Demolición del CONICET

Degradación institucional, salarial y presupuestaria

Daniel Salamone es cómplice activo de la destrucción del CONICET y aplica prácticas de disciplinamiento y hostigamiento sobre el personal.

 

En febrero de 1958 y a través de un decreto-ley, el gobierno de facto de Aramburu clausuró la Dirección Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (DNICyT) heredada del gobierno peronista y creó el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). El premio Nobel Bernardo Houssay fue designado para presidir el organismo, labor que llevó a cabo hasta su muerte en 1971.

Desde esta transición entre la DNICyT y el CONICET hasta el presente podemos identificar al menos cuatro debilidades que, en distintos períodos históricos, han desviado al CONICET de su rol central en un proyecto de país donde la producción de conocimiento y el cambio tecnológico decantan como factores clave para la transformación económica y social. Estas desviaciones son:

  1. su desarticulación de otros organismos de ciencia y tecnología y de las universidades;
  2. el desfinanciamiento generalizado;
  3. el cientificismo por sobre el rol de investigación tecnológica y la respuesta a las demandas sociales y productivas; y
  4. el disciplinamiento ideológico interno.

Como una tormenta perfecta, en el CONICET presidido por el libertario Daniel Salamone convergen, de manera inédita, estas cuatro desviaciones en simultáneo.

 

La desconexión

El CONICET fue concebido para promover la investigación científica en universidades, articulando docencia e investigación a través de la Carrera de Investigador Científico (1961) y el Personal de Apoyo (1965). Sin embargo, la Ley 20.464 del 23 de mayo de 1973 –sancionada el anteúltimo día del régimen de facto– transformó el régimen salarial, iniciando un proceso de desconexión con las universidades que se aceleró durante la última dictadura (1976-1983). Mientras el presupuesto universitario se reducía para neutralizar su autonomía, el CONICET experimentaba una expansión masiva: su presupuesto creció siete veces y se crearon cerca de cien institutos propios, financiados parcialmente por un préstamo del BID de 66 millones de dólares.

En la actualidad, el incumplimiento simultáneo de la Ley de Financiamiento Universitario (27.795/25), la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (27.614/21) y del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030 (Ley 27.738/23), en concomitancia con la paralización a la que Darío Genua, a cargo de la Secretaría de Innovación Ciencia y Tecnología, somete al Consejo Interinstitucional de Ciencia y Tecnología (CICyT) y al Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT), configuran un escenario de desidia y desarticulación extrema entre los organismos del sector de ciencia y tecnología a escala nacional.

En este contexto, Salamone ni siquiera ha conseguido mantener reuniones con las autoridades de la Agencia I+D+i luego de la eliminación de la línea de subsidios PICT que significaron la sepultura de infinidad de proyectos de investigación en todo el país. Esta incapacidad para articular con funcionarios de su propio gobierno ha quedado documentada en las propias actas del Directorio del Consejo. El aislamiento del CONICET con relación a las Universidades y al resto del sector de ciencia y tecnología alcanza un clímax en la gestión libertaria.

 

Asfixia salarial y presupuestaria

Ya en febrero de 2024, el Directorio del CONICET expresó “la necesidad de mantener el escaso Personal Administrativo con que cuenta la institución [...] y la urgencia de revertir el deterioro salarial en el sector público científico-tecnológico, y en particular en el CONICET [...]". Los últimos informes del Grupo EPC-CIICTI indican una pérdida de poder adquisitivo de las remuneraciones de investigadores y técnicos de 40,2% con respecto a noviembre de 2023, y de 31,8% para el personal administrativo.

Trasladado al día a día, lo que se observa en los institutos del CONICET es que investigadores, técnicos y becarios, con años de formación universitaria de alta especialización, recurren al pluriempleo y la precarización de plataformas para llegar a fin de mes. Una situación inaudita a nivel internacional, inédita en la historia del organismo, y que grafica la debacle salarial y el clima de expulsión de profesionales altamente capacitados.

 

En enero de 2026 las remuneraciones de investigadores y becarios

alcanzaron un nivel que se encuentra 40,2% por debajo de

noviembre de 2023, medidas en términos reales.

 

En relación al presupuesto del Consejo, en otro informe del CIICTI se indica que el “crédito vigente del CONICET probablemente sea ampliado, pero por el momento muestra una caída del 16,1% real en 2026, proyectando un retroceso de 41,9 puntos en tres años y ubicándose a 43,9 puntos reales de su presupuesto de 2015”. En la misma línea, el físico Jorge Aliaga, miembro del Directorio del CONICET, informa que los gastos para funcionamiento y proyectos cayeron un 24%, y en 2025 quedaron $ 3.041 millones sin ejecutar.

En términos reales, esta reducción se cristaliza en laboratorios y equipamiento sin mantenimiento, becarios abandonando sus proyectos doctorales, pérdida de acreditaciones de gestión de calidad, deterioro de infraestructuras, etc. Con escasa experiencia previa en gestión de organismos científicos, pero apalancado por su amistad personal con el Presidente Milei, Salamone “solicitó tiempo para poder realizar gestiones que destraben las limitaciones presupuestarias vigentes que impiden el funcionamiento de la institución”. A más de dos años de dicha declaración pública, el salario de los trabajadores del CONICET está en el subsuelo de la escala regional para igual cargo y función, y los más de 330 institutos del CONICET distribuidos en el país solo tienen por objetivo poder pagar los servicios básicos esenciales para su funcionamiento. A pesar de que no ha interrumpido sus frecuentes viajes al exterior (minuciosamente relatadas en las actas del Directorio del Consejo), Salamone prácticamente no habla del tema presupuestario y pareciera adoptar un rol de espectador resignado.

 

Salamone, especialista en clonación de perros.

 

 

La letra T del CONICET

Las propuestas preliminares sobre la creación del CONICET preservaban el espíritu de la DNICyT de Perón. En el artículo 3 del primer proyecto de ley de creación del CONICET se afirmaba: “El campo de acción del Consejo se extenderá tanto al dominio de la Ciencia pura como al de la aplicada y al de la investigación tecnológica” (DNICyT, 1957). Sin embargo, el decreto-ley 1291 que finalmente creó el Consejo era bastante más simple, y en su artículo 1 sostenía que el nuevo Consejo “tendrá por misión promover, coordinar y orientar las investigaciones en el campo de las ciencias puras y de las aplicadas”. Es decir, entre muchas otras diferencias, ya no figuraba el fomento de “la investigación tecnológica”.

La larga y profunda impronta de Houssay cristalizó la mirada cientificista y distanciada de los procesos de cambio tecnológico, rasgo que puede observarse en los estatutos de la carrera del investigador así como en la gobernanza del propio organismo. Con antecedentes que no prosperaron durante el período 1983-1989, es recién en el período 2003-2015 cuando el CONICET revisa esa tendencia, crea oficinas de vinculación tecnológica en toda su red institucional, fomenta el patentamiento de invenciones, participa en la creación de empresas de base tecnológica en distintas ramas del conocimiento, tales como Y-TEC –sociedad entre YPF y CONICET–, premia en su sistema de evaluación la transferencia de tecnologías y aporta instrumentos administrativos para el asesoramiento tecnológico a PyMEs, etc.

El panorama actual es diametralmente opuesto: el desfinanciamiento y la desarticulación descriptas arriba no sólo interrumpen el normal desenvolvimiento de las agendas de investigación y desarrollo del CONICET, sino que también generan la pérdida de capacidades para brindar servicios y asesoramiento a sectores socio-productivos que son demandantes habituales de análisis, prospecciones y estudios para diversos aspectos relacionados con la producción industrial, la gestión de recursos naturales, etc.

Este impacto puede verificarse en el propio sitio institucional del CONICET, que presenta la caída de Asesoramientos Técnicos de y Servicios Tecnológicos de Alto Nivel entre 2023 y 2024 (de 265 a 153 y de 17.146 a 16.255, respectivamente). Un dato preocupante, que contradice el discurso eficientista y mercantil de los funcionarios libertarios y que, por más que Milei y Salamone propugnen lo contrario, remite a los períodos más cientificistas e internalistas del Consejo. Esta tendencia se potencia con la caída de actividad en vastos sectores industriales, que son los demandantes de asesoramiento y transferencia de tecnología. La tormenta perfecta para la pérdida de competencias en la disputa tecnológica global.

 

Disciplinamiento y hostigamiento ideológico

Volviendo a la fase fundacional del CONICET, mencionamos que la expansión institucional de los años ‘70 ocurrió simultáneamente con prácticas represivas: 482 exoneraciones, 1.817 expulsiones forzadas y 15 casos de detenidos-desaparecidos identificados. La Comisión de la Memoria del CONICET viene realizando un minucioso trabajo de reconstrucción histórica de dicho período. El objetivo del disciplinamiento era concentrar la investigación en un ámbito más controlable desde el punto de vista político y sindical.

A tono con la violencia verbal y simbólica desplegada por Milei y sus funcionarios, Salamone no se ha desmarcado de las prácticas y discursos violentos y la discriminación a voces disidentes. Así por ejemplo:

(a) A inicios de su gestión, ordenó retirar del repositorio institucional publicaciones relacionadas con temáticas de género y diversidad, por considerarlas impropias para el CONICET, ignorando la compleja estructura de evaluación que el organismo utiliza para medir la calidad de sus investigaciones. Sólo después del accionar de colegas criteriosos, revirtió la medida y restituyó las publicaciones “polémicas” al repositorio institucional. En la misma línea, solicitó que un libro escrito por un investigador, en el cual se critica su gestión, no sea incluido en el Repositorio Institucional, pasando por arriba de las facultades de las comisiones evaluadoras del propio organismo.

(b) Respondió a las protestas que lo esperaron en su visita al CENPAT de Puerto Madryn, en septiembre de 2024, iniciando un sumario contra su personal. En el marco de ese sumario, fueron citados a declarar trabajadores, a quienes se les exhibieron videos de las protestas para que identificaran a los manifestantes, rememorando los años más oscuros de la historia del CONICET.

(c) Se negó durante meses a firmar el ascenso reglamentario de uno de los firmantes de esta nota por considerarlo poco ético al manifestarse en el marco de dichas protestas, aun cuando dicho ascenso contaba con la aprobación del Directorio del organismo y de las comisiones evaluadoras intervinientes. En la misma línea, se resiste a firmar el cargo de Director de Instituto al mismo firmante, aprobado por el Directorio del CONICET en agosto de 2025, desconociendo así no sólo el mandato del máximo órgano de gobierno del organismo, sino la labor realizada por el tribunal evaluador, y sumiendo en la acefalía a un instituto del CONICET por simple capricho persecutorio.

(d) Se resiste a brindar entrevistas y a responder en relación a los 2.088 empleos perdidos en el CONICET durante su gestión (782 cargos de personal bajo Convenio, administrativos SINEP y cargos CIC-CPA y 1.306 son becas), y la parálisis en el financiamiento de proyectos [1].

 

Fragmentos de las actas 638 (arriba) y 640 (abajo) del Directorio del CONICET:

el Presidente deja por escrito su sesgo ideológico para alterar los procesos

de indexación de la producción científica y de evaluación del Consejo.

 

Corolario

Desde el 10 de diciembre de 2023, el CONICET ha entrado en una espiral descendente de degradación institucional, salarial y presupuestaria verificable a través de datos públicos y accesibles. La debacle financiera e institucional, conjugada con la desarticulación/desconexión y las persecuciones políticas, le confieren a la actualidad del Consejo la reiteración de los momentos más oscuros del pasado, pero combinados en solo dos años de gestión libertaria. La gestión de Daniel Salamone será recordada por conjugar los peores rasgos que han desviado al CONICET de su rol clave en el marco de un proyecto de desarrollo nacional.

Este momento terminal obliga a quienes nos formamos y trabajamos en él a no bajar los brazos, y a pensar en un CONICET post-mileista, que supere esta fase sombría y vuelva a ser un instrumento central para un proyecto de país donde la disputa por el factor tecnológico en los circuitos de generación de riqueza y conocimiento cuente con un Consejo situado en el territorio y democrático en su vida institucional interna.

 

 

 

[1] SINEP: Sistema Nacional de Empleo Público.
CIC: Carrera del Investigador Científico y Tecnológico.
CPA: Carrera del Personal de Apoyo a la Investigación y el Desarrollo.

 

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