La música que escuché mientras escribía esta nota

Esta vez además podrán ver, lo cual es un enorme privilegio porque hace muy poco que esta media hora prodigiosa está subida a YouTube. La escuché miles de veces durante años, sin siquiera saber que la habían registrado para un especial de televisión. Encontrarla fue una fiesta. La calidad de imagen y sonido es buena.

A mi gusto éste es uno de los mayores dúos del siglo pasado en cualquier clase de música. Bill Evans murió a los 51 años en 1980, no mucho después de esta grabación. Tony Bennett cumplirá 92 en agosto y sigue en plena actividad, con una calidad interpretativa deslumbrante.

Publicó su primer disco en 1952 (si vos habías nacido eras un pibito o una pibita), con un éxito instantáneo, que se repitió con decenas de álbumes hasta que llegaron los Beatles y pusieron el mundo patas arriba.

Luego de una década de confusión en la que le hicieron grabar cualquier cosa tratando de seguir esa corriente, juntó los morlacos que le quedaban y creó su propio sello. Así se dio el gusto de invitar a Bill Evans, con quien grabó dos discos, ellos solitos. Cada tema comienza con una introducción de Bill Evans, luego canta Tony Bennett y cierran juntos.

Sinatra dijo una vez que Tony Bennett era el mejor de todos y que le impresionaba cómo entendía lo que el autor quiso decir. A mí siempre me pareció que lo que cantaba le estaba ocurriendo a él en ese momento, ya sea la ruptura de una pareja (The Two Lonely People), la ilusión de un reencuentro (We’ll Be Together Again), la fascinación de una nueva relación (My Foolish Heart), la esperanza de un nuevo amor por venir (You Must Believe in Spring o Make Someone Happy), la reflexión melancólica sobre el paso del tiempo que deja tantas cosas pendientes (Some Other Time), o el milagro de un nacimiento (A Child Is Born).  Mi nieta E que acaba de cumplir dos meses cierra los ojitos y sonríe mientras escucha A Child Is Born.  Ha llegado al mundo una nueva generación de amantes de Tony Bennet.

Estos temas fueron grabados entre 1975 y 1977. Ahora escuchá lo que hizo el año pasado, con Bill Charlap, un buen pianista pero que no soporta la comparación con el grandísimo Evans. En cambio Tony Bennett suena a los 90 mejor que nunca. Ya sé que es difícil de creer, sobre todo si sufriste con los Grandes Valores del Tango del canal 9 de Romay. Él dice que sigue aprendiendo y no es retórica. Probá con The Silver Lining  y después me decís.

Si te preguntás cómo puede ser, tené en cuenta que el tano de Nueva York Anthony Dominick Benedetto es ante todo una persona hermosa, que se la jugó en todas las paradas bravas del tiempo que le tocó vivir: pacifista reclutado para la Segunda Guerra Mundial, desafió el castigo por no aceptar la discriminación contra sus camaradas de color en el frente europeo.

 

En la posguerra fue uno de los blancos que marcharon desde Selma hasta Montgomery por los derechos civiles junto con Martin Luther King, acompañando a su amigo Harry Belafonte. Corrió por ello el máximo riesgo, porque el odio racista contra los blancos solidarios era mayor aún que contra los negros porque los consideraban traidores: luego de la marcha, la activista por los derechos humanos Viola Liuzzo llevó a Tony al aeropuerto de Montgomery. Al salir del aeropuerto, fue emboscada por un grupo del Ku Klux Klan que la mató a tiros.

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Además dibuja y pinta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No es un genio, pero todo lo que hace es noble y bello, como esta vista del Central Park desde su ventana.

O este retrato de Ellington, quien fue su admirador y amigo.

Una vez que estábamos en el museo Guggenheim mirando un cuadro de Oskar Kokoshka un guardia le contó a otro espectador que era uno de los preferidos de Tony Bennett y que el día de descanso semanal lo dejan quedarse solo  durante horas observando las obras  que más le gustan sin que nadie lo moleste.

Todo el año anda de gira, por Estados Unidos y el mundo. Tres veces tuve la suerte de cruzármelo. La primera en Barcelona, en 1996. Había viajado con Emilio y Chela Mignone para un seminario sobre justicia universal y lucha contra la impunidad promovido por Carli Slepoy y otros argentinos residentes en España. Poco antes había publicado El Vuelo y algunos ex detenidos desaparecidos me reprochaban haberle dado la palabra a uno de los verdugos, cuando ellos ya habían contado lo que pasó y sentían que no todos confiaban en su relato. Les llevó muchos años advertir que la confirmación por uno de los perpetradores no les quitaba nada, sino todo lo contrario. Como viajamos con pasajes de canje, Mónica se volvió un día antes que yo. La acompañé al aeropuerto y hojeando revistas hasta el momento de embarcar descubrí que en menos de una hora empezaba el show de Tony Bennett en el Palau de la Música Catalá. Le pedí al taxista que fuera lo más rápido posible pero cuando llegué a ese edificio modernista contemporáneo de Gaudí que vale la pena conocer, ya no había nadie en el hall de entrada.

Igual me acerqué a la boletería. Estaba el tablero con todos los agujeros vacíos, salvo un rollito en la fila cuatro. Dése prisa que ya comienza, me dijo el tipo. Terminé de sentarme, se encendieron las luces y Tony Bennett comenzó a cantar Speak Low, de Kurt Weill, acompañado por Ralph Sharon, que con esa pinta de escribano de la City tenía un swing admirable. La elección del repertorio es otra clave del arte único de Tony Bennett, que encantó a madres, padres, hijas, hijos, nietas y nietos.

La letra de Ogden Nash es una exquisitez sobre la fugacidad de la vida y del amor:

Speak low when you speak, love
Our summer day withers away too soon, too soon
Speak low when you speak, love
Our moment is swift, like ships adrift,

we´re swept apart, too soon

Speak low, darling, speak low
Love is a spark, lost in the dark too soon, too soon
I feel wherever I go that tomorrow is
Near, tomorrow is here and always too soon

Time is so old and love so brief
Love is pure gold and time a thief
We´re late, darling, we´re late
The curtain descends, everything ends too soon, too soon

I wait, darling, I wait
Will you speak low to me, speak love to me and soon.

La dejo en inglés porque si te la traduzco la arruino.  Si por lo menos querés ver de qué trata preguntale al Doctor Google y que te la arruine él.

¡Cómo la cantó Tony Bennett, por favor! Me sigue resonando en la cabeza. Esta versión es de 1994, dos años antes, con el mismo Sharon al piano:

La última vez que lo ví fue hace tres años en Buenos Aires, donde invitó a cantar un par de temas a su hija Antonia. El amor es sordo, como también mostraron Gerardo Gandini y Brad Mehldau. Nadie es perfecto e incluso esta decisión habla de su gran corazón.

¡A gozar, que así no podrán con nosotros!

 

 

 

 

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