Las Variaciones Yaseván

La original campaña de los artistas en las calles y el subte

Con distintas, eficaces y originales manifestaciones, miles de personas expresaron con ritmo, humor, poesía y opinión su acuerdo con los recientes cambios políticos. Antes y después de las PASO, mediante diversas destrezas, expusieron su rechazo al actual gobierno y su afecto por el frente opositor. Lo hicieron apelando al arte activo y militante, a formas de disidencia audiovisual, ganando la calle, cantando y bailando. En cualquiera de esas demostraciones tuvieron una influencia decisiva las redes sociales.

 

 

Todos al frente

Autoconvocados, sin pertenencia partidaria explícita, inorgánicos, artistas de muchos géneros se reunieron en el Frente de Artistas Independientes (FAI). Tienen en común su apoyo al Frente de todos y a la fórmula Fernández-Fernández y lo reafirman mediante fotos, dibujos, videos, música. Una variopinta nómina de más de 500 actrices y actores, dibujantes y comunicadores, escritores, poetas y músicos ya le guiñaron un ojo aprobatorio al FAI. En las redes se encuentran las tres piezas iniciales. La inaugural pertenece al ilustrador, historietista y humorista gráfico Max Aguirre. Es una imagen confiable y cordial de Alberto Fernández realizado en computadora con efecto de animación algo acelerada. El experimentado músico y compositor Daniel Gotfrid completó la obra con acordes de piano.

 

 

 

La segunda la firma el múltiple Miguel Rep. Es otra animación en la que una especie de animal invade a alguien que está sentado leyendo.

—Soy la grieta, se presenta.

La respuesta no se hace esperar.

—Tené miedo. Mirá, tenés grieta adentro tuyo, grieta.

 

 

Completa el lote inicial un original de Caloi (Carlos Loiseau, fallecido en el 2012) intervenido por su hijo Juan Martín Loiseau, dibujante y humorista gráfico popularizado por su apodo, Tute. El dibujo de su papá es un cierre relámpago que representa a la grieta.

 

 

 

De acá al 26 de octubre aparecerán nuevas muestras con estos temas: justicia social, danza, música, pintura, cine.

El Cohete a la Luna entrevistó a varios adherentes. Historietista, poeta y músico, Tute explica que el FAI “surge del descontento generalizado de gente a la que la política la sensibiliza, que quiere hacerse escuchar y en esta etapa también hacer algo por la cultura”. Y agrega: “Nos interesa cerrar la grieta, pero la de la intolerancia, de la soberbia, de la idiotez. Esas son grietas que no nos llevan a ninguna parte. Tenemos que volver a la discusión y al debate con los que piensan distinto porque eso hace crecer y evolucionar “. Así piensa el autor del libro Diario de un hijo, de reciente aparición, en homenaje a su padre, pero reconoce: “También existen grietas naturales, representativas de posiciones distintas que importan y nos constituyen desde siempre”. Sin embargo, la lógica de réplica instantánea de las redes sociales golpeó ingratamente a sus puertas virtuales.

Conocedores de su apoyo a la fórmula F-F “a unos 2.000 seguidores eso no les gustó y pegaron el portazo de su cuenta de Instagram”. Igual sigue teniendo miles. Max Aguirre explica: “El FAI nace de la preocupación, de la tristeza, incluso de la desesperación de muchos artistas imposibilitados de desarrollar sus actividades. Pero también de la esperanza de un pronto cambio y de la posibilidad de establecer un proyecto en común. Nos alienta ver que se va sumando gente no tan cercana al fogón de la política e incluso gente que duda”. Julieta Díaz, una de las actrices argentinas más prestigiosas, también se sumó al grupo. Explica sus motivos: “La comunidad artística viene muy afectada por un manejo oficial de la cultura con criterio empresarial y especialmente por la pérdida constante de fuentes de trabajo. Hay que luchar para recuperar cultura como ministerio, para volver a llevar a la cultura por todo el país. Y en especial esto: lograr que el contacto con la cultura empiece temprano, desde la escuela inicial”. Productor, arreglador y acompañante de importantes intérpretes, Daniel Gotfrid apunta: “Macri nos dice que los problemas somos los argentinos. Yo le digo que sí, pero los argentinos como él. ¿Sabrá el Presidente quién fue Homero Manzi o quién fue el Cuchi Leguizamón?" Plural, humanista, cercano, solidario. Con esas palabras define la excelsa cantante Lidia Borda algunas de las condiciones que debe tener el Frente, “para enfrentar, desde distintas disciplinas, con mirada crítica y poética al poder del dinero. Nuestra voluntad tiene que ver con lo humano, las emociones, la sensibilidad. Veo con mucho agrado la realización de intervenciones emergentes y espontáneas que enfrenten al oficialismo”.

 

 

 

Una, cien, mil imágenes

Le dicen Tutanka, es diseñador gráfico, docente universitario y un celebrador de la sátira política tanto en alguna pared de la ciudad como en Internet. Creador de bromas en estilo sin querer queriendo sobre las sugerencias autoritarias de Susana Giménez o la longevidad de Mirtha Legrand, también fue pasajero frecuente de las movilizaciones por el Ni una menos y por la legalización del aborto. Con imágenes que hablan con la fuerza de mil palabras se pronunció contra tarifazos, y funcionarios macristas; al gabinete lo ilustró como un grupo de escolarizados y al Senado que rechazó volver seguro y gratuito al aborto lo representó con la imagen de Jurassic Park.

Otra de sus técnicas frecuentes consiste en reconvertir letras de canciones conocidas o modificar bandas de sonidos de películas para convertirlas en alegatos desbordantes de actualidad y de humor. Hace poco rescató del fondo del mar y de la historia al Titanic para volverlo a hundir. Ahora sus pasajeros eran figuras del gobierno y de periodistas afines.

Por todo Buenos Aires puede verse en estos tiempos buena parte de la cartelería electoral intervenida con acotaciones jocosas. Esto –bigotes a Carrió, cuernos a Larreta, maldiciones opositoras diversas– no es obra de Tutanka, sino de anónimos que, con marcadores vengadores expresan de ese modo su fastidio y generan resistencia. Hace un tiempo Tutanka reivindicó a esa clase de artesanías libres de copyright. “Todo es político – dijo—; que una persona decida intervenir un espacio de publicidad comercial o de propaganda oficial es un acto revolucionario”.

 

Estaciones de la bronca

La propuesta es “una acción de comunicación masiva en un transporte público “. Están a cargo de 500 equipos, unos mil quinientos actrices y actores, trabajando de a tres, repitiendo durante cinco días un mismo mensaje. Ejemplos: “Podemos estar mejor “o “Nos merecemos otra cosa”.

La escena en una línea de subte de Buenos Aires. Dos actrices y un actor estimulan la acción con sus dichos. Los tres simulan estar hablando por celular.

  • (Mujer): ¡Hola Amelia! ¡Tanto tiempo! ¡Qué sorpresa!
  • (Hombre): Ramón, querido, ¡qué alegría, che!
  • (Mujer): Nosotros ya no estamos haciendo asado.
  • (Mujer): Sí, Amelia, ¡qué tiempos ¡¿eh? Y no fue hace tanto.
  • (Hombre): ¿El negocio? No. Lo cerramos en febrero.
  • (Mujer): Estoy en el subte. El auto lo tuvimos que vender.
  • (Mujer): ¿Vacaciones? No pudimos.
  • (Mujer): Y ahora, cada uno lleva su tupper y compartimos.
  • (Mujer): Sí, lo sigo haciendo. Pero con margarina. Manteca no compro más.
  • (Mujer): Pensamos que íbamos a estar mejor, pero nos cagaron.
  • (Hombre): Falta poco para octubre.
  • (Los tres): Nos merecemos otra cosa.
  • APLAUSOS

Los actores descienden en la siguiente estación o pasan al vagón de al lado para seguir con su rutina. Quienes idearon esta actividad de concientización directa sostienen que si esta situación que se acaba de describir o similares, se repitiera 15.000 veces frente a veinte espectadores promedio, en cinco días las verían unas 300.000 personas. Con ejemplar convicción explican: “Si no lo hacemos mal cada uno de los espectadores relatará el hecho al menos en cinco oportunidades. En una semana hablarán de esto, escuchado en un viaje en subte, un millón de personas”.

 

A mover el culo

El pasado 30 de agosto al jefe de gobierno le mojaron la oreja en una de sus obras cumbre: la Corrientes peatonal. Cientos (¿o fueron miles?) de personas, se prendieron en una sorpresiva y singular manera de intervenir sobre lo público. Con coreografía inspirada en un tutorial de Internet (aunque algunos sostienen que parodia los movimientos de Macri en el balcón de la Rosada y en otros lugares) y en alegre modo cumbia bailaron y cantaron durante seis minutos el tema Si vos querés cuyo estribillo dice: Macri ya fue/ Vidal ya fue/ Si vos querés/ Larreta también.

Esta estrategia de expresión política masiva se llama flashmob (multitud relámpago) y nació en Nueva York en junio de 2003 cuando unos cien clientes, disconformes con un detalle de comercialización, invadieron el área de ventas de alfombras de la afamada tienda Macy’s y bailotearon un rato sobre una alfombra de elevado costo. A partir de entonces esta clase de convocatorias a través de las redes sociales se repitieron en muchos países, a veces con fines de diversión y en otras, como lo que pasó hace una semana en Corrientes al 1500, con propósitos políticos. El formato se caracteriza por la auto organización vía WhatsApp y tiene que ser sorpresivo, breve, desarrollarse en un ámbito público y explicarse como una novedosa metodología de intercambio ciudadano.

La multitud que copó la peatonal se movió al ritmo de la banda Sudor Marika, integrada por nueve músicos, enrolados en los movimientos LGBT. El grupo, desde la cumbia reacciona “contra la moral blanca, pura, hétero, cristiana, propietaria, monogámica y patriarcal” y cuestiona al neoliberalismo (precisan: hoy, el macrismo) “que viene a regular no solo las condiciones materiales y económicas sino también las subjetivas y afectivas”.

El tema aborda costados de actualidad: Hoy cerró su negocio el vecino, /aunque te guste o no / este gobierno es asesino. / No le creas/ lo que dicen es un cuento/ yo sé bien que a mi abuela/ le faltan medicamentos. /Y que me importa a mí la bicisenda/ mientras haya hambre en el país/esa es la urgencia. / La alegría es del pueblo / y va a volver/. Por eso en octubre / ya Sabés lo que hay que hacer.

Los convocantes, que procuran “mirar la campaña electoral desde un ángulo distinto” siguen en el anonimato, pero hacen circular conceptos de su movida. “Cuando los tiempos se vuelven sombríos… elegimos ofrecer un espíritu festivo en el que el compromiso político no se termina en una suelta de globos… Frente al algoritmo y el cálculo digitalizador, proponemos la sorpresa y el festejo en la calle”.

(Al cierre de esta nota –viernes 6, al mediodía— se anunciaba para las siete de la tarde una nueva convocatoria en numerosos barrios de la Capital y también en algunas provincias. Los bailes y canciones al son de Sudor Marika continuarán, soñando con la agitación más feliz en Plaza de Mayo el 10 de diciembre.)

 

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