Ay, Perón, carajo

Un presente incomprensible, una esperanza frustrada y la más ruin de las traiciones

 

Son tiempos difíciles. Pero además de difíciles, son extraños. ¿Cómo es posible que después de los gobiernos de los Kirchner tengamos de Presidente a Javier Milei? Hubo un tiempo en que parecía que avanzábamos hacia un mundo más civilizado. En la región, Correa en Ecuador, Lula en Brasil, el Frente Amplio en Uruguay, Pedro Castillo en Perú, Chávez en Venezuela, y los Kirchner en la Argentina. ¿Qué pasará con Evo Morales en Bolivia? Teníamos la esperanza de que era un cambio definitivo, el principio de un avance hacia un futuro más civilizado. ¿Qué pasó?

No soy político profesional ni politólogo ni investigador. Un ciudadano de Buenos Aires con un antecedente de veinte años de periodista en temas políticos. No lo sé. No lo entiendo. Acabo de encontrar una pista en unas palabras que dijo Perón el 2 de enero del ‘74, siendo Presidente de la nación, poco antes de su muerte. Lo transcribo entrecomillado tal como lo publicó la historiadora peronista Araceli Bellotta en su reciente biografía del General:

“Están intrigando para heredar mi poder. ¡Intrigan para heredarme! Y pierden el tiempo. El poder me lo dio el pueblo, y cuando yo falte, al pueblo vuelve. Estoy rodeado por delincuentes, traidores, simuladores, ambiciosos, incapaces y alcahuetes. Me están haciendo pesados los últimos momentos de vida, ya que ante la impotencia de generar soluciones, crece mi amargura al ver derrumbarse todo cuanto construimos para lograr la felicidad del pueblo. Son unos miserables que, mostrándose como peronistas, creen que por el solo hecho de cantar la Marcha o mostrar una fotografía pueden confundir a todos para valerse de la buena fe y consumar la más ruin de las traiciones”.

 

 

 

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