Al Segundo día, la primera crisis

La designación del primer ministro Guido Bellido desató todas las furias contra Castillo en Perú

 

La designación del congresista Guido Bellido, del Partido Perú Libre, como presidente del Consejo de ministros ha hecho trizas la creciente aceptación y apoyo que Pedro Castillo había recibido de parte de sectores que no lo habían votado—y de muchos de quienes sí lo hicieron para evitar a Keiko Fujimori— luego de su ajustado triunfo en la segunda vuelta electoral, el pasado 6 de junio.

En efecto, su nombramiento ha sido rechazado por sectores de centro y de izquierda más moderados que estaban dispuestos a colaborar con el gobierno de Castillo, y ha provocado duras críticas de los pocos medios de prensa que apoyaron su candidatura frente a la de Fujimori. A pesar del apoyo de la lideresa de Nuevo Perú, Verónika Mendoza, al gabinete nombrado por Bellido, algunos miembros de ese movimiento que colaboraban en el plan de gobierno, han renunciado.

El designado presidente del Consejo de ministros afronta una investigación por el presunto delito de apología del terrorismo debido a una publicación que hizo en Facebook en 2017, en la que conmemoró la muerte de Edith Lagos, quien fue una de las cabecillas de Sendero Luminoso, asesinada por las fuerzas del orden. Asimismo, por no haber deslindado claramente con el carácter terrorista de esa organización, durante una entrevista televisiva que se le hizo en abril de este año. Cabe aclarar que el premier no ha sido condenado, y ni siquiera imputado.

Ayer, en medio de las tensiones el almirante en retiro Jorge Montoya, congresista del Partido ultraderechista Renovación Popular, otrora partidario de desconocer los resultados electorales en la segunda vuelta y de prohibir los Partidos Comunistas en el Perú, informó que había conversado con el premier Bellido. Destacó que tiene una “capacidad de conversación amplia”, que las declaraciones por las cuales es cuestionado relacionadas a Edith Lagos y Sendero Luminoso fueron sacadas de contexto y que se debe esperar sus planteamientos para evaluar el voto de confianza al Gabinete, que tendrá lugar en un mes.

Por otro lado, miembros de las comunidades LGTBI han calificado al premier de homofóbico por los comentarios que hizo en sus redes sociales. El Movimiento Homosexual de Lima (MHOL) ha criticado a Pedro Castillo no sólo por ignorar a las personas LGBT al referirse a las minorías en su mensaje inaugural, sino también por elegir a un «homofóbico fanático» como premier.

Frente a estas declaraciones, Guido Bellido hizo un mea culpa en un comunicado dirigido a la nación en el que ratificó su más firme compromiso con la gobernabilidad, la democracia y los derechos humanos, rechazó categóricamente toda forma de violencia y terrorismo y expresó su firme compromiso con la igualdad plena de derechos. Asimismo, se comprometió a superar juntos el racismo, el clasismo, el machismo y la homofobia que aún están arraigados profundamente en la sociedad.

 

Tensiones acumuladas

Las acciones legales sin fundamento de parte de la candidata de Fuerza Popular para anular actas de votación en lugares donde Castillo había arrasado y así revertir los resultados de la elección, retrasaron 44 días la proclamación de Castillo, lo que determinó que esta tuviera lugar tan solo nueve días antes de la transmisión de mando. Esto dio lugar a un hartazgo de la ciudadanía y de los medios de comunicación, que se percataron que las acciones de Fujimori solo intentaban retrasar la proclamación para después del 28 de julio, día de la transmisión del mando.

Durante la campaña  y la agónica espera para su proclamación, no apareció en los medios el médico marxista Vladimir Cerrón, padrino político de Castillo pero inhibido de participar en los comicios por una condena judicial, pero en su cuenta de twitter criticó al asesor económico de Castillo, Pedro Francke, y también a la lideresa de Nuevo Perú, Verónika Mendoza, quienes adquirieron una presencia importante en el entorno presidencial. Cerrón solo apareció en escena después de que Castillo fue proclamado Presidente por el Jurado Nacional Electoral, el 19 de julio. Desde entonces, dio entrevistas e hizo saber abiertamente que estaba participando en la conformación del Gabinete.

 

Verónika Mendoza y Vladimir Cerrón, las dos alas de Castillo

 

La víspera de la transmisión de mando, cuando los presidentes e invitados del extranjero empezaban a aterrizar en suelo peruano, Castillo no tenía elegidos a todos sus ministros. Se anunció entonces que la ceremonia de juramentación de estos no se realizaría el 28 de julio, como es la tradición, sino que sólo tendría lugar la del presidente del Consejo de ministros al día siguiente, durante la juramentación simbólica que Castillo realizó en Ayacucho, en el escenario donde se libraron las batallas de Junín y Ayacucho, dirigidas por Simón Bolívar en 1824, que sellaron la independencia del Perú, declarada tres años antes por San Martín.

Hasta ese momento, Castillo era visto con creciente simpatía. Su primer mensaje a la nación como Presidente en el Congreso de la República el día anterior había sido, en términos generales, bien recibido.  En la ceremonia en Ayacucho, a la que asistieron los presidentes de la Argentina, Bolivia, Chile, el canciller de Venezuela y el ex Presidente Evo Morales, entre otros, tomó juramento al premier Guido Bellido, un secreto hasta entonces guardado bajo siete llaves. Su designación cayó como rayo en un día de cielo despejado y las críticas no se hicieron esperar. Los pocos medios de comunicación que lo apoyaron, sectores del centro político en el Congreso, la Organización civil Transparencia, entre otras, expresaron su rechazo y/o preocupación.

En términos generales se dijo que Castillo había sido doblegado por Cerrón, que sería este quien gobernaría y que sus promesas de un gabinete de amplia base habían sido traicionadas. Cuando en la noche de ese día juraron los ministros, el Gabinete no estuvo completo pues faltaron dos ministros clave: el de Economía y Finanzas y el de Justicia y Derechos Humanos.

 

El presidente Castillo toma juramente al premier Bellido

 

El primer día hábil luego de los feriados fue un viernes negro para la economía: el dólar pasó la barrera de 4 soles, con una devaluación de más de 3%, algo que no había sucedido en las dos últimas décadas, la Bolsa de Lima se desplomó más de 5%, las acciones de algunas empresas peruanas que cotizan en la Bolsa de Nueva York cayeron hasta un 15%, el riesgo país se incrementó y las calificadoras de riesgo (Moody’s) anunciaron que difícilmente Perú podría mantener su alta calificación crediticia.

Frente a estas circunstancias, Pedro Francke y Aníbal Torres aceptaron asumir las carteras de Economía y Finanzas, y Justicia y Derechos Humanos, respectivamente. Ninguno pertenece a las filas de Perú Libre. El primero pertenece a Nuevo Perú y el segundo es un prestigioso abogado independiente. La designación ha traído un alivio.

 

Entre la espada y la pared

La realidad es que, si bien fue catapultado a la presidencia por Perú Libre, dirigido por Cerrón, Castillo es solo el líder carismático que logró conectar con los sectores olvidados del Perú y no milita en ese partido. Durante uno de los debates televisados, Fujimori provocó a Castillo llamándolo “Señor Cerrón”. El maestro rural es un hombre abierto al diálogo. Militó entre 2003 y 2017 en el Partido de centro derecha Perú Posible, del ex presidente Alejandro Toledo, y lideró en 2017 una huelga docente donde tuvo entre sus múltiples aliados a grupos radicales. Después de esta experiencia quiso formar su propio partido, para lo cual intentó sin éxito juntar firmas para su inscripción.

Es entonces cuando Cerrón, autodefinido en el ideario programático de Perú Libre como marxista leninista, mariateguista, lo invitó a postularse por su partido en las elecciones presidenciales, toda vez que está impedido de ejercer la función pública debido a una condena de corrupción mientras fue gobernador de su región, Junín. Encumbrado en un partido cuyo ideario no necesariamente abraza, no imaginó ganar las elecciones presidenciales en la primera vuelta el 11 de abril.

Desde entonces, Castillo se dedicó a armar un programa y un equipo de gobierno más convocante que el establecido en el ideario programático de Cerrón. La difusión de audios y videos de desafortunadas declaraciones del líder de Perú Libre y de un congresista electo de su partido, en los que manifiestan intenciones de quedarse con el poder si ganaban la elección, obligaron a Castillo a deslindarse públicamente de Cerrón y a anunciar que no participaría en su gobierno. Durante la campaña, Castillo dio su palabra de maestro de que las reformas y los cambios que llevaría a cabo los haría respetando la institucionalidad, incluido el cambio de la Constitución.

Pero el nombramiento de Guido Bellido como premier rompió esa narrativa. Su nominación ha sido interpretada como un triunfo de Cerrón.  Es decir, Castillo logró la hazaña de ganarle la presidencia a Keiko Fujimori —y al poder económico, mediático, a los Vargas Llosa que movieron los hilos de su influencia en el extranjero para intentar instalar la idea de una victoria con fraude— pero no pudo ganarle la pulseada al presidente de Perú Libre.

 

El día del balotaje, Castillo desayuna en familia en su hogar de Cajamarca

Escenarios

En el Congreso, Castillo cuenta apenas con 37 congresistas de Perú Libre y 5 del Partido de Verónika Mendoza, de un total de 130. La presencia de Bellido como premier del gabinete le ha puesto en bandeja de plata a los sectores del fujimorismo y de la oposición argumentos para enfrentar a Castillo. Algunos analistas consideran que Cerrón apunta a que el Congreso le niegue el voto de confianza al Gabinete. Si ello ocurriera dos veces, el Presidente Castillo estaría facultado por la Constitución a disolver el Congreso. Pero antes que ello ocurra, sería más probable que la oposición busque vacar a Castillo con algún pretexto que sus expertos abogados podrían encontrar al amparo del indefinido concepto de incapacidad moral permanente.

Hoy se ha convocado a una “Gran marcha contra la dictadura comunista”, que se estima será multitudinaria. Todo parecería indicar que parte de la estrategia de la oposición consistirá en tomar la calle e impedir desde el Congreso las reformas y cambios que pretenda realizar Castillo. El camino conquistado por el maestro rural con un discurso más concertador y menos dogmático que el del partido Perú Libre, al que representa, ha sido dinamitado desde ese mismo espacio con la imposición de un jefe de gabinete que ha generado el rechazo de la ciudadanía.

Sin embargo, es cierto también que el Partido Perú Libre trabajó arduamente en la organización de los mítines y en encumbrarlo en la presidencia. Castillo ganó la primera vuelta electoral con 19% de los votos y en la segunda vuelta a Keiko Fujimori por una diferencia de 44.000 votos (0,2%). Es comprensible que quiera participar del gobierno. La única opción para que Castillo se mantenga es el diálogo y la negociación. Bellido ha dado un paso importante en su compromiso a rechazar toda forma de violencia y a respetar la diversidad en todos los ámbitos. Y lo propio ha hecho el almirante en retiro Jorge Montoya al estar dispuesto a escuchar las propuestas del recientemente nombrado Gabinete.

No cabe duda que el Perú bramaba por un cambio y que este se ha producido, con las limitaciones y dificultades que siempre conllevan las transiciones. En la historia futura, este capítulo probablemente sea titulado como la elección del bicentenario. Su desenlace es una hoja en blanco que apenas empieza, en la que ojalá los esfuerzos de concertación y diálogo se sobrepongan a la violencia, y después de 200 años de vida republicana las minorías tengan más derechos, los desposeídos mayores oportunidades y el Perú una política exterior soberana e integracionista en la región.

 

 

 

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