La batalla Cultural

Los pañuelos blancos incomodan al intendente de Bariloche

Pañuelos blancos en la estatua de Roca

 

A dos meses de fracasar en la convocatoria a un plebiscito por un puñado de temas, el intendente de San Carlos Bariloche (Río Negro) busca recuperar la iniciativa política con una propuesta que ataca a los sectores sociales más dinámicos de la democracia participativa local y, a la vez, busca aglutinar a la base social de las derechas con una agenda propia. Walter Cortés, quien viene del sindicalismo burocrático peronista, pretende cumplir el viejo sueño de las derechas: la plaza del Centro Cívico limpia, sin intervenciones artísticas críticas a los símbolos de los genocidios estatales en Argentina. El jefe comunal propondrá a los espacios de defensa de los derechos humanos, artísticos y gremiales que dejen de (re)pintar pañuelos blancos sobre el piso de piedra de la plaza central, acción de memoria intergeneracional que se ejercita desde 1996 en la ciudad andina. En esta misma plaza está emplazada una estatua al general del Ejército Julio Roca, emblema del genocido contra los pueblos originarios preexistentes al Estado Argentino y fetiche del pensamiento hegemónico en su cruzada contra el movimiento político y cultural del pueblo mapuche-tehuelche.

 

El 31 de diciembre pasado, en conferencia de prensa, Cortés anunció que pretende reemplazar la pintada y repintada colectiva de pañuelos con pintura blanca en el piso de la plaza por una escultura fija, de gran tamaño, en la costanera junto al lago  Nahuel Huapi”. Imagino el perfil de un pañuelo, en bronce, de unos cinco o seis centímetros de espesor, a través del que se vea el lago, describió ante la prensa local. Los detalles técnicos de la futura escultura sugieren que ya cuenta con el asesoramiento de algún artista plástico y que no se convocaría a un concurso público de ideas para un eventual nuevo paseo de la memoria. Someterá el tema a una consulta popular en caso que no prospere su iniciativa en una primera ronda de conversaciones que iniciará este mes, ya que busca que quede definido antes del próximo 24 de marzo, aniversario del último golpe de Estado cívico-militar.

A mitad del brindis de primero de año alcanzaron a aparecer las primeras voces críticas .

 

En Bariloche vive María Asunción Benedit, autoproclamada referente de “Pañuelos negros” , espacio que reivindica el terrorismo de Estado y pide la liberación de los militares condenados por delitos de lesa humanidad. Cortés no puede ignorar que su propuesta es casi una invitación personal a la viuda de Francisco Lacal Montenegro, capitán del Ejército que intervino en el “Operativo Independencia” en Tucumán y en la guerra por las Islas Malvinas.

Crítica a la hegemonía neoliberal

 

En 1996 se realizó un festival de cultura antirepresiva en Bariloche, del que participó Hebe de Bonafini, referente histórica del movimiento de Madres de Plaza de Mayo. En esa oportunidad, se pintaron pañuelos blancos en el piso de la plaza del Centro Cívico, recordó una activista al reconstruir el proceso colectivo participativo que Cortés busca reducir a una escultura de metal. Desde entonces, hubo distintos eventos en los que se plasmó el pañuelo blanco, símbolo de la lucha de las Madres y Abuelas por aparición con vida de los detenidos-desaparecidos y restitución de lxs niñxs apropiadxs y nacidxs en cautiverio. Un año se pintó toda la superficie de la plaza, epicentro de la vida política pública de la ciudad. Al comenzar el milenio, todos los años se pintaron y repintaron tantos pañuelos como manos y pinturas hubo en cada convocatoria, identificándose los detenidos desaparecidos en la ciudad o familiares de vecinxs.

Al mismo tiempo, al fortalecerse el reclamo de derechos por parte de organizaciones y espacios del pueblo mapuche, la lucha simbólica alcanzó a la estatua de Roca intervenida con recursos artísticos que algunos sectores descalifican como vandalismo. La expresión crítica al genocidio fundador del Estado nacional cuajó en el colectivo El Kultrunazo, aludiendo al kultrún, tambor ceremonial mapuche cuyo sonido dialoga con los pañuelos desde este punto del territorio tradicional en disputa.

 

El Kultrunazo. (Foto Alejandra Bártoli)

 

Con los años, en la resignificación del uso popular, este espacio comenzó a llamarse “plaza de los pañuelos”, desplazando el nombre oficial “Expedicionarios al desierto”.

Gustavo Genusso, intendente municipal por un partido vecinalista, mandó a limpiar las pintadas realizadas durante la jornada del 24 de marzo de 2017, el día nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. En ese momento, eliminaron los pañuelos pintados sobre el caballo de Roca, estatua declarada monumento histórico, pero sin tocar las pintadas en el piso.

En varias ocasiones estos pañuelos fueron vandalizados. En 2023, toda la plaza fue rociada con combustible para impedir las pintadas del 24 de marzo. Siempre hubo respuesta popular en su defensa.

 

Agenda a la derecha

 

Hace dos años Cortés accedió al gobierno local con el más bajo porcentaje de participación y más bajo porcentaje de votos propios registrados en la experiencia electoral local . Contó con la intervención en su favor del gobernador Alberto Weretilneck desde la trastienda, en desmedro de la candidatura del oficialismo. La escasa base política propia y los vaivenes del interés propio del gobernador lo hacen  débil y proclive a confundir batallas con escaramuzas. El arco de alianzas neoliberal se juega diferente en los meganegocios (expansión del cerro Catedral, infraestructura del aeropuerto, etc.) que en la batalla cultural, tan del gusto de la alianza gobernante a nivel nacional.

El año pasado convocó a un plebiscito sobre diez temas de interés local, que un grupo de concejales rechazó y judicializó entendiendo que se tomó atribuciones propias del Deliberante fijadas por Carta Orgánica. El gobernador rehuyó respaldarlo abiertamente. Y definió el Superior Tribunal de Justicia de la provincia anulándole el proceso electoral a nueve días de su realización. Esa tensión se tradujo en el contundente triunfo electoral del peronismo en Bariloche en las legislativas de octubre.

Ahora, anunció que pretende llamar a dos plebiscitos por año. Y, al parecer, empezaría con los pañuelos blancos pintados. ¿Qué gobierno hace de esa tensión simbólica una cuestión de Estado merecedora de un plebiscito? Un reto a la imaginación para el diseño de nuevas fuerzas de la emancipación subjetiva

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 8.000/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 10.000/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 15.000/mes al Cohete hace click aquí