Digno y valiente

Van Boven, un funcionario internacional contra la dictadura

Theo Van Boven fue director de Derechos Humanos de la ONU.

 

Theo Van Boven, un amigo holandés del movimiento de derechos humanos y de la democracia argentina, dejó de existir en su patria el pasado 10 de mayo a los 92 años.

Jurista destacado, profesor de derecho internacional en la Universidad de Maastricht, su relación con nuestro país se produjo en 1977, en plena dictadura militar, cuando fue designado Director de Derechos Humanos de Naciones Unidas con sede en Ginebra.

Hombre de compromiso real con la democracia y los derechos humanos, recibía con espanto los testimonios que le acercaban los familiares de las víctimas de la dictadura que señalaban la existencia en la Argentina de una metodología sistemática de torturas y desapariciones forzadas.

Van Boven no guardó neutralidad frente al horror y llevó a cabo desde el primer momento la solidaridad con los familiares y el impulso de la ONU a la investigación de esos crímenes. Ya lo había logrado con la dictadura de Pinochet, promoviendo una comisión investigadora sobre las violaciones a los derechos humanos en Chile, y pretendía reiterarlo con la Argentina. La diplomacia de la dictadura no tardó en apuntarlo y su desplazamiento se convirtió en el objetivo del entonces embajador argentino en Ginebra.

En alianza con representantes de otros gobiernos autoritarios y a través de una guerra sorda en Naciones Unidas, la dictadura argentina logró finalmente forzar su renuncia en 1982.

Su lucha no fue sin embargo en vano pues su acción contribuyó a la creación del Grupo de trabajo sobre desapariciones forzadas de personas de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, concentrado particularmente en la investigación de la situación argentina.

Tras la salida de su cargo no disminuyó su solidaridad con nuestro país y desde entonces colaboró siempre con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, a las que junto a su esposa recibía en su casa, y con las organizaciones argentinas de derechos humanos.

En 1985 fue propuesto como testigo por la fiscalía del Juicio a las Juntas militares y viajó a Buenos Aires a testimoniar su experiencia como funcionario internacional de derechos humanos, a referir las intrigas que organizó la dictadura para desplazarlo y las evidencias existentes en la ONU de los graves crímenes que se habían producido en el país.

Su vida internacional en las Naciones Unidas continuó como experto independiente en la Subcomisión de Derechos Humanos, como relator especial sobre la tortura, con su informe sobre niños desaparecidos y secuestrados y como experto en el Comité para la Eliminación de la Discriminación racial.

La Argentina democrática reconoció su labor solidaria y comprometida en favor de las víctimas argentinas de la dictadura y en 2009 el gobierno argentino lo condecoró con la orden del Libertador General San Martín. La Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, por su parte, le otorgó un doctorado honoris causa y las Madres y las Abuelas lo homenajearon en sus sedes.

En una época marcada por el uso ilegítimo de la fuerza y el desprecio del derecho internacional, el ejemplo de Theo Van Boven sobresale especialmente al encarnar al funcionario internacional digno y valiente dispuesto a enfrentar la arbitrariedad y el abuso de poder para hacer respetar por los Estados los derechos humanos fundamentales.

 

 

 

* Alberto D’Alotto es ex vicecanciller.

 

 

 

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