La nota parte de un esquema propositivo que contemple los recursos con que se cuenta y el desarrollo de la infraestructura clave. A tal fin, la propuesta es considerar a Vaca Muerta como el eje y la directriz del mismo, dado que es sin dudas –por ahora– el yacimiento más importante con que cuenta el país, y produce ya una renta extraordinaria. Evaluaciones recientes (agosto 2026) del Instituto Argentino de Petróleo y Gas (IAPG) calculan una reserva de 30.170 millones de barriles (bbl). Al nivel actual de extracción, una vida útil de 100 años.
La producción media de crudo por pozo, llamada “Recuperación final estimada” (en inglés EUR, por Estimated Ultimate Recovery), con la curva de producción (cuatro a cinco años) de un pozo petrolero horizontal estándar, llega a 700.000 barriles. De acuerdo a un precio de venta de 70 U$/bbl (valor promedio bajo), se obtiene un ingreso por 49 millones de dólares por bbl. Los costos son 10 millones de U$/pozo (un 20,4%).
Para 2026 hay una producción prevista a 900.000 bbl/d (por día), que equivalen a 328 millones de bbl/año. Para 2027, con la incorporación del oleoducto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur) y un incremento de la producción de 1.100.000 bbl/d in situ, se estima una producción de toda Vaca Muerta de 401 millones de bbl/año. A precio de venta de 70U$/bbl, obtendrían cerca de 28.000 millones de dólares. Restando las regalías del 12% y los costos de los pozos y el proceso de fracturas (fracking), con un total de costos del 20,4%, el saldo es el llamado Beneficio Antes de (Profit before Tax) y sería de 18.760 millones de U$/año.
La producción anual de los 401 millones de bbl/año se obtiene gracias a que miles y miles de camiones pesados transportan arena para las fracturas. Se estima que para 2027 lleven 12 millones de toneladas, que a 30 toneladas por camión con acoplado implicarían 1.100 camiones por día, desde el Delta del Paraná hasta depósitos intermedios en Añelo-Vaca Muerta, en Neuquén. La Ruta Nacional 5 es el vínculo más directo y la que sobrelleva un enorme deterioro, con pozos cada vez más grandes y un pavimento en algunos tramos totalmente destruido. Este deterioro produce enormes pérdidas al resto de los usuarios y a las mismas empresas areneras y productoras, por los tiempos más lentos de transporte y el aumento de costos de las arenas. Se han detectado por la Ruta 5 casos de sobrepeso de areneros, llevando 40 toneladas cuando el límite permitido es de 30. Ello agrava la responsabilidad de las productoras que no controlan la recepción de cargas lícita.

El deterioro es muy grande y no se arregla de un año a otro con mantenimiento superficial, como se adjudicó a empresas recientemente. Requiere prácticamente renovar la actual autovía, reconstruir la existente y construir una paralela (autovía doble). El costo unitario de construcción de una autovía o autopista se estima en no menos de 2 millones de dólares por kilómetro. Los 1.142 kilómetros desde El Delta-Zarate (en realidad desde Mercedes, pues hasta allí llega hoy la doble vía) hasta Añelo en Vaca Muerta pueden llegar a costar entre 4.564 y 5.000 millones de dólares.
La actividad petrolera de Vaca Muerta tiene la responsabilidad hegemónica en el deterioro de la Ruta 5 y debe hacerse cargo para compensar a la región que atraviesa la ruta y al país con la reconstrucción de la misma.
De allí que cabe que se reclame a las productoras que dispongan de fondos para ello. Es posible establecer un cargo específico sobre el crudo extraído para la remediación de la ruta. Por ejemplo, con solo el 10% de valor del beneficio antes de establecer impuestos, es decir 1.876 millones de dólares, se podría recaudar la suma necesaria en cerca de tres años.
Garantizar la llegada de las arenas en tiempo y forma al yacimiento es clave para la cadena productiva de extracción de crudo, para garantizar en definitiva que resulte rentable a largo plazo a las productoras mismas.
La llamada infraestructura terrestre de Vaca Muerta puede costearse con una contribución mensual de 156 millones de dólares, más las cifras adicionales pasibles para encarar el mantenimiento de la Ruta Nacional 5 y la renovación o arreglo de otras que converjan a ese complejo, ya sea su prolongación o la construcción de paralelas o alternativas que permitan el transporte de arena y de insumos específicos, productos o subproductos.
En definitiva, resultaría muy útil una ley que obligue a depositar en Vialidad Nacional a un fideicomiso llamado Fondo Nacional Específico para el transporte ligado al complejo de Vaca Muerta. También es posible para el gas natural establecer un fondo específico para encarar la construcción de infraestructura que promueva el derrame de las rentas de Vaca Muerta en el consumo de gas natural, en caminos y vías con motricidad en GNC y GNL.
Sería de alguna manera desarrollar el derrame reclamado y necesario para lograr una sociedad equilibrada e integrar al bienestar general del país, y a la vez fortalecer la producción de crudo y gas natural en los yacimientos. La Ruta Nacional 5 necesita una remediación urgente por su estado actual y por el estado en que puede terminar.
* Andrés Repar es vicepresidente del Instituto de Energía Scalabrini Ortiz (IESO).
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