Suelito lindo

El valor del suelo ante la sagrada propiedad privada

 

Los cambios en los usos del suelo registrados en todo el territorio argentino y sus múltiples impactos son una dimensión del conflicto social que debería analizarse al momento de discutir las reformas legales involucradas en el paquete de “inviolabilidad de la propiedad privada”, que el oficialismo busca imponer en el Senado la semana entrante. Un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) documentó y analizó los cambios en los usos del suelo registrados entre 2000 y 2020 en todo el espacio continental del país. A la vez, produjo mapas de uso y cobertura del suelo fundamentales para la toma de decisiones tendientes a reducir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) que producen el calentamiento global del clima, sobre los que el Estado nacional mantiene compromisos internacionales.

La eliminación de las restricciones a la compra de tierras rurales por parte de capitales extranjeros y la habilitación de cambios en el uso de bosques y pastizales nativos afectados por incendios forestales son dos de los ejes de la reforma legal que trataría el Senado en su próxima sesión. Los alcances de la reforma pretendida pueden profundizar los riesgos planteados en “Dinámica de la cobertura y uso del suelo en la Argentina en las décadas comprendidas entre 2000 y 2020”, documento producido por ocho investigadores que publicó el INTA en 2024.

Entre 2000 y 2010 los cambios fueron más acentuados, según esta investigación. En esa década aumentaron las tierras de cultivo en seis millones de hectáreas, principalmente a expensas de los pastizales (alrededor de cinco millones de hectáreas) y, en menor medida, de bosque y arbustos nativos (aproximadamente un millón de hectáreas). En la década siguiente, las tierras de cultivo crecieron en poco menos de dos millones de hectáreas. Esa reducción puede estar directamente vinculada a las movilizaciones y protestas constantes contra las desmontes en el centro-norte del país, protagonizadas por comunidades de pueblos originarios, campesinos y ONG`s ambientalistas.

Según un documento de Greenpeace publicado este año, entre 1998 y 2024 se perdieron siete millones de hectáreas de bosque y arbustos nativos en la Argentina. A la vez, el Observatorio de Tierras estimó en algo más de 13 millones de hectáreas la tierra rural en manos de capitales extranjeros. Aunque realizados con distintas metodologías, puede ser relevante hacer dialogar estos mapas entre sí.

 

Fronteras móviles

José Volante, Juan Gaitán, María Jesús Mosciaro, Noelia Calamari, Fabiana Navarro, Cristina Winschel, Alejandro Pezzola y Pablo Peri –todos del INTA, excepto Gaitán– realizaron los mapas de uso y cobertura de suelo correspondientes a agricultura, silvicultura y cambio de uso de la tierra (AFOLU, por su sigla en inglés). “La precisión y coherencia de estos mapas son esenciales para la gestión sostenible del territorio y la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo así a los objetivos climáticos del país”, dejó planteado el documento publicado por uno de los organismos públicos objeto de la motosierra.

“La heterogeneidad en la escala y la escasez de datos actualizados dificultan la provisión de información confiable a los responsables de la toma de decisiones, limitando así el diseño de políticas ambientales efectivas y la generación de conocimiento sobre la sustentabilidad de los agroecosistemas. Desde la publicación del primer mapa de uso y cobertura del suelo (LULC) en la Argentina, por parte del INTA en 2009, no se ha producido otra información cartográfica a escala nacional que represente el sector AFOLU”. Un objetivo comparable se propuso la Ley de Protección de los Bosques Nativos 26.331, con mapas de base analizados durante años por distintos actores sociales.

Estos mapas son instrumentos para estimar y reportar las emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero asociadas con el uso de la tierra y sus conversiones. En este análisis, “la cobertura del suelo se refiere a la cobertura biofísica de la tierra (cultivos, pastos, bosques o áreas construidas), mientras que el uso de la tierra indica el tipo de actividad social o económica realizada en ella (agricultura, silvicultura, recreación o uso residencial)”.

El período de análisis se corresponde con la explosión de la expansión de la frontera de la soja transgénica y los agronegocios. Así es que estos resultados pueden leerse como el trazado de las nuevas fronteras del extractivismo.

 

Foco local

El documento tiene la invalorable capacidad de generar preguntas desde la perspectiva local, situada, sobre cómo se producen los cambios en el uso del suelo en escalas y experiencias que todavía no aparecen reportadas en el mapa general del INTA.

El trabajo identificó seis tipos de cobertura/uso del suelo: tierras forestales; de cultivo; pastizales, pasturas y estepas; humedales; asentamientos y otras tierras.

 

 

Luego determinó que “la transición de mayor magnitud fue de pastizales y estepas a tierras de cultivos, con un cambio de uso del suelo que superó los seis millones de hectáreas para el año 2020. Esta transición fue seguida por el cambio de tierras forestales a pastizales y estepas (2,7 millones de hectáreas) y de tierras forestales a tierras de cultivo (1,9 millones de hectáreas).”

 

 

En ese panorama general habría que inscribir, otros cambios y/o intensificación en el uso, que no sólo representan emisiones de GEI, como por ejemplo:

  • la megaminería en la alta cordillera de los Andes;
  • la destrucción y/o acaparamiento de tierras de pasturas naturales de la pequeña ganadería transhumante por actividad de deportes de élite, generación de energía eólica, hidrocarburos, avance frontera inmobiliaria e incendios forestales; y
  • la concentración de núcleos urbanos en torno a la explotación energética y la sobrecarga de la trama vial, entre otras manifestaciones que emergen en los territorios.

En suma, en vista a la próxima sesión del Senado: ¿cómo se protegen y gestionan los suelos bajo el imperio de la sacralización de la propiedad privada, ese mundo de ficción donde es posible encerrar una porción del territorio en una escritura?

 

 

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