Así espiaban los servicios a las feministas

En la Dirección de Inteligencia de la Bonaerense (DIPPBA) quedó registrada la vigilancia a los feminismos

 

“VI encuentro nacional de mujeres. Mar del Plata” es el asunto del legajo 254 de la mesa “Factor Social” de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA). El legajo se inició en noviembre de 1990, seis meses antes de que el Encuentro se realice. La información original fue producida por la comisaría 1ª de General Pueyrredón.

Hace 28 años se realizaba el VI Encuentro Nacional de Mujeres en Mar del Plata. Era el primero que se hacía en Buenos Aires. Para ese entonces la Dirección de Inteligencia de la policía de la provincia de Buenos Aires (DIPPBA) relevó información sobre la cantidad de participantes, talleres, temas, que reunió en el legajo 254 de la mesa “Factor Social”. Es el único informe que se encuentra en el archivo sobre la vigilancia a los encuentros anuales que se realizan en Argentina desde 1986. Este organismo se disolvió en 1998, antes de que Buenos Aires volviese a ser sede. Sin embargo, la inteligencia bonaerense registró también otras manifestaciones que pueden dar cuenta cómo vigilaban a los feminismos en los ’90.

Una lectura a contrapelo de este archivo permite hacer un rescate y un ejercicio de memoria feminista. “El registro de la vigilancia policial es, en definitiva, el registro de las luchas y organizaciones feministas a lo largo de más de medio siglo. La DIPPBA encierra esta paradoja: un archivo construido para la persecución y la censura se convierte en un reservorio de la memoria de las luchas populares. De archivo de los perseguidores a archivo de las víctimas del espionaje”, dicen desde la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), el organismo que dio a conocer este material, al que accedió LATFEM.

¿Qué fue la DIPPBA? La Central de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires se creó el 3 de agosto de 1956. La autodenominada Revolución Libertadora había establecido por Decreto de Intervención Federal 3603 del 29 de diciembre de 1955. La tarea vinculada a la producción de información —como también a la acción de inteligencia— fue una constante desde su creación. En marzo de 2001 se aprobó por unanimidad la ley 12.642, que cedió a la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) los archivos de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, y designó como su sede institucional el edificio donde había funcionado esta dependencia, en la calle 54 Nº 487 de La Plata. Desde entonces la CPM tiene la responsabilidad de custodiar y poner a disposición de la Justicia uno de los archivos de la represión más importantes de la Argentina y América Latina, un extenso y pormenorizado registro del espionaje político y la persecución ideológica.

Durante la dictadura cívico-eclesiástica-militar, integrantes de la DIPPBA persiguieron, espiaron y confeccionaron miles de fichas de ciudadanxs a los que ponían en categorías: “delincuente social”, “delincuente político” o “delincuente subversivo”, “conducta lesbiana”, “costumbres demasiado liberales”, “amanerado”, “temperamento afeminado”, “invertidos”, “nunca se lo ve acompañado con personas del sexo opuesto”. Durante los ’90, esta persecución también alcanzó al movimiento feminista organizado de la época.

 

 

Espiar los Encuentros

En esta oportunidad, y con motivo del 34 Encuentro Plurinacional que será en la ciudad de La Plata —territorio querandí—, la CPM dio a conocer parte de los archivos que son prueba inobjetable de ese espionaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1991 fue el sexto Encuentro pero el primero en territorio bonaerense. Por ese motivo tuvo un seguimiento más atento de la inteligencia de la Policía de la provincia de Buenos Aires.

El legajo 254 tiene 30 fojas, las primeras son un relevamiento sobre las actividades organizativas previas a las jornadas en Mar del Plata. El encuentro se realizó el 6, 7 y 8 de junio. El informe de inteligencia que cierra el legajo es una conclusión, más bien descriptiva de lo que fue: aproximadamente 6.000 mujeres participaron de los 27 talleres desarrollaron en esos días. La DIPPBA destaca que los espacios de debate “más concurridos fueron mujer y familia, mujer y trabajo, y mujer y educación, siendo el más debatido el V centenario de la conquista de América”.

En ese sentido, el informe señala la participación de mujeres mapuches por su propuesta de realizar el siguiente ENM en Neuquén, con la intención de localizarlo, en el año del quinto centenario de la conquista, en regiones con fuerte presencia de pueblos indígenas.

Recién en 2001 Buenos Aires volvió a ser sede del Encuentro. Para ese entonces, la DIPPBA ya había sido disuelta. Sin embargo, en el archivo aparecen algunas menciones sobre otros encuentros. El legajo 527, de la mesa “Factor Social”, de 1994 menciona que la Policía Bonaerense detuvo el paso de varios micros con destino a Corrientes, donde se realizó el noveno encuentro.

 

 

 

 

Ese legajo contiene, entre otras fojas, un recorte periodístico que enumera la lista de temas que se tratarán en los talleres. Además relata la presión ejercida por parte del justicialismo antiabortista, encabezado por el entonces gobierno nacional. Vinculado a esto menciona que la policía bonaerense de Zárate detuvo, por orden del Ministerio del Interior, a varios micros con destino al Encuentro que pertenecían a un sector identificado con las consignas sobre la despenalización y legalización del aborto.

 

Los femicidios de los ’90

En el archivo hay menciones a una innumerable cantidad de femicidios de la época, cuando la palabra femicidio todavía no era un término conocido de manera masiva ni tenía un reconocimiento jurídico. Los nombres de Carolina Aló, Gilda Mansilla, María Soledad Morales, Rosa Garay, Susana Canteros, Vanesa Cisterna, entre otros, aparecen en las manifestaciones que se convocaban y en los recortes periodísticos.

El 29 de diciembre de 1996 un cuerpo fue hallado en zanjón en el barrio El Trébol de Ezeiza, provincia de Buenos Aires. Un día después, la DIPPBA elaboró un informe donde recogió datos sobre ese crimen. Las apreciaciones sobre la historia detrás del asesinato tienen las mismas tramas que hoy reproducen muchos medios de comunicación cuando no desarman las versiones policiales-patriarcales: la estigmatización, la culpabilización de las propias víctimas, el enfoque que naturaliza las muertes e invisibiliza las tramas estructurales que permiten que se produzcan.

 

 

“De auscultaciones efectuadas en la zona en donde se produjo el hecho se pudo determinar que la víctima poseía varios novios por lo cual no se descarta la posibilidad que la causa de su muerte habría sido producto de cuestiones sentimentales”, escribieron en uno de los informes. En otro agregaron datos sobre su vida privada: “Pertenecía a la clase baja […] sería consumidora habitual de cocaína”.

A María Soledad Morales la mataron tres días antes de que llegara a los 18 años. Su crimen fue emblemático para la historia argentina y marcó la década del ’90. El 8 de septiembre de 1990 la joven catamarqueña de 17 años fue drogada, violada, asesinada y arrojada en un descampado a la vera de la ruta, en una zona conocida como Parque Daza, a dos kilómetros de su casa. Los perpetradores de su femicidio fueron “hijos del poder”. La lucha de la familia de la joven, acompañada por toda la sociedad, logró hacer un tajo en el poder despótico que gobernaba la provincia, bajo el mando de la familia Saadi. Fue una lucha por cercar la impunidad judicial.

El legajo 30.480 sobre “Panorama policial” de la DIPPBA recoge lo sucedido en Catamarca: “La oficialidad superior e intermedia, así como una gran parte de la suboficialidad policial de esta Provincia, se hallan visiblemente influencias por el poder político gobernante en esa región desde hace varias décadas”. Y agrega: “Los tres últimos amotinamientos policiales fueron estrechamente relacionados con los vaivenes políticos derivados del affaire Morales y actualmente estas fuerzas solo responden al clan Saadi”.

El legajo 256 de la mesa A, “Factor Estudiantil”, señala sobre las “incidencias” del caso en la provincia de Buenos Aires que la Comisión juvenil pro-justicia para María Soledad, compuesta en su gran mayoría por ex compañeras de estudio de la joven, “se encuentra abocada a la extensión del caso a todo el país”.

Durante esos años, las distintas delegaciones de la DIPPBA remitieron informes a la dirección central sobre las marchas de silencio realizadas en distintas ciudades de la provincia: notas periodísticas, volantes, cánticos, datos sobre las marchas como la cantidad de asistentes o las consignas.

 

 

 

“Es menester recalcar toda ocasión de protesta masiva para que organizaciones de izquierda y entidades de derechos humanos utilicen estos actos para usufructuar y propiciar su influencia de descontento social hacia las autoridades gubernamentales”, dice en la foja 24 de ese mismo legajo 256.

“Aborto. Tomo I y II”

La década de 1990 fue clave para el proceso de despenalización social que se llegó a vivir en 2018 en relación al aborto: todas y todos hablando de aborto en los medios, en las redes sociales, en las calles, en los espacios de trabajo, en los sindicatos, en los secundarios, en las universidades. Además de la Comisión por el Derecho al Aborto y la instalación de Católicas por el Derecho a Decidir en Argentina, en 1991 se armó el Foro por los Derechos Reproductivos. Un año después, la Comisión elaboró el primer proyecto de ley sobre anticoncepción y aborto, que fue presentado en un acto público frente al Congreso. En 1993 la Comisión propuso lanzar una Coordinadora Nacional de Lucha por una Ley de Anticoncepción y Aborto Legal. Y dos años después nació Mujeres al Oeste, en el conurbano, una organización que tenía como antecedente la experiencia radial que reunió a Zulema Palma y a otras feministas en Aquelarre al Oeste, en la histórica FM En Tránsito, de Castelar.

 

 

Este tema de la agenda feminista fue otro de los ejes en los que la vigilancia de la DIPPBA tenía la mirada puesta. Desde 1990 hay informes de inteligencia sobre los debates legislativos por el aborto hasta las atenciones de abortos incompletos en hospitales públicos o el allanamiento a clínicas clandestinas.

El legajo 725 de la mesa “Factor Social” está titulado “Aborto. Tomo I y II”. El primer tomo se originó en agosto de 1990 y es un relevamiento de las notas periodísticas sobre el tratamiento del proyecto de despenalización del aborto en la Cámara de Senadores. También se reúne información sobre actividades de difusión y debate que el movimiento de mujeres venía realizando en la sociedad. Allí aparecen algunos nombres que son referentes en la histórica lucha por el aborto legal como Dora Coledesky, fundadora de la Comisión por el Derecho al Aborto.

 

 

En 1992 se incorporó a ese tomo un informe de inteligencia con el asunto “Atención de abortos en hospital Gandulfo” y tiene el sello de confidencial. El informe toma conocimiento  de las atenciones a abortos “incompletos o afectados”; según los profesionales médicos, se atenderían ocho casos por día, en un promedio que llegaría a los 240 casos mensuales.

La mayoría de las mujeres se presentarían en el hospital con abortos provocados e ingresarían con “cuadros de infección con maderas, tallos de perejil, agujas de tejer u otros elementos, que se colocarían ellas mismas, o con sondas que serían puestas por alguna ‘comadrona’ de su barrio para provocar la interrupción del embarazo”.

El informe que recoge comentarios del cuerpo médico del hospital, aclara que “algunos casos son recuperables, pero que la muerte en la mayoría de las pacientes es inevitable”. Y agrega: “La mayoría de las mujeres en esa situación oscilarían en las edades de 14 a 30 años […] Y los abortos serían practicados en zonas periféricas, correspondiendo la mayoría de los casos a mujeres de escasos recursos”.

 

Vigilancia retroactiva

La vigilancia a los feminismos ha sido histórica: en el archivo de la DIPPBA existen documentos de 1947 sobre el seguimiento a la Unión de Mujeres de la Argentina. Este es uno de los legajos más antiguos que son previos a la creación del servicio de inteligencia de la policía bonaerense en 1956.

El legajo 269, “Mujeres contra la violencia familiar”, de 1997, es uno de los últimos informes presentes en el archivo. Este tramo recoge como lo hacía año a año la inteligencia realizada a los actos por el Día internacional de la no violencia contra las mujeres.

El archivo de la ex DIPPBA contiene miles de documentos que datan del año 1930 hasta 1998, año en que el organismo fue disuelto. La CPM calcula 4.000.000 fojas en su acervo, entre las que también puede encontrarse información de inteligencia nacional e internacional.

Las denuncias, las demandas y los deseos del movimientos feministas dejan huellas en la historia. Este recorte de archivo muestra una parte de esas luchas. Construir una memoria feminista implica también buscar en estos registros persecutorios y apropiarse de ellos como parte de una genealogía posible.

 

 

 

 

 

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5 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimada María Florencia:
    Muy buena crónica.
    Una digresión.
    Personalmente pienso que el espionaje no pasa por una cuestión de género; simplemente se trata de control, del Gran Hermano.
    En mayo/2006 un artículo que escribiera Roberto Bardini y fuera publicado en ((IAR-Noticias), bajo el título: “Habla en vos baja. Te están escuchando”, hacía una descripción del por entonces encargado de estos asuntos imperiales, Michael Hayden, quien al agradecer la nominación (el general con aspecto de obispo) resumió en 16 palabras el rumbo actual de la administración republicana: “Probablemente no haya puesto más importante para defender nuestra seguridad y nuestros valores que la CIA”.
    En el análisis de la película “I como Ícaro” (eticaycine.org) se refiere:
    “Que haya habido una conspiración llevada a cabo por la CIA, con el apoyo de sectores de la industria armamentista industrial, la aquiescencia de parte de sectores políticos, incluyendo al entonces vicepresidente Lyndom Johnson, existen pocos que hoy lo dudan. Pero de cualquier modo, no se ha podido llegar a probarlo en una investigación pues los testigos, los implicados, los culpables fueron asesinados, silenciados con amenazas y dinero. Eso retrata la película “I como Icaro”, la naturaleza misma del poder, que se sostiene con la amenaza, la sospecha, el terror. Acercarse a la verdad con pruebas resultó una tarea tan difícil como acercarse al sol con alas de cera.”
    “El poder que nace después de la segunda guerra mundial amedrenta, amenaza, y no duda en cerrar la boca con asesinatos y “accidentes”; pero más allá de los casos puntuales, lo importante era que todos supieran que eran vigilados, que no eran amenazas fatuas sino que, a cada vuelta de esquina, existía un francotirador apuntando al cuello, un segundo tiro a la cabeza y si es necesario un tercer y cuarto tiro… como le pasó al presidente Kennedy. Y después una comisión compuestas por los más destacados personajes de los tres órganos de gobierno estadounidense, realizando una investigación falaz, mentirosa, encubridora como fue la comisión Warren.”
    “No se quería que se supiese la verdad con pruebas, lo importante era que todos se sintieran amenazados, era el apogeo de la guerra fría, y debían saber que la CIA, la maquinaria armamentista y los capitalistas al mando, con fracciones de los partidos políticos en el gobierno, estaban en el manejo de los asuntos del poder, tenían la decisión y la logística suficiente para asesinar hasta a un presidente.”
    “Eso fue la guerra fría que comenzó luego de terminada la segunda guerra mundial. El asesinato de Kennedy fue un punto culminante; Johnson, el presidente que lo siguió, a los pocos días dio marcha atrás con políticas que apuntaban a la desmilitarización, por ejemplo, del conflicto con Vietnam. A los pocos años, y bajo su presidencia, miles de jóvenes combatientes perderían la vida luchando contra el Vietcong, pero la industria armamentista viviría sus años de gloria.”
    A esta altura de los acontecimientos, no hay posibilidad de asombrarse sobre estos menesteres. Lo que sí a uno lo sigue espantando es el funcionamiento del experimento “Milgran” que se ve en el pasaje de la película o, la otra película “El experimento” y habla precisamente del experimento “Zimbardo”. Es muy probable que los medios de desinformación masiva hayan tenido en consideración estos dos experimentos.
    El sitio (eticaycine.org) continúa: “El hombre de ciencia que busca la verdad, engaña, explica sus falsos preceptos a quien se oculta los verdaderos objetivos que no eran la cuestión de la memoria sino la obediencia a la autoridad y los conflictos frente a órdenes aberrantes. El fiscal observa y protagoniza en cámara Gesell esta experiencia (y nosotros con él). Le resulta increíble tanto lo que ve como los resultados globales de la investigación; que más del cincuenta por ciento de las personas hayan llegado a electrocutar (asesinar) al otro participante solamente por el hecho de cumplir con lo pautado con la investigación y apremiado por el investigador, delegando en el otro la responsabilidad de la decisión de mandar cargas eléctricas mortales, resulta tan escandaloso como aleccionador.”
    “El diseño del experimento de Milgram comienza el julio de 1961, apenas unos meses después de que Adolpf Eichmann fuera juzgado y sentenciado a muerte en Israel por crímenes de lesa humanidad durante el régimen nazi. Eichmann había basado toda su defensa en que él no era responsable de la matanza judía, y que él simplemente había sido un administrativo importante que cumplía eficazmente sus tareas de logística organizando el transporte de los judíos a los campos de concentración.”
    “El experimento de Milgram fue descrita en un artículo publicado en 1963 en la revista Journal of Abnormal and Social Psychology bajo el título “Behavioral Study of Obedience” (Estudio del comportamiento de la obediencia) y resumida en 1974 en su libro “Obedience to authority. An experimental view” (Obediencia a la autoridad. Un punto de vista experimental). El fin de la prueba era medir la disposición de un participante para obedecer las órdenes de una autoridad aun cuando éstas pudieran entrar en conflicto con su conciencia personal.”
    “Escribe Stanley Milgram en el prefacio de su artículo de 1963:
    “El tema de la obediencia, debido a su ubicuidad, resulta sencillo pasarlo por alto como un tema de investigación de la psicología social. Pero sin una apreciación de su papel en la conformación de la acción humana, una amplia gama de importantes comportamientos no se pueden comprender. Un acto llevado a cabo bajo el mando del otro es, psicológicamente, de un carácter profundamente diferente a la acción que resulta espontánea.”
    “La persona que con convicción interna detesta el robo, el asesinato, asalto, realiza estos actos, con relativa facilidad cuando lo ordena la autoridad. Comportamientos que son impensables en una persona que actúe por su cuenta, se ejecutan sin vacilación efectuados en el marco de órdenes.”
    “El dilema inherente a la obediencia a la autoridad es antigua, tan antigua como la historia de Abraham. Lo que el presente estudio intenta, es darle forma a este dilema contemporáneo, tratándola como materia para la investigación experimental, y con el propósito de comprender en lugar de juzgar desde un punto de vista moral.”
    “Una cosa es hablar en abstracto sobre los respectivos derechos de la persona y de la autoridad y otra, muy distinta, examinar en una situación real una elección moral.”
    “Todos sabemos de los problemas filosóficos de la libertad y la autoridad. Pero en todos los casos en que el problema no es meramente académico, hay una persona real que debe obedecer o desobedecer a la autoridad, y si esto se concreta, cuando el acto de desafío se produce, todos los actos de desobediencia son caracterizados por un momento de una acción decisiva.”
    “Los experimentos se construyen alrededor de este concepto. Cuando pasamos al laboratorio, se estrecha el problema: si un experimentador le dice a un sujeto para actuar, que lleve a cabo el aumento de la severidad en contra de otra persona, ¿en qué condiciones se cumple la orden, y ??bajo qué condiciones se le desobedecen?”
    “El problema laboratorio es vivo, intenso y real. No es algo aparte de la vida, sino que lleva a una conclusión de tendencias extremas -y muy lógica- inherente en el ordinario funcionamiento del mundo social.”
    “La esencia de la obediencia consiste en el hecho de que una persona llega a verse a sí mismo como el instrumento para llevar a cabo los deseos de otra persona, y él ya no se refiere tanto a sí mismo como responsable de sus acciones.”
    “Una vez que este cambio crítico de punto de vista se ha producido en la persona, todas las características esenciales de la obediencia resultan similares: el ajuste de pensamiento, la libertad de participar en conductas crueles, y los tipos de justificación que la persona experimenta son similares en esencia, si se producen en un laboratorio o en un campo de concentración “.
    John Le Carré, en su libro “El espía que surgió del frío” dijo: “…El trabajo de espionaje tiene una sola ley moral: se justifica por los resultados.” Y, en “El peregrino secreto” refiere: “…Fingimos que muchas cosas no están allí. O pretendemos que otras cosas son más importantes. Así es como sobrevivimos.” En “El jardinero infiel” dice: “…Los efectos secundarios se ocultan deliberadamente en interés de los beneficios económicos.”
    Morris West en “Los bufones de Dios” dijo: “…Todo el objetivo del terror es crear una situación de miedo e incertidumbre. Si el terrorista no consigue su objetivo, pierde influencia.”. En “Arlequín” leemos: “…Sus sistemas informáticos controlaban millones de vidas como si fuesen marionetas. Nosotros también los usábamos. Basil Yanko dejaba claro que, de hecho, los sistemas nos utilizaban a nosotros y no al contrario.” … “Un ordenador es una mente muy potente, capaz de almacenar siglos de conocimiento, de hacer milagros con las matemáticas en el tiempo que transcurre en un solo parpadeo y ofrecer respuestas infalibles a las ecuaciones más complicadas. En realidad, seduce al hombre y le lleva a la fe ciega que luego le traiciona con su propia idiotez.” … No podíamos comprar el cerebro. Nosotros alquilábamos su tiempo. Alquilábamos sistemas expertos para explicarles nuestras necesidades. Empleábamos programadores para completar datos y cifras. Basábamos nuestras decisiones en las respuestas que el sistema daba con esta información. Pero como nos asaltaba el temor de que los programadores errasen o cayesen en la tentación de las malas prácticas, usábamos monitores para controlar el cerebro informático ante la eventualidad de cualquier error o fraude. Así, creíamos religiosamente que el sistema era seguro y sagrado, a prueba de tontos o de pillos. Existía un único problema: tanto el cerebro central como los programadores y los monitores pertenecían a una misma familia —Creative Systems Incorporated— y el padre de dicha familia no era otro que Basil Yanko, que no deseaba otra cosa que tenernos a todos bajo su control.”

  2. Norma Sciarrone dice

    Excelente nota. Felicitacioens!!! Esta sí que es una perodista de investigación.

  3. Facundo Rey dice

    Hola, muy buena nota. En la foto de portada de la nota, se lee en el informe de la dipba que habla de una balcarceña. Si no los compromete quisiéramos saber de qué compañeres se trata. Gracias

  4. Helida López dice

    Como decía Eduardo Galeano, qué miedo qué odio hacia la mujer, qué envidia, digo yo que soy mujer a la capacidad de reproducción. Terrible, atroz, Vergüenza ajena!, que los servicios de «inteligencia?» se ocupen días, horas semanas, meses, años siglos ! en pulir el patriarcado que va a caer, que va a caer, que va a caer!

  5. Simon dice

    muy buena nota. muy fuerte. gracias

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