Esta es una de mis grabaciones preferidas del siglo XX. Por la obra y por el compositor, Gustav Mahler, que tienen una historia estremecedora. Y por la intérprete, Kathleen Ferrier, que revivió la trágica historia del músico. Los dos se estaban muriendo, a edades indignantes: Mahler, 50 años, Ferrier 41. En las tardes de verano de la provincia de Buenos Aires, yo jugaba a la pelota con un vecino y después nos quedábamos charlando a la sombra. En 1955, cuando murió Einstein, mi amigo decía que había gente que nunca debía morirse, que todos deberíamos donar años para conseguir la eternidad de los genios. Entre el compositor y la cantante, el director, Bruno Walter, que fue íntimo amigo de Mahler, y que aprovechó como nadie el talento extraordinario de la contraalto británica. Esta versión fue dirigida por Walter con la Filarmónica de Viena. Mahler había dirigido a sus músicos entre 1897 y 1907. Para asumir la dirección de la Ópera de la Corte de Viena, Mahler debió convertirse al catolicismo, y siempre vivió a la sombra del implacable antisemitismo de Wagner. Como resultado, no practicaba ninguna de ambas religiones, pero mantenía un diálogo tormentoso con Dios, colmado de dudas, ansiedades y preguntas sin respuesta sobre el sentido de la vida. Para el psicoanalista Theodor Reik, Mahler era un neurótico obsesivo.
Pero otra sombra, más grande que la de Wagner, pesaba no sólo sobre Mahler sino sobre todos los músicos de esa época, ya fueran Anton Bruckner o Schubert. Todos querían y todos temían escribir su Novena sinfonía, que era el número más alto que alcanzó Beethoven. Bruckner le dijo a Mahler que debía trabajar muy duro para terminar su Novena y poder presentarse ante Dios, para lo que sentía que le faltaba poco. Mahler quiso engañar a Dios y por eso su novena sinfonía no lleva ese número, y se llama La canción de la Tierra, con un matiz panteista. Cuando componía la Décima, a la que llamó Novena, le dijo a su esposa que ya había pasado el peligro. Y entonces murió.
Arnold Schoemberg, que avanzó en el terreno dodecafónico explorado por Mahler, escribió en 1913 que la Novena parecía ser "el límite. Quien quiere ir más allá, debe abandonar. Quienes escribieron la Novena estaban muy cerca del más allá". Además de su música, Schoemberg fue un dibujante original, de lo que hay un par de pruebas muy atractivas en la Neue Galerie de Nueva York.
Ferrier nació en un hogar humilde, en 1912. Hija de un director de escuela y un ama de casa, trabajó como operadora telefónica en el correo de su pueblo. Se casó muy joven, con un gerente de banco. No fue un matrimonio feliz. Lejos de estimular su vocación musical, Albert Wilson no la tomaba en serio. En 1937 ella se inscribió en el Carlisle Festival, y Wilson le apostó que no sería aceptada. Se impuso tanto en el concurso de piano como en el de canto, y tuvo que elegir qué camino seguir. El divorcio era inevitable. No tuvieron hijos y las biografías dicen que el matrimonio no fue consumado, cosa que no sé qué diablos quiere decir, en ese universo de insinuaciones y sobreentendidos.
Decca Records grabó esta versión en dos sesiones, el 15 y el 16 de mayo de 1952, y el 17 la representaron en vivo. En uno de los ensayos, durante el último movimiento, Der Abschied ("El adiós"), Ferrier, a quien ya la habían detectado un tumor de mama, rompió a llorar y no pudo cantar las palabras finales, que Mahler repite una y otra vez, Ewig... ewig... (para siempre). Walter le respondió:
–Querida amiga, si todos los aquí presentes fuéramos artistas de tu calibre, ¡todos habríamos llorado!
En febrero de 1953 estrenó el Orfeo y Eurídice, de Gluck, dirigida por John Barbirolli. La enfermedad había hecho metástasis en sus huesos. Durante la segunda función, se fracturó el fémur de la pierna izquierda en el escenario. Permaneció de pie, inmovilizada, y terminó la función sin que el público se percatara. Nunca volvería a caminar. Fue hospitalizada esa misma noche y falleció meses después. Durante un viaje a Estados Unidos la escuchó durante un ensayo la gran contraalto Marian Anderson: "Dios mío, que voz y qué rostro", dijo.
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