Azopardo quedó lejos

La trastienda de las centrales obreras

El movimiento obrero reunió a todos los sectores en la CGT. Minutos después de que se conociera el intento de homicidio a la Vicepresidenta, la central obrera convocó a todos sus actores para debatir el plan de acción en solidaridad con Cristina Fernández de Kirchner. La presencia de la CTA en Azopardo da cuenta del momento de unidad sindical que en defensa de la democracia excede cualquier matiz entre ambas centrales.

 

El viernes, pasadas las nueve de la mañana a pocas cuadras de la Plaza de Mayo donde comenzaban congregarse los militantes y autoconvocados, las puertas de la CGT quedaron abiertas para que ingresen los dirigentes de la CTA. En una reunión que funcionaría de antesala a la del Consejo Directivo, el Frente Sindical, la Corriente Federal y la CTA decidieron un paro con movilización a la Corte Suprema para el día de mañana.

 

 

Entre los presentes estuvieron Sergio Palazzo (La Bancaria), Hugo Yasky (CTA), Pablo Moyano (CGT), Hugo Moyano, Mario ‘Paco’ Manrique (SMATA), Omar Plaini (canillitas), Roberto Baradel (SUTEBA), Daniel Catalano (ATE-Capital), Vanesa Siley (SITRAJU) y Walter Correa (SOCRA – Ministro de Trabajo PBA). La unión de estos sectores no sorprende. En la marcha de las antorchas uno de ellos definió a este colectivo como quienes «estuvieron en la calle durante la resistencia macrista». Al cierre de la reunión, las definiciones fueron claras: se marcharía aunque la CGT decida o no plegarse. Una de las fuentes sindicales afirma que la decisión de movilizar a la Corte radica en «identificar al enemigo».

 

Según la CTA, el intento de magnicidio se trata «de una embestida salvaje de la derecha más brutal de este país encarnada en los grandes grupos económicos, el partido judicial y los medios de comunicación masiva». La Corriente Federal consideró que la CGT debía convocar a un «paro general» y «expresar su rotundo rechazo al hecho criminal». Por su parte, el moyanismo dijo que el intento de atentado «merece la condena y el repudio de todo el arco político».

 

Más tarde, el Consejo Directivo de la CGT tuvo cita en el salón Saúl Ubaldini. El reloj clavó las once y veinte cuando el co-Secretario de la central, Héctor Daer, tomó la palabra. «Sería imposible medir lo que hubiera pasado si la bala hubiera salido» comenzó. Luego se refirió a que la movilización a Plaza de Mayo debía ser con «objetivos claros de repudio, de solidaridad con la compañera y en defensa de la democracia».

 

 

Las palabras de Daer no hicieron eco de los pedidos de paros, ni tampoco de marchar al Palacio de Justicia. Las razones indican que no cree que la Corte sea el lugar donde tenga que manifestarse el movimiento obrero por el intento de disparo a CFK. A esta postura se sumó el judicial, Julio Piumato, a quien la foto de los sindicatos en la plaza Tribunales no le resulta adecuada.

 

Luego de tres horas, la central obrera finalizó su reunión que había sido convocada de forma «urgente y extraordinaria» la noche anterior, poco antes que Alberto Fernández brinde la cadena nacional. Las resoluciones de la misma se resumieron en un «estado de alerta permanente» con la convocatoria a otra sesión de Consejo para el día de mañana a las 16hs. El plan de acción quedó definido sin ninguna medida en concreto, más allá de la asistencia a la movilización que se realizó el viernes.

 

En los pasillos de la central se vivieron momentos de tensión. A los gordos e independientes no les simpatizó la presencia de la CTA, ni ser sede de la reunión que se llevó a cabo a primeras horas de la mañana. Tampoco el «apuro» para que la CGT tome la medida de realizar un paro nacional. Las internas quedan a la luz del día. De un lado, el frente que encabezan Moyano, Yasky, Plaini y Correa, del otro Daer y Acuña.

 

Mientras que el sindicalismo más cercano a la Vicepresidenta pedía un paro nacional, Daer argumentó que el cese de tareas «no está definido porque trasciende a los trabajadores y trabajadoras» y que el contexto «va a tomar un volumen que implica que coordinen las acciones futuras». Con esto último, se refirió a la reunión que se gestó el día viernes en el marco de una mesa de diálogo en casa de gobierno que incluyó actores políticos y sindicales.

 

 

Cuando la conferencia parecía terminada, Pablo Moyano tomó el micrófono, elevó el tono y dijo que hay que «seguir denunciando un plan sistemático» que derivó en el intento de «matar a la referente más importante del país». Luego fue más allá y contó que «algunos propusieron medias para el lunes» en alusión al Frente Sindical, la CTA y la Corriente Federal. Por último, agregó que el plan de lucha «se tiene que discutir» porque «no se banca más».

 

A unas cuadras, la Plaza de Mayo ya estaba colmada del autoconvocados y militantes políticos que no dudaron en acercarse para manifestarse en contra del intento de asesinato de CFK. Las columnas de los trabajadores concentraban en la avenida Belgrano desde primeras horas de la mañana y marcharon hacia la plaza pasado el mediodía. Sin embargo, Azopardo, quedó lejos.

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