La base está

746 personas propusieron medidas para incorporar al programa de gobierno que pidió Cristina

 

A mediados de mayo, Cristina Fernández de Kirchner publicó una carta que dirigió “a los compañeros y compañeras” en la que deslizaba una consigna: “resulta imprescindible –más que nunca– la construcción de un programa de gobierno que vuelva a enamorar a los argentinos y las argentinas, y convencerlos de que un país mejor no sólo es posible sino que, además, es deseable”. Dos días después, InfoSiberia –un boletín informativo nacional que se envía todas las mañanas por WhatsApp desde 2016, fundado por el periodista Juan Martín Ramos Padilla– se comprometió con el asunto y lanzó un relevamiento de ideas que compartió a sus suscriptores. “¿Qué medidas propondrías vos para ese programa?”, fue la pregunta que en el transcurso del jueves 18 de mayo contestaron 746 personas de todo el país.

Desde El Cohete accedimos a las respuestas y sistematizamos cuáles son –a criterio del público de InfoSiberia– los puntos más sobresalientes que debería incluir el programa de gobierno que Cristina solicitó construir colectivamente a su espacio político, aunque, en sus palabras, este “es necesario no sólo para el peronismo, sino para sistema democrático en su conjunto”.

Pero, como toda comprensión de texto envuelve un estudio del contexto, es preciso recordar que Cristina ya había encomendado a la militancia dicha tarea al realizar el lanzamiento de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner (EJNK) a finales de abril. En esa ocasión, su mención a la necesidad de “que vuelva a haber en la República Argentina un programa” estuvo vinculada semánticamente a dos afirmaciones. La primera, a que “no se trata de una persona”, apelando a la construcción colectiva y rechazando que se deposite la toma de decisiones en la posición de una lideresa o un líder, candidato o candidata. Este lineamiento fue ratificado sin ambivalencias en la plaza del 25 de Mayo cuando recalcó que “esto no es tarea de una persona, esto es tarea militante. Basta de pedirle al otro que haga cosas que nosotros no estamos dispuestos a hacer”.

La segunda equivalencia para el programa en la alocución de la Vicepresidenta estuvo vinculada al rol protagónico del Estado. Enfatizó que no tenía que ser “un programa donde hagamos fe anticapitalista”, sino sobre “quién conduce los procesos de producción para no dañar tanto el medio ambiente, para que haya mayor igualdad. Si los dejamos a los mercados o si el Estado —o sea, la política— vuelve a tomar la dirección”. También apuntó que dichas directivas debían abordar “cómo vamos a manejar nuestros recursos”.

En la misiva, Cristina efectuó una tercera asociación aunque, esta vez, configurada como parámetro antagónico: “el programa del FMI” que disparó la inflación y significó la pérdida de la aptitud electoral de quienes lo suscribieron. De manera subsidiaria, reforzó la frontera entre el peronismo y los “exterminadores vernáculos” que exigen su desaparición, aquellos que intentan “convencer a los argentinos que comer bien y cuatro veces al día es una cuestión ideológica; que tener un lugar digno para vivir y ver crecer a sus hijos, estudiar y progresar es de populistas; o que trabajo y salarios dignos es una creencia antigua”. Los definió como “fantasmas del pasado” que han vuelto a la realidad política argentina y enumeró: los medios de comunicación hegemónicos con su violencia verbal y simbólica; los grupos violentos que agreden, insultan y amenazan a peronistas o kirchneristas en las calles; la Corte Suprema que suspende elecciones para perjudicar al peronismo o debilitarlo, y el Partido Judicial que prohíbe una candidatura; y “una derecha cuya única propuesta es arrebatar derechos”.

 

 

 

Corte y confección

La siguiente nube de palabras jerarquiza las más repetidas en el relevamiento de ejes programáticos realizado por InfoSiberia:

 

Como se percibe a simple vista, la principal medida reclamada es transformar el Poder Judicial: la Corte Suprema de Justicia es mencionada 178 veces, la reforma del Poder Judicial 151 veces y los jueces, en particular, 77 veces. A aludir a la reforma judicial, la principal acción solicitada es la “democratización” y la crítica a los jueces se focaliza en sus privilegios, su perpetuidad y su vinculación con el macrismo. Sin embargo, al desarrollar cómo abordar la situación, la respuesta no es unánime. A continuación, algunos ejemplos respecto a qué hacer con la situación de la Corte:

  • “Aumentar los miembros con concurso público, equilibrio federal y de género” (Ana, Ituzaingó).
  • “DNU para impulsar un referéndum promoviendo el recambio de los jueces de la Corte Suprema, y de un proyecto de ampliación de sus miembros hasta que se implemente un sistema de elección popular directa y periódica” (Jorge, Palermo).
  • “Someter a revisión por tribunales populares todos los dictámenes emitidos por esta Corte” (Patricia, La Rioja).
  • “Incorporar a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia dentro del Programa Electoral Argentino que serán elegidos en cada periodo con duración de cuatro años igual que el Poder Ejecutivo” (Vidal, Posadas).
  • “Que los miembros del Consejo de la Magistratura sean elegidos por el voto popular y de allí salgan los miembros de Corte Suprema” (Patricio, Puerto Madryn).
  • “Reforma judicial, que la Corte sea elegida por voto en el Senado, por seis años, sin reelección y renovada por mitades” (José, Neuquén).

Como más de la mitad de los encuestados incluyó la problemática en su podio de temas de urgente resolución, es posible rebatir parcialmente la extendida noción que diagnostica que los problemas del Poder Judicial no interpelan a la sociedad. Es de suponer que la población que conforma la muestra está más informada que el promedio. Aún así, la insistencia de dicha demanda en el sector más politizado de la ciudadanía indica que existe una proporcionada representación de las bases en el programa de la conducción. En consecuencia, entre quienes deciden voluntariamente aportar a la construcción de un programa de gobierno se distingue que el sistema judicial vigente es el principal obstáculo para ejecutar otras medidas de fondo.

 

 

 

Obstaculizadores

La concomitancia entre las palabras de Cristina y los principales núcleos temáticos del relevamiento también se verifica en los actores políticos que ocupan el segundo y tercer lugar en cuanto a las repeticiones que condensan: el Fondo Monetario Internacional es señalado 177 veces y los medios de comunicación 146 veces. Respecto al primero, las propuestas varían entre desconocer la deuda por ser ilegal, renegociar el acuerdo y poner nuevas condiciones (por caso, asociarlo a variables como el saldo exportable o el crecimiento del PBI), y denunciar a quienes tomaron la deuda y a quienes fugaron moneda extranjera.

“Urgente investigación y publicación de las condiciones, causas y destino del crédito otorgado durante el gobierno de Macri”, exigió Mirta de San Juan, mientras que Carmen, de CABA, solicitó: “Sanción económica a los responsables de contraer deuda (basándose en informe de Auditoría)”. Por su parte, Ramón, de Corrientes, propuso elevar la revisión a “cortes internacionales”.

En cuanto a la comunicación, la consigna de los encuestados es unánime: Ley de Medios. “Derogación del decreto de Macri”, apuró Nelly de Córdoba, en tanto que Fabián de Villa Adelina propuso: “Pauta cero para medios hegemónicos hasta que acaten”. “Basta de permitir mensajes de odio, sanciones a quienes los difundan y lo mismo con las noticias falsas”, consideró Alejandra, de Bariloche. Gabriel, de Tandil, también lo incluyó en su programa: “Instalación efectiva de la declaración de servicios de interés público para la red mediática y de comunicaciones digitales”. “Que se aplique”, sintetizó Gustavo, de Avellaneda.

 

En 2018 se suscribía el programa con el FMI. Para Clarín, Macri debía  recrear algo parecido a una ilusión.

 

 

 

 

 

Que lo nuestro se quede nuestro

En la construcción de un programa popular, no se trata de dirimir si un proyecto se construye de abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo, sino de identificar los puntos de encuentro y de articulación base-conducción. Hasta aquí es notorio que la agenda pública planteada por Cristina en sus últimas presentaciones es representativa de los sectores movilizados.

La cuarta medida proyectada por los lectores de InfoSiberia está sostenida en años de luchas de los movimientos populares que la dirigencia recién ha logrado canalizar de manera reciente: la soberanía sobre nuestros recursos naturales estratégicos desde una perspectiva tanto ambiental como productiva, en tanto potenciadora del trabajo y la producción nacional. Se destaca la referencia al litio (104 veces), el gas (43), el agua (28), la energía (24) y el petróleo (16). Algunas de las propuestas en esta línea son:

  • “Nacionalización del litio y del petróleo, con un plan de inversión y desarrollo para agregar valor a estos insumos-recursos” (Ernesto, Miramar).
  • “Cobrar altas retenciones a las exportaciones de minerales (más del 15%) o, lo que sería mejor, declarar al litio como recurso estratégico y crear una empresa casi pública (con participación privada minoritaria) para quedarnos con las mayores utilidades posibles” (Juan Pedro, Córdoba).
  • “Generar empresas de capital privado con participación importante del Estado y regulaciones de cuidado del medioambiente para minería, especialmente litio. YPF Litio debe ser la garantía de soberanía del litio. Agregando valor en Argentina, por ejemplo, empresas de baterías de litio” (Fabiana, CABA).

Unos 62 encuestados apelan a la palabra soberanía y sus asociaciones son múltiples: territorial, fluvial, marítima, alimentaria, comercial, energética, tecnológica, monetaria y, por supuesto, soberanía política. Hay una tendencia mayoritaria sobre cuál debería ser la labor a llevar a cabo: el verbo “nacionalizar” emerge unas 132 veces.

La cuestión de las vías navegables se repite 51 veces (23 son, en particular, referencias a la Hidrovía) y de los puertos unas 50, mientras que 45 personas mencionan al Río Paraná y 19 al Canal Magdalena. En este punto, se reclama que el Estado tome el asunto en sus manos: defensa, manejo, administración y recuperación son algunas de las acciones más requeridas. Sin embargo, es otra la modalidad de intervención estatal que se lleva el primer puesto: “control” es la figura elegida en 171 oportunidades.

 

 

 

¿Insatisfacción democrática?

Hace un tiempo se comenzó a hablar de la “insatisfacción democrática” para explicar el actual malestar de época. Se ensaya que asistimos a un período sociopolítico en el cual la ciudadanía comienza a desconfiar de un sistema que, hasta ahora, no ha aportado soluciones a largo plazo para la construcción de condiciones de vida más justas e igualitarias.

¿Valdrá la pena trabajar por regulaciones más proteccionistas y soberanas con instituciones degradadas y debilitadas? ¿Valdrá la pena legislar y crear políticas públicas con una Corte Suprema que obtura de un plumazo las medidas de gobierno a través de cautelares? ¿Valdrá la pena la organización colectiva desde la empatía y la solidaridad, con medios ultra concentrados irradiando odio? ¿Valdrá la pena luchar por redistribuir la riqueza con la larga nómina de condicionamientos del FMI?

Los co-creadores del programa de gobierno consideran que sí. Por eso, la palabra que más aparece en el sondeo es “ley”. 257 veces ley, 257 aspiraciones a construir un orden más democrático, 257 motivos para seguir conquistando derechos.

Que sea.

 

 

 

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