El dilema

Los dirigentes sindicales no saben en qué mesa sentarse para definir la salida de la crisis

 

Las elecciones a Presidente de los EE.UU. tienen la culpa de todo. Donald Trump, rey de la comunicación en las redes y la TV, debió ceder el trono ante el primereo de Vladimir Putin con la vacuna rusa. El Covid-19 llevó a la economía al colapso y colocó a los republicanos a la zaga en las encuestas. En su declive hacia la cita electoral de noviembre, Trump suspendió una conferencia por un tiroteo nunca comprobado. Probó con agresiones a la candidata a Vice de Joe Biden, la hija de madre nacida en la India y padre jamaiquino, Kamala Harris. Todo conforma una errática estrategia de boxeador groggy, en la búsqueda de achicar la desventaja ante Biden a poco de las elecciones.

En ese marco de incongruencias, la Policía de Chicago detuvo a 100 personas en medio de las protestas contra el racismo y la brutalidad de las fuerzas del orden. Los asistentes a la marcha repudiaban la violencia policial haciendo grafitis contra la policía, tras enfrentarse a los agentes después de que un joven de 20 años de Englewood (Chicago) fuera herido de bala por la fuerza pública.

Los enfrentamientos con jóvenes son habituales desde el asesinato del afroamericano George Floyd, el 25 de mayo en Minneapolis. Según el Chicago Tribune, varias ciudades estadounidenses se han convertido en escenario de protestas contra la discriminación racial y la brutalidad policial desde el asesinato de Floyd.

 

 

Antifa: un activismo organizado para combatir a la ultraderecha.

 

 

Las protestas recrudecieron en focos violentos después de que el gobernador demócrata de Washington anunciara hace dos semanas que habían llegado a Seattle agentes federales. Austin, Louisville, Nueva York y Los Ángeles fueron conmovidas por protestas. El Presidente quiso aplicar mano dura a los manifestantes pero tuvo que retirar sus tropas, primero en Portland y luego en otros destinos, ante el repudio generalizado a su intervención. Desde el comienzo de las protestas, Trump anunció el despliegue masivo de “miles y miles de soldados fuertemente armados”, con el objetivo de detener las protestas de los “anarquistas” y “delincuentes”, como llama a los antirracistas.

El periodismo bautizó a Portland como “Pequeña Beirut”, por su tradición de armar barricadas con neumáticos y por la militancia activa de jóvenes con kufiyya (pañuelo palestino) para protegerse de los gases. La pelea cotidiana contra neonazis y grupos supremacistas blancos es contraatacada por actos violentos de esos grupos. La autodefensa consolidó una red de activistas antifascistas que creció y sostiene la movilización con una fuerza adiestrada en el uso de hondas largas, que se moviliza con equipos de combate caseros cada vez más complejos. La pandemia enfrió los ánimos, pero todos los días los ultraderechistas son cercados y anulados por encapuchados anarquistas “antifa” (antifacistas).

 

 

Empresarios contra la libertad sindical

Varias instituciones que agrupan a empresarios de la región norte de Santa Fe se unieron para criticar a los trabajadores de Algodonera Avellaneda, que se cambiaron de sindicato porque el suyo no los representaba.

Mediante un comunicado que tituló: “¿Y si cumplimos la ley?”, la Asociación Civil Industriales Agrupados Reconquista (ACIAR) y otras entidades patronales se expresaron criticando al ministro de Trabajo de la provincia, Roberto Sukerman, por su postura sobre el conflicto de Algodonera Avellaneda.

 

 

“¿Y si cumplimos la ley?" es un llamamiento antiobrero que silencia el fraude.

 

 

“Las instituciones abajo firmantes queremos expresar nuestra alta preocupación por la postura adoptada por el Ministro de Trabajo de la Provincia de Santa Fe, avalando el incumplimiento de la Ley de Asociaciones sindicales al permitir que los trabajadores elijan libremente su convenio colectivo de trabajo sin tener en cuenta la actividad afín. Situación que, de prosperar, afectaría a todos los trabajadores, de los distintos sectores públicos (Nacionales, Provinciales y Municipales) y privados (Comercio, Servicios, Industria y Sector Agropecuario) poniendo en riesgo la fuente de trabajo. ¿Acaso los docentes o municipales, de no estar de acuerdo con el aumento salarial ofrecido por el gobierno, podrían solicitar afiliación al gremio de aeronáuticos, aceiteros, etc.??? El punto es que el convenio colectivo es un acuerdo de partes en base a la realidad propia de cada sector; reflejando, no solo la escala salarial, sino también la carga horaria, formación o destreza necesarias, exposición a riesgos, etc. Por ello, el principio de libertad sindical establece que cada trabajador tiene el derecho de afiliarse, o no, a la asociación sindical en cuyo ámbito se encuentra comprendido, no pudiendo a­filiarse a ningún otro sindicato. Establecería además un precedente, de afectación de autonomía de las instituciones y desapego a las normas”.

Tras convocar a las fuerzas políticas a sumarse, finaliza: “Demasiado angustiante resulta la crisis producto de la pandemia, para sumar incertidumbre a la estabilidad laboral, por no aplicar las normas”.

 

 

Nadie va a cobrar un mango

Las patronales de Reconquista no hacen ni una referencia a la estafa de Vicentin. Nada sobre el concurso de acreedores pergeñado para destruir deudas que va a terminar en una quiebra fraudulenta donde nadie va a cobrar y los trabajadores se quedarán sin indemnizaciones, después de una vida laboral consagrada a esa patronal. Esto no preocupa a las cámaras empresarias. Sí les preocupa que otro sindicato que tiene representatividad convencional sobre ellos dispute la afiliación. No es un problema de afiliación sindical. Es un conflicto salarial y tiene que resolverse en ese marco.

La ausencia de la empresa en la audiencia del día miércoles con el ministro Sukerman golpeó la esperanza de los trabajadores. Al salir se encontraron con el senador departamental Orfilio Eliseo José Marcón, acompañado de los empresarios que piden reprimir a los huelguistas. El senador fue duramente reprochado por los delegados: “A ellos los acompañás a la audiencia, a nosotros no nos querés recibir”. Esa misma noche un infarto masivo se cobró la vida del “Mono” Sergio Nardelli, el CEO de la firma. El clima de la familia Vicentin es irrespirable. Mauricio Macri, quien había dicho que apenas lo conocía, le dirigió una melosa carta póstuma, como si fuera casi un hermano.

El ministro de Trabajo declaró concluidas las negociaciones y remitió el expediente al Ministerio de Trabajo de la Nación. No avala el acampe en el parque industrial pero no dijo una palabra de la incomparecencia de la empresa a las audiencias que presidió en la ciudad de Reconquista. El próximo martes se harán presentes en forma remota Hugo Yasky, Pablo Moyano, Sergio Palazo y Daniel Yofra ante la asamblea de trabajadores, para trasmitir el apoyo de todo el movimiento sindical a la justa lucha de los algodoneros.

La mañana del viernes amaneció con un nutrido piquete cortando la entrada al parque industrial de Reconquista. Tras un intento intimidatorio de la policía, con los fiscales amenazando con imputaciones delictivas, la intervención de Lucila Puyol, secretaria  de Derechos Humanos de la provincia, permitió que Vicentin concediera una reunión, un gran triunfo de los trabajadores porque Vicentin siempre les había negado entidad.

El intendente de Avellaneda, Dionisio Scarpin, adicionó a su fervor pro Vicentin la adopción de políticas de rebaja salarial a los empleados municipales y de despido de profesionales. Además pidió que el Estado aportara fondos para sostener la empresa. Claudio Leoni, desde la federación de empleados municipales de la provincia, lo señala como uno de los peores intendentes. “Se aplicaron ajustes salariales reduciendo horas de jornadas habituales en las distintas Áreas, Servicios y Proyectos, exponiendo a los trabajadores a situaciones de necesidad, precariedad y explotación”. A su vez desde Mujeres en Movimiento por la Igualdad de Género y Mumala Avellaneda se manifestaron a favor del equipo de Profesionales que desde 2014 viene trabajando en el CCI (Centro de Cuidados Infantiles) de Barrio Belgrano. Exigen la “reincorporación de Mariana Stechina, única Terapista Ocupacional del equipo técnico, ya que su desvinculación atenta contra la estabilidad de nuestro trabajo en equipo, siendo este un sistema sensible, complejo y muy necesario para la primera infancia”.

 

Pospandemia con sueldo rebajado

Atenta al antecedente del epíteto “miserable” y los 1.450 despidos en Techint, la seccional Campana de la UOM apeló primero al Ministerio de Trabajo bonaerense para denunciar los 140 despidos de tres firmas tercerizadas por Siderca. Apenas se enteró, el ministro Claudio Moroni le exigió al metalúrgico Abel Furlán, jefe de esa filial metalúrgica, que repitiera la denuncia ante su cartera para habilitar su intervención. De mala gana y tras una solícita gestión de Antonio Caló, líder nacional del sindicato, Furlán aceptó elevar el nivel administrativo de la pulseada. El paso atrás de la conciliación en la esfera de Moroni provocó la reacción gremial con el anuncio de paros y el bloqueo del puente de Zárate. Recién ante esa presión Trabajo extendió la conciliación a Siderca.

Uno de los rasgos de la pelea de la post-pandemia es la rebaja salarial. Tras tres reuniones con la dirigencia de la UOM, Paolo Rocca en persona desechó aceptar las ATP que podrían completar el 50% del salario que pretende pagarles a sus operarios suspendidos hasta fin de año, no tanto por no poder girar dólares al exterior sino por consumar la rebaja salarial en dólares que viene reclamando hace años para hacer de la Argentina su enclave exportador hacia el resto del mundo. Es recordado el famoso juicio que le ganó a la UOM en los '90, por el derecho a negociar convenio por empresa. El juicio lo inició en paralelo con Acindar. Esta última empresa lo perdió y Techint lo ganó porque el abogado de la UOM se “olvidó” de concurrir a la audiencia y se lo vio salir de los tribunales con un maletín forrado con color verde del lado de adentro.

Rocca envía a su abogado personal a todas las audiencias salariales al Ministerio de Trabajo, sean de la rama siderúrgica, del aluminio o de Adimra. En todos, el alter ego de Paolo lleva la voz cantante y define cuál es el precio del salario industrial. Así fue como la UOM, convenio de referencia en los años '80, termina ranqueando en la tercera decena después de 2003. Lorenzo Miguel era un peso pesado en las paritarias, pero Antonio Caló juega en ligas menores y se declara amigo de los patrones.

La negociación en la más absoluta reserva entre Techint y la Unión Obrera Metalúrgica por los operarios suspendidos durante la pandemia avanzó con una imperceptible mejora de las tensiones y la participación directa de funcionarios en el más alto nivel del Ejecutivo.

Rocca cree que este es el momento oportuno para bajarle el salario a sus obreros. Rechaza los ATP y quiere firmar convenios en plena recesión, antes de que empiece a reactivarse la industria. Se le nota la costura del traje negrero en el orillo.

 

Periodistas con salario congelado

Las consideraciones de Mario Pergolini sobre el teletrabajo (que incluyeron gruesos insultos a los legisladores que votaron la ley)  detonaron  la respuesta del sindicato de periodistas porteño (SiPreBA), para recordarle al empresario que lo sancionado en el Congreso es un avance en la defensa de les trabajadores, quienes ante esta modalidad de empleo sin regulación son vulnerados en sus derechos. El pedido de disculpas del dueño de Vorterix  por sus “exabruptos expresados al calor de la pasión” poco cambia. Los aportes de sus empleados no están pagados, los sueldos en negro siguen en su agenda.

Aunque aún se espera la reglamentación de la ley para un pronunciamiento exhaustivo, los periodistas recordaron que “en el gremio de prensa en Buenos Aires sólo un 10% ejercía teletrabajo previo a la pandemia. Actualmente más del 75% del sector realiza tareas bajo esa modalidad. Sin embargo, las condiciones laborales en las que se ha implementado atentan contra el trabajo digno. En este escenario, preocupan algunas voces del empresariado de medios de comunicación, que se manifiestan contra la regulación del teletrabajo con argumentos falaces. La jornada laboral limitada, las vacaciones pagas, el aguinaldo, la jubilación, no son lujos o rémoras del pasado. Sin ley, aunque la misma pueda tener virtudes y defectos, las actuales condiciones de aplicación del teletrabajo dejarían sin protección alguna a les trabajadores”.

El miércoles 12, el SiPreBA participó de la caravana nacional por aumento en prensa, convocada por la FATPREN (Federación Argentina de Trabajadores de Prensa). El bocinazo de los autos del sindicato porteño llevó su protesta hasta la sede de Aedba y Adira, cámaras empresariales que nuclean a los principales medios de prensa escrita, como La Nación, Clarín, Perfil, Página 12, El Cronista y Ámbito Financiero, y a la cual le reclama por más de 15 meses de sueldos congelados.

 

 

Protesta motorizada de FATPREN en Buenos Aires por el atraso de la paritaria de periodistas.

 

"Realizamos caravanas en todo el país porque nuestros salarios están por debajo de la canasta básica familiar. Así como en Buenos Aires con el SiPreBA, reclamamos también en Córdoba, Jujuy, Neuquén, Santa Fe, La Plata, Comodoro Rivadavia, Tandil, Bariloche, La Pampa, entre otras ciudades. Nacionalizamos el conflicto”, explicó Carla Gaudensi, Secretaria General de FATPREN. Y remarcó: “Exigimos un aumento salarial urgente, porque creemos que no hay libertad de expresión sin condiciones dignas de trabajo".

 

 

Hacele un lugar al espacio

Con la primera adhesión de dirigentes de los poderosos sindicatos de CABA (UTE, ATE y el gremio del Subte) se conoció el lanzamiento de un nuevo espacio para la Ciudad que gobierna Larreta. Convocan a “un camino de construcción política y social conjunta en la Ciudad de Buenos Aires”. Las firmas de Angélica Graciano (UTE), Agustina Panizza (adjunta, ATE Capital) y Karina Nicoletta (Género, Subte) proclaman la paridad feminista de la convocatoria. “Nos reconocemos con una historia común: somos trabajadoras y trabajadores, militantes sindicales que desde hace 13 años resistimos el proyecto neoliberal de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad”.

“La queremos diversa, ecológica, con la educación y el trabajo como sus principales valores y no como un botín para quienes gozan de la amistad del Jefe de Gobierno. La queremos solidaria e inclusiva, no egoísta y con algunos privilegiados. Por todo ello nos comprometemos para cambiarla. La situación actual de la Ciudad tiene responsables: Rodríguez Larreta y Macri. Hace trece años que son los arquitectos de la desigualdad y de los negocios para sus amistades y hace trece años también que gozan de un impenetrable blindaje mediático”.

 

Sindicalistas contra Larreta: Beto Pianelli (Subte), Angélica Graciano (UTE), Tano Catalano (ATE).

 

 

Proclaman su adhesión al gobierno nacional: “Nos guía la convicción de que no hay Ciudad sin proyecto de país. En esta cuarentena, quienes vivimos en la ciudad recibimos una inyección de recursos originados en el gobierno nacional: IFE, ATP, Moratoria Impositivas, REPRO, Seguro de Desempleo, créditos a Tasa cero. Al mismo tiempo, el gobierno de la Ciudad está ausente para comerciantes, pymes, trabajadores y trabajadores independientes, monotributistas y para quienes viven de su salario”.

Sumaron sus firmas Eduardo López (CTA Ciudad), Beto Pianelli (Subte) y el Tanito Daniel Catalano (ATE Capital); definen su espacio en construcción al que rápidamente se han adherido otros gremios y representaciones sociales y sindicales. “Consideramos que una de las tareas es enriquecer los discursos, ampliar las representaciones y extender la construcción del espacio político, social y cultural que expresa al proyecto nacional,  popular y feminista en la ciudad”.

“Estos tiempos difíciles van a pasar. Vamos a tener que enfrentar los efectos del neoliberalismo y la pandemia. La tarea será reconstruir. Esta vez las trabajadoras y los trabajadores vamos a ser protagonistas”, prometen.

La cuarentena se termina en el peor momento; la actividad económica se va incrementando y hasta ahora lo único visible es el pliego de condiciones de las grandes patronales con Paolo Rocca a la cabeza y Vicentin apretando el cinturón de sus empleados. El sindicalismo en retardo sólo explicita parcialidades que no llegan a conformar un programa. Todo parece quedar en manos de Alberto Fernández y su equipo de gobierno. Nadie logra convocar a la unidad del movimiento obrero y sin ella va a resultar difícil parar la ola de recorte de derechos laborales que está impulsando el capital concentrado.

La reacción está en plena desobediencia civil, sin proyecto ni salida. La cuarentena genera angustia y soledad, la encerrona se resolverá en la calle mostrando la fuerza de cada quien. La estrategia de la derecha está centrada en hacer fracasar la política de salud, sin dudas la más progresista del continente, desgastar al gobierno y restaurar el modelo. La mayoría resiste en silencio y soledad, los que pueden en los lugares de trabajo, preparando la batalla que se dará en la calle cuando pase la tormenta. El dilema de los dirigentes sindicales es saber en qué mesa se tienen que sentar para definir la salida de la crisis.

 

 

 

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