Bajo otra bandera

De Gieco y Pil Trafa a Wos & Trueno, Malvinas en la música popular

 

Hoy las “Bzrap Music Sessions” del productor Bizarrap (Luciano Julián Conde) tienen detrás de las consolas a un amante de Radiohead y del rock alternativo, que de alguna manera ocupa el espacio que dejaron vacío tipos atados a otras épocas como Gustavo Santaolalla, Cachorrro López o el súper vanguardista Zeta Bosio, que evolucionó de Soda Stereo a un experimental Shoot The Radio.

Pero el pibe con capucha y lentes oscuros –nacido en 1998– hace otra cosa: sesiones con remixes o hibridaciones únicas que también cuentan historias de amor, sobre política, disidencias, violencias o preocupaciones del barrio. Esas que a Tiago PZK lo vuelven “loco”.

La lista de artistas que hoy suena en YouTube, Spotify y diversas plataformas es larga. Están María Becerra, Duki, Nicki Nicole, el folklórico Lit Killah o la súper versátil y “mafiosa” Nathy Peluso. Illya Kuryaki ya fue pero no tanto, cuando Trueno hace su Dance Crip en las zonas vulnerables de la Boca con la camiseta puesta. Sí, canta en la Bombonera. Así y todo, nada es perfecto. Nos faltan aquellos soldados que no pudieron cantar porque los mandaron a la guerra de verdad, con la misma edad de los músicos que hoy agudizan el ingenio en las batallas de rap.

Pero la historia tiene resonancias. En “Sangría”, Wos y Trueno sintetizan un manifiesto político con códigos actuales de barrio, en el que sorpresivamente desafían a Inglaterra. Ahí dicen que van con los micrófonos por una segunda guerra, además de darle a los políticos, a la policía y a los líderes corruptos. Bueno, a todo lo que interpele su rebeldía freestyle. Dicen ser el nuevo rock & roll, y entonces ponemos pausa porque nos sigue gustando el Indio Solari.

 

 

 

 

 

 

 

1982

Y acá estamos en un viaje de cuarenta años. Cada generación tiene sus ritmos y el rock es la expresión que sintetiza la búsqueda de libertad en aquellos tiempos de dictadura. Ya con los días contados y la delirante idea de Leopoldo Fortunato Galtieri de presentarse en elecciones tras una guerra perdida, el 16 de mayo de 1982 se realizó el Festival de la Solidaridad Latinoamericana en los campos deportivos del club Obras Sanitarias, con 60.000 asistentes. Curiosamente, allí se reunieron no pocas figuras censuradas por los militares. Entre otros, León Gieco canta la hasta entonces prohibida Sólo le pido a Dios, que pasó a ser declarada de “interés nacional”.

Lo injusto y la monstruosidad de la guerra estaban presentes en un recital que duró más de cuatro horas, destinado a juntar ropa y comida para mandar a los soldados en las islas, abandonados a su suerte y casi sin pertrechos.

Años más tarde Gieco reflexiona sobre el error de asistir a ese encuentro que le hizo coro a los militares. También Raúl Porchetto canta en Obras el censurado tema Algo de paz y, un año más tarde, durante una presentación en el programa Feliz domingo, asegura que “lo más subversivo para un mundo que va armado es –justamente– algo de paz”. Su tema sobre Malvinas Reina Madre (1983) nos recuerda la miseria de la guerra desde el punto de vista de un soldado inglés.

 

 

 

 

 

 

 

Y se las quedaron ellos

Los Violadores nos cuentan en “Comunicado 166” que el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) “fue una mentira”. Eran tiempos de Ronald Reagan, quien decidió no hacer efectivo ese acuerdo de colaboración en caso de conflictos bélicos y dar preeminencia al Reino Unido en el marco de su alianza en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).

La banda integrada por Pil Trafa (Enrique Chalar, voz), Stuka (Gustavo Fossá, guitarra), Sergio Gramática (batería) y “El Polaco” (Robert Wokthehk Zelazek, bajo) fue una de las pioneras del punk, que desde 1981 se animó a tocarle las botas a la dictadura, bajo la producción musical de Michel Peyronel (Riff).

El tema escrito por Stuka quedó en ¿Y ahora qué pasa, eh? (1985). Durante años se trató del momento más emocionante de sus presentaciones. Su público vestido de tachas a veces lo cantaba a capella y el pogo quedaba de lado con grandulones emocionados hasta el llanto, posiblemente porque en Puerto Argentino volaban los fantasmas de amigos y familiares.

En 1987 Los Violadores editan su cuarto disco, Mercado Indio, con Bombas a Londres, mezclando acordes de Fuera de Sektor, tema que da nombre a su tercer álbum y en donde se incluye Más allá del bien y el mal –en referencia al la filosofía nihilista de Nietzsche, negadora de toda autoridad–, una de las canciones que Pil Chalar le regaló junto a su última banda Pilsen a un centenar de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) en junio de 2019.

Eso ocurrió en el marco de una actividad organizada por el seminario “Rock y Política”, dictado por el docente y periodista Juan Ignacio Provéndola, a quien leímos un poco para recorrer en esta nota otras canciones sobre Malvinas.

 

 

 

 

 

 

 

Héroes de Malvinas

En la selección que hace Provéndola no puede faltar Virus con El banquete, grabado en Recrudece (1982), otra banda de comienzos de los ‘80 que desde el sonido pop también se anima a romper con lo establecido. Sin duda, el disco más triste creado por Federico, Marcelo y Julio Moura, que tenían a otro hermano desaparecido: Jorge, militante del insurgente ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo).

 

 

 

 

 

En lista sigue No bombardeen Buenos Aires (1982) con un Charly García solista. Rata Blanca, que edita Gente del sur (1988). Los Encargados de Daniel Melero sacan Trátame suavemente, antes de que Soda Stéreo llevara el tema por toda la región. En los noventa vendría el Amor suicida de 2 Minutos, contando la realidad después de la guerra.

El post punk de Attaque 77 también se suma a los debates del reconocimiento a los ex combatientes en 2 de abril (Amén!, 1995). Fito Páez escribe algo hacía 2014 que como suena parecido a Aurora pasa desapercibido, sin pena ni gloria. También Ricardo Iorio le dedica unas estrofas a Malvinas desde su nacionalismo carapintada, siempre reaccionario.

Ciro y los Persas le cantan a los Héroes de Malvinas (2012). A los 649 que cayeron en el frente y los muchos más ex combatientes que no pudieron continuar sus vidas. Mientras lo más reciente surge en 2019 con Malvinas, vamos a volver de KLQ, que suena como los dioses de la mano del guitarrista Calcu Hernández.

Off topic al recorrido de Provéndola se suma Alejandro Lerner, quien compone ese mismo año Aquellos otros, en un viaje de reencuentro a Malvinas junto a familiares que viajaron al cementerio de Darwin. También para él, porque en 1982 incluye La isla de la buena memoria dentro del disco Todo a pulmón, que lo llevó a la fama.

No podemos olvidar a Pedro y Pablo con Señora violencia e hijos (dedicado a Margaret Thatcher), compuesta en ese mismo 1982 por Miguel Cantilo y Piero, a quien por supuesto le decimos gracias.

 

 

 

Winnie the Pooh vs. Wosito

Pero volvemos una vez más sobre la resistencia de Pil Trafa, quien nos dejó temprano y sin avisar en septiembre de 2021. Su música advierte en 1982 las atrocidades de la guerra y un comunicado que no llega al campo de batalla, vuelve en 1987 a mostrarnos las heridas en el cielo con Bombas a Londres, y con el primer disco de Pilsen, Bajo otra bandera (1993), confronta las políticas de desmalvinización desde la Cancillería argentina.

 

 

 

 

 

Por entonces, Guido Di Tella comienza a ridiculizar los reclamos de la soberanía de las islas con una absurda estrategia de seducción diplomática. En 1993 le envía a los kelpers videos con un dibujito animado de la BBC llamado Pingu; en 1994 les obsequia una foto familiar con sus nietos que según parece le pedían visitar el archipiélago; en 1996 manda ejemplares de El Principito, de Antoine Saint Exupéry; y para las navidades de 1998, libros con cuentos infantiles del osito Winnie the Pooh.

Frente a esto, el desafío de Wos y Trueno con micrófono en lugar de armas, muestra que las Malvinas vibran aún en la música popular y que algo hemos aprendido de nuestros errores.

 

 

 

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