático y diplomático sobre la violación de los derechos humanos básicos y del propio derecho internacional de parte de las autoridades de Israel en contra de la población palestina.
La mecha del polvorín
Desde el inicio del conflicto ruso-ucraniano en febrero de 2022, en solo algo más de cuatro años Europa Oriental y Medio Oriente transitan por una de las etapas más complejas y bélicas de su historia reciente. Algo así como una cadena destructiva donde los eslabones de conflicto, aparentemente independientes entre sí, se van sumando y prolongando. En esta fórmula, los descomunales intereses de la gran industria armamentista juegan un papel esencial. (Ver nuestro artículo anterior, Balas de Plata.)
Las ambiciones geopolíticas de dos de las grandes potencias (Rusia y Estados Unidos) y sus aliados operativos (fundamentalmente Israel en el Oriente Medio) explican también en parte esta creciente espiral conflictiva. Clave de interpretación adicional, la disputa por los combustibles y la incidencia que los mismos tienen en uno y otro conflicto, en particular en Europa Oriental e Irán.
Al mismo tiempo, el resto del mundo contempla, atónito, el impacto indirecto que estas guerras tienen diariamente sobre sus economías: escasez de combustibles en diversas regiones del planeta a corto plazo, aumentos de precio de los alimentos y los combustibles, inestabilidad financiera a nivel macro, corridas agónicas de las bolsas de valores, presupuestos militares en alza y Estados sociales en baja. Preocupado, perplejo, pasmado: pareciera que nunca como hoy el planeta juega con fuego y arriesga su propia existencia, enfilándose hacia una nueva confrontación mundial, la tercera. ¿La vencida?
--------------------------------
Para suscribirte con $ 8.000/mes al Cohete hace click aquí
Para suscribirte con $ 10.000/mes al Cohete hace click aquí
Para suscribirte con $ 15.000/mes al Cohete hace click aquí