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La cantidad de años que cumplió el Indio Solari es la misma, según Macri, de la decadencia argentina

 

Pocos días atrás —es vox populi— cumplió años el Indio. Setenta. Una edad sobre la que bromeamos siempre porque le permitiría reclamar prisión domiciliaria, lo cual frustraría a los pocos (pero vocales, y omnipresentes en los medios) comisarios de la miseria humana que disfrutarían viéndolo preso. En la inminencia de la fecha, percibí que ese número venía circulando por medios y redes como una cifra maldita, al estilo del triple seis que Satán gusta jugar a la quiniela. Setenta es la cantidad de años que Macri atribuye a la presunta decadencia argentina. (Lo dijo a fines de 2018, lo cual retrotrae a 1948; pero ya se trate del ’48 o del ’49, su dedo imperial apunta al peronismo.) Y setenta es también la cifra en años que Solari lleva viviendo aquí, bajo este sol tremendo.

No creo que Macri haya querido sumar ese subtexto a su boutade. (Nota al pie: cada era genera sus propios monstruos y la nuestra ha optado —como lo demostró el éxito de la oportuna versión cinematográfica de It, la novela de Stephen King— por los payasos malignos. Los Trump, Bolsonaro y Macri de este mundo no producen declaraciones sustentables, porque todo lo que dicen puede ser refutado por datos y números certificables que los ponen al desnudo. Nuestros Pepinos el 19 y Frank Peña Brauns sólo se expresan a través de boutades, lo cual podríamos traducir como disparates: barbaridades que les resultan convenientes aunque no puedan estar más lejos de la verdad, y que sólo callarán cuando les cerremos las bocazas con votos.) Lo que trato de decir es que no creo que aquel que le sopló esa frase haya pensado en el Indio cuando la concibió, e imagino que Macri no lo tenía en mente al repetirla. El Presidente sabe quién es el Indio, pero me temo que no debe pescar una respecto del fenómeno. ¿Soy yo, o todos tenemos la sensación de que nunca debe haber escuchado una canción de Tan Biónica que haya entendido?

Pero aun así, imagino que comprende que el Indio representa una amenaza para sus planes, del mismo modo en que la rata desconfía de la trampera. Me pregunto, incluso, si el Indio no formará parte de los 562 argentinos —y no pongo argentinxs, porque Macri habló específicamente de hombres— a quien soñaba meter en un cohete y enviar a la luna para precipitar el cambio de país con el cual dice soñar. La lógica no cerraría, porque Mauricio explicó entonces que esos 562 le parecían nocivos en tanto “tipos que creen que tienen derecho a un pedazo de país” — cuando a todos nos consta que según él los únicos que tendrían derecho a cachos de la Argentina serían los Macri, sus amigos y sus socios internacionales. Y el Indio no le disputa pedazo de Argentina alguno, al menos no físico; ni siquiera estoy seguro de que fuese a aferrarse al cachito de Parque Leloir que habita desde el siglo pasado y del que no ha salido desde que volvió de Olavarría en 2017. El único espacio que el Indio defendería —esto es una presunción mía— es el de su libertad mental, el dominio psíquico que preserva de las tormentas del mundo, con el solo objetivo de que no le dificulte seguir creando.

Un espacio inmaterial que, por cierto, está siendo bombardeado de modo sistemático. El tema no viene del todo al caso aquí, no era esto de lo quería hablar, pero quizás valga la pena dejarlo asentado. Algún día se dará cuenta con pelos, documentos y señales de la clase de presión que el poder fáctico viene ejerciendo sobre Solari desde 2016. De momento, recordemos que poco tiempo después del concierto de Olavarría, Carlos Pagni dijo en La Nación que le constaba que la AFI —los servicios— espiaban a medio mundo incluso por fuera de los círculos políticos y de poder habituales, y dio como único ejemplo el nombre de Messi. A nadie se le ocurrirá que las opiniones de Messi son relevantes, desde que no puede cultivar un perfil más bajo en materia extrafutbolística. Pero puede que a nuestros buitres locales les interesen los negocios de Messi. En cualquier caso, está claro que el gobierno trata de controlar a figuras de gran ascendiente popular.

¿Qué botín esperarán ganar, si nunca un Macri mira al cielo?

 

Las veinte verdades del placer

Los setenta redondos son tentadores a la hora de revisar la trayectoria vital del Indio. La conclusión de mi laburo ayudándolo a sacar adelante su autobiografía —que estará en la calle en dos o tres meses— me refrescó la totalidad de ese arco dramático, que es un buen prisma a través del cual contemplar la saga argentina de las últimas siete décadas.

 

 

El Indio nace en pleno auge del peronismo flamante, que le permite vivir una infancia dorada. Su padre, que había hecho carrera en el correo desde lo más bajo del escalafón —guardahilos en el sur más desértico—, es ya por entonces un funcionario reconocido en la empresa nacional y al ver lo que pasa en el país se peroniza, creyéndolo auspicioso. Carlitos crece como un niño feliz hasta 1955, año que marca el fin de su inocencia: tienen que sacarlo de la escuela platense porque los bombardeos golpean cerca y, ya con la Fusiladora en el poder, sufre el despido encubierto de su padre, que es forzado a “jubilarse” a los cincuenta y pocos. En cuestión de meses, Carlitos pasa de vivir en Disneylandia —habría que decir Peronlandia, pero ustedes entienden el símil— a vivir en Dickenslandia: de una Navidad que significaba Meccanos a la siguiente en que no hubo más regalo que un par de medias y gracias, desde que su padre cobraba su magra “jubilación” cada tres meses. Solari padre encaja lo ocurrido cayendo en lo que por entonces se llamaba surmenage y hoy llamaríamos depresión machaza. Pero resurge de las cenizas y se reinventa como pionero en la costa que todavía era agreste, donde hoy está Valeria del Mar.

 

 

Carlitos queda solo en La Plata y crece como un personaje de la mejor picaresca. Curioso, entrador, dueño absoluto de su libertad, salta de un secundario a otro, juega al póker, descubre a Los Beatles y va detrás de cualquier personaje que le parezca lo suficientemente interesante. (En casa de un amigo mayor conoce a Piazzolla y a Rovira, a quienes oye tocar en vivo por primera vez.) A esa altura ya oscila entre compañías ilustradas y atorrantes de lo peor, entendiendo que ambos mundos tienen mucho que ofrecerle. Le toca hacer una colimba desopilante, digna de un guión de Age y Scarpelli filmado por Monicelli, y a los pocos meses se convierte en desertor y fuga a la costa que era tierra de nadie.

Pronto comienza a pudrirse todo en el país, pero Carlitos no forma parte de la juventud politizada que se convierte en blanco predilecto de la violencia. Tiene conocidos y amigos que sí militan, con los que discute e intercambia pareceres. (Muchos de ellos desaparecen.) Cuando se le pregunta por qué se mantuvo aparte cuenta su versión, que es la válida: a esa altura ya había abrazado la cultura rock con todo lo que traía aparejado —pacifismo, experimentación química, universalidad, la libertad que demanda el arte antes que las constricciones de la política formal— y eso lo ponía en las antípodas de la militancia y sus obligaciones. Pero también, claro, cabe una explicación complementaria.

Carlitos —Indio, ya a esa altura, y no precisamente por su docilidad— había pasado los primeros años de su vida en el seno de una familia amorosa, aupado por un país próspero y generoso. Uno de sus primeros recuerdos es aquel de los camiones que salían del correo antes de las fiestas de fin de año, cargados de sidra y pan dulce para la gente. (Por favor, no me salgan ahora con la acusación de clientelismo o pelotudeces semejantes. El Estado no tiene por qué ser el siervo de los mercaderes que es hoy, su deber es virtuoso y pasa por el cuidado real de su gente, que para algo paga impuestos.) Y al experimentar el verticalismo al pedo de la práctica militar después de conocer la libertad absoluta, imagino que no habrá dudado. La política de vanguardias iluminadas, organizada a lo castrense y partidaria de la violencia no podía ser lo suyo. Mucho antes de que la cultura rock le proporcionara letra y sentido a lo que intuía verdadero, la primera experiencia de vivir según el principio ordenador del placer se la había proporcionado el peronismo que conoció desde el ’49.

 

La murga de los renegados

Explicar el fenómeno de Los Redondos es tan improbable como explicar el peronismo. Pero eso no me impide arrimar el bochín. Yo creo que el primer público de Los Redondos vivía cada presentación como una fiesta porque los artistas —tanto los músicos como las bailarinas, actores, monologuistas y demás amateurs que se presentaban con ellos— lo experimentaban como una fiesta real, un disparate durante el cual todo lo que podía salir mal salía mal y precisamente por eso era más divertido — porque introducía el elemento impredecible en una sociedad que hasta entonces vivía regulada por el miedo. A pesar del desbande y el cultivo del delirio como estilo, hablaban de un mundo peculiar, del que nadie hablaba: el microcosmos de los freaks que habían experimentado la psicodelia y por eso optaron por mantenerse al margen de la sociedad bienpensante. (Un territorio de frontera donde la gente, por cierto, era más interesante.)

 

 

Su nombre fue una moneda que empezó a rodar durante la falsa primavera alfonsinista, pero aunque podía confundírsela con otras bandas que posaban de frescas y descontracturadas, eran por completo otra cosa. Habían empezado a presentarse en público haciéndo lo que se les cantaba el culo y como se les cantaba el culo, y siguieron haciendo exactamente eso mientras el público se multiplicaba. Durante ese tránsito los cazadores de novedades se desenamoraron y/o fueron desplazados de los shows por gente distinta, una marea oscura que excedía al público del rock cortesano de los ’80, más futbolera que seguidora del Hit Parade londinense. Y que aunque no estaba en condiciones de decodificar el ochenta por ciento de lo que el Indio decía, pescaba lo esencial: que la banda, pudiendo aspirar a comprarse el cotillón con que todos se disfrazaban, había elegido quedarse del mismo lado de la mecha donde vivían ellos. Si algo entendí después de escudriñar su vida durante años, es que el Indio disfrutó tanto de la vida cuando pudo descorchar su primer Dom Perignon como cuando no tenía más posesión terrenal que un pantalón al que además había recortado. (Y esto no es una metáfora, es literal.)

Los redondos —me refiero ahora a las bandas, al pueblo ricotero— pescaron al vuelo que lo importante era la actitud: la defensa de la independencia, que es lo mismo que decir de la propia libertad, sea cual sea el precio al que cotice en ese momento histórico. San Martín lo puntualizó en una de sus cartas con claridad insuperable: si hay que vivir en bolas como los indios, seguiría siendo un precio a saldar a cambio de vivir como uno lo decida, sin que ello signifique resignar derechos elementales. En este sentido hay dos formas de releer las canciones de Los Redondos y de Solari solista que no deberían escapársenos.

La primera es como una historia alternativa de la Argentina 1980-2019, contada desde aquellos seres que eligieron marginarse voluntariamente de la sociedad con la que no comulgaban del todo, pero también desde el pueblo que sólo aparece en los medios en la Sección Policiales o cuando lo reprimen. Su atención está focalizada en los tejidos sociales que son los primeros en revelar que el sistema hace agua o pedalea la bicicleta de un bienestar virtual, o insuficiente. Por eso a mediados de los ’80, cuando se usaba el chupete de la socialdemocracia, la corrección política se coronaba reina y ellos todavía visitaban a amigos militantes que seguían en la cárcel, eligió no hablar tan sólo de los presos políticos —que es lo que habría quedado bien y le habría granjeado prestigio en los kioskos donde eso importa— sino decir todo preso es político. Por eso a fines de los ’90, cuando medio país rezaba por la continuidad del uno a uno, elegió hablar de los que se habían quedado afuera de la tómbola. Escuchar hoy La murga de la virgencita —esa canción que habla de una nena de 13 que se ve obligada a prostituirse entre los camioneros— es tremendo, porque no hay forma de sacarse de encima la certeza de que alrededor nuestro se está gestando una nueva generación de ‘virgencitas’ y ‘virgencitos’.

 

 

La segunda forma de leer su obra es, al menos a mi juicio, tanto o más interesante.

 

Rey por inconveniencia  

La intención del Indio siempre fue, creo, egoista en el mejor de los sentidos: lo único a que aspiraba era a pasarla lo mejor posible sin levantar la perdiz, no fuese cosa de que viniese alguien a aguar la fiesta. La suya era —forzada por la Historia— una tradición de clandestinidades. Por eso la apelación a Patricio Rey como mascarón de proa: era el muñeco ficticio a quien se había puesto a cargo del libro de quejas. Pero pronto entendió que la gente lo escuchaba de verdad y aprovechó esa oportunidad para expresar algo más jugado. El salto entre el disco debut, Gulp! (1985) y Oktubre (1986) es el de una banda que percibió su notoriedad y quiere capitalizarla hablando de aquello de lo que hay que hablar, y del modo en que considera que hay que hablarlo.

 

 

Ya no los acompañaba el público de los orígenes, que perseguía el sabor del mes, sino esas hordas de las que los separaban años y océanos culturales. Ante esa circunstancia, Los Redondos hicieron algo notable. Para empezar, no bajaron el nivel para ser más asequibles sino que siguieron complejizando su música y su imaginería. (Pocos artistas del rock local han sido menos permeables a las modas del momento, batiendo siempre su propio, tozudo tambor.) Pero aun así se hicieron cargo de su nuevo público, de una manera inesperada: convirtiéndolo en el protagonista de su narrativa.

Y esta es la segunda forma en que me gusta leer su obra: como un diálogo inédito en la historia —de aquí y de todas partes— entre un artista popular y el público que lo elegió del escaparate abarrotado de la oferta cultural, pero no para adorarlo acríticamente —porque adorar, lo adoran— sino para empujarlo a ir más lejos, para demandarle cosas — para elevarlo por encima de lo que creía estar dispuesto y capacitado para hacer.

Si la biopic de este tramo de su vida la dirigiese Amadori, recordaría a la gloriosa Niní y la titularía Hay que educar al Indio. Porque el tipo no había planeado ni soñado verse en ese lugar, al que lo arrimaba una masa juvenil huérfana de todo: de contención política, económica y social, de proyecto vital, de referentes. Recién ahora, escribiendo esto, entiendo algo que quedó apenas soslayado en la autobiografía: la razón por la cual al Indio le gustó tanto Le Roi de Coeur (1966), la peli de Philippe de Broca que conocimos como Rey por inconveniencia. Ahí se cuenta de un soldado llamado Plumpick, consagrado al cuidado de palomas mensajeras durante la Primera Guerra, a quien le encargan que desarme una bomba que los alemanes dejaron en un pueblo francés durante su retirada. Pero al huir del pueblo, sus habitantes dejaron abierta la puerta del asilo de locos, que escaparon y se apoderaron del lugar. Cuando Plumpick llega los encuentra exóticos pero simpáticos. Entonces lo consagran rey —de Plumpick roi a Patricio Rey no hay un salto tan grande— y Plumpick trata de no desairarlos mientras sigue intentando que nadie vuele por los aires.

 

 

 

El Indio pudo haber rehusado la oferta y puesto pies en polvorosa. Todo lo que necesitaba para zafar era aparecer en televisión, inventarse un romance con una modelo y aceptar una marca de birra como sponsor. Eso es lo que estaba llamado a hacer el pícaro a lo Lazarillo de Tormes que siempre había sido. (El haragán estelar, como le gusta llamarse entre infinitos motes de su autoría.) Y sin embargo aceptó que toda esa gente que no tenía dónde ir lo había elegido como piedra de toque, el talismán humano capaz de certificar para ellos cuáles sueños eran valiosos y merecían ser perseguidos, y cuáles no. A pesar de que se sabía el role model menos pensado y más renuente, decidió no ser uno más de la lista de los que abandonaban a toda esa gente… aun al precio de verse obligado a convertirse en un tipo mejor, para estar a la altura de las bondades que proyectaban sobre su figura.

Las canciones que sobrevinieron son un mapa de la trayectoria del Indio en territorio incierto, mientras trataba de acomodarse a su nueva piel: resistiéndose a liderar el cruce del desierto, bajándose el precio, zarandeando a sus seguidores (Esa banda inconsolable / de perros sin folleto / Brujas de alma sencilla / Patéticos viajantes… Son mis amantes), pero sin soltarles la mano y sin dejar de darles lo que creía que le reclamaban. Esa música es la crónica de un artista popular y sus seguidores ensarzándose en un diálogo profundo que desafía a todos a levantar la puntería; una educación sentimental —diría Lou Reed: un modo de crecer en público— que transformó el campo popular y todo lo que ocurrió después. Muchos consideramos que la canción Juguetes perdidos articula el punto de vista del Indio al respecto, allí discrimina entre lo que puede dar y lo que quedaría en manos de las nuevas generaciones. Pero el verso que me produce más ternura es aquel mediante el cual admite casi al pasar que no sería quién es, ni cómo es, de no existir esa otra indiada que sopla “brasas / en tu corazón”.

 

 

Durante el marasmo de los ’90, lo que va de Menem a la segunda Alianza, Los Redondos fueron el único hogar de acogida de miles de pibxs desangeladxs, que adoptaron las canciones de la banda como prueba documental de su derecho a encontrar la gloria de su propia existencia. Una comunidad de renegados que sólo se sentían aceptados, queridos y ensalzados dentro del perímetro en que ocurrían sus shows. Cuando sonaban —cuando suenan— esas canciones, aquellos a quienes el sistema considera feos, sucios y malos se vuelven bellos y llenos de gracia, tornándose capaces de una generosidad que los bienaventurados por la existencia, desde su plenitud eterna, desconocen.

El Indio no fue ni es ellos ni pretendió serlo nunca, pero los entiende como ningún otro artista de este país. (Además de Leonardo Favio, claro.) Y esto no es nada difícil de explicar. A no ser que se trate de un verdadero hijo de puta, aquel que ha caminado alguna vez con la vista gacha en busca de una moneda providencial —o de una camisa que sumar al pantalón recortado— no olvida nunca la experiencia del mundo como intemperie.

 

Dale tu mano al Indio

Paradójicamente, las razones que hacen que tantxs lo amen —el 17 de su cumpleaños, el Indio fue en simultáneo primer, segundo y quinto trending topic nacional en Twitter, bajo distintos hashtags— son las mismas que explican el resentimiento de los pocos que lo odian rabiosamente: el hecho de que siempre hizo lo que quería hacer y sentía que debía hacer, y le fue bien sin necesidad de traicionarse. Para lxs pibxs de ya varias generaciones —desde aquellos de mi edad a lxs pendejxs de hoy—, el Indio es un faro porque prueba que es posible apostar al jogo bonito y triunfar, en los términos de la búsqueda planteada: un grado de libertad interior respecto del mundo que permita conservar la elegancia y ser la mejor versión posible de uno mismo, llueva o truene.

Lo que demuestra el artista popular más relevante de las últimas décadas es que existe una forma poco difundida de ser-en-la-Argentina, que apuesta a la excelencia sin incurrir en la hijoputez. Esto es parte de lo que enloquece a los que son conscientes de su mediocridad rampante: que el tipo no haya bajado nunca la puntería y no sólo a pesar de eso, sino precisamente por eso, haya conectado con tanta gente. Esto es parte de lo que produce hidrofobia en aquellos que negociaron patente de corsarios con los poderes de turno: que el tipo haya hecho lo que quiso —que es lo mismo que ellos creen hacer— y sin embargo lo adore medio mundo mientras que a ellos se los desprecia. Esto es parte de lo que hace que los Macris de este mundo lo vivan como una amenaza: que el tipo viva bien y no lo oculte y aun así lo amen (¡como amaban a la Eva que era un figurín!) mientras que a ellos los vomitan de sus bocas.

 

 

Esta forma de ser-en-la-Argentina tiene poca publicidad, porque los dueños de la prensa grande y lxs jetonxs que les hacen de voceros por chirolas llegaron donde están cortando amarras con todo principio profesional y ético, mientras que el Indio es la prueba viviente de que se puede obtener un buen pasar sin subestimar ni cagarse en la gente. (Su sustento no puede ser más transparente: hay un público que compra sus canciones y paga entrada para ir a sus shows. Me pregunto si aunque más no fuese la mitad de los que lo señalan con el dedo podrían justificar sus posesiones ante el público y la ley con la misma tranquilidad. Y lo más gracioso es que el Indio utiliza su relativa tranquilidad económica no para organizar fiestas a lo Capote, veranear en la Costa Azul —hace ya varios años que no veranea ni hiberna en ningún otro sitio que no sea su casa— ni fugar dinero, sino para ejercer la libertad de levantarse temprano todos los días —7/7, de lunes a lunes— y pergeñar una musiquita nueva, un poema o un dibujo. Me pregunto si aunque más no fuese la mitad de los que lo denuncian como el más grande de los capitalistas podrían probar la misma devoción por su tarea que El Haragán Estelar.)

 

 

La del Indio en su momento fue una decisión honda, personal e irreversible respecto de cómo plantarse ante el fenómeno de la existencia, más allá de las coordenadas geográficas e históricas. Pero todo lo personal también es político. Por eso el Indio representa, sin quererlo, el más poderoso irritante que existe para el macrismo en la cultura popular contemporánea. Porque ellos significan el capitalismo salvaje, el sálvese-quién-pueda, la licencia para pisar cabezas ajenas y el llamado a acostumbrarse a las inundaciones que vendrán. (Ellos son los que, como dice en una de sus canciones más recientes, “viven y no dejan vivir”.) Mientras que el Indio nos recuerda que existió, y puede volver a existir, un país donde las mayorías viven mejor y se respetan los derechos de todos. Por algo Macri y su gente —la Sociedad de los Poetas del Offshore— no piensan más que en sí mismos, mientras que el Indio se enfurece hasta las lágrimas cada vez que alguien ofende a la multitud que lo sigue y respeta. El mismo 17 pesqué el mensaje de un socio del Club de los Resentidos que trataba a los admiradores del Indio de “descerebrados”. La última vez que me fijé, hacía falta una inteligencia emocional superior para entender lo que el Indio expresa, que no puede contrastar más con la papilla para lombrices que los pregoneros del régimen ofrecen a su público en lugar de la verdad.

(Para colmo, su apelativo adquiere hoy la dimensión extra que había estado escondida a plena vista durante décadas, como la carta robada de Poe: en tiempos de Santiago Maldonado, de Rafa Nahuel y de Milagro Sala, ponerse en el lugar del indio es conectar en una sola tradición las rebeldías mejor fundadas de la historia argentina.)

 

 

Cuando la memoria acomode este tiempo en el estante de las pesadillas, quedará la obra. Una narrativa sin la cual no se entenderían los últimos setenta años, que no fueron de decadencia sino de clarificación de las tensiones que desgarran al país entre proyectos antitéticos; contada no desde los parámetros estéticos que bajan desde las academias, sino desde una poética y una sonoridad propias; y expresando el punto de vista de personajes que no suelen asomar en la cultura argentina. Por eso considero que forma parte de las joyas de nuestro arte popular, en el nivel de los mejores tangos de Discépolo, los delirios de Marechal, las historietas de Oesterheld y las pelis de Favio: obras originalísimas que revelan quiénes somos en el concierto del mundo, y quiénes aspiramos a ser, como ningunas otras.

 

 

No pretenderé que vivir estas décadas en la Argentina fue un trance liviano. Pero entre lo que rescato está el privilegio de haber sido coetáneo de Solari y de contar con el prisma de su obra para arrancarle un sentido a esta experiencia demencial. Esa es la ventaja de los artistas populares por encima de los que lideran nuestra sociedad hacia los ríos de Hamelin donde pretenden ahogarla: a los artistas populares se los elige todos los días y se los reelige sin más condicionamiento que el de su relevancia. Y al Indio se lo elige —y se lo seguirá eligiendo— cada vez más, porque nunca aceptó defraudarse a sí mismo pero ante todo porque sudó la gota gorda para no defraudar a un pueblo tristemente habituado a que lo larguen duro.

Que es mucho más que lo que puedo decir de cierta gente.

La canción que cierra su último disco se llama El que la seca la llena. El título hace referencia a una costumbre de los barrios profundos: las botellas circulan entre todos los que tienen sed, pero el que da cuenta del último trago asume que le toca —por dignidad elemental— conseguir una botella nueva para compartir. Estos muchachos del poder desconocen el código, porque tienen menos calle que Venecia. Pero cuando la botella se acabe, les vamos a enseñar buenas costumbres. Y a asegurarnos de que vuelvan a llenar el odre y conviden. Porque nosotros, como pueblo, conocemos el dolor puro de haber sido tan felices. Y no estamos dispuestos a negociar con la existencia nada que esté por debajo de esos placeres que nos enseñaron a ser graciosos y valientes.

 

 

 

 

 

74 Comentarios
  1. El hombre Jack dice

    “El único espacio que el Indio defendería, es el de su libertad mental” Desde que te tiene al lado chupándole el culo, el Indio ya no piensa por sí solo. Sos Grima cuando manejaba a Theoden. Nada queda de aquel guerrero que iba en contra de todo. Ahora es un boludo militante del gobierno más corrupto de todos. Esperaba leer algo sobre su vida, pero solo te limitas putear a Macri, que si bien es una mierda, es igual de mierda que el gobierno que defendes y que no va a volver más. Por más que vos y todas las ratas que vivieron de arriba en esa decada choreada sigan esperando. Ustedes se adueñaron de las canciones de los Redondos, pero no son para ustedes, nunca lo fueron. Es la gente que labura. Con respecto al final y a esa canción “El que la seca…” Que sabe el Indio de barrios? Sabe menos que Macri y Cristina seguro.
    PD: Da asco que un “escritor” quiera usar esa mierda lenguaje inclusivo.

    1. ultimoreplicante dice

      No sabes de que estas hablando, estas en la vereda que da la sombra. Lo siento por vos.

  2. El Buen Diablo dice

    GRACIOSOS Y VALIENTES!

    Adoramos y sanamos gracias a tus creaciones, tenes el don y la inteligencia para mezclar en tu poesia (y en tu manera de expresarte) una cultura universal rica en saberes de mil cabezas.
    Así, vas despertando en los que te admiramos curiosidades e intereses de todo tipo, y gracias a vos hemos conocido más allá de lo que podiamos conocer.
    Este cariño va mas allá del “tra-la-la” que tanto nos explota los oídos de placer, no es música y poesía solamente, no es el artista y su obra encantadora. Es un susurro que se escucha con claridad.
    Agradecido siempre por salvarnos y sanarnos lo que cuesta de la vida a traves de ese gran universo cultural montado en melodias y creaciones literarias que nos tocan ese nervio tan sensible que atrapa a los oidos del corazón.
    Por eso te deseamos que esta vida nunca se termine y que sigas sumando muchas fechas mas a tu mitologico calendario de vida en el más acá.
    Salud y fuerza siempre querido Carlitos, en este día y cada día.

    Este año, esperamos con ansias la autobiografia autorizada por tus propias palabras para conocerte aun más leyendote, y saber que en estas siete decadas de vida no todo fue un golpe de suerte y que el infierno siempre estuvo encantador.

    Desde Nezahualcoyotl (mi nuevo habitad de aca que el macri-tiempo lo diga) en el Distrito Federal Mexicano, les deseo que su amistad siga creciendo sin fin.

    Gracias Marcelo por tanta claridad en medio de esta oscuridad.

  3. Leo dice

    Emocionante, hermoso, como una flecha rabiosa al cuore. Inmenso Figueras como toca los nervios, e indescriptible el Sr Protoplasman. Único verdaderamente.

  4. David dice

    Está muy bien. Argumentos medio tirados de los pelos, pero carezco de argumentos propios para refutarlos. Sólo debo decir cuánto molestan las x, cómo traban la lectura. Innecesario.

  5. Ernesto dice

    Gracias, Marcelo.

  6. Rodrigo Alberto dice

    Me duele en los ojos que escribas con x y honestamente discrepo de tu narrativa llena de curva y entreparentesis. La extensión de lo conciso y la innecesaria complejidad de tus reflexiones. Respetuosamente…

  7. Npl dice

    Gracias Figueras. Qué placer y que utilidad leer un texto de esta calidad.

  8. Raquel Diana dice

    Gracias, Marcelo.

  9. Lujan dice

    Desde ya, primero valorar el contenido de Marcelo: cuore, alma, cabeza… ; y aquí, para ser breve, el comentario de Ricardo Alberto Comeglio -apreciando a todos,claro- , es contundente desde su comienzo: ” En 70 años no han podido decodificar que aquello que odian es producto de lo que ellos son…..” . Impecable.

  10. Abel dice

    … Y así se contruye a un hombre y se deconstruyen 70 años ,que mis sospechas recaen una y otra ves sobre el mismo sujeto.
    Gracias Marcelo,aunque las nubes no nos dejen ver te oigo ahí…clarísimo.
    Y un gran abrazo “Imaginario” a ese …de los” apodos”

  11. Janis dice

    Como coetanea del Indio, 69, y de poder asistir a unas cuantas misas, agradezco infinitamente esta nota, nos acercás mas a Carlos Solari, gracias nuevamente

  12. Daniela dice

    excelente. casi que podía escuchar tu voz, Marcelo.

  13. Ricardo Alberto Comeglio dice

    En 70 años no han podido decodificar que aquello que odian es producto de lo que ellos son y que si no fueran como son, lo que odian no hubiera existido jamás, por lo que su odio se transforma en amor entre los odiados y éstos encuentran así la alegría de haber logrado ser odiados.
    Perón no hubiera hecho falta si la Argentina no hubiera estado como estaba cuando él apareció y estaba así sólo porque lo querían quienes odiaron a Perón.
    El Indio no hubiera surgido si la Argentina no hubiera estado como estaba cuando él se puso a vivir la música que tenía dentro y la vivió así sólo porque así se la hicieron vivir quienes odian hoy al Indio.

    El odio siempre es hijo de tus actos.

    1. Beatriz dice

      Hacia mucho que no lloraba y usted Señor Marcelo lo logró! La claridad de tus letras es sublime.nada mas que agradecerte por acercar este material que hace que amemos aún mas a Solari. Infinitas gracias Marcelo maravillosa lectura.

  14. O RASTREAR

  15. LA PALBRA ES RASTRERO

  16. POR RESPETO A LOS LADRONES QUE ROBAN A LOS QUE CAPARAN MUCHO EN TODO CASO ES RASTRERO
    ROBAR UN BANCO ES UN CRIMEN PERO PEOR ES FUNDARLO
    SUN TSU LE DIO LA MISMA CANTIDAD DE DIAS DE PRISION AL MAS RICO DEL PUEBLO QUE AL LADRON QUE LO ROBO POR ACAPARAR TODO EL DINERO Y NO DEJAR QUE LLEGUE DONDE SE NECESITA

    1. Alguien, a quien no conozco, se ha tomado el trabajo de usurpar mi nombre para hacer estos 3 comentarios con los cuales no tengo nada que ver, entre otras cosas porque jamás leí a Sun Tsu. No entiendo como puede aparecer mi nombre con otro correo electrónico supongo.

  17. augusto dice

    la frase diego la hizo jugando el indio la izo cantando macri la hizo robando

    yo creo que los ladrones le roban a los grosos no los pobres en todo caso son rastreros…por respeto a los ladrones..que le roban a los que acaparan mucho, hay una frase de sun tesu lo mandan de juez y le traen a un ladron con las manos en la masa del mas rico del lugar son tesu le da los mismos dias de prision a los dos al rico por acaparar todo el dinero del lugar y asi no dejar q llegue donde tiene que llegar
    otra frase es robar un banco es un crimen pero peor crimen es fundarlo

  18. Augustus El Emperador dice

    Marcelo, desde mi más sentida profundidad del corazón, debo agradecerte. Por acercarme tanto al Indio, que parece muy lejano para nosotros el resto de los mortales, sin embargo también él es de carne y hueso, y cada vez queda más claro eso. Remontándome 2 o 3 años atrás, me recuerdo anegado a escuchar las obras de El Fisgón Ciego por puro desconocimiento y falta de esclarecimiento de mis pensamientos a mis 16/17 años de edad. Pero aquí estoy, maravillado por tu forma de relatarnos una porción de su vida, de su día a día, como alguien tan terrenal como el resto de nosotros. Tuve la suerte y la oportunidad de verlo en Olavarría, y creo que luego de eso mi amor aumentó de manera incalificable hacia Solari. Hasta me ayudó en un momento de soledad muy profunda, un momento triste, demasiado para relatarlo en un par de simples líneas. Pero gracias a pasar horas y horas de la mano de sus letras, mi estado de ánimo mejoró. Así que gracias, Marcelo, por todo lo que vos haces de tu lugar para con nosotros y para con el Indio.

    Y la lucha sigue, en este día y cada día…

    Adieu!

  19. Maria dice

    ¡Su articulo me ha emocionado profundamente! Y me quedaré con su frase ” Cuando la memoria acomode este tiempo en el estante de las pesadillas…..” Gracias, muchas gracias.

  20. Alericotero dice

    Que gros Marce y que groso el Mister palabras que llenan el alma y el corazon gracias Indio por hacerme entender que lugar de la mecha es el correcto gracias por ser y por existir en mi vida y la de muchos desangelados fuiste,sos y seras la banda de sonido de mi castigada pero hermosa vida eternas gracias por haber sido parte de la mejor epoca del rock argentino gracias!!

  21. Maravilloso artículo Marcelo. Apenas salga tu obra la compro. Así como Perón despertó el odio de toda la oligarquía rural porque a causa del Estatuto del Peón Rural no tuvieron mas remedio que concederle derechos a dichos trabajadores así también el Indio despertó el odio de nuestros goebbelianos pulpos mediáticos. Clarín odia al Indio simplemente porque nunca pudo participar de lo que consideraba y realmente es, el negocio mas fabuloso del rock nacional, la banda por lejos mas convocante de la historia de nuestra música popular, un fenómeno único.
    Por lo demás esos asnos que critican al Indio son incapaces de entender que el tipo es un poeta que convirtió su poesía en canciones maravillosas. Toda esa horda de estúpidos burgueses resentidos sociales jamás entenderán versos maravillosos como por ejemplo: “…en el aire entre los dos brilló una copa rota, mala suerte mi palma dió un destino oscuro, un dulce licor de romero fue…”

  22. Anabella frenética dice

    Con respecto al imbécil de macri que habla del pelotudito este de Messi que no es más que uno de los de ellos… Tampoco me gusta Maradona porque es un es un es un traidor también pero fue el único que hizo feliz a la Argentina y trajo la Copa mundial Argentina cuando estaba en momentos difíciles que yo ni siquiera existía.
    bueno ya me estoy enfadando obvio que sabe quién es el mister que no se meta con mister porque ahí sí voy a hacer muy frenética….. Ya me olvide lo que iba a poner …. yo no soy de aconsejar pero estás jodiendo al personal de viste poner en Río ese restaurant…….pero cabe todo lo tuyo en una maldita valija del dealer dealer sin freno si tu moneda hablara si esa moneda hablara más de la cuenta

  23. Anabella frenética dice

    Se escribió mal la fecha y no puedo ir al comentario entonces lo lo comentó (pequeña cárcel en la que el profeta José Smith y varios hermanos más estuvieron prisioneros y justamente desde noviembre de 1838 hasta abril de 1839

  24. Anabella frenética dice

    Jaja no puedo editar el comentario hablo por el micrófono y se escribió mal (pequeña cárcel en la que el profeta José Smith y varios hermanos más estuvieron prisioneros y justamente desde noviembre de 1838 hasta abril de 1839)

  25. Anabella frenética dice

    Voy comentando a medida que voy leyendo
    La cárcel de libertad misuri Estados Unidos
    pequeña cárcel en la que el profeta José Smith y varios hermanos más estuvieron prisioneros y justamente desde noviembre de mil nueve treinta y ocho hasta abril de 1009 79 mientras se encontraba en esa situación tan difícil José recibió ciertas revelaciones profetizó y se sintió expirado para escribir una importante carta a los santos selecciones de la cual se encuentran actualmente en la sección 121 a 123 de doctrina y convenios

    1. Anabella frenética dice

      Se escribió mal la fecha y no puedo ir al comentario entonces lo lo comentó (pequeña cárcel en la que el profeta José Smith y varios hermanos más estuvieron prisioneros y justamente desde noviembre de 1838 hasta abril de 1839

  26. Mariana Alegre dice

    Hermoso y cierto relato!! Gracias Marcelo!!
    Indio sos el más grande de todos los tiempos ladren lo que ladren los demás!
    Abrazo redondo!!!

  27. Claudio dice

    Lograste hacerme emocionar Marcelo. Muchas gracias. Abrazo. Los quiero, siempre, mucho ❤

  28. Jorge dice

    Todo muy lindo,sólo hay una pregunta,porque el uso de la X?
    “Pibxs”
    “Desangeladxs”
    Desde que tengo uso de razón se utiliza una barra (/) para referirse a ambos sexos, ejemplo: Pibes/as o Pibas/es
    Desangeladas/os o Desangelados/as.
    Lo único que espero es que la biografía de Carlos no venga escrito con ese “idioma” tan ridículo

    1. Calamar dice

      ¿De toda la nota te quedó eso? Mamita, lo que es el conservadurismo.

  29. Sebastian dice

    Que lindo es saberse de este lado de la mecha, a pesar de estar del otro lado del océano. Gracias marcelo por existir en este lío. Gracias indio!!!! Desde Barcelona, abrazo gigante.!!!!! Cuando los leo, bebo felicidad.

  30. Isabel dice

    Gracias Marcelo Figueras por la excelencia de la nota que hace justo honor al protagonista. Muchas gracias.

    PD: Y para ese tal Lev Yashin que sólo tiene insulto por argumento, un abrazo, deseando que su trabajo de troll le sirva. Las bajas aspiraciones se alcanzan fácilmente.

  31. Sandra dice

    Sublime como siempre Marcelo. Eso exactamente es lo que sentimos los que seguimos a Caballo Loco desde hace más de 30 años. Casi toda mi vida fiel a la lírica Solariana.
    Gracias Marcelo,GRACIAS PARA SIEMPRE INDIO

  32. Ricardo (Uruguay) dice

    Debemos ser más INDIOS!!! GRECIAS

  33. Mariano Britos dice

    Simplemente extraordinario, ladren lo que ladren los demás, gracias Marcelo y gracias, gracias INDIO.

  34. Pablo dice

    Grande Marcelo , el indio somos todos y el pudo escribir la historia de todos con una sensibilidad tan cruda que a veces duele .

  35. Yamila dice

    Muchas gracias, de corazón!!! Espero que tenga la rotación y el entendimiento que se merece.

  36. Bebet dice

    Desde Córdoba, saludos y el reconocimiento a todos y cada uno de los que mantienen el fuego vivo para que cuando crezca estemos allí.

  37. Carmen dice

    Brillante lo tuyo Marcelo!! Para nuestro querido Indiecito, cien años de vida feliz.
    Carmen

  38. Carmen dice

    Brillante lo tuyo Marcelo. Para nuestro Indiecito, cien años más de vida feliz.

  39. Yosmi dice

    Brillante! Larga vida al Indio!

  40. Waltheo dice

    Gracias Marcelo, emocionante. Todo. Me imagino el libro. Un abrazo a la distancia

  41. Gabriel dice

    De lujo. Notón. Un arte incomparable multigeneracional. Un rebelde eterno Carlos. A la espera del libro!

  42. ale otsubo dice

    Mi primer acercamiento a lo ricotero fue viendo a los Macocos, recreando el popular “a brillar mi amor” y todo el teatro explotando con ellos.
    Los extraños senderos me arrastraron al tango y allí me alejé temporalmente ( otros modos de ser coetáneo de la poética del Indio) de esa pasión arrasadora.
    Disfrute, entonces, desde esta capacidad limitada, tu relato. Como siempre
    Abzo
    Ale

  43. Adriana dice

    Como siempre Marcelo, me haces pensar, emocionar y sentirme agradecida por las palabras con que cada vez vas describiendo el sentir de muchos. Te abrazo

  44. Susana dice

    Admiración plena! Gracias Indio!😘Gracias Marcelo!😉 Idealización? Arte mis queridxs, reconocido ARTE, aunque les pese!🎶 Abrazo con el alma!😎

  45. Diego Monzon dice

    Excelente como siempre Marcelo. Te lo había comentado ya en alguna otra ocasión, pero voy a volver a repetirte que sos la única persona que logra plasmar en un texto las mismas cosas que pondría yo, sin que te falte ni un pensamiento. Es notable y envidiable, tu escritura y como la aprovechas. No hay palabras más que estas para describir al hombre más importante de la historia del país. Abrazo, vamos a volver.

  46. Pedro dice

    Gracias Marcelo! Me preguntaba cómo preguntarte (si la nota no estaba relacionada) si el Indio leyó a Laiseca. Humildemente, creo que hay puntos de contacto entre sus obras. Y no veo la hora de que salga la autobiografía!!! Abrazo.

  47. Ale Véliz dice

    Impecable, Marcelo. Al Indio le debemos mucho, por abrirle la cabeza a varias generaciones

  48. Daniel dice

    “La política de vanguardias iluminadas, organizada a lo castrense y partidaria de la violencia no podía ser lo suyo…” decis en tu excelente nota, creo que fue una generación comprometida mucho más q una vanguardia iluminada, asumiendo la lucha armada al igual q cientos de organizaciones de todo el mundo. El Indio no eligió ese camino para expresarse, Gelman, Paco Urondo, Walsh, Oesterhel y otros 30mil si lo hicieron. Podemos celebrar los 70 del Indio y agradecerle su música y su poesía sin necesidad de subestimar a toda una generación. A pesar de la frase desafortunada te seguiré leyendo todos los domingos.

    1. Ricardo dice

      Excelente apunte Daniel.

    2. Ernesto dice

      Daniel, Marcelo dice “…no podía ser lo suyo…”. De la misma manera que no fue lo suyo para grandes mujeres y hombres que lucharon y aún lo hacen con alma y vida contra la canalla en todo el mundo. Espartaco estuvo a un paso de derribar un imperio y sólo no lo logró por la traición. Los pueblos franceses, rusos, cubanos, vietnamitas, derrotaron imperios. No creo que Marcelo lo desconozca, tal vez no sea lo suyo. Y no me atrevería a criticar al Indio por seguir su camino.

  49. Fer dice

    Tus palabras son nuestras. Gracias.

  50. Gonzalo dice

    Esperamos el ladrillo con cuchillo y tenedor. Gracias Marcelo. Qué decir de Indio más que gracias por acompañarnos y desearle siempre felicidad.

    La tribu de mi barrio

    Un cantar de los cantares
    escrito en la pared
    de un baldío olvidado,
    maldito,
    deshecho, grita
    con la fuerza de la voz
    de los descalzos,
    el hambre de los oprimidos,
    la libertad de los locos,
    la lucidez de los brujos.

    Alma de desterrado,
    corazon gitano,
    sueño vagabundo,
    caminar de poeta,
    sentir del desclasado,
    nostalgiado del futuro,

    ojo con la curda de los encorbatados,
    ojo con las cajas,
    los cuadrados almanaques
    ubicados
    en las despensas,
    en las cadenas del reloj,

    la ley,
    el discurso,
    la artimaña del Lenguaje

    las arremolinadas costumbres
    en la red de la araña.

  51. Lev Yashin dice

    Muchacho, esto de chuparle el culo a rebeldes millonarios no cierra bien.Cantar x izquierda y cobran por derecha no parece tener nada admirable. A que viene esta idealizacion? en que contribuyo este tipo mas que a su enriquecimiento? que agarre el pico y la pala aun a los 70. nunca es tarde para ser util.

    1. luli fernandez dice

      LEV YASHIN HOLA COMO TE VA??? RSPETO TU OPINION….TE COMENTO VOS PREGUNTAS EN QUE COLABORO ESTE TIPO MAS QUE A SU ENRIQUECIMIENTO…MIRA ES CIERTO QUE EL INDIO ESTA MAS QUE BIEN ECONOMICAMENTE HABLANDO, HACE 40 AÑOS EL TIPO ESCRIBE SUS CANCIONES, LES HACE ARREGLOS, PRODUCE SUS DISCOS DE FORMA INDEPENDIENTE,NO ES RARO ENTONCES QUE TENGA DINERO! JAMAS ESCUCHE AL INDIO DECIR QUE ESTABA MAL TENER DINERO, EL DICE QUE ESTA MAL QUE LO OBTENGAS EN FORMA NON SANTA. POR LO DEMAS SOLO HIZO FELICES A 3 GENERACIONES, NADA MAS, NO SE VOS QUE ONDA? TU VIDA? A QUE CONTRIBUIS? QUE VAS A DEJAR CUANDO MUERAS???’ LE GUSTE A QUIEN LE GUSTE DESDE LOS REDONDOS HASTA HOY CARLOS ALBERTO SOLARI ES UN FENOMENO SOCIAL, CUALTURAL…NO SE SI SABRAS QUE SUS LETRAS SE DAN EN LA UBA PARA ANILIZARLAS. QUE TENGAS UN LINDO DIA!

      1. Lev Yashin dice

        Gracias Luli. Asi andara la UBA si caen tan bajo. Ese indio es un atorrante que vive de los forrxs. Millonario hasta el culo haciendose el rebelde. Es un guanaco, abri los ojos Luli

    2. Baron "A" dice

      Puedo decirte que por lo menos en mí y en muchos de mis conocidos los dichos de El Indio, más allá de realizarlos personalmente o no (aunque considero que sí lo hace e hizo) han sido la brújula en épocas de silencios cómplices de muchas atrocidades de la humanidad.
      Si preguntás a que viene ésta idealización, es porque no tenés la suficiente profundidad para comprender ni el análisis sintáctico y ni las miles de metáforas que afloran de sus letras, por lo cuál el explicarte a que se debe la mal llamada idealización (considero que es una idolatría o mejor dicho admiración) sería una perdida de tiempo ante la falta de profundidad que destella en tus pocas líneas de resentimiento.
      Por último, otra de las expresiones que demuestra tu corto análisis, es el que solamente al tomar un pico y una pala eres útil. Bajo éste punto a no ser que seas minero tengo el derecho a llamarte inútil? porque entiendo que eso es lo que haces vos. Si tu concepto de utilidad se basa exclusivamente en la fuerza bruta, considerate extremadamente útil ya que tu brutalidad se destaca inclusive en tus palabras.

      Espero lo tomes con el respeto que tiene y no con la violencia de tus dichos.

      El siempre amante inconsolable.

      Baron “A”

      1. Lev Yashin dice

        Baron o lo que seas..sis pelotudo o te haces? hagan rico nomas a esta sarta de hijos de putas que viven de los forrxs. mira lo que dijo……que barbaro….que sabio…..
        Hacete coger baron

    3. Lobo dice

      Pituca cree que es el mejor; el mejor culo para su sillón

    4. Virginia Coppola dice

      Leo, yo NO RESPETO TU OPINION, porque al insultar al Indio nos insultás a nosotrxs, a quienes como él intentamos vivir como pensamos surfeando esta mundo despiadado. Que hacés leyendo el Cohete?

  52. Néstor dice

    Impresionante…. gracias Marcelo

  53. Daniel dice

    Lloro hermano genial me enseñó a vivir me hizo entender la vida lo amamos

  54. Ovidio dice

    “Ya sufriste cosas, mejores que estas;
    y vas a andar esta ruta hoy, cuando anochezca.
    Tu esqueleto te trajo hasta aquí,
    con tu cuerpo hambriento, veloz,
    y aquí, gracias a Dios, uno no cree en lo que oye.”

    ¡El Indio y Perón, un solo corazón!

  55. Alejandro del Carril dice

    Buenísimo!!

  56. Graciela Ester Tzanikian dice

    Gracias, Marcelo. Mientras esperamos ese libro ansiosamente, te agradecemos por esta nota tan preciosa. Y si bien muchos de los seguidores del Indio pueden parecer marginales, borrachos, o “descerebrados” como dicen, cuando los vi en el 2005, teniendo ya 47 años y tuve mi primera oportunidad de ver al Indio en La Plata, me di cuenta inmediatamente que por más pobres que fueran la mayoría, tenían la lucidez y la inteligencia para saber a quién elegir como su referente, no sólo del rock, sino también como al ser humano más digno de su admiración y respeto. Al instante de pisar ese mundo me sentí identificada con todos y sentí que yo también era una ricotera de la primera hora, que aunque me había perdido todo eso por circunstancias de la vida, supe que disfrutar de la música, la poesía y la personalidad del Indio es un placer mayor que tener las riquezas de Mugricio.

    Felices 70, Indio querido. Y gracias, Marcelo, por admirar y respetar al Indio, y por ser el amigo que se merecía estar con él y escribir ese libro tan esperado por los que lo admiramos tanto.

  57. Guido dice

    Un cantante como Indio merece un amigo cómo Figueras

  58. Nacho Orellana dice

    Simplemente. Brillante!

    Por más Indios y menos Caciques

  59. Estefania dice

    Bueno Marcelo. La verdad que debo agradecerte como “una gran fiel y devota” del indio , el trato que tenes hacia él el respeto y cariño que puedo ver y sentir cada vez que nos das noticias de tus encuentros con él, así como el es único , vos sos único en todo esto que mencioné anteriormente .y esto quiero agradecértelo por que es una forma de sentirlo cerca y a la vez de estar tranquila de que lo cuidas tanto como lo hacemos [email protected] que lo amamos tanto . Así que te vuelvo a dar las gracias con todo mi corazón. Abrazarlo siempre que puedas de mi parte hasta que lo vea yo y lo pueda abrazar yo y darle todo este amor que tengo producto de todo su arte y toda una historia enorme que tengo sobre todo esto . Y las gracias ! Por no olvidarse nunca de ese “pantalón remendado ” tal vez eso y muchas cosas más sobre la marcha hicieron o crearon este vinculo tan fuerte de él los redondos y de [email protected] que tan pero tan inmenso que no se vio nunca en la historia . Gracias indio sin dudas sos la música más maravillosa de mi vida y la que me salva todos los días ! Cuando vuelva a tu puerta espero encontrarte por qué es tan fuerte lo que me pasa que no me ánimo a tocar el timbre … voy sientontu energía lloró un rato de emoción habló con tu [email protected] me sacó una foto espero un rato haber si saliste y me voy feliz como si te hubiera visto.. o por qué se que te voy a encontrar . Espectacular nota , ojalá tengas mucho más. Gracias nuevamente ! Abrazo enorme !.tefa

  60. Pía dice

    Excelente.

  61. Nicolás dice

    Excelente marcelo, nada mejor que tu tinta para describir el sentimiento que nos transmite el indio!. Las últimas frases me provocaron realmente un nudo.. y quédate tranquilo que el pueblo ya va a despertar, la memoria colectiva jamás se traiciona.. Saludos!

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