Autocrítica y radicalización

El escenario electoral venezolano de este domingo. Abstencionismo de la derecha y asedio estadounidense

 

Hoy 6 de diciembre se realizan elecciones para la Asamblea Nacional de Venezuela. Rigel Sergent, parte de una generación directamente interpelada por la Revolución Bolivariana, será uno de los candidatos del chavismo en la ciudad de Caracas. Tenía 18 años cuando Hugo Chávez ganó sus primeras elecciones presidenciales en 1998 y ese despertar político lo llevó a luchar por el “derecho a la ciudad” y la “revolución urbana” en el Movimiento de Inquilinos y el Movimiento de Pobladores. Actualmente es diputado de la Asamblea Nacional Constituyente.

Como expresión del chavismo de base, Sergent tiene una mirada particular de la situación actual de su país. Hace hincapié en lo grave que ha sido el boicot de gran parte de la oposición y la Guerra Económica impulsada por Estados Unidos contra su país pero destaca el “eterno retorno de las luchas del pueblo” en América Latina y la recuperación de los gobiernos por parte de fuerzas progresistas y de izquierda. No obstante, lejos de un oficialismo intransigente, realiza una autocrítica y reflexiona sobre los propios errores del proceso venezolano, así como también la necesidad de aprovechar la crisis para radicalizar la revolución.

—¿Qué importancia tienen las elecciones legislativas para la Asamblea Nacional y que opinión te merece que la derecha, o gran parte de ella haya decidido abstenerse y boicotear?

—Primero aclarar que las elecciones a la Asamblea Nacional no son un capricho del Presidente Nicolás Maduro ni del partido de gobierno, sino un mandato constitucional que cada cinco años nos llama a renovar ese espacio institucional. Por eso este 6 de diciembre tenemos que acudir a ese llamado que nos hace la Constitución.

En segunda instancia estas elecciones están enmarcadas en un proceso donde, como nunca antes, tenemos un asedio del imperialismo. Realmente tenemos un bloqueo que no comenzó hace cinco años, comenzó hace un poco más. Pero a través de la Asamblea Nacional se ha profundizado.

Los actores políticos que obtuvieron la victoria en el año 2015, más que realizar una gestión al servicio del pueblo se han enfocado en tratar de derrocar al gobierno. Y para ello han utilizado la vía internacional. La vía de los gobiernos que siempre han estado en contra de la Revolución Bolivariana y se ha venido incrementando un bloqueo contra nuestro país que ha afectado a todos los sectores de la sociedad, sin importar su condición de clase o su posición política. La Asamblea Nacional ha logrado esta grave situación.

Contradictoriamente, pero en la misma lógica, gran parte de la oposición no quiere participar, porque plantean que la resolución de cualquier diferencia tiene que ser por la vía de la violencia. Sectores de la oposición que por cierto muchos de ellos se encuentran en Europa, en Colombia, en Estados Unidos y desde allí llaman a la intervención extranjera.

Como ese es su plan, su ruta política, han planteado la no participación en las elecciones del 6 de diciembre.

Pero a lo interno de la oposición se han acumulado una gran cantidad de contradicciones, en primera instancia desde sus bases. Cuando uno escucha a la oposición de a pie, a los que nunca han apoyado la Revolución Bolivariana, la gran mayoría de esa población no están de acuerdo con la intervención. De hecho han perdido legitimidad estos sectores de la oposición que estuvieron cinco años para poder legislar, para expresar un programa político.

Al mismo tiempo se viene generando una contradicción a lo interno del liderazgo de la oposición y a pesar de que sectores fuertes, de gran poder político, no van a participar, han existido divisiones dentro de sus partidos con sectores que sí lo harán.

—Mencionás a la oposición de derecha pero en estas elecciones va a presentarse la Alianza Popular Revolucionaria (APR). Son sectores que apoyan al gobierno de Nicolás Maduro, sectores de izquierda, chavistas, pero que han decidido postular candidaturas por fuera del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). ¿Cuál es tu mirada respecto a esta decisión?

—Voy a dar una apreciación muy personal porque aparte tengo compañeros, camaradas que están en esa plataforma.

Primero decir que no son compañeros de derecha y que han venido acompañando y los planteos políticos que hacen no son de intervención, no son políticas neoliberales.

Por eso con la gente de la oposición de la derecha hay diferencias. La APR está diciendo que cualquier discusión que se pueda tener con el gobierno se resuelve en elecciones y eso es importante. Están marcando diferencia con algunas políticas, entiendo que no todas pero sí algunas políticas que se llevan desde el gobierno y eso lo plantean por la vía electoral.

La crítica que les haría a los compañeros es que creo que hay oportunidades de resolver las diferencias dentro del proceso chavista. Hay compañeros de esa plataforma, que se reivindican chavistas, que han crecido dentro del chavismo, pero hay otros que no se reivindican chavistas. Hay compañeros que no han militado en el PSUV y han participado en otras lógicas. Hay compañeros allí que tienen una posición anti partido por ejemplo, que se les respeta como todas las posiciones y todas las formas de hacer política.

Particularmente yo pertenezco a un movimiento social, el Movimiento de Inquilinas e Inquilinos y al Movimiento de Pobladores. Yo soy militante del PSUV y dentro del partido yo he tenido también diferencias. Siempre he tratado de resolverlas y de plantearlas dentro del chavismo.

Si yo he tenido una diferencia dentro del PSUV la he expresado dentro. A veces he tenido la fuerza colectiva para que las propuestas que tenemos nosotros se impongan a través del consenso, del diálogo, del debate, etc. y a veces no. Cualquier situación o diferencia con el gobierno, dentro de la revolución, hay que disputarla.

Desde la política del Derecho a la Ciudad, la vivienda y el hábitat, por ejemplo, desde el año 2005 reclamamos una nueva ley de arrendamiento — que por cierto en Argentina también sé que hay un proceso similar. Y en un momento, cuando la Asamblea era roja, rojita, que la oposición no participó, no tuvimos la fuerza para poder lograr esa ley. Eso fue del año 2005 al 2010.

Pero luego tuvimos la fuerza y en el año 2011, ya con otra situación en la Asamblea Nacional, logramos que esa propuesta que nosotros teníamos de un sector social, la pudiéramos amarrar y se pudiera debatir dentro del gobierno.

En ese sentido algunos planteamientos uno puede coincidir con lo que dicen los compañeros, pero lo importante es la forma como militamos y como estamos haciendo política: con el pueblo, con el chavismo y no solamente desde una claridad, desde una vanguardia preclara.

—Vos traías el tema del bloqueo, de las sanciones económicas por parte de Estados Unidos y la Unión Europea y hace algunas semanas se aprobó en la Asamblea Nacional Constituyente la llamada «Ley antibloqueo». Impulsada por el gobierno, supone acuerdos con sectores de la burguesía para tratar de sortear el bloqueo y reactivar la economía. ¿Creés que esto es una medida necesaria? ¿Cuál es tu posición sobre esta estrategia en el contexto particular de Guerra Económica?

—Primero hay que identificar la situación realmente de que tenemos un bloqueo y en base a ello saber y considerar las medidas que tenemos que tomar.

Si en una cosa tenemos que hacer autocrítica es que muchos años hemos sostenido la revolución en torno a un sistema económico rentista, dependiente de la renta petrolera y todavía no lo hemos podido transformar.

Nos bloquean en el 2014 cuando estaba Barack Obama, que declara a Venezuela “una amenaza inusual y extraordinaria”. Pero también la estrategia de los precios petroleros nos afecta. Incluso hay factores que plantean que nosotros a veces no estamos teniendo prácticamente rentabilidad respecto a la producción petrolera.

Aparte de eso, antes producíamos tres millones de barriles diarios y ahora, muy por debajo del millón.

Es una situación muy difícil donde tenemos que atender a la población. Si nuestra principal fuente de recursos no la tenemos ahora, ¿cómo atendemos la salud? Si no producimos las medicinas y cuando vamos afuera nos dicen «para Venezuela no hay», ¿cómo hacemos? ¿Cómo le resolvemos la salud a las personas?

¿Cómo logramos la alimentación cuando hay una especulación con la hiperinflación y todos los días sube el dólar a precio especulativo? ¿Cómo hacemos que le llegue la alimentación a nuestra familia?

Hay fuerzas dentro del proceso de la revolución que plantean que se tiene que profundizar el trabajo político hacia el sector privado. También hay otros sectores, más de base, que al contrario sostienen que ya han demostrado estas empresas que no se van a poner a resolver y a producir, sino que les gusta vivir de la renta petrolera y que va a ser tropezar nuevamente con la misma piedra.

Por otra parte, la Ley Antibloqueo en su artículo 18 plantea que va a haber una apertura a la inversión extranjera. Aquí ha habido una inversión importante tanto de China y de Rusia que nos ha salvado de este bloqueo, hay que decirlo con toda responsabilidad. Y creo que es importante tener esas alianzas tácticas o estratégicas si se va a recibir alguna inversión extranjera.

Entonces esta ley es un marco, que a algunos sectores les causó preocupación, pero la inmensa mayoría del chavismo entiende la situación que estamos viviendo. La gran preocupación que se tiene, más que las alianzas que se vayan a hacer con el sector privado, es que esto no vaya a generar una mayor dolarización que existe en la práctica y que lamentablemente es parte del bloqueo. La ley Antibloqueo tiene que ir a rescatar nuestra moneda, nuestro Bolívar que ha sido bastante afectado por la situación.

—Los últimos años América Latina ha vivido una ofensiva conservadora del imperialismo en varios países, no sólo en Venezuela. Sin embargo la Revolución Bolivariana se sostiene, se ha mantenido en pie, a pesar de este panorama. ¿Cómo se explica esta supuesta anomalía de que un proceso como el chavista, asediado por el imperialismo estadounidense, se haya mantenido en pie cuando otros que parecían más sólidos cayeron?

—Para algunos y algunas es inexplicable, en especial cuando no se cree en un proceso de transformación social, cuando no se cree en el chavismo, cuando no se ha estado dentro, cuando no se ha acompañado incluso desde afuera lo que significa el chavismo.

Ahorita que estamos en un proceso electoral me ha tocado ir a los sectores populares que están sufriendo muchísimo más, que tienen muchísimas necesidades. Que todavía la revolución no les ha tocado la puerta. Son los sectores que tienen mayor exclusión. A pesar de las condiciones materiales, son los que tienen más afinidad con el proceso. Los que tienen más esperanza en la construcción de una nueva sociedad.

Algo que logró el comandante Chávez en estos 20 años, que sigue logrando, es que generó unos niveles de conciencia popular y colectiva en el pueblo inimaginable. La gente sabe lo que está defendiendo y va muchísimo más allá del tema de ser gobierno.

Pero principalmente Chávez nos llamó a participar. Que es el pueblo el que realmente puede transformar sus condiciones. Hemos logrado que esa conciencia política y social que Chávez nos inculcó, ese saber lo que estamos defendiendo, ha hecho que no nos rindamos y pasemos a la ofensiva popular. Hemos demostrado que podemos solventar esta situación de manera colectiva.

Creemos que toda crisis genera una oportunidad para poder radicalizar el proceso revolucionario y eso va más allá del chavismo. 

Con lo que decías de la ofensiva conservadora y la vuelta de la derecha en muchos sectores, nosotros también lo vivimos. La derecha plantea que somos una dictadura, pero Guaidó se autoproclamó sin ser electo por nadie. Una persona desconocida. Fue diputado, pero no tenía una carrera política y mucho menos social. Simplemente lo señalaron en el imperio y se autoproclamó.

Llamaron a hacer grandes protestas a nivel nacional y los sectores que salieron fueron los mismos de siempre. Él llamó a los sectores populares a salir a la calle y te digo con toda sinceridad, en los sectores populares hay molestia por situaciones que estamos viviendo. Nos hacen críticas y bien válidas. Hay molestia respecto al tema del salario. Logramos subir en la revolución, en 20 años debemos haber subido más de 20 veces el salario. Pero bueno, por el tema de la hiperinflación se ha hecho agua y la gente está molesta con eso.

Pero a pesar de eso y ese llamado que hicieron, los sectores populares no salieron a acompañarlo. Incluso estando molesto con nosotros y nosotras.

Eso significa que Chávez llegó a todo el mundo. El hecho de la participación y hacer política le llegó a todos los sectores populares, acompañaran o no el proceso. Llegó a todos los sectores de la clase media, acompañaran o no el proceso. Y les llegó incluso a muchos sectores económicos, más allá de las diferencias políticas que tuvieran.

Creo que es también inexplicable pero hay un sentimiento allí. Soy sincero, yo no creo mucho en ese tema, pero ahí con los cubanos aprendí el tema de la espiritualidad que va mucho más allá del tema de las religiones. Hay un sentimiento colectivo, eso creo que sí es cierto porque en algo hay que creer, que ha logrado Chávez en el pueblo que todavía sigue presente.

—Así como hubo una ofensiva conservadora los últimos años, en este último tiempo parece haber cierto respiro y un escenario más de disputa a nivel continental con la recuperación de la democracia en Bolivia, el triunfo en Argentina en 2019, pero también lo que pasó en Chile con la movilización popular por la reforma constitucional y habrá que ver que sucede en Perú. ¿De qué manera esto puede ayudar a la Revolución Bolivariana y cómo Venezuela va a reinsertarse en este contexto regional?

—El bloqueo que hemos tenido no sólo ha sido con Estados Unidos (con el gobierno de Obama, de Trump y seguramente continuará con el que vaya a ser Presidente) y con los apátridas, los pitiyanquis como Guaidó, sino también por esa ofensiva de la derecha restauradora en América Latina.

Precisamente el gobierno de Macri tuvo un papel fundamental para tratar de aislarnos. Teníamos desde hace rato ese bloqueo y a niveles de gobierno intercambios importantes para garantizar algunas necesidades básicas. Incluso intercambios de otra forma que fueron muy criticados: decían que regalábamos el petróleo a Cuba y otras islas del caribe.

Teníamos intercambio con Lula como con los Kirchner en salud, en alimentación. Era un intercambio con otra visión. No en términos económicos, sino de una construcción de esa unidad. Cuando viene esta avanzada neoliberal, de derecha, nos afecta mucho.

Por eso celebramos cada victoria de avance o de retorno de gobiernos con todos sus matices. Sea progresista, de izquierda, revolucionario. Para nosotros es un respiro ciertamente, lo celebramos como una victoria nuestra porque es una victoria de toda la Patria Grande.

Esos retrocesos que da el pueblo no significan que se equivocó. Esos llamados que nos hacen nuestros pueblos es importante que los asumamos, pero que rápidamente el pueblo rectifique. Si nos equivocamos, es importante hacerlo con el pueblo.

 

 

 

Entrevista difundida en Reunión Podcast

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