Acerca del amor

La musica que escuché mientras escribia

 

La repercusión mediática se concentró en un mensaje de un economista del establishment neoliberal, quien pidió que le devolvieran el precio de la entrada porque él pagó para ver un show artístico y no un acto K. ¿En qué consistió? Moreno Veloso dijo desde el escenario «Lula Libre» y, al salir, el público coreó el hit del invierno: «Macri ya fue, Vidal ya fue. Si vos querés, Larreta también». El inverosímil secretario de Cultura Pablo Avelluto se sumó con un post donde sostuvo que se trató de un acto de autoritarismo y dijo: «Me gusta Caetano, soy macrista. ¿Nos lincharán los nuevos comisarios estéticos del pueblo?»

Curioso autoritarismo, el de un canto que dice: «Si vos querés», sobre todo en boca de quien dijo que la Revolución Fusiladora de 1955 era su golpe militar preferido.

Avelluto no tendrá problemas con inexistentes comisarios estéticos, pero tal vez tenga que responder ante un juez por una costosa isla de edición que su compañera sentimental Carolina Azzi retiró del Centro de Producción e Investigación Audiovisual (CePia) con destino desconocido, según la filmación del documental Los ñoquis, de Maria Laura Cali, una de las trabajadoras despedidas por Avelluto.

Pero no quiero perder tiempo y espacio con estos pigmeos, porque lo que importa es el bellísimo Ofertorio, de Caetano y sus tres hijos: Moreno, Tom y Zeca. Antes de venir a la Argentina lo grabaron en disco y lo presentaron —que yo sepa— por lo menos en Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Italia y México, por lo cual podés escuchar y mirar más o menos lo mismo que yo vi la semana pasada en el Gran Rex.

Moreno tiene 47 años y una carrera propia bien establecida, que incluyó un Gran Rex con Caetano, padre e hijo. Habla en porteño con la misma claridad que Caetano. Los cachorros Tom, de 27, y Zeca, de 22, son debutantes, y como tales los cuidó el viejo león Caetano, que tiene 77 y no ha dejado de asombrar con la ductilidad de su voz y la sorpresa que acecha en cada tramo de su obra, siempre diversa e innovadora. Zeca cantó por primera vez en público, y Tom además de cantar se sacó los zapatos y bailó descalzo sobre el escenario del teatro a cien metros del Obelisco, como si estuviera en la playa de Bahía, donde nacieron todos menos el carioca Zeca.

Padre e hijos tienen un registro de voz parecido y la influencia del gigante se aprecia en el canto de los dos menores, quienes además se le parecen, cosa que no ocurre con Moreno.

En los videos que te muestro faltan los breves comentarios de Caetano que condimentaron la música, como su agradecimiento al «incomparable público de Buenos Aires», su breve fraseo de Mi Buenos Aires querido o sus informaciones sobre la personalidad de cada uno de los chicos, vertidas con una ternura incontenible. Cuando Caetano dijo que él no era creyente, a diferencia de Tom y Zeca, que son cristianos, agregó que Moreno creía en otros cultos, explicación que interrumpió el interesado con un contundente: «Eu so macumbeiro». Es decir subversivo, según la traducción paterna, quien recordó que lo subversivo en su juventud era el ateísmo. «Pero ya no», agregó, acaso con nostalgia. Después de esta introducción dijo que dedicaba el tema «a la religiosidad de mis hijos». Lo escuchás a Caetano y entendés la etimología de la palabra, a partir de la repetición del verbo latino ligare.

Caetano tiene 30 años más que su primogénito y le lleva 55 al benjamín, que mostró su fuerte personalidad cuando desdeñó la insistencia paterna y se negó a bailar. ¿Es el único patadura de la familia, o tal vez sólo se trata de pudor juvenil? Otro tema fue dedicado a las dos madres de los tres hijos, Dedé Gadelha y Paula Lavigne.

 

Caetano con Dede y Moreno.
Caetano con Paula, Tom y Zeca.

 

Las dos horas del espectáculo, con una escenografía tan simple como bella, sumergieron a la audiencia en una cápsula hermética de amor y dulzura, tan difícil de encontrar en las expresiones actuales de la música popular. Vuelvan pronto, que son tan necesarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

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5 Comentarios
  1. Elba Giovanniello dice

    Gracias Horacio por compartir a los Caetenos Velosos! Una caricia al alma, si, vuelvan que los necesitamos como bien decís. Caetanos, perdón.

  2. Elba Giovanniello dice

    Gracias Horacio por compartir a los Caetenos Velosos! Una caricia al alma, si, vuelvan que los necesitamos como bien decís.

  3. Augusto Parma dice

    Que admirable es el pueblo Brasilero y su cultura….. Uno los mira por la calle y pareciera que bailaran mientras caminan. Tenemos tanto que aprender de ellos y los tenemos acá nomás. No es de extrañar que les hayan impuesto un Micky Vainilla para que como todo ser detestable de ultraderecha, intente destruir las cosas buenas que tiene un país.

  4. Leaozinho dice

    En este caso no va por ahí, Roberto Carlos. Saludos por millones

  5. Roberto Carlos dice

    A proposito del comentario de HV, me pregunte algo que x supuesto no lo vamos a resolver aca. No se siquiera si viene al caso. Ademas no es culpa de los famosos ser famosos ni de los hijos ser » hijos de famosos. Pero me digo: cuando un famoso » facilita el acceso rapido » a sus hijos, no les da cosa? no hay ahi algo que no funca? cuanto le costaria a un muchacho desconocido llegar al escenario con Caetano y cuanto les costo a sus purretes? me lo pregunto y se lo pregunto. Imaginense Franco y Mauricio para ilustrar el punto. Que se yo, digo nomas

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