Banderas contra la injusticia

La desocupación llegó a dos dígitos, Macri se desborda y los conflictos laborales arrecian

 

Cuando está promediando la campaña electoral y los resultados van mostrando un plano inclinado para el oficialismo, en el marco de una polarización creciente y con un gobierno que no muestra límites en su voluntad continuista, la crisis que se sufre en el mundo del trabajo y la producción no encuentra piso firme. Los meses que faltan hasta diciembre se van transformando en una cuenta regresiva donde crece el temor a perder el empleo, el deterioro del poder de compra del salario, la resquebrajada protección de la salud y la inseguridad por el futuro de los hijos. Este componente activo de miedo y bronca acumulada se va expresando en cada derrota provincial de oficialismo y marca el piso de las medidas más urgentes que deberá adoptar el próximo gobierno a partir de diciembre.

Esta semana se conoció el informe del INDEC según el cual la desocupación superó los dos dígitos y la subocupación es mayor aún.

Según el informe del centro Cifra que creó Eduardo Basualdo:

  • En el primer trimestre la tasa de desocupación alcanzó el 10,1%, superando por primera vez en 13 años los dos dígitos. En efecto, desde 2006 no se habían registrado tasas de desocupación superiores a 10%.
  • Esta tasa implica una suba de un punto porcentual respecto al nivel del mismo trimestre de 2018, cuando había sido de 9,1%.
  • Si se hacen proyecciones a nivel nacional, este aumento implica que en el plazo de un año el número de desocupados se incrementó en 241.500, alcanzando a 2,1 millones de personas.

De este fenómeno dan cuenta los conflictos actuales que están mayoritariamente vinculados a despidos y cierres de fuentes de trabajo. La constructora Fundar, contratista de YPF, dejó a 15 trabajadores en la calle cuando la petrolera estatal rescindió el contrato y desvinculó a la tercerizada. Los trabajadores convencionados en la UOCRA exigen que la nueva contratante tome a los 15 despedidos. La justicia rosarina ordenó reincorporar a 8 de los 22 despedidos de la empresa Electrolux por considerar que no estaba probada la crisis invocada como causal de despido. El bolsonarismo patronal encontró nuevamente el escollo de la justicia laboral argentina, que sueñan ver transformada a favor de ellos.

Los trabajadores de la mina El Aguilar, propiedad de la multinacional Glencore, en Jujuy, empezaron una huelga por tiempo indeterminado por las condiciones de trabajo. “Necesitamos una persona que tenga otro pensamiento que reconozca al trabajador, al ser humano, al coya. Nosotros tenemos hambre, frio y trabajamos con mucho sacrificio”, expresó el vocero de los mineros. “Cueste lo que cueste, no vamos a arriesgarnos a que ningún trabajador sea echado de su lugar de trabajo” expresó Carlos Trejo, secretario general de AOMA Seccional El Aguilar. “No vamos a permitir este avasallamiento. Preferimos arriesgar la vida acá en la superficie, peleando con el Estado y los empresarios. Preferimos morir así y no en el trabajo”, afirmó. El conflicto data de dos años y ante la conciliación obligatoria la empresa se había comprometido a invertir en seguridad, pero en cambio comenzó la persecución a los trabajadores identificados con el reclamo.

El sábado 15, en un viejo corralón de basura en Floresta, se realizó un homenaje a Mauricio Silva (sacerdote), Julio Goitia y Nestor Sanmartino, trabajadores desaparecidos de ese mismo corralón. Goitia y Sanmartino militaban en la JTP y se opusieron a su privatizacion y al negocio de la basura.

Pocos meses después de sus desapariciones, MANLIBA de Franco Macri se hizo cargo del negocio y se creó el CEAMSE. Fue en homenaje a los tres compañeros que el 14 de junio es el Día del Barrendero, recordando la fecha en que desapareció el cura Silva en 1977. En el acto estuvo presente el representante de la rama de recolectores del sindicato Camioneros.

Se está negociando la quiebra de los supermercados Emilio Luque, con 21 sucursales en Tucumán, Santiago del Estero, Salta y Catamarca. La desesperación invade a sus 1.200 empleados a quienes se avisó que no cobrarán los salarios adeudados. Ninguna gestión del gobierno apunta a defender la fuente de trabajo.

Hasta el propio Directorio del CONICET exteriorizó su protesta debido a los bajos salarios que colocan a varios investigadores por debajo de la línea de pobreza. Concienzudos, los científicos dieron a conocer horas antes datos duros y gráficos de la curva de ingresos de los investigadores. Una seguidilla de conflictos por evidentes atropellos patronales se sucede y las representaciones gremiales se amontonan con sus quejas en los pasillos de la secretaría de Dante Sica. Los Marítimos (SOMU) de Raúl Durdos se sacudieron la modorra de la intervención de Triaca, que le permitió todo a las empresas. El primer round fue con la naviera Maruba, que atrasó el pago de los salarios de mayo. Consiste en un paro por tiempo indeterminado en los buques de la firma, desde el 20 de junio hasta la normalización de la deuda empresarial.

Se cumplieron 100 días del conflicto del expreso Lomas. La empresa no garantiza el cumplimiento del servicio y el Ministerio de Transporte no ha tomado medidas para reactivar un servicio vital para las localidades del suroeste bonaerense. Los trabajadores continúan su protesta con el acompañamiento de los vecinos y las organizaciones sociales.

La población de Barker sigue movilizada tras la reiteración de la patronal brasileña Camargo Correa de su plan de cerrar la cementera que tiene localizada en ese pueblo, que la cuenta como única fuente de trabajo. Un pueblo de pie y movilizado enfrentando a una multinacional que en sus orígenes no reconoció límites, porque se hizo fuerte en la dictadura brasileña y nunca reconoció derechos colectivos a sus trabajadores. La lucha actual no solo es por la conducción del Estado sino también por la humanización de este tipo de patronales. De esto último se ocuparán los trabajadores y sus sindicatos.

En lo que a salario se refiere, la dureza patronal en las mesas de negociaciones de las paritarias lleva a las organizaciones más potentes en la protesta —como camioneros o bancarios— a anunciar estado de alerta por estancamiento en las discusiones. La UOM, que había logrado un acuerdo en la mayoría de las ramas, sigue sin firmarlo con la Cámara Siderúrgica por la falta de acuerdo con Acindar y Techint, que son las principales firmas del sector. Los dueños del poder económico tampoco se la hacen fácil al gobierno. Acostumbrados al juego de presiones, encuentran en sus propios trabajadores los rehenes ideales para aumentar la conflictividad social en víspera de las elecciones. Es de esperar que cuando la derrota del gobierno se haga evidente esta tendencia se irá profundizando, en la búsqueda de protagonismo patronal para la etapa que viene.

Lo que en todo caso está en discusión es la decisión de la cúpula de la CGT de no pensar en nuevas medidas de fuerza antes de las elecciones. Cuatro meses parecen eternos cuando las bases viven la preocupación creciente de perder el empleo y la caída mensual del poder de compra de su salario. ¿Será la mejor estrategia bajar la guardia frente a un gobierno que demostró no tener límites en su ambición de seguir gobernando? La historia del movimiento obrero prueba que en una situación de equilibrio de fuerzas como el actual lo principal es no resignar la iniciativa. Desconocer el valor de los paros, aunque haya faltado continuidad, es no entender que el ajuste brutal que aplicó el gobierno de Macri hubiese sido mucho peor si no hubiese existido tal resistencia. El gobierno ajustó, despidió, precarizó, pero no logró quebrar la voluntad de lucha ni derrotar a los trabajadores.

El 21 F fue una convocatoria a la resistencia y congregó al sindicalismo combativo real. Sus dirigentes encabezaron cantidad de movilizaciones y convocaron a paros en soledad o acompañaron los paros oficiales de la CGT. Al final del proceso, que puede significar la terminación del ciclo macrista, nacerá un tiempo de profundas transformaciones en las representaciones sindicales. Bajo un nuevo marco de unidad, las luchas sectoriales demandan una conducción que las exprese y las potencie. La crisis es de tal magnitud que gobierne quien gobierne, si los trabajadores organizados no tienen fuerza a la hora de definir las políticas, el peso del ajuste lo terminan pagando los más débiles. Se puede delegar la representación política pero no se puede delegar la responsabilidad en la defensa de los intereses de los trabajadores.

La transformación productiva ha impuesto nuevos liderazgos. De la vieja Patria Metalúrgica hegemonizada por la UOM de Vandor y Lorenzo Miguel a la Argentina de hoy, el liderazgo se ha ido trasladando progresivamente a los gremios de servicios y estos años de macrismo otorgaron a los camioneros, bancarios, docentes y estatales una representación y protagonismo que en el pasado no tenían. Cruzado con ello, una renovación generacional hará visibles a una gran cantidad de jóvenes que aprendieron a organizar y resistir respetando la voluntad del conjunto de sus trabajadores representados. Los que fueron consecuentes en la pelea obtienen el reconocimiento. El día miércoles, Sonia Alesso obtuvo el 70 % de los votos en las elecciones de AMSAFE.

 

 

El día de la bandera en Rosario patentizó el momento político con dos imágenes contradictorias. Por la mañana, el Presidente desertó del protocolo oficial del Monumento a la Bandera para refugiarse en un club del barrio La Tablada y, ante la mirada distraída de una veintena de alumnos, denostó a los Moyano con inusual tono de ira y resentimiento ante la avergonzada intendenta municipal Mónica Fein, de quien cuesta entender su presencia en el lugar. Horas más tarde, en el salón Metropolitano al norte de la ciudad, la ex jefa de Estado, acompañada por nuestro compañero Marcelo Figueras, presentaba su libro Sinceramente. Una multitud colmó el salón y afuera una aglomeración apasionada le dio vida y color a la jornada. Dos imágenes que patentizan el humor social dominante en esta etapa de la historia.

 

El discurso de Macri generó una ola de repudio de todo el arco sindical que llegó hasta la propia cúpula de la CGT, quienes lo calificaron de “injusto y violento”. El de la ex Presidenta dejó la sensación de un romance interminable entre ella y el pueblo rosarino, particularmente los y las jóvenes y adolescentes. Datos subjetivos de dos mundos contradictorios que muchos se empeñan en llamar la grieta, pero que en realidad son más viejos que la injusticia.

 

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