ELEGIR CÓMO VIVIR

Vamos a elegir cómo vivir, porque ya sabemos cómo se vive cuando gobierna Mauricio Macri

 

La invasión alienígena

Macri lo repitió como una letanía diciendo que en esta elección “se define cómo los argentinos vamos a vivir”, “en qué tipo de país queremos vivir”, “en qué sociedad vamos a vivir”, porque “estamos acá (en la marcha del millón) defendiendo una forma de vivir”. Lo acompañó la gobernadora Vidal en eco de sosias diciendo: "Se va a elegir cómo vamos a vivir los próximos cuatro años (…) si vamos a tener democracia plena o no”.

Mientras, del otro lado de la cordillera, Cecilia Morel, la esposa de Sebastián Piñera, una de las mil personas más ricas del mundo y modelo de referencia del vivir de Macri, mostraba tanto asombro y desconcierto ante la revuelta popular chilena como la que mostró el Presidente argentino cuando en las elecciones primarias supo del aplastante rechazo que tenía su presidencia y deliró: “La elección no sucedió”.

Morel, por su parte, balbuceó: “Es como una invasión extranjera, alienígena, no sé cómo se dice, y no tenemos las herramientas para combatirla (…) aprovechen de racionali… de racioni… de ¿cómo se dice?, racionar la comida, y vamos a tener que disminuir nuestros privilegios y compartir con los demás”. La multimillonaria primera dama tuvo una dificultad semántica porque no sabía cómo decir “alienígena” y “racionar”, y se demoró en llegar a sus palabras finales: compartir con los demás.

Curiosa dificultad con el lenguaje. “Alienígena” significa “de otro origen o nacimiento”. Alien es “otro”. Alienado es extrañado de sí mismo, convertido en otro. En nuestra nota anterior tratábamos de “el derecho de los otros”. Es el nudo del problema de las elites, los empresarios, los ricos que en el mundo y en nuestra América están accediendo a gobernar. Unas elites para quienes hay una masa popular, indiferenciada y extraña, una masa-otra de individuos que desde una visión alienada y alienante no son vistos con rasgos característicos de humanidad al ser convertidos en entes para quienes no se aplican las normas del trato interhumano: no es un deber el decir verdad ni el ser justos, como tampoco lo es el tener respeto, ni compasión, ni piedad para con ellos.

 

Ignacio Hábrika, "Multitud sin escaleras", 2009.

 

 

Un oscuro día de justicia

Pero un oscuro día de justicia el pueblo entero se despertó sin ser llamado y estalló con votos y con piedras, con la fuerza de la razón y de las emociones. Con razón, hay que decirle a la señora Morel, de donde derivan razonamiento, racionalidad, razonable, de “cálculo, cuenta” según su fuente en latín: ratio-onis. Y de allí, dicen Corominas y Pascual, el duplicado culto que es “ración” (participación, porción, cuenta). “Ración de palacio” o “sportula” llamaban los antiguos romanos a una cesta de pan y vino para quienes trabajaban para los patrones. “Ración de pan mendigado” y “retribución que se asigna a un criado para su alimento”, fueron otras acepciones. Así decían los asturianos: “Estar llegau a la razón” para significar “estar escaso de medios de subsistencia”.

Es esta vinculación semántica de racionalidad y ración, que entra en contradicción bajo el marco de una idea de justicia conflictiva entre ricos y pobres, la que puede explicar el no saber lo que se dice de Morel, el brote de su desprecio enmascarado emergiendo en la impotencia de su lenguaje para conciliar razón y ración, el lapsus inconsciente, o la sinrazón —al decir del Quijote— que tienen la ambición explotadora de las mayorías por Macri y Piñera. Porque en una razón ético-política de justicia no tiene justificación el pan mendigado. Ese pan que hoy le falta a esas muchedumbres sumidas en el hambre de vida por el hambre de  codicia. Ese pan que, al faltar, revela la identidad de ser, la razón de ser de los otros, los que emergen y quieren ascender desde su reducción a cosa-ente hacia la dignidad de su condición humana. Por eso, en ese reclamo de ser de los otros, que repudian su cosificación: “Lo que viene es muy, muy, muy grave”, para Morel.

 

Ignacio Háprika, "Multitudes con escaleras", 2007.

 

 

¿Cómo vivir?

Macri dice verdad hoy, porque si en 2015 prometía cosas y podía decir vamos a elegir cómo vivir, cuatro años después los votantes propios y ajenos saben que el vivir prometido era mentira. Por eso hoy resulta una verdad para todos que vamos a elegir cómo vivir, porque ya hemos podido saber cómo se vive cuando gobierna Mauricio Macri.

No voy a detenerme en el término “elegir” porque ya lo traté en mi nota “La elección”, en días de las PASO. Lo que me interesa tratar ahora es esto del “cómo vivir”. En primer lugar sintetizando mi visión de lo que Macri entiende por esto. Y cuando digo Macri digo su gobierno, con la gestión administrativa y las políticas públicas que con sus funcionarios ha implementado en representación y para beneficio de las minorías con mayores ventajas y privilegios en nuestra sociedad.

Y tomo una palabra que creo es dominante en su concepción política: libertad. El Presidente la ha repetido en sus proclamas y la ha hecho efectiva en sus políticas: libertad para la compra/venta de divisas; libertad para el comercio con apertura sin restricción alguna de las importaciones; libertad sin restricciones para disponer de los beneficios obtenidos por la propiedad privada del capital o los medios de producción eliminando toda retención al agro, la minería o la remesa de utilidades; libertad para elegir educación pública o privada, salud pública o privada, empleo estable o precario; libertad para evadir las obligaciones y depositar el capital en guaridas fiscales aun siendo el Presidente o el ministro de Economía; libertad para acogerse a moratoria de ese capital no declarado aun siendo familiares del Presidente; libertad para encarcelar preventivamente; y, entre tantas otras, libertad para tener y usar de armas de fuego de frente o por la espalda.

 

Andy Warhol, "Estatua de la Libertad", 1986.

 

Se dice del gobierno actual que es neoliberal y se atribuye a Milton Friedman el pensamiento económico fundador del neoliberalismo. Esto explicaría la “libertad de elección” del libre mercado, el desafío a la reconversión (en emprendimientos como el de cerveza artesanal, según Esteban Bullrich), el monetarismo y el “secado de la plaza” como instrumentos (fracasados) para el control de la inflación, etc. Pero el enfoque económico de Friedman pretendió justificarse en el supuesto de los mejores resultados y la eficiencia de la libertad de mercado frente al Estado. Era un enfoque económico, discutible con argumentos de ese campo. Sin embargo, las políticas del gobierno actual han mostrado un enfoque “recargado”.

El autor que postuló un abordaje de filosofía política –no económico— en la concepción de la libertad de mercado, fue Robert Nozick con su libro Anarquía, Estado y Utopía (1974). Su propuesta de “Estado mínimo” y “Estado ultramínimo” no se basaba en criterios de los mejores resultados de la eficiencia productiva del libre mercado, sino en la protección sin límite alguno de los derechos individuales a la propiedad y el uso de lo que se obtenga con ella, sin importar para nada los resultados que se obtengan: “Que se haga justicia, aunque el mundo perezca” (Fiat justitia et perea mundus). O sea que si el resultado es el aumento de la inflación, la pobreza, el hambre, las enfermedades, la violencia, y todos los males que pueda haber, se debe vivir con ello. Esto es lo que debemos elegir como forma de vivir según Macri, ahora forzosamente matizado, como dijo Dante Sica, porque: “Nos están obligando a hacer kirchnerismo”.

 

 

Lo que nos debemos los unos a los otros

Hay distintos modos de entender la libertad en economía y en filosofía política. La libertad (negativa) entendida como inmunidad frente a las interferencias de otros, que sostiene el gobierno, es una de ellas. Su peligro, siempre, es el paso a la impunidad. Pero también se entiende por libertad el rol agente –el papel— que tienen las personas en tomar decisiones por diferencia con otras. Y también la oportunidad (positiva) que tenemos de conseguir aquello que valoramos.

 

V.G. Venugopal, "The Procession", 2016.

 

Hay muchos valores, valoraciones y bienes a considerar como importantes en distintas concepciones. Pero en orden a conjugar las dimensiones empírica y normativa hemos trabajado con seis: vida e identidad, integridad y libertad, salud y bienestar. Y desde ellos es posible reflexionar sobre el cómo vivir en la dialéctica entre nuestras aspiraciones y la realidad política, social y cultural en la que vivimos. El nuevo gobierno deberá diferenciarse del gobierno actual en cuanto a ellas.

En primer lugar, y en forma urgente, con las políticas reparatorias y preventivas de las amenazas y el daño a esos valores por la desprotección en el derecho a la alimentación, a la seguridad social y a la protección en la indigencia, a la identidad y la educación; a la seguridad y el trabajo; a la salud y al bienestar. Y a la vez construyendo las políticas para que el cómo vivir sea el disfrute en condiciones de igualdad de las capacidades diversas que cada uno tiene para alcanzar los fines que se propone en cómo vivir su proyecto de vida.

Quince años después de aquel enfoque radical que había formulado, Nozick lo criticó: “La  posición libertaria que propuse una vez hoy me parece seriamente inadecuada, en parte porque no entretejía cabalmente las consideraciones humanitarias y las actividades cooperativas para las que no dejaba espacio” (Meditaciones sobre la vida, 1989). Macri se postula a una reelección sin crítica alguna y persistiendo en promesas vacías. Es verdad que no es filósofo, aunque las muchedumbres tampoco lo son pero tienen más claro que nadie los conceptos fundamentales de la verdadera filosofía del cómo vivir. Por eso es de esperar que esta vez la población sabrá elegir cómo vivir, en qué sociedad, y qué entender por plena democracia. Y es de esperar que en la Argentina recuperemos la alegría de vivir.

 

 

 

 

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