A felicidade nao é so brasileira

La música que escuché mientras escribía

 

Tres de mis seis nietos son gallinas, con camiseta, botines y guantes, y el mayor pinta para arquero de los buenos. Dos son bosteros fieles y uno hasta se llama Román, aunque el padre jura que nada que ver. La única nena es tan chiquita que por ahora sólo se interesa en la mariposha, la hormiga amiga, el gato y los pajaritos. River jugó muy bien y no mereció perder. Las declaraciones de Gallardo y de Enzo Pérez fueron muy dignas. A veces se gana y a veces se pierde. Pero pueden estar orgullosos y andar con la frente alta, como le dije al más devastado de mis nietos.

Dicho lo cual, a felicidade é brasileira. La primera versión es la oficial, con bandita e hinchada. Las otras dos la grabó Jorge Ben en 1972, la primera solo con su guitarra. Y esta es la letra, para quien quiera seguirla.

Uma vez Flamengo, sempre Flamengo
Flamengo sempre eu hei de ser
É meu maior prazer vê-lo brilhar
Seja na terra, seja no mar
Vencer, vencer, vencer!
Uma vez Flamengo, Flamengo até morrer!

Na regata, ele me mata
Me maltrata, me arrebata
Que emoção no coração!
Consagrado no gramado
Sempre amado, o mais cotado
Nos Fla-Flus é o Ai, Jesus!

Eu teria um desgosto profundo
Se faltasse o Flamengo no mundo
Ele vibra, ele é fibra
Muita libra já pesou
Flamengo até morrer eu sou!

 

 

Lo mejor para el final, Flamengao, un samba compuesto por el propio Ben y Bebeto, el tetracampeón mundial (dos juveniles y dos mayores), que compartió la gloria con Romario.

 

Mais a felicidade nao é so brasileira. En unos días, también en Boca,

Gato Chau,

Gato Chau,

Gato chau.

Ponele la música que prefieras.

 

 

 

 

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