Deseosos de poner el cuerpo

Las banderas de Memoria, Verdad y Justicia vuelven a copar las calles

 

“Es como si recuperáramos nuestra capacidad de manifestarnos en la calle, como fue la gesta de los organismos en el comienzo de todo”, suelta, emocionada, Gabriela Alegre, de la Asociación Buena Memoria.

A llenar Plaza de Mayo. Este 24 de marzo, luego de dos años por el parate de la pandemia, las banderas de Memoria, Verdad y Justicia vuelven a copar el asfalto. Y el primer consenso de las 13 agrupaciones que forman parte de la Mesa de Organismos de Derechos Humanos fue en consonancia con los tiempos actuales: el de usar barbijos en la movilización y escribir en los mismos algunas de las consignas históricas. “Pensamos tres opciones: ‘Son 30.000’, ‘Nunca Más’ o ‘¿Dónde están?’”, explica Taty Almeida de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.

La antesala del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia se vive con un cosquilleo en el cuerpo: acontece el retorno de una contención mutua, fundamental para el tejido vincular de la militancia. No por nada la prioridad de todos y todas es evocar el reencuentro presencial, el verse las caras y marchar en columnas, codo a codo, abrazo a abrazo. La convocatoria para el 24 de marzo es a partir de las 14 en 9 de Julio y Avenida de Mayo. De allí, a paso lento, hacia Plaza de Mayo. Se respira ansiedad en los organismos, como en aquellos años de la primavera democrática, cuando se recuperó el espacio público. “Fueron dos años atípicos por la falta de presencia tanto en la calle como en las reuniones de los organismos. Lo virtual nos mantuvo en contacto, pero nos faltaba el calor humano. Por eso este 24 lo sentimos con mucha expectativa, celebramos el reencuentro”, cuenta a este medio Graciela Palacio de Lois, memoria viva de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. Hace unos meses, el organismo de Derechos Humanos cumplió 45 años: fue el primero creado en medio del terror de la dictadura por afectados directos por crímenes de lesa humanidad, al que después se unirían Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

“Como aquella plaza de los pañuelos blancos, esta será una plaza de los barbijos, porque nos seguimos cuidando con la pandemia. Y entre los reclamos actuales está lo del FMI –porque no queremos ser un país desunido, sino limar las diferencias y recuperar la soberanía económica–, el pedido de absolución a Milagro Sala, el rechazo a las prisiones domiciliarias de los represores y la búsqueda de celeridad para los juicios de lesa humanidad. Es una vibración a flor de piel estos días previos, una fiesta popular”, sintetiza Palacio de Lois. Una sensación similar en el cuerpo es la que siente Claudia Favero, referente de Derechos Humanos en La Plata. Cuenta que en la pandemia extrañó la calle, que se aburrió en Zoom y que ha editado junto a su familia un libro de Daniel Favero, su hermano, poeta desaparecido. “Lo que me ocurrió al estar confinada fue retrotraerme a los tiempos de la dictadura”, reflexiona, haciendo un paralelismo con aquellos días oscuros. En aquel tiempo estuve temerosa de vincularme porque había estado secuestrada. Entonces quedé con la sensación de que a cualquier persona que veía la podía perjudicar. Esa misma sensación la tuve con la asociación de poder contagiar a alguien por Covid-19, y por eso mi inclinación por protegerme cada vez más en el encierro. Por suerte, ahora vencimos el miedo. Y acá estamos, otra vez, deseosos de poner el cuerpo”.

Algo familiar ocurre en el hecho físico de retornar a los afectos de la militancia. Fue en el espacio público donde se conocieron y ahora, este 24 de marzo, los organismos volverán a pisar las calles para cumplir con el rito. “Extrañamos ese cariño colectivo que nos hace felices. Eso de transformar lo doloroso en una experiencia de celebración. Muchas me dicen ‘tía’ y siento un amor especial por los más jóvenes”, comparte Claudia Favero, que en la previa está viviendo una “presencialidad a pleno” en reuniones, charlas y conmemoraciones: actividades en facultades, mesa de debate en la Semana de la Memoria, entrevistas en radios locales. “A 46 años del golpe, la deuda es con el pueblo. 30.000 detenidxs desaparecidxs Presentes”, es la convocatoria de los organismos de La Plata para el 23 de marzo –un día antes de la marcha nacional en Plaza de Mayo– en uno de los puntos emblemáticos de la fecha.

Para Alegre, cada vez que se acerca un 24 de marzo se manifiesta la doble agitación de seguir siendo una sobreviviente de la dictadura. En este caso, participó junto a otros organismos de una visita a Cristina Fernández de Kirchner, luego de que se registrara el ataque con piedras a su despacho por el que un grupo de militantes de Derechos Humanos se solidarizó y reclamó una pronta investigación. Algunos le pidieron un video convocando a la marcha. CFK respondió que para ella el 24 de marzo es una fecha muy importante porque también lo era para Néstor. “La historia de ustedes me lleva a 2003, a Néstor, a todo lo que vivimos juntos, a nuestra militancia”, contaron que dijo la Vicepresidenta en la reunión.

“Esperamos una marcha multitudinaria”, asevera Alegre. “Cuando estos días difundimos un flyer de convocatoria la gente nos respondió: ‘Qué suerte, tengo tantas ganas de volver a estar ahí’. Es una revancha contra la pandemia, que tanto nos dolió, que nos quitó vidas. Y es poder estar en ese lugar, el de la Plaza de Mayo, que es el mejor encuentro para todos y todas las argentinas”. Alegre se maravilla de la presencia de Madres y Abuelas, que encabezarán las columnas hacia la histórica plaza: “Ellas siguen siendo la fuerza que nos impulsa, tanto en la Plaza de Mayo como en todas las plazas centrales del país. Todavía nos acompañan. Algunas ya pasaron los 90 años y nos recuerdan que las convicciones militantes están firmes y hay que cuidarlas, porque los contagios del Covid-19 no desaparecieron”.

Otro concepto que los organismos acordaron, detrás de sus figuras, es recuperar la palabra soberanía. “Desde lo político, esta plaza se funda en la palabra soberanía, por lo que está en juego con el FMI y por el 40 aniversario de Malvinas. Son deudas pendientes por las que debemos continuar la lucha en las calles”, expresó Alegre.

Según pudo reconstruir El Cohete a la Luna, los organismos de Derechos Humanos todavía no consensuaron el total de los puntos que se leerán en el tradicional documento del acto del 24 de marzo. Una de las cuestiones álgidas es el reciente acuerdo con el FMI, que divide las aguas internas en tanto encuentra posiciones similares a los de la coalición gobernante. Malvinas, sin embargo, vuelve a estar en la agenda como un eje principal del reclamo diplomático en el presente. “Este 24 volvemos a la Plaza a 46 años del golpe genocida con otra fecha que también nos toca muy de cerca, que son los 40 años de la Guerra de Malvinas. Será otro de los temas que va a estar presente en esta plaza porque Malvinas también fue parte de la dictadura”, dice Charly Pisoni, de la agrupación H.I.J.O.S.

Además de Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora e H.I.J.O.S Capital, firmaron el comunicado de convocatoria a la marcha: Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y APDH La Matanza, Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Liga Argentina por los Derechos Humanos, Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, Comisión Memoria, Verdad y Justicia Zona Norte, Familiares y Compañeros de los 12 de la Santa Cruz, Fundación Memoria Histórica y la Asociación Buena Memoria.

 

 

 

La cuestión de las prisiones domiciliarias a los represores constituye otro signo de preocupación. Los organismos quedaron en alerta luego de que al cierre de la última feria judicial, la Cámara Federal de Casación Penal decidiera ofrendar beneficios a represores condenados y a otros imputados por delitos de lesa humanidad. Integrada por Juan Carlos Gemignani, Eduardo Riggi y Carlos Alberto Mahiques, la sala le concedió salidas transitorias a tres torturadores del circuito represivo conocido como ABO (Atlético-Banco-Olimpo) y un arresto domiciliario en tiempo récord al militar Enrique Francisco Welsh, ex torturador de la Dirección de Infantería y de Caballería de La Plata, quien estuvo prófugo durante dos años. Los otros dos represores son el ex penitenciario Juan Carlos Avena, alias Centeno, y dos ex miembros de la Policía Federal: Luis Juan Donocik, alias Polaco Chico, y Eduardo Emilio Kalinec, alias Doctor K. “Repudio absoluto a las salidas transitorias de padre genocida y a los jueces que la otorgan”, se pronunció de inmediato su hija Analía Kalinec, una de las fundadoras del colectivo Historias Desobedientes.

“Otra reivindicación actual es acelerar los procesos de los juicios –remarca Claudia Bellingeri, integrante de H.I.J.O.S y de la Comisión Provincial por la Memoria–. Y a la Justicia le seguimos exigiendo por causas de presos políticos, como el pedido de liberación de Milagro Sala. En La Plata, además, vamos a ir hasta el Municipio para reclamarle al intendente Julio Garro que frene su persecución de los trabajadores, tal como se manifestó en la mesa de la Gestapo de (María Eugenia) Vidal”.

Hace unos días, anoticiadas de los reclamos, las autoridades de la Cámara Federal de Casación Penal recibieron a referentes de los organismos de Derechos Humanos, entre ellas, Estela de Carlotto, Lita Boitano y Taty Almeida. Allí les entregaron un ejemplar de una nueva Acordada de Reglas Prácticas, que dispone pautas generales para la agilización, intervención a la víctima y aplicación de la tecnología, entre otras herramientas, para los procesos de lesa humanidad. El encuentro, rescatado como positivo por los organismos, fue encabezado por el presidente de Casación, Alejandro Slokar, quien estuvo acompañado de Mariano Borinsky y Ana María Figueroa. Dicho ejemplar también llegó al despacho del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti.

“La impunidad es, a la vez, el minotauro que devora y el laberinto que se construye para que no haya posibilidad de escapar de ella”, precisa Graciela Daleo, sobreviviente de la ESMA, en torno a los vaivenes que persisten de las pujas políticas, judiciales e históricas. Pero, enfatiza: “Los Derechos Humanos serán resistencia o no serán”, como lo afirma el final del libro Rouge, una mirada sobre los juicios por los crímenes de la dictadura, de Rodolfo Yanzón, abogado querellante en los juicios de la ESMA. No hay fuerza más ecuménica que la memoria colectiva, no hay motor más visceral en la historia reciente que la resistencia social. En palabras de Taty Almeida: “La única lucha que se pierde es la que se abandona. Y eso vamos a seguir gritando en esta nueva marcha para refundar la memoria”.

 

 

 

 

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