El superintendente de Seguridad Vial bonaerense fue detenido tras manejar borracho, con la inexplicable cantidad de 13,8 millones de pesos, luego de amenazar de muerte a su pareja. Es el policía de mayor rango atrapado en la última quincena en una serie de detenciones que alcanzó al jefe de la Policía Científica de Quilmes, otros dos comisarios de Florencio Varela y varios oficiales.
Cada caso
El 31 de marzo, varios policías varelenses descargaron su prepotencia contra el ciudadano Jorge Denis, por filmarlos durante una violenta detención contra un vecino. Se los denunció por apremios ilegales y por armado de causas: Claudio Roldán, Ignacio Lucas, Alexis Lugo y el jefe de Calle, Diego Benítez.
En el mismo mes, un prestamista colombiano dedicado a la venta de joyas, que admitió haber estado detenido en Estados Unidos, fue interceptado por un Grupo de Policía Motorizada (GPM) y llevado a la Comisaría 3ª de Florencio Varela. Allí labraban actuaciones cuando llegaron dos efectivos del Servicio de Calle en un auto particular para decir que se harían cargo del procedimiento, se apropiaron de las joyas y fueron hasta un domicilio a exigir más dinero para no armar una causa penal. 4.000 dólares querían. Quien los recibió era la ex pareja del colombiano, mujer que luego los denunció. La actual pareja del retenido, policía federal, reafirmó esto último.
El oficial local registró que le hallaron cocaína, lo que se contradecía con el acta labrada por una mujer policía donde consignaba marihuana, dinero y joyas. Luego de que la mentira fuera corroborada por los miembros del GPM, se verificó que la segunda acta fue fraguada por Juan José Torrado; por él se llegó a su camarada Sergio Dany Olivera y, por ambos, cayó el jefe, comisario Javier Alejandro Paola. El 16 de abril, (despreocupados de que el jueves 9 la Dirección de Asuntos Internos hubiera allanado la cercana Seccional 2ª de Ranelagh), los tres fueron detenidos en dependencias de Berazategui y Avellaneda.

El desplazado Paola venía cayendo en la categoría de sus destinos. Comenzó 2024 en Quilmes 1ª. Para finales de octubre fue alejado hacia la Quinta (en la zona marginal de La Cañada) donde permaneció seis meses, ya que a comienzos de mayo de 2025 debió ceder su puesto al subcomisario Carlos Aranda. El actual reemplazante de Paola es Hugo Aguilar, quien en sus 20 años de servicio cumplió tareas en las cercanas dependencias 6ª (Ingeniero Allan) y 4ª de Bosques, distrito donde vive desde hace más de cuatro décadas.
Mientras, la causa por Robo agravado por el uso de arma de fuego y por ser cometido por miembros de una fuerza de seguridad quedó a cargo del fiscal Federico Pagliuca y del Juzgado de Garantías 8 de Varela, a cargo del Dr. Adrián Villagra.
Otra, de Primera
El 2 de mayo, un patrullero y un VW Gol blanco realizaban un control vehicular sobre la varelense avenida Jorge Novak donde interceptaron a un auto que llevaba restos de cobre. Los policías le dijeron que investigaban el robo de cables pero que, por 10.000 dólares, podrían evitarle una causa penal.
El conductor dijo que sólo tenía 4.000 dólares.
—Llamá a alguien que te banque lo que falta —ordenaron.
La mujer del extorsionado pudo sumar 5.000. Además, debió dejar el cobre que dijo haber comprado en una chatarrería.
Ya liberado, le contó todo a un amigo, el sargento Cabrera del Comando de Patrullas, quien lo acompañó a denunciar lo sucedido. Juntos, en la Seccional 1ª, exigieron la devolución del dinero. No sería fácil. La situación pasó a ser tan escandalosa que una oficial de servicio llamó a la Dirección de Asistencia Operacional de Asuntos Internos. Así, Federico Pagliuca, de la Fiscalía 2, ordenó detenciones por el delito de robo agravado por el uso de arma de fuego y por ser cometido por integrantes de una fuerza de seguridad. El domingo pasado cayeron los efectivos Roldán, Lucas, Lugo, Benítez y hasta el comisario Edgardo Oviedo.
Este jefe había estado sentado dentro de uno de los vehículos que integraban el operativo vehicular. Sus miembros del Servicio de Calle habían sido los denunciados durante la violenta detención filmada por el vecino el 31 de marzo.
Desde hacía años, la prensa local había historiado a Oviedo, vecino de la contigua zona rural de El Pato, a quien presentaban como ligado a familiares del jugador de Boca Darío "Pipa" Benedetto, a quienes se endilgaban los ruidos y otras molestias de “un boliche muy cercano a la Comisaría, hasta que consiguieron permiso para cruzar a Florencio Varela, donde no había tanto escándalo por la música ni por ver a menores alcoholizadas o con drogas”. Lo más reciente que se supo de Oviedo es que algunos comerciantes aportaron filmaciones de móviles de la comisaría a su cargo mientras cuidaban financieras.
El jefe de la Científica, detenido
Para corroborar si el accionar delictivo de esos policías era habitual, serviría revisar sus dispositivos electrónicos, por si anotaron la contabilidad del reparto de las recaudaciones. Tal vez en esa inteligencia, el delegado de la Policía Científica en la Departamental Quilmes retiró las notebooks de la dependencia.
El comisario inspector José Sebastián Gatti las cargó bajo el brazo; pero no para aportarlas a la causa sino para ocultárselas, por lo que terminó acusado de sustracción.
La única lógica por la que alguien con sus charreteras se expusiera así, radicaría en el intento de ocultar pruebas que involucraran a oficiales de mayor nivel.
El abogado José Luis Calegari, de la Red Angelelli, recordó que entre octubre y noviembre de 2025, un subalterno de Gatti, el ayudante médico Ariel Lus, fue detenido junto al también oficial César Gary (de la misma Comisaría 1ª) por extorsión, exacciones ilegales e incumplimiento de sus deberes, en una causa por la irregular entrega de certificados de defunción.
De zorros y gallineros
En medio de los reemplazos por tantas bajas, fue designado al frente del Comando de las Patrullas varelenses (donde revista el denunciante sargento Cabrera) alguien ligado a uno de los encubridores del caso de un desaparecido y un asesinado el 9 de diciembre de 2022, cuando se festejaba un triunfo argentino en el Mundial de Qatar.
Tras las desapariciones de Lucas Escalante y Lautaro Morello, la madre del primero quiso radicar la denuncia en la Seccional 4ª, de Bosques, donde su titular, el comisario Sergio Enrique Argañaraz, se negó a recibirla. Debido a eso, por obstaculizar la búsqueda y los allanamientos ordenados por la Fiscalía, fue detenido hacia 2023 para, en 2025, negociar un juicio abreviado que no le significaría más de tres años en prisión.
El segundo de Argañaraz era el oficial Romero, quien acaba de ser designado (sin publicidad oficial), como jefe del Comando.
Tal nombramiento se da a pocos días de que debiera haberse iniciado el juicio por el secuestro de los dos jóvenes. El proceso oral se vio postergado tras la maniobra dilatoria de cambiar de defensor por parte de los imputados: Francisco Centurión, ex jefe local de enlace con Interpol, su hijo Cristian y el sobrino Maximiliano.
Borracho, violento y con millones en el bolso
En la noche del domingo pasado, luego de las detenciones de sus camaradas, el superintendente Fernando Gastón Ghe agarró un bolso con 13,8 millones de pesos en billetes chicos y manejó hasta la casa de su novia en la zona rural de El Pato, entre Berazategui y La Plata. Llegó borracho, justo él, que integraba la cúpula de la Policía bonaerense desde el área de Seguridad Vial, la de quienes deben controlar que no conduzcan ebrios. Discutieron, le dijo que iba a matarla antes de suicidarse. Ella logró llamar al 911, donde dijo ser la subteniente Yanina Paly, del destacamento El Peligro.
Cuando los móviles llegaron, el personal policial se encontró con su superior. Lograron convencerlo de que se serenara y fuese a su casa. Como la llamada había sido grabada y la denunciante era una camarada, debieron asentar todo. La Unidad Funcional de Instrucción 2 labró una “averiguación de ilícito”, sin adoptar más medidas.
Sin embargo, a las 3:20, ante otro llamado al 911, debió intervenir la Prefectura. Entonces, la Fiscalía 6 de Berazategui actuó por “lesiones y amenazas en concurso real”, con intervención de la Comisaría de la Mujer y la Familia.
Según la radio local El Sol, la ex esposa del comisario general, también policía, debió soportar uno de los operativos en su departamento de las Torres sobre la calle Esquel, en Quilmes.
El fiscal Christian Granados notificó al oficial de la orden de restricción de acercamiento y cese de hostigamiento, tras la imputación por lesiones leves y amenazas.
La actuación de la Auditoría General de Asuntos Internos (AGAI) del Ministerio de Seguridad bonaerense determinó su separación del cargo.
Ghe (DNI 24.953.519 –clase 1975– Legajo 21.411) había llegado a la Jefatura el 23 de agosto de 2024, cuando era comisario mayor del subescalafón Comando, y pasó de ser director Operativo y de Coordinación Vial, a asumir por Resolución 950 como Superintendente de Seguridad Vial, donde no llegó a estar dos años.
Su reemplazante Christian Humberto Novelino viene de ser superintendente de la Región AMBA Oeste 1, donde acaba de asumir el comisario mayor Luciano Morel, quien hasta el domingo era titular de la División Delitos contra la Propiedad Automotor.

Todo este entramado se da en un Departamento judicial donde el único juez federal sigue siendo Luis Armella (quien evitó su juicio político gracias a la ex gobernadora María Eugenia Vidal) y cuyo influyente Colegio de Abogados acaba de reelegir a Bienvenido Rodríguez Basalo (titular desde 2004), a la vez presidente del Colegio provincial, cuyo triunfo esta semana sobre una mujer (la opositora Florencia Pécora) fue festejado como una “paliza”:

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