Culpable eres tú

Los desequilibrios de Estados Unidos asfixian las finanzas globales

Georgieva hizo advertencias severas sobre los aranceles del gobierno de Trump.

 

La radiografía de la economía mundial presentada durante la Asamblea Anual del FMI y el Banco Mundial, celebrada del 12 al 18 de octubre de 2026 en Bangkok, Tailandia, ha expuesto la responsabilidad de Estados Unidos en el incremento de la inflación mundial, el encarecimiento del crédito y la consiguiente ralentización de la economía global y, en particular, de los países de América Latina y el Caribe.

Durante el encuentro, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió que el mundo financiero camina sobre una cuerda floja por culpa de un conjunto de riesgos, entre los que mencionó la insostenibilidad de las deudas soberanas de las superpotencias, en especial de Estados Unidos; la guerra en el Oriente Medio; la burbuja de activos y la presión que ejercen las empresas del sector de la inteligencia artificial sobre el mercado crediticio; y la política arancelaria de Donald Trump. Durante la Asamblea, varios ministros de países en desarrollo le exigieron a Estados Unidos responsabilidad fiscal, ya que sus desequilibrios internos están asfixiando las finanzas del resto del mundo. La propia Georgieva señaló que Estados Unidos no podrá salir de su creciente deuda pública mediante el crecimiento económico sin realizar ajustes fiscales.

 

Furia Épica

La operación militar lanzada por Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero de 2026 en la que asesinaron al Líder Supremo de Irán, Ali Jamenei, junto a varios miembros de su familia durante el ataque inicial a su residencia en Teherán, así como a altos funcionarios de gobierno, le está pasando factura a la economía estadounidense y al mundo entero. La resistencia iraní y el control que ese gobierno mantiene sobre el estrecho de Ormuz, sumados a la inestabilidad, caos y muertes que tienen lugar en el Medio Oriente, han dado lugar a que, desde el inicio del conflicto, los precios del petróleo se eleven en casi el 41%, arrastrando los costos de la gasolina, el transporte y los alimentos a nivel mundial. El director del Departamento de Oriente Medio y Asia Central del FMI, Jihad Azour, ha advertido que el conflicto armado en dicha región ha generado el mayor shock petrolero en cinco o seis décadas, lo que mantendrá el crudo alto y retrasará la recuperación de la región hasta después de 2030.

El incremento del precio del petróleo ha tenido un fuerte impacto en la inflación. Las proyecciones del nuevo informe del World Economic Ourlook (Perspectivas económicas mundiales) aumentan el dato de inflación acumulada mundial para 2026 a 5,9%. En Estados Unidos, el mismo dato se estima en 4,1%, más del doble de la meta de 2% fijada por la Reserva Federal. Para controlarla, dicho organismo ha incrementado la tasa de interés anual a un 4% anual, con un impacto al alza en los créditos hipotecarios, en las tarjetas de crédito y, en general, en el financiamiento de la actividad económica.

El sorpresivo pacto transaccional de Donald Trump con Vladímir Putin para liberar diésel ruso al mercado global no es más que un intento por desplomar el precio de los combustibles en las estaciones de servicio antes de las elecciones de medio término el 3 de noviembre. A cambio, Trump ha suspendido temporalmente las sanciones, restricciones y obligaciones previstas en la ley Lindsey Graham, como la aplicación de aranceles del 500% a los productos procedentes de Rusia, y de aranceles secundarios de hasta el 100% para los mayores compradores mundiales de productos energéticos rusos. Dos días antes de que dichos aranceles entraran en vigor, Trump firmó una orden ejecutiva de exención amparado en la Sección 115 de la propia ley y envió una certificación al Congreso argumentando que suspender estos castigos económicos respondía al “interés nacional” del país. A pesar del acuerdo de combustibles con Rusia, el miedo de los operadores a que los bombardeos cruzados de la guerra en Irán interrumpan las rutas logísticas del Golfo Pérsico terminó empujando al barril Brent a los 110 dólares el mismo viernes, limitando el alivio que la Casa Blanca buscaba inyectar en las gasolineras.

Durante la Asamblea, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, emitió una declaración formal exigiendo que el Banco Mundial elimine formalmente su prohibición de financiar la exploración y producción de petróleo y gas natural vigente desde 2019. Para rehabilitar la infraestructura de Venezuela y bajar los precios a 50 dólares por barril, como busca el gobierno de Trump, se requiere una inversión de hasta 90.000 millones de dólares. El gobierno busca que los bancos multilaterales como el Banco Mundial asuman el costo de financiar oleoductos, refinerías y plataformas de gas y petróleo, algo que las actuales “reglas verdes” prohíben.

 

Inteligencia artificial: una aspiradora de créditos

En la Asamblea se debatió sobre cómo las mega-corporaciones tecnológicas como Microsoft, Google o Meta están demandando enormes cantidades de dinero para construir centros de datos globales. En lugar de usar solo sus ganancias, salen al mercado financiero mundial a pedir prestado emitiendo bonos corporativos, lo que da lugar a que acaparen una fracción importante del dinero disponible para préstamos en el mundo.

El FMI advierte que esta burbuja tecnológica y la mayor demanda por crédito obliga a los bancos centrales a mantener las tasas altas por más tiempo, encareciendo el crédito para los países en desarrollo que necesitan refinanciar sus deudas soberanas. En general, los países refinancian sus deudas (piden un préstamo nuevo para pagar el préstamo viejo), lo que los obliga a pagar intereses altísimos para evitar caer en default.

Con las tasas de interés elevadas, el acceso al crédito global no solo se vuelve caro para refinanciar los compromisos sino que se produce una fuga de divisas hacia el rentable mercado estadounidense. Esta salida de dólares deprecia las monedas de la región, obligando a sus bancos centrales a utilizar sus reservas para sostener sus tipos de cambio.

Al FMI le preocupa también la velocidad del cambio tecnológico. Advirtió que la expansión global hoy depende peligrosamente de un pequeño número de empresas y economías impulsadas por la IA. Si esa burbuja de inversión tecnológica se llega a desinflar o corregir en Wall Street, el PIB global podría sufrir una fuerte caída.

 

Déficit y deuda

De nada ha servido la salida de la presidencia de la FED, en mayo, de Jerome Powell, a quien Trump tildó de cretino, imbécil, incompetente, corrupto o con problemas mentales. En su corto mandato, Kevin Warsh, el candidato elegido por el propio Trump, votó por subir las tasas de interés un cuarto de punto hasta el rango de 3,75-4%, el 16 de septiembre. Ante ello, el Presidente exigió furibundamente que las tasas estén al 1% o menos y calificó a los miembros de la junta de la FED como “un puñado de políticos hostiles” que actúan en su contra por razones electorales.

El verdadero problema para las economías emergentes radica en cómo Estados Unidos financia su gigantesca deuda para cubrir un déficit fiscal sistémico de 5,8% del PBI. Para financiar su déficit fiscal, el Tesoro estadounidense emite Bonos por los que debe ofrecer rendimientos cada vez más altos, dada la incertidumbre del mercado, para atraer compradores. Esto genera un efecto nocivo para los países en desarrollo: los fondos de inversión prefieren comprar deuda norteamericana de “bajo riesgo” a más del 5% en lugar de financiar proyectos productivos o infraestructura en América Latina o África. Al final, Estados Unidos se queda con los ahorros del mundo para refinanciar su propia deuda, que crece exponencialmente y propaga un aumento de tasas hipotecarias y de créditos a nivel global.

Kristalina Georgieva alertó en Tailandia que los altos niveles de deuda pública de los países ricos están provocando una caída drástica en la asistencia oficial para el desarrollo y en los fondos de emergencia para los países más pobres.

 

Los aranceles de Trump

Georgieva ha emitido advertencias severas y explícitas sobre los aranceles aplicados por la administración Trump y ha señalado el daño sistémico a las economías que dependían de los Tratados de Libre Comercio (TLC). Asimismo, ha reiterado que las medidas arancelarias agresivas (como el arancel global de Trump o las tasas específicas a China) representan un “riesgo significativo” que debilita las proyecciones económicas y aviva la inflación global. Al encarecer las cadenas de suministro industriales, estas medidas terminan actuando como un impuesto indirecto para el consumidor estadounidense y frenan la inversión privada debido a que “la incertidumbre está por las nubes”.

La jefa del FMI ha señalado que estas prácticas destruyen la predictibilidad de los mercados y que las naciones emergentes que estructuraron sus economías internas confiando en la estabilidad de acuerdos de libre comercio de largo plazo sufren actualmente un impacto severo. Al romperse unilateralmente las reglas de acceso al mercado estadounidense, las inversiones extranjeras se paralizan, lo que genera una drástica reducción en la creación de puestos de trabajo en los países que habían suscrito TLC. Y añadió que si la economía global no ha entrado en una recesión abierta es porque la mayoría de los países “no han devuelto el golpe de forma masiva” con aranceles espejo a Estados Unidos. Ha exhortado a resolver estas disputas con urgencia, recordando que un comercio fragmentado “dejará un mundo con menos crecimiento, más inflación y menos empleos”.

Lamentablemente, Estados Unidos mantiene bloqueado el Órgano de Apelación del Mecanismo de Solución de Diferencias de la OMC desde 2019, al negarse a nombrar nuevos jueces, dejando al “árbitro” del comercio mundial sin capacidad de emitir fallos vinculantes.

 

El perro del hortelano

En este contexto, ¿qué posibilidades reales tiene Estados Unidos de contribuir al financiamiento que requiere nuestra región? Los hechos descritos indicarían que las posibilidades de una “ayuda” o asistencia financiera directa del país del Norte hacia la región son prácticamente nulas. Washington no tiene espacio financiero para más planes de rescate o inversiones bilaterales significativas o masivas en el extranjero. En un mundo donde esa potencia arrastra al resto de países a pagar su deuda, a nuestra región no le queda otra opción que mantener equidistancia con las principales superpotencias y descartar un alineamiento automático como el que se ve en la mayoría de países de la región, salvo Brasil, México y Cuba.

La supuesta resiliencia de la economía estadounidense, cuyo crecimiento se estima en 2,3%, no derramará riqueza en el sur; al contrario, le quitará el oxígeno financiero necesario para la inversión privada. Estados Unidos crece gracias a la burbuja de la Inteligencia Artificial y el gasto militar, mientras exporta inflación al resto del mundo mediante la crisis del petróleo y las barreras comerciales.

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 8.000/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 10.000/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 15.000/mes al Cohete hace click aquí