El modelo local de intervención política y técnica durante desastres de la naturaleza y emergencias medioambientales está permeado por funcionarios y recursos del gobierno norteamericano. Al menos en la Patagonia, se perfila un comando unificado de manejo del fuego sin cabeza visible, una reedición más sutil del ensayo general de seguridad interior implementado por la ex ministra Patricia Bullrich durante la presidencia de Mauricio Macri.
En esta etapa, el Servicio Forestal de Estados Unidos (USFS, por su sigla en inglés) es un resorte fundamental para este modelo en la Argentina, después de la disolución del Bureau for Humanitarian Assistance (BHA) de la Oficina de Asistencia Humanitaria de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), por decisión de la presidencia de Donald Trump a principios del año pasado.
Esta estrategia alcanza a miles de habitantes, cuyas vidas se desarrollan en medio de un ciclo anual con veranos cada vez más cálidos que aumentan los riesgos y peligros de incendios. El último invierno registró la menor caída y acumulación de nieve en 14 años, lo que se traduce en la caída de los caudales de agua dulce. La falta de inversión en obras de infraestructura básica es inocultable, con el suministro de agua de red por turnos en varias localidades de la cordillera asentadas junto a lagos y ríos sin contaminar.
El lunes 5 de enero, un avión bimotor de la Fuerza Aérea norteamericana aterrizó en el aeródromo de El Bolsón (Río Negro), según pudo documentar un vecino.
Ese mismo avión había arribado al mismo aeródromo en octubre de 2022, cuando trasladó a técnicos y funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, que asistieron en la construcción de las nuevas instalaciones del servicio de combate contra incendios en el paraje Las Golondrinas, pocos kilómetros al sur de El Bolsón, dentro de la jurisdicción de Chubut.

Hace tres meses, el gobernador Ignacio Torres inauguró la nueva subcentral de Coordinación y Despacho del Paraje Las Golondrinas, en Lago Puelo, que había sido destruida por el incendio de 2021. Ni antes ni ahora explicó si la obra tuvo respaldo norteamericano.
El modelo de combate de incendios en espacios rurales (bosques nativos, pastizales, plantaciones de especies exóticas, infraestructura) lo están modelando operadores ajenos a los Estados locales, por lo que quedan importantes territorios bajo un control institucional incierto durante estas crisis recurrentes. El gobierno nacional ya le abrió la puerta a la Fundación Consenso Patagónico para la tercerización del problema dentro de los parques nacionales, como informamos en El Cohete.
En los últimos años, cada verano parece que informáramos sobre el mismo incendio de bosque nativo y de plantaciones de especies exóticas, combustible letal en la cordillera patagónica. Los alcances de las consecuencias para la población local, algunas irreversibles, exigen profundizar sobre el modelo del combate contra incendios en la Argentina en medio del desmantelamiento del Estado nacional, que deposita gran poder de decisión en los gobiernos provinciales. Estos, a su vez, acuden a la experiencia y financiamiento de Estados Unidos, como otros países del Cono Sur.
El noroeste de Chubut concentra desde diciembre los mayores incendios en lo que va de la temporada, con daños importantes e impacto negativo en la actividad turística durante la temporada alta. La misma zona sufre desde hace un mes la falta de suministro de agua potable para consumo domiciliario. A menos de un año del incendio de Epuyén, cuyas familias no logran restablecer sus vidas, el fuego arde a pocos kilómetros, en el mismo radio de interés de los grandes capitales del acaparamiento y el extractivismo. Hasta ahora, bajó la intensidad de la campaña sucia de persecución de los presuntos incendiarios respecto al año pasado, a excepción de Torres, que acudió al hallazgo de unas viejísimas granadas oxidadas en el lago Epuyén, maniobra que daría risa si hubiera tiempo emocional para el humor en medio de la devastación.
Al cierre de esta nota, arden cuatro puntos del noroeste de Chubut, algunos bajo jurisdicción provincial y otros de la Administración Nacional de Parques Nacionales. Ardió prácticamente todo el cerro Pirque, que corre paralelo a la cordillera de los Andes y queda comprendido dentro del ejido de la localidad de El Hoyo, junto al lago Epuyén. El fuego comenzó en Puerto Patriada, en un viejo pinar abandonado de la década del ’60, y se expandió al bosque nativo, hábitat de variada flora y fauna nativas.
Unos kilómetros al sur-oeste, permanece desde el 1º de diciembre el foco en el cañadón del río El Turbio, una de las áreas que permanecían intactas hacia la alta cordillera con muy escasa población rural, objeto de persecución constante. Hacia el sur, arde un paraíso de biodiversidad, junto a los lagos Menéndez y Verde, dentro del Parque Nacional Los Alerces, con antiguas familias pobladoras que resisten en el lugar con muchísimo riesgo.

Círculos concéntricos
Ni Donald Trump era Presidente de Estados Unidos ni Rolando Figueroa imaginaba ser gobernador de Neuquén cuando Jorge Sapag inició en 2010 los acuerdos con el gobierno norteamericano, a través de la embajada en Buenos Aires, por respaldo financiero y de infraestructura para la gestión de emergencias y catástrofes naturales. El año pasado se inauguró el Centro de Operación y Coordinación ante Emergencias (COE), que se montó con el aporte de 2,3 millones de dólares del Programa de Asistencia Humanitaria del Comando Sur de Estados Unidos en las afueras de la capital provincial.

Esa “base humanitaria” –como se la definió y defendió desde el poder– se enlaza a la filigrana de las estrategias de control securitario del territorio, que incluye el manejo del fuego en áreas rurales, como surge al analizar algunos recorridos.
A principios de setiembre del 2025, Heidi Gómez Rápalo, encargada de Negocios de Estados Unidos en Argentina, participó de la inauguración oficial del COE. Quince días después arribó a Bariloche, donde visitó la Dirección de Lucha contra Incendios Forestales y Emergencias (DLIFE) en el Parque Nacional Nahuel Huapi, interesada en la formación de jefes de grupo dentro del programa de cooperación que Parques Nacionales mantiene con el Servicio Forestal de Estados Unidos desde hace dos años. Ese organismo público extranjero interviene en la investigación y la formación de recursos humanos en Chile, Paraguay, Bolivia y Uruguay.
En agosto de 2024 se reunieron en Buenos Aires equipos técnicos de Parques Nacionales y de la embajada norteamericana, después de dos instancias de capacitación sobre manejo del fuego de personal de distintas provincias. Intervinieron Sean Greenly, primer secretario agregado de medio ambiente, ciencia y tecnología; Angeles Coscolla, especialista ambiental; e Isidoro Solís y Rafael Contreras, responsables de programas internacionales de la USFS. Meses después, funcionarios rionegrinos se reunieron con el mismo elenco para acordar los términos de la petición formal de cooperación norteamericana.
“El gobernador Weretilneck nos encomendó avanzar en convenios de capacitación y equipamiento, además de conocer hacia dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos para reforzar la lucha contra los incendios”, informó en su momento Carlos Banacloy, ministro de Desarrollo Económico y Productivo. Este mismo ministro estuvo a cargo de conversaciones con funcionarios norteamericanos por temas de fruticultura y gestión del agua para la producción en 2020 y 2021.
La vieja USAID
Durante su paso por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por su sigla en inglés) en la administración de Trump, el multimillonario Elon Musk horadó la U.S. Agency for International Development (USAID), instrumento de financiamiento a fundaciones, ONG y partidos políticos en todo el mundo. En febrero del año pasado se notificó del cierre definitivo del Regional Disaster Assistance Program (RDAP) in Latin America and the Caribbean, del Bureau for Humanitarian Assistance (BHA), oficina que se ocupaba de la intervención en la Argentina. Dentro de los cesanteados se encontraba Ariel Maintenu Araujo Alpuy, especialista en Gestión de Riesgo de Desastres (DRMS) del Programa Regional de Asistencia para Desastres (RDA), enlace con el gobierno nacional, las provincias, municipios y asociaciones de bomberos de todo el país.
En febrero de 2024, la USAID aportó 20.000 dólares a la gestión Torres para un fondo solidario para los brigadistas. Seis meses después, otros tantos para el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF). El gobierno de Chubut jamás mencionó a la agencia norteamericana en ninguna declaración pública ni documento oficial conocido, pero quedó plasmado en las fotografías de los aportes.

Maintenu se desempeñó en la Dirección General Defensa Civil, dependiente de la Subsecretaría de Emergencias del Ministerio de Justicia y Seguridad, entre 2016 y 2017. Fue el responsable de la Dirección Nacional de Respuesta con Bullrich durante la administración Macri. Después aparece como uno de los dos especialistas en gestión de riesgos de desastres en la Argentina de la USAID, realizando numerosos cursos de capacitación para bomberos y efectivos de organismos de seguridad. Ya con la agencia disuelta, aparece dictando cursos de capacitación como parte de la Gerencia Operativa de Riesgos de la Dirección General de Defensa Civil del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
Pavadas
“Estoy cansado de tantas pavadas, de historias conspiranoicas”, increpó Torres a un periodista en la comarca andina, en una nueva muestra de autoridad sostenida a bravuconadas. La Multisectorial en Defensa del Agua y el Territorio lo señaló como responsable político de los incendios por “la falta de prevención; la negligencia estatal; la ausencia de diálogo con las comunidades y la permisividad frente a la sobreexplotación de pinos por empresas extranjeras o empresarios amigos. No es sólo fuego: es responsabilidad política”.

Desde El Maitén, localidad cercana al foco del cerro Pirque, la Asociación de Productores se autoconvocó para realizar cortafuegos ante la propuesta gubernamental de “preparar el bolsito” para evacuar y dejar los territorios. Sin agua en la red, preparaban motobombas.
El pudú-pudú había regresado al Pirque. Las orquídeas nativas y los frisos de pinturas rupestres, si escaparon a las llamas, no lo hicieron del humo y las cenizas. Es imposible cuantificar las pérdidas de las vidas y el patrimonio.

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