República Veladero

Precarización laboral de obreros mineros en San Juan

Mina Veladero, en plena cordillera de los Andes, a pocos kilómetros de límite con chile. Foto: Greenpeace.

 

“El crecimiento de la tercerización laboral como cobertura legal tras los derrames de cianuro y mercurio de 2015 en adelante”. Esa es una de las hipótesis que manejan los trabajadores que día a día exponen sus vidas en condiciones de extrema vulnerabilidad: a 5.000 metros de altura, con temperaturas que en invierno llegan a los 30 grados bajo cero y vientos huracanados de 150 kilómetros por hora. La data no es una exageración de los obreros, sino propaganda de los propios spots que Veladero sube a su canal de YouTube.

Durante sus primeros doce años de explotación, el yacimiento estuvo en manos de la canadiense Barrick Gold. En 2017 la empresa china Shandong Gold compró el 50% de las acciones del proyecto por casi mil millones de dólares. Ubicado en el noroeste de San Juan, en plena cordillera de los Andes, a pocos kilómetros del límite con Chile, Veladero logró una renovación de su período de explotación hasta el año 2030 aunque sería apresurado asegurar que no continúe más allá de esa fecha porque a su alrededor se encuentran otros yacimientos codiciados: el más importante probablemente sea el binacional Pascua-Lama, propiedad de la multinacional canadiense.

Roberto Cabanay trabajó durante doce años en la mina, primero para una tercerizada y luego para la propia Barrick Gold. En 2015 fue despedido. La empresa le comunicó que ya no precisaba de sus servicios. En 2012 sufrió una potente neumonía mientras se encontraba a más de 4.500 metros de altura trabajando, y desde entonces su vida cambió abruptamente.

“Uno es un número dentro de la empresa. La parte humana no les interesa”, sentencia el entrevistado, quien expone su caso para ejemplificar la afirmación. Su testimonio da cuenta de las condiciones laborales en la primera mitad de existencia en la explotación de Veladero. Francisco –nombre de fantasía para resguardar su identidad– es obrero de una de las tantas contratadas que tiene la empresa madre en la actualidad. “Si no terminás con problemas cardíacos, tenés problemas con la silicosis en los pulmones porque el silicio en el aire anda todo el tiempo”, manifiesta, en un sentido similar a Cabanay. A lo largo de este informe observaremos cómo estas dos personas que no se conocen entre sí –el primero vive en Jáchal y el segundo en San Juan Capital– coinciden en muchas descripciones sobre la sufrida y poco valorada vida del obrero minero de Veladero.

 

Alta montaña y flexibilización laboral

“Un lesionado de la empresa madre tarda un año y medio en recuperarse, y un lesionado de la contratista en tres meses ya tiene que estar de vuelta y sino al cuarto mes ya estás desvinculado”, describe Francisco, quien a lo largo de la charla se refiere a estos dos sectores con las formas que utilizan sus compañeros en la mina: “los ‘veladeros’” o de la “empresa madre” para referirse a ese tercio que está en relación de dependencia directa de la multinacional canadiense-china; “los contratistas” o “tercerizados” para el caso de los dos tercios restantes.

En la actualidad la empresa contaría con alrededor de 3.800 empleos directos, según declaraciones a diversos medios de comunicación de Marcelo Álvarez, su director ejecutivo. En el verano en curso se incorporaron 500 obreros más para la construcción de las fases ocho y nueve del valle de lixiviación. AOMA (Asociación Obrera Minera Argentina) es el principal sindicato y representa a la casi totalidad de tercerizados y a un sector importante de “los ‘veladeros’”. Por su parte, como su denominación lo indica, el Sindicato de Jerárquicos Mineros (ASIJEMIN) alberga a la jefatura en relación de dependencia de Barrick y Shandong. La UOCRA (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina) nuclea a los trabajadores –generalmente eventuales– encargados de las edificaciones y construcciones en el yacimiento.

“El ‘contratista’ es la mano de obra activa. Y el ‘veladero’ sería barreras blandas. Son aplicaciones administrativas para que vos no te lesiones y hagas tareas con procedimientos que ellos han pensado”, insiste Francisco. “Allí arriba existe –prosigue– el ATS (Análisis de Trabajo Seguro). Con ese papel si no está autorizado por ellos no podés proceder a hacer el trabajo”. Los “veladeros” son los encargados de realizar los diagnósticos y los “contratistas” de proceder sobre él, pero en la práctica los segundos se ven obligados también a efectuar diagnósticos que no son reconocidos económicamente por la patronal cuando salen bien, y si salen mal les puede costar alguna sanción o incluso la fuente laboral, explica nuestro entrevistado.

Esta disparidad en los tratos no es sino la expresión de una discriminación enquistada en la mina desde su instalación y es una de las principales fuentes de discrepancias, en el mayor de los casos veladas, aunque no han sido excepcionales los conflictos en los lugares de trabajo. Las conducciones sindicales –a las que no se les conoce ninguna lucha seria en dos décadas– son las principales fuentes de legitimación de estas prácticas divisionistas entre los trabajadores en la alta montaña. Francisco no duda en calificar a los sindicatos como pro-patronales. “En realidad, todo lo que tenga que ver con minería hoy es pro-patronal. Andan buscando inversores, reventando glaciares”. Y refuerza: “Hay mucha diferencia en el trato del sindicato (AOMA) entre ‘contratados’ y ‘veladeros’”.

En lo que hace a la cuestión salarial, Cabanay recuerda que mientras estuvo en calidad de tercerizado su sueldo era similar al de un maestro de jornada completa. Cuando pasó a ser parte de la empresa madre, su salario aumentó y pasó a representar incluso el doble. Más de una década después, creció la planta de tercerizados pero no sus salarios. “Un oficial contratista está en alrededor de un millón y medio de pesos; en la misma categoría en Veladero está en 3.200.000. Es el doble”, se queja Francisco. “Ellos están arriba de los 2.800.000 el ayudante y de ahí para arriba. Un supervisor junior debe estar cobrando arriba de los cuatro palos y medio”. En los tercerizados los sueldos rondan entre 1.500.000 y 1.800.000, con alguna excepcionalidad se superan los dos millones en alguna empresa.

En general el régimen laboral es de 14 días en la mina y 14 de descanso, con jornadas laborales de 12 horas, que muchas veces no se respetan y se extienden dos o tres horas más. La patronal –sea la contratista o la propia Veladero– se hace cargo del transporte de los trabajadores, la indumentaria, la estadía en el hotel minero, la alimentación y los gastos de aseo. Según informa el entrevistado, el básico representa apenas el 50% de lo que el trabajador cobra en mano, por lo que el resto de los ítems en su mayoría no aportan a la caja jubilatoria.

 

Anticipo de la contrarreforma libertaria

A su modo, el sentido estratégico de la contrarreforma laboral libertaria que se encuentra en el Congreso de la Nación –esto es, división y debilitamiento de la fuerza de trabajo y, con ello, un desprecio superlativo por la salud y la vida obrera en pos de acrecentar las ganancias patronales– ya tiene vigencia parcial en el campamento minero de Veladero, al que trabajadores, periodistas de la zona y especialistas califican como una “república” aparte en territorio sanjuanino. Sus características guardan llamativas similitudes con el proyecto libertario. “El gobierno y la justicia son socios de la minera”, caracteriza Cabanay, y afirma lo que cualquier sanjuanino más o menos informado repite: “Las mineras manejan la provincia, prácticamente”. A más de 150 kilómetros de distancia, ambos entrevistados coinciden en que se puede realizar minería responsable pero no en las condiciones actuales.

Cabanay recuerda sus tiempos en la mina: “Antes no teníamos tantos equipos como manejan ahora, como las autoelevadoras, y bajábamos a mano las cosas. Era todo fuerza física más que nada. Se naturaliza el sufrimiento de la altura”. Esta naturalización se ve interrumpida en esas siete horas que separan los 600 metros sobre el nivel del mar de San Juan con los 4.500 en los que se encuentra Veladero. “El viaje es lo peor que tiene este trabajo. Tener que subir tanta altura en pocas horas te afecta. Por eso cuando llegás tenés que tener un descanso de 12 horas obligatorio. No siempre se respeta, depende de las urgencias”, reconoce Francisco. “Por más que pasen los años, nunca terminás de acostumbrarte a la altura”, reconoce Cabanay.

Francisco resalta que, si bien todas las mañanas tienen una charla de seguridad obligatoria, “los accidentes laborales son muy habituales. Los más comunes son en las manos, haciendo trabajos mecánicos. Todos los meses tenés un mínimo de tres accidentes”. Y recalca: “Casi no tenés accidentes de un ‘veladero’”. “Familiares de trabajadores que murieron en accidentes no fueron remunerados como correspondía. Simplemente les dejaron una pensión mínima y nada más”, denuncia Cabanay.

Frente a este estado de precariedad, se le consultó a Francisco si existe algún tipo de resistencia: “Cualquier tipo de lucha se ve inmediatamente reducida porque los de Veladero son como dioses del Olimpo, tienen un lugar reducido y a cualquiera que implique una amenaza le aplastan la cabeza antes de que llegue”. En Veladero la patronal y los sindicatos no esperaron la contrarreforma libertaria para prohibir las asambleas. El régimen policíaco de excepcionalidad rige las 24 horas de los 365 días del año. “La minera viene con el cartel de que ellos te hacen el favor de generarte trabajo, que no te tenés que poner tan complicado tampoco porque si no se van. Y siempre amenazan con irse”, agrega.

El régimen político sanjuanino no está interesado en democratizar esta “república” andina. Por el contrario, se vale de su excepcionalidad y falta de garantías y derechos constitucionales elementales para sus negociados. Ocurre que la mayor parte de las tercerizadas pertenecen a grandes referentes de la política provincial de los últimos 20 años. “Con los tercerizados la empresa se ahorra costos y sos el fusible porque si algo sale mal el de la contratista es el que tiene la culpa. ‘A ese, échenlo’. Estos no se hacen cargo de nada. Es muy difícil que alguno de los ‘veladeros’ tenga algún tipo de sanción siquiera”, señala Francisco. “Desde el accidente de 2015 empezaron a crecer los tercerizados. Se dieron cuenta que es la manera más segura para ellos de no hacerse cargo de sus malas gestiones, entonces les echan la culpa a las tercerizadas”.

“Vos cuando subís arriba te das cuenta que hay una diferencia enorme: los contratistas comen de un lado y los veladeros comen del otro. Y no te dejan ponerte camperas que sean de la empresa de ellos porque es como que saben que tienen otros derechos”, enfatiza Francisco. Uno de esos derechos es la estabilidad laboral: es habitual que las tercerizadas obliguen a sus empleados a renunciar para luego volver a contratarlos. Con ello se ahorran varios “costos”, el principal es la antigüedad. Los paralelismos con la contrarreforma laboral libertaria están a la vista.

 

De los derrames a la contrarreforma ambiental

Se sabe que la otra pretendida contrarreforma ordenada por las multinacionales en nuestro país es la modificación de la Ley de Glaciares, también bautizada como “Reforma Barrick Gold”. Para ello se valieron de sus representantes en el poder político de dos provincias cuyanas: Marcelo Orrego (PRO), gobernador de San Juan, y Alfredo Cornejo (UCR), gobernador de Mendoza. De allí se emanó con urgencia la orden a Javier Milei para que se incorpore su tratamiento en sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación. La sobreexplotación obrera viene acompañada de la sobreexplotación ambiental en un combo extrativista que profundiza la dependencia nacional respecto de las grandes potencias mundiales.

“Los accidentes ambientales son recontra habituales, sobre todo en hidrocarburos”, informa Francisco. Y, ejemplifica: “Se hizo una cinta transportadora para evitar gastar tanto combustible, y se rompió. Son fáciles cuatro kilómetros de cinta y postes que están tirados que quedaron a la deriva”. Miles de toneladas de escombros y de litros de hidrocarburos en sus distintas expresiones fueron derramados en la alta montaña sin ningún tipo de control. Los medios de comunicación provinciales no registran este estado de cosas, que se hacen a plena luz del día y sin disimulo pero bajo la clara amenaza de la prohibición de su difusión, si es que pretenden seguir percibiendo la pauta minera.

República Veladero, un anticipo del destino que le espera a la Argentina si avanzan las contrarreformas en curso en el Congreso.

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 8.000/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 10.000/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 15.000/mes al Cohete hace click aquí