(Casi) Todos pierden

Perjuicios de la guerra de Israel y USA contra Irán y Líbano

 

Los ataques de Israel en Líbano a partir del 28 de febrero ya han causado al menos 2.800 muertes y 8.700 heridos, número que sigue aumentando a pesar del alto al fuego pactado en abril. Hacia fines de ese mes, la Fundación de los Mártires de Irán reconocía casi 3.500 muertos como resultado de los bombardeos en su país. Por su parte, un reciente análisis de la cadena informativa alemana Deutsche Welle calcula que, hasta el momento, el conflicto ha generado gastos militares cercanos a los 30.000 millones de dólares y un lastre de infraestructuras destruidas, sin duda sumas colosales para una eventual futura reconstrucción.

 

Las víctimas colaterales de la guerra en Medio Oriente. Foto Richard Mbouet, Naciones Unidas, WFP.

 

 

Cereales por las nubes

El aumento del costo de los combustibles a nivel internacional, consecuencia del control militarizado del Estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo y el gas mundial, repercute directamente en las economías de numerosas naciones. Así lo demuestra el índice de precios de los alimentos básicos que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publica mensualmente. El de abril constata una tendencia ascendente con respecto a marzo, en particular entre los del aceite vegetal, la carne y los cereales: aproximadamente 1,6 %. Aunque no se trata de un incremento aislado, sino del tercero en forma consecutiva. En comparación con los años anteriores, el costo de los alimentos en abril se ubica un 2,0 % por encima del de abril de 2025, aunque es menor que el de marzo de 2022, cuando estalló el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

El incremento en el precio de los cereales (salvo el sorgo y la cebada) es preocupante. En el caso del trigo, un 0,8 %, consecuencia de la presión alcista por la sequía sufrida en algunas zonas de Estados Unidos y una mayor probabilidad de que las precipitaciones en Australia se sitúen por debajo de la media anual. Pero los factores meteorológicos no lo explican todo, como bien lo señala la FAO. Estos incrementos también se deben a “las previsiones de una reducción de las siembras de trigo en 2026 [porque] los agricultores están optando por cultivos que requieren menos fertilizantes”, que los mayores costos energéticos y las perturbaciones relacionadas con el cierre efectivo del estrecho de Ormuz han encarecido significativamente. Por su parte, el maíz aumentó 0,7%, y al igual que el trigo, no solo por condiciones climáticas adversas en Brasil y Estados Unidos, sino también por la fuerte demanda de etanol “en un contexto de encarecimiento” de los combustibles crudos. En cuanto al arroz en todas sus variedades, el incremento fue de 1,9 %.

Los aceites vegetales aumentaron 5,9 % con respecto a marzo, el nivel más elevado desde julio de 2022, debido al alza de los precios de la palma, la soja, el girasol y la colza. Y la carne, 1,2%, pero 6,4% más que en abril de 2025.

 

El tráfico marítimo mundial sufre el impacto de la guerra contra Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz. Foto Banco Mundial.

 

El precio de los productos lácteos y el azúcar, los otros dos rubros referenciales, descendió en abril. Principalmente, debido a la disminución de las cotizaciones internacionales de la mantequilla y el queso, aunque el precio de la leche entera en polvo se mantuvo estable. Por otra parte, la caída del precio del azúcar se debió principalmente a las expectativas de abundantes suministros en el mundo reforzadas por la mejora de las perspectivas de producción, en particular en China y Tailandia. Complementariamente, el inicio de la nueva cosecha en condiciones meteorológicas favorables en el sur de Brasil contribuyó aún más al descenso general de los precios internacionales de este producto.

En síntesis, los consumidores del mundo entero se confrontan con aumentos considerables de productos esenciales como corolario directo de la guerra lanzada en Medio Oriente.

 

 

Los pocos que ganan mucho

A pesar de la tendencia perdedora de la mayor parte de la población mundial, existen empresas y sectores económicos que está obteniendo monumentales provechos gracias a esta coyuntura tan conflictiva.

El descontrolado sube y baja del mercado energético desde que se le impuso el doble tapón al Estrecho de Ormuz beneficia, en primer lugar y fundamentalmente, a varias de las empresas de hidrocarburos más grandes del mundo. Entre ellas, como señala un reciente análisis de la cadena británica BBC, las multinacionales europeas con divisiones especializadas en la compra y la venta física del petróleo, así como en operaciones bursátiles. Gracias a estas actividades, entre otras, han podido aprovechar los brutales movimientos del mercado durante el primer trimestre del año para incrementar astronómicamente sus ganancias.

Tal es el caso de la británica British Petroleum (BP), que más que duplicó sus ingresos ese periodo, con ganancias de 3.200 millones de dólares. La Shell, de igual bandera, también superó las expectativas de los analistas cuando reportó un aumento de sus ingresos en el orden de los 6.920 millones de dólares. Por su parte, los de la multinacional francesa TotalEnergies saltaron casi un tercio, con ganancias de 5.400 millones de dólares.

 

El estrecho de Ormuz, punto clave del conflicto entre Estados Unidos e Irán.

 

El sitio Web independiente Democracy Now retoma un reciente análisis del periódico británico The Guardian que sostiene que las 100 principales empresas de petróleo y gas del mundo –entre ellas, Saudi Aramco, Gazprom y ExxonMobil— obtuvieron más de 30 millones de dólares por hora en concepto de ganancias extraordinarias durante el primer mes de la guerra contra Irán. Si el precio del barril de petróleo continúa promediando los 100 dólares, hacia fin de año estas empresas podrían ganar, conjuntamente, 234.000 millones de dólares. Mientras tanto, “decenas de países enfrentan déficits presupuestarios tras reducir los impuestos a los combustibles con el fin de aliviar la situación de los consumidores”.

El artículo de la BBC menciona otros tres sectores que se han beneficiado durante el mismo periodo gracias a la guerra en el Medio Oriente: el bancario, el de la industria armamentista y el de las energías renovables. A modo de ejemplo, la división bursátil de JP Morgan registró entradas récord de 11.600 millones de dólares. Solo una vez antes había ganado tanto en un solo trimestre. Y los seis bancos más poderosos de Estados Unidos, conocidos como “Los Seis Grandes” (Bank of America, Morgan Stanley, Citigroup, Goldman Sachs, Wells Fargo, además de JP Morgan), también aumentaron sustancialmente sus ingresos. El sector bancario en su totalidad generó ganancias en el orden de los 47.700 millones de dólares en este corto periodo.

 

 

Previsiones alarmantes

Proyecciones económicas muy variadas y de fuentes diversas prevén que en 2026 los precios de los productos básicos seguirán aumentando a pasos agigantados, lo que impulsará la inflación y la deceleración del crecimiento. Tal es la tesis principal, por ejemplo, de Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos), del Grupo Banco Mundial. En su último informe proyecta que este año los precios de la energía aumentarán un 24%, alcanzando así su nivel más alto desde el inicio del conflicto Rusia-Ucrania, debido a que “la guerra en Medio Oriente está provocando una grave conmoción en los mercados mundiales de productos básicos”. Y que los precios de los productos básicos aumentarán un 16%, impulsados por “el vertiginoso incremento de los precios de la energía y los fertilizantes, y por los máximos históricos que alcanzaron los precios de varios metales clave”.

Con respecto a la crisis del petróleo, Commodity Markets Outlook señala que los ataques a la infraestructura energética y las interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 35% del comercio mundial de este producto, “han desencadenado la mayor crisis de suministro… hasta la fecha, con una reducción inicial… de alrededor de 10 millones de barriles por día”. Y precisa que, a mediados de abril, los precios del petróleo Brent ya se encontraban un 50% por encima de los niveles registrados a principios de año. Finalmente, pronostica que en 2026 alcanzará un promedio de 86 dólares el barril, un marcado aumento con respecto a los 69 dólares en 2025. Siempre y cuando, advierte, “las perturbaciones más agudas terminen en mayo” y el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz retorne “gradualmente a los niveles anteriores a la guerra”.

Esta nueva guerra, al margen de su resultado final, ya tiene miles de millones de perdedores y unos poquitos ganadores. Pierden los de abajo en el escenario militar y al ver esfumarse más rápidamente sus bajos ingresos debido a los aumentos incontrolables de la canasta básica. Ganan los de siempre: un grupo reducido y concentrado de multinacionales sin rostro humano, tan voraces que lucran hasta con el mismo dolor ajeno.

 

 

 

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