Santa Fe produce misoprostol

Primera produccion y distribución pública de la droga utilizada para interrumpir embarazos

 

La inflación también impactó en el precio de la medicación recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la interrupción de un embarazo disponible en Argentina: el misoprostol. El Misop 200, producido por Laboratorios Domínguez, costaba 3.618 pesos en abril, y en agosto el valor subió a 4.027 pesos. Mientras que el Oxaprost, de Laboratorios Beta, de 16 comprimidos pasó de costar 5.590 pesos a 6.800 pesos. Frente a esto y en el marco del debate que se dio en 2018 en el Congreso, la producción pública de misoprostol es otra de las demandas del movimiento feminista local en el marco del acceso al derecho al aborto.

La buena noticia es que el misoprostol fabricado por el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) Sociedad del Estado empezará a distribuirse en los centros de salud y hospitales de la provincia de Santa Fe. La novedad la dio la periodista feminista Arlen Buchara en el diario El Ciudadano. 

Se trata de la primera producción pública del país y abarca los formatos oral y vaginal. La distribución es gratuita y el costo de fabricación representa un 35 por ciento del valor de los productos comerciales de laboratorios privados. Por el momento estará disponible en el ámbito de la salud pública de Santa Fe pero podrá llegar a otras provincias si obtiene una autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (Anmat).

En 2018 durante el debate de la ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, Sonia Tarragona de la Asociación de la Economía de la Salud hizo el ejercicio de pensar qué pasaría si el aborto fuera legal y las interrupciones se garantizaran con medicamentos produciendos por el propio Estado. Llegó a la conclusión de que se ahorrarían entre 500 y 800 millones de pesos adicionales. 

El acceso al aborto es una cuestión de salud pública atravesada por el factor económico. De acuerdo a un estudio de la organización proyecto Generar, si una persona necesita interrumpir un embarazo necesita destinar el 54,4 por ciento de un salario mínimo vital y móvil para poder pagar la medicación. En ese sentido, la producción pública de misoprostol es fundamental para hacer más equitativo el acceso.

 

¿Cómo funciona el misoprostol?

Se trata de una prostaglandina sintetizada que genera contracciones en los músculos lisos del cuerpo, como el estómago, el intestino o el miometrio. Su consumo produce contracciones uterinas similares a las que ocurren durante un aborto espontáneo, expulsando el contenido del útero. Pero no tiene fines únicamente abortivos: es útil para iniciar el trabajo de parto y para el tratamiento de la hemorragia posparto.

En 2003 el conocimiento sobre el misoprostol desarrollado por fuera de los laboratorios fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de la guía Aborto sin riesgos. Hoy está, junto a la mifepristona, dentro de la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS, que recomienda su uso dentro del primer trimestre del embarazo. Para abortar se necesitan doce pastillas que pueden tomarse de manera sublingual o vaginal. Es casi infalible: según la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG) abortan nueve de cada diez mujeres que lo utilizan.

En Argentina el aborto es legal bajo el sistema de causales. Desde 1921 todas las mujeres y personas gestantes tienen derecho a interrumpir de manera legal sus embarazos: si representa un riesgo para la vida, si representa un riesgo para la salud o si es producto de una violación.

En 2012 la Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó lo que señala el Código Penal a través de un fallo conocido como “F.A.L”.

 

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