Balance de un esfuerzo colectivo

Sindicalistas y trabajadores/as respaldan avances en la causa “Ford” y demandan justicia

 

El pasado viernes 11 de mayo se expresaron una multiplicidad de voces en apoyo de los avances en la causa que analiza la responsabilidad de Santiago Omar Riveros, y de dos ex gerentes de la empresa Ford Motor Argentina: Pedro Muller (el entonces Gerente de Manufactura) y Héctor Sibilla (Jefe de Seguridad de la empresa) en las violaciones a los derechos humanos de 24 ex trabajadores y delegados de la planta entre 1976 y 1977. El acto estuvo organizado por distintos sindicatos de la CTA y la Secretaría de Derechos Humanos de la Corriente Federal de la CGT y tuvo lugar en el auditorio de la Unión de los Trabajadores de la Educación en Bartolomé Mitre 1984. Contó con la participación de ex trabajadores y delegados de la empresa automotriz Ford en General Pacheco, sus abogados, investigadores e importantes líderes y militantes sindicales.

El acto se inició con la proyección de un material audiovisual elaborado por algunos sindicatos, que presentaron y compartieron para su difusión en ámbitos sociales, políticos y gremiales, y luego se desarrolló en tres paneles sucesivos. En el primero expusieron los abogados de los ex trabajadores y delegados Tomás Ojea Quintana y Elizabeth Gómez Alcorta junto con la investigadora Victoria Basualdo, presentados por María Reigada de CTERA y por Miguel Ángel González, secretario de Derechos Humanos del sindicato del subte (AGTSyP). En sus intervenciones ubicaron a esta causa en su contexto histórico, destacando las dificultades reiteradas para la judicialización de las responsabilidades empresariales, y al mismo tiempo la enorme importancia de la tramitación de los expedientes para la visibilización y el análisis del entramado de poder que sostuvo a la dictadura, en el que sectores del poder empresarial jugaron un papel muy importante.

Destacaron también la centralidad de la acumulación colectiva de esfuerzos para llevar adelante estos procesos, que en el caso argentino sólo pudieron llegar a instancias como la que atraviesa actualmente la causa Ford por la persistencia de las víctimas y sus familias, que siguieron exigiendo justicia frente a todos los obstáculos, y por el apoyo y la militancia de los organismos de derechos humanos, de personalidades del campo del derecho, que aportaron su asistencia experta y las contribuciones desde el campo de la investigación académica, así como desde distintas instancias estatales en momentos decisivos. También destacaron la importancia y potencialidades de la acción y la organización sindical, como factor explicativo relevante para comprender el carácter extremo de la represión que sufrieron, y llamaron a redoblar el apoyo a estas causas involucrando trabajadores/as y sindicatos en un contexto actual crítico en términos de políticas públicas referidas a derechos humanos, que se tradujo desde diciembre de 2015 en recortes, ajuste y despidos en numerosas áreas que habían sido previamente centrales para los desarrollos en este ámbito.

 

 

En el segundo panel tomaron la palabra tres ex trabajadores y delegados: Pedro Norberto Troiani, Carlos Gareis y Carlos Propato, que acompañados por Carlos Monestés, secretario de Derechos Humanos de la CTA de los Trabajadores CABA, emocionaron al auditorio. Las palabras iniciales estuvieron a cargo de Gareis, que con sus casi 80 años hizo un enorme esfuerzo para estar presente, se refirieron a su secuestro, a la participación de la empresa en él y a los impactos que tuvo en su vida. Tomó luego la palabra Pedro Troiani, que agradeció muy fuertemente el acompañamiento a lo largo de todo el proceso pero particularmente en esta instancia de juicio oral que se está desempeñando desde diciembre de 2017 en el Juzgado Federal No 1 de San Martín, refiriéndose a la satisfacción de ver la sala llena en cada audiencia. Compartió recuerdos de su secuestro en la planta, de su tortura en un ex quincho recreativo dentro del predio de la empresa, de su cautiverio posterior, pero sobre todo se refirió al tortuoso proceso de búsqueda de justicia a lo largo de décadas, y a las deficientes respuestas por parte de diversos sectores del Poder Judicial. Destacó momentos excepcionales como la inspección ocular en la planta de Ford llevada adelante en 2012, que les permitió retornar al espacio de la fábrica al que nunca habían podido volver, y se detuvo también en la importancia de la instancia actual de juicio oral, de poder ser escuchados en el marco del juicio penal, y en la esperanza de que por fin pueda hacerse justicia después de cuatro décadas. Tanto él como Carlos Propato recordaron que la lucha de los trabajadores de Ford se había enmarcado en un proceso de activismo, militancia y organización a lo largo de todo el cordón industrial de zona norte, que se replicó en distintos puntos y regiones del país, por lo que ubicaron tanto al proceso de movilización sindical como a la brutal represión que sufrieron como parte de una historia más amplia del movimiento obrero en la Argentina. En este sentido, todos reivindicaron su presencia y militancia en este tema no sólo como una manera de avanzar en el proceso de justicia, sino también como una forma de memoria histórica que permite recuperar el papel, a veces olvidado o invisibilizado, de trabajadores y trabajadoras y de la militancia y lucha de delegados y comisiones internas.

 

 

El panel de cierre estuvo a cargo de Walter Correa de la Sociedad de Obreros Curtidores y referente de la Corriente Federal de Trabajadores de la CGT y del líder metalúrgico de la UOM Villa Constitución, Victorio Paulón, que es además Secretario de Derechos Humanos de la CTA de los Trabajadores, con la coordinación de Claudia Lázzaro, también referente de la SOC. Ambos destacaron que la presencia y apoyos de las organizaciones sindicales tiene que ver con un compromiso sostenido con el proceso de Memoria, Verdad y Justicia, ahora fuertemente cuestionado desde distintas instancias del gobierno y con una apuesta a establecer un puente que permita conectar una larga historia de militancia, organización y también represión, y a figuras tan valiosas como los ex trabajadores y delegados de Ford (junto a otros que también fueron invocados en el evento, como Domingo “el Griego” Blajaquis, asesinado en la confitería La Real de Avellaneda en el tiroteo que investigó Rodolfo Walsh en su libro ¿Quién mató a Rosendo?, que había sido miembro del gremio de curtidores), con una nueva generación de trabajadores y trabajadoras que se abre camino. Ambos destacaron los progresos hacia una mesa conjunta y transversal en torno a la problemática de derechos humanos que reúne a una gran cantidad de sindicatos de diversas centrales, subrayaron el enorme desafío que implica la etapa actual, en la que las políticas económicas y laborales amenazan el futuro del país, y la importancia de consolidar procesos de unidad y articulación que permitan a la clase trabajadora potenciar su fuerza colectiva y encarar una lucha conjunta.

En el acto se rindió homenaje también al Jorge Auat por su tarea como titular de la Procuraduría de crímenes contra la humanidad del Ministerio Público Fiscal, y las organizaciones sindicales entregaron a los/as expositores/as un presente simbólico de los sindicatos, a cual se sumaron ejemplares del libro Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad: represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado, elaborado por un equipo del AEyT de FLACSO, el Programa Verdad y Justicia, la Secretaría de Derechos Humanos y el CELS, publicado en 2015 por la editorial Infojus.

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