AMBIENTE DE CORONAVIRUS

Salvemos al pangolin... ¿y al modelo?

La Naturaleza del Modelo

Durante estas semanas de cuarentena han surcado los medios de comunicación un sin fin de cuestiones relacionadas con el coronavirus y su amplio espectro de impactos en lo que entendemos como sociedades modernas. La tela para cortar del tema en cuestión es y seguirá siendo extensa durante todo el proceso de pandemia y post pandemia. Sin embargo hay una cuestión de fondo : están en jaque los mercados como consecuencia de su propio crecimiento desenfrenado. 

Podemos pensar coherentemente y de forma justificada que el impacto del modelo de mercados financieros imperante, el consumismo desmedido, la voracidad de los sistemas productivos para dilapidar recursos naturales, la acumulación surrealista de riquezas en manos de unos pocos y la falta de solidaridad e individualismo no son reglas de oro irrompibles para una naturaleza que expresó su forma de decir que así no va la cosa.  

Paradójicamente el inmenso modelo encontró un pequeño rival de origen natural. Desde las entrañas de los bosques y su biodiversidad y puesto en escena por alguna criatura exótica como el pangolín -del cual existen 8 especies diferentes, pero no nos perdamos en la taxonomía del problema- previa interacción con alguna de todas las especies de murciélagos -el segundo mayor grupo de mamíferos sobre la tierra-, surge el coronavirus. Este nuevo ente biológico al cual resultamos expuestos nos lleva a revisar, desde el confinamiento en cuarentena, nuestra relación con la naturaleza.

 

 

Integrando conceptos 

Encontramos de esta manera como se van uniendo conceptos que, por el lado ambiental nos deja observar con claridad bosques desolados, montañas rebanadas por la mitad y ríos contaminados, y por la parte social, pobreza generalizada y la riqueza en unos pocos. Por supuesto que hay diferentes grados de responsabilidad en esta balanza, que en última instancia es el eje de la cuestión. Es en este punto donde debemos detenernos, hacer foco y concentrarnos en el origen del problema: los modelos de producción y la acumulación de riquezas.

La responsabilidad ambiental claramente no ha sido uno de los fuertes de este modelo productivista – extractivista desmedido. Por el contrario, la gran acumulación de riquezas y la no redistribución de la misma ha generado grandes pasivos ambientales y sociales de los cuales hoy estamos sintiendo las consecuencias. No se puede pensar entonces la salida a este problema sin tener una visión ambiental que permita desarrollar actividades sustentables que den trabajo, salud y futuro a los pueblos.

 

 

 

 

 

Las ONGs ambientales internacionales

Es interesante ver como las ONGs internacionales, que se adjudicaron la agenda ambiental global de las últimas décadas, sigan promocionando que se financian de donaciones (al estilo de caridad ambiental) de un sistema que en este momento está en crisis. Y es esta crisis que debe llevarnos la reflexión de los modelos de financiamiento ambiental gubernamentales y no gubernamentales, ya que si sólo se depende de lo que se dona o lo que se aporta en términos de agenda de gobierno a áreas ambientales, seguiremos sin haber comprendido en profundidad la fragilidad humana y la pertenencia a una casa común.

El relato de comunicación masiva de estas ONGs ambientales donde el ser humano es el malo y la naturaleza es la buena y, por ende, hemos recibido nuestro merecido, no responde a la lógica de buscar un cambio profundo en el modelo imperante causante real de la crisis. Lejos de eso, terminan con cierta falsa ingenuidad siendo cómplices de este sistema al cual fueron funcionales y forman parte.

Evidentemente, las grandes ONGs internacionales (WWF, Greenpeace International, etc) permanecieron un tiempo sin emitir opinión sobre lo que estaba ocurriendo a raíz de la pandemia del Coronavirus. Actitud que llama la atención pues claramente lo que está ocurriendo es consecuencia de un modelo que utiliza en forma irracional los recursos naturales. Es tan simple como hacer un repaso de la comunicación durante estos meses de estas agencias protectoras de la naturaleza para observar su inacción o su accionar sumiso hacia un problema de dimensiones extraordinarias que requiere reacciones extraordinarias.

Muchos dirán, luego de observar las notas de Greenpeace International, que están preocupados por esta nueva etapa de recuperación del modelo contaminante de empresas irresponsables y capitales inescrupulosos. Sin embargo, no hemos visto en el centro de Wall Street, corazón del sistema, o en las afueras del Congreso de los Estados Unidos donde se aprobó un paquete económico histórico de usd 2.000.000.000.000, ni una sola manifestación de la provocadora ONG al respecto. Estos dos billones de dólares sólo buscan sostener los modelos productivos imperantes, mientras la agenda ambiental brilla por su ausencia.

Por otro lado la WWF, que es una de las agencias ambientales más grandes del mundo, juega su juego donde las palabras remiten a la lucha contra los mercados que comercializan animales silvestres para evitar pandemias. Sin querer desmerecer una lucha contra el tráfico de animales, lejos están de entender esta difícil y angustiante situación por la que está pasando todo el planeta. 

 

Reflexión para la acción

Considerando esta situación de crisis como un momento de reflexión y análisis, que da la posibilidad a muchísima gente de todos los niveles sociales de poder pensar profundamente los aciertos y desaciertos que, como partes del sistema hemos cometido, es lógico impulsar ideas nuevas e ideas fortalecidas para poner sobre la mesa buscando  una transformación profunda. 

Si queremos salir de esta pandemia habiendo aprendido algo desde la óptica ambiental, que nos permita avanzar como sociedad, entonces es el momento de poner estas ideas en un punto de inflexión.  Deberíamos tomar conciencia de los recursos naturales y nuestra relación con el entorno para poder generar políticas en los diferentes espacios como el energético, el productivo, la educación y la salud y crear las condiciones para un desarrollo sustentable  real. Parte de estas ideas están surcando el rumbo económico nacional con el concepto de sustentabilidad.

No podemos esperar que las recetas ambientales provengan de agencias internacionales, sino que las debemos encarar nosotros. Si hay un denominador común en las charlas, intercambios y diálogos con amplios sectores nacionales relacionados con los temas ambientales es que de esta crisis debemos surgir organizados y fortalecidos para impulsar transformaciones. La dirigencia política ha expresado un temple y solidez inigualables, apoyados en científicos argentinos en tan crítica situación. Esta es la base y la motivación que debe ser tomada por el ambientalismo nacional para instalarse e impulsar un camino hacia la sustentabilidad. 

 

 

 

* Fundación Bosques Nativos para la Biodiversidad

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