En bicicleta desde el glaciar

Culmina una acción en defensa de la actual Ley de Protección de Glaciares

 

El martes 27 de febrero llegará a  Buenos Aires una caravana de ciclistas que partió el martes 20 desde Jáchal, ciudad sanjuanina de 10.000 habitantes, gravemente afectada por los derrames de cianuro de la mina Veladero, operada por la transnacional Barrick Gold. Los integrantes de la «Asamblea Jachál No Se Toca» habrán recorrido entonces 1.400 km en defensa de los «tanques de agua» que derraman la vida y la producción, de oeste a este, por los ríos que atraviesan el país. La bicicleteada recorrerá la misma distancia que el agua de los Glaciares de los Andes hasta el Océano Atlántico.

Altos funcionarios del gobierno nacional han manifestado su intención de derogar o modificar restrictivamente la actual Ley Nacional de Protección de Glaciares, para reducir las áreas protegidas y así favorecer a las grandes transnacionales mineras. La mayoría de los pueblos cordilleranos y precordilleranos, constituidos en asambleas vecinales, se mantienen en alerta y movilización en defensa de este patrimonio común, el agua, y sus fuentes, los glaciares y periglaciares sobre los cuales la megaminería metalífera desarrolla sus proyectos extractivos con destrucción de montañas enteras, y contaminación de arroyos y ríos que sustentan la vida de las poblaciones de todo el centro y oeste del país.

Jáchal fue afectada por tres derrames de cianuro de la mina en los últimos dos años. La asamblea mantiene desde entonces un acampe frente al municipio, ha realizado marchas, conferencias e impulsado acciones legales contra los responsables empresariales y gubernamentales, y el martes 20 inició la caravana en bicicleta que atraviesa el país hasta el kilómetro 0, las puertas del Congreso Nacional.

A su paso por ciudades de La Rioja y Córdoba fueron recibidos por manifestaciones populares. Antes del martes pasarán por Bell Ville, Rosario, San Nicolás, San Andrés de Giles y Flores, donde decenas de ciclistas urbanos y motoqueros los aguardarán para acompañarlos en su tramo final al Congreso. Allí, a las 18, músicos, artistas, personalidades de la cultura, referentes políticos y movimientos sociales los recibirán con un gran festival. «Porque el agua vale más que el oro» es la consigna que unifica, desde la Puna hasta la meseta patagónica y desde los nevados andinos hasta los bajos pampeanos y humedales del Paraná y el Plata.

 

 

La Ley de Glaciares fue aprobada en 2010, a partir de un proyecto original de Marta Maffei y constituye un hito fundamental en la protección de nuestros recursos hídricos y la defensa del ecosistema de la cordillera de los Andes, hoy amenazados por el avance de la megaminería. Su sanción fue un triunfo colectivo que expresó tanto el avance de las luchas socioambientales protagonizadas por diferentes Asambleas Ciudadanas, ONGs ambientalistas y sectores académicos, como el compromiso de legisladores/as conscientes del carácter depredador y expropiatorio que han adquirido las actividades extractivas en nuestro país

Una de las claves de esta ley es su artículo 2, que protege los ambientes periglaciales —fundamentales en el ciclo de producción del agua dulce— de la operación de las megamineras. El cumplimiento de esta ley impedía el establecimiento de los emprendimientos megamineros y el uso indiscriminado de millones de litros diarios para realizar las tareas extractivas. Hoy, como en 2010, el gobierno nacional y gobernadores pro-mineros, pretenden engañar a la sociedad diciendo que esta ley implica una definición muy amplia de la zona periglacial. Pero lo cierto es que, en su artículo 6, la ley prohíbe diversas actividades —no sólo la minería— en una muy pequeña porción de nuestro territorio. A escala nacional, puede estimarse que la ley sólo protege en torno al 1% del territorio argentino. Contra ese 1% protegido lanza su ofensiva el gobierno. Aunque el actual gobierno liberó a estas transnacionales del pago de retenciones, estas van por más: exigen el cambio de esta ley para avanzar sobre las formaciones de hielos subterráneos y tierras congeladas que rodean a los glaciares expuestos, que retienen el agua en invierno y la largan en verano.

Lo que el gobierno y las empresas quieren ocultar es que existen más de 40 proyectos mineros de gran escala que colisionan con la actual ley, y que requieren, para llevarse a cabo, su modificación a medida, reduciendo la zona de protección. Ello generará graves e irreversibles impactos ambientales sobre nuestras cuencas hídricas y daños irreparables en la vida de los pueblos. Desde su aprobación, la Ley de Glaciares ha sido constantemente vapuleada y obstaculizada. De haberse aplicado como correspondía, no se habrían producido los tres derrames de cianuro de la mina Veladero que contaminaron cinco ríos, pues simplemente esta mina, ilegal en los términos de la ley actual, debería haber sido clausurada por encontrarse dentro del ambiente periglacial.

También en Chubut, una manifestación de 3000 vecinos en Esquel y otra de 4000 en Trelew, defendiendo su territorio y su ley 5001 que los protege de la megaminería, compartieron la consigna de la caravana ciclística de Jáchal: » No somos territorios de sacrificio ni pueblos de descarte; no podrán con nosotros, fuera las mineras y los gobiernos cómplices».

 

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