Unidad y solidaridad

Vera Jarach sigue enseñando cuál debe ser el camino para ganarle al odio

 

“Consternada, triste, indignada. Muchas veces preví repetición de golpes, desastres durante años y, en los últimos años en particular, había agregado a nuestras consignas de siempre: ‘Nunca Más el odio y Nunca Más el silencio’”, expresa la Madre de Plaza de Mayo Vera Jarach en diálogo con El Cohete a la Luna. “Sin embargo, nunca pensé que se pudiera llegar hasta tal punto. Es una cosa horrenda lo que pasó y vergonzoso todo”, dice sobre el intento de asesinato a la Vicepresidenta, cometido por Fernando Sabag Montiel el jueves 1° de septiembre a las 20:52, cuando dos veces gatilló su pistola Bersa calibre 380 –cuyo cargador estaba lleno (contenía 5 balas)– a centímetros del rostro de Cristina Fernández de Kirchner.

Vera nació en 1928 en Milán. Durante su niñez, comenzaron a implementarse leyes fascistas en la Italia del dictador Benito Mussolini. Fue expulsada de la escuela cuando tenía apenas 10 años. Su madre vio rápidamente que ese no era un lugar para vivir y logró convencer a su padre –que no quería irse del país— de refugiarse en la Argentina. Su abuelo decidió quedarse y fue deportado. Ejecutado en Auschwitz, Vera sostuvo siempre: “No hay cuerpo, no hay tumba”. Después de muchos años, en nuestro país, su hija Franca fue víctima de otro genocidio: del terrorismo de Estado de 1976, donde tuvo un destino parecido. “Tampoco hay tumba”, expresó Vera. Ni tumba para su abuelo, ni para su hija, que estuvo en la ESMA y fue arrojada al mar en un vuelo de la muerte. Vera, que sabe lo que es el genocidio y el horror en carne propia, está consternada con el intento de asesinato a la Vicepresidenta. Aún así, su sabiduría no se nubla y reflexiona sobre cuál debe ser el camino para ganarle al odio.

A pesar del intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, “no debemos sentirnos derrotados. Hay que seguir con la voluntad y toda la fuerza de unión. Hay que apostar a futuro. Por suerte algo protegió a nuestra Cristina”, expresa Vera Jarach con amor. Recalca que el atentado “fue un ataque a la democracia” y subraya como deber ciudadano: “Defender la democracia. Mil veces lo he dicho y lo seguiré diciendo, que es el mejor sistema que hemos encontrado de convivencia, aunque no sea perfecto –es perfectible–, pero tenemos que defender la democracia, absolutamente”, sostiene de manera contundente.

Su historia, que es también la historia colectiva de su militancia en Madres de Plaza de Mayo, la lleva a señalar que “golpes hemos tenido y muy duros. Tuvimos un bombardeo (recuerda el bombardeo a Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955), tuvimos cosas muy terribles en la Argentina y en otros países de Sudamérica. Ni hablar de mi país de origen, con el fascismo y todo lo que pasó. Hay muchos movimientos tremendos en todo el mundo, pero no tenemos que deprimirnos”, aconseja con sabiduría. “Tenemos que seguir haciendo todo lo posible para defender y mejorar el mundo en que estamos viviendo, y sobre todo nosotras que somos viejas –tengo 94 años– y sigo haciendo todo lo que puedo, en silla de ruedas, moviéndome. Mi cerebro sigue funcionando debajo de mi pañuelo”, dice, y lo prueba con su profunda reflexión, que traza una senda de futuro.

Para Vera, todos, “grandes y chicos, tenemos que seguir porque tenemos una gran responsabilidad. Una enorme responsabilidad, porque cada uno tiene que tomar en cuenta lo que sucedió en el siglo pasado, en este –en toda la historia de la humanidad–; no podemos rehuir a la responsabilidad porque cada uno puede y debe hacer algo desde los primeros síntomas de repetición de estas tragedias”, sostiene. Sobre el espiral de violencia que intentan instalar, llama a la ciudadanía toda a detenerlo, siempre en forma pacífica y en defensa de la democracia.

“Esta tragedia del jueves 1° de septiembre” –así menciona al atentado contra la Vicepresidenta– hizo que Vera rompiera en llanto. “Yo, que no lloro, he llorado”, expresa con emoción y voz entrecortada para añadir, seguidamente: “Pero no perdamos el rumbo hacia mejorar el mundo con justicia para todos”, porque “ese era el sueño de nuestros hijos y es el nuestro también y no podemos dejarlo de lado. No podemos permitir que alrededor nuestro haya silencio cuando suceden estas cosas. No podemos permitir que haya indiferencia”, remarca.

“Hay que moverse sin violencia. No hay que responder a la violencia con violencia”, reitera y dice que lo ocurrido la hizo pensar “en la Inquisición”. “Hace muchos siglos la quemaron a Juana de Arco y quemaron a mucha gente y la gente miraba de lado. Y pasó la Shoah: yo recuerdo la Europa de aquellos años y la gente miraba de lado”, señala. Posteriormente, enmarca lo sucedido con el atentado a la Vicepresidenta con el odio que generan los medios hegemónicos de comunicación: “Los poderosos siguen siendo cada vez más poderosos y hay periodistas que responden a esos intereses, aunque no son periodistas y así se hagan llamar”, analiza Vera Jarach.

Para Vera, hay que ganarle a ese odio que se destila a diario. “Buscar estrategias, las mejores posibles, y no olvidar jamás las cosas tremendas que han pasado y las que van pasando. Esta que pasó nos ha dolido muchísimo. Muy en especial a nosotros, los organismos que hemos tenido la gran emoción y la suerte, quienes formamos la mesa de los organismos, de tener un encuentro (el lunes 29 de agosto) con la Vicepresidenta, con quien nos dimos un gran abrazo, que llevamos en nuestro corazón”, sostiene.

 

 

CFK reunida con representantes de los organismos de Derechos Humanos el lunes 29 de agosto en el Senado.

 

 

Un periodismo que avergüenza

Consultada sobre ese encuentro de los organismos de derechos humanos con la Vicepresidenta, Vera cuenta que “le expresé que apostaba a la juventud. Apostaba al futuro y sigo apostando. Ella se emocionó mucho. Hemos tenido relaciones particulares entre nosotras en el pasado. Conozco parte, pero intuyo toda la fuerza que tiene. Y detrás de la fuerza está el conocimiento, la capacidad, la voluntad y el coraje. Algo la protegió. No soy religiosa, pero algún Dios, algo la protegió en ese momento y por eso la tenemos y la vamos a seguir teniendo”.

Vera, periodista y escritora, quien trabajó durante cuarenta años para la agencia italiana de noticias ANSA, donde se dedicó a la sección cultural, dice que en la actualidad le da vergüenza “un tipo de periodismo que existe aquí y en parte del mundo”. Aunque aclara que existen diferencias con los “periodistas nobles que hacen lo que tienen que hacer. Pero son una vergüenza algunos a los que me resisto llamarlos periodistas; no sé qué son. Están al servicio de otros intereses. Pienso en el futuro del periodismo”, reflexiona. “Hoy tenemos un periodismo con respecto a las posibilidades técnicas, de difusión, es extraordinario lo que puede hacer. Así como nosotros las tenemos con la virtualidad –en lo personal me permite estar en Italia y acá al mismo tiempo–, tenemos muchos adelantos, la ciencia progresa. Pero ese mal periodismo, ese periodismo vergonzoso, está ahí. No se mueve y no se retracta. Ni siquiera tiene el coraje y la honestidad en cierto momento de reconocer las pocas veces que fueron responsables y qué poco dieron para la sociedad en la que viven”, señala.

Respecto a si el intento de magnicidio puede inculcar miedo en la sociedad, Vera considera que “el miedo existe. Algunos tuvieron miedo durante la dictadura. Pero lo que no debe existir es mirar hacia otro lado, la indiferencia. Por eso digo: Nunca Más el silencio. Nunca Más mentir y tratar de convencer de cosas que no son ciertas. Y jamás impulsar a las violencias y mucho menos a esto que ha pasado, que es fruto de un odio diseminado. Y que en buena parte son responsables los medios y sus supuestos periodistas”, reitera, sobre esa construcción de odio mediático. Sobre el miedo asociado a la lucha colectiva emprendida por las Madres, indica: “Teníamos miedo en nuestras rondas. Pero nos dimos el brazo y circulamos, como nos sugirió amablemente el policía”. Con ironía, expresa: “Fue una buena idea, habría que decirle gracias”.

Sus palabras son un aliento formidable ante tanta consternación luego de lo sucedido. Vera enseña que el camino debe ser “unirse para tener fuerzas. En este momento, en la Argentina de ahora, tenemos que estar unidos más que nunca. Tenerlo bien en cuenta. No nos sintamos derrumbados: cada uno de nosotros puede hacer algo. Ese algo que podemos hacer es unirnos y ser solidarios”, aconseja.

“La solidaridad es una de las cosas más importantes que debemos tener para en cualquier lucha poder mejorar el mundo”, recomienda Vera Jarach. Concluye la conversación con El Cohete compartiendo una enseñanza paterna: “Al unir esas solidaridades podemos seguir caminando, venciendo los miedos y así defender cada uno de los derechos humanos. Solamente así habremos hecho algo digno para llamarnos seres humanos. Algo que me enseñó mi padre –que era abogado– es que el respeto a la dignidad es esencial en la vida en sociedad en todos los tiempos y para siempre”.

 

 

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 2500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 5000/mes al Cohete hace click aquí