BILL EVANS EN LA ARGENTINA

Tres discos exquisitos y una reflexión obvia

Bill Evans visitó dos veces la Argentina. Tenía una grabación inédita del recital de la primera visita, en el Gran Rex, gracias al admirado técnico de sonido Carlos Melero, quien hizo una edición limitada de 50 copias para los amigos. Yo no me canso de escucharlo pero creía que era imposible compartirlo porque Melero, cuidadoso con la cuestión de los derechos, lo grabó de modo que fuera imposible copiarlo. Pero ahora descubrí que el archivo Bill Evans editó esas grabaciones, que aquí podés escuchar.

 

 

Acompañaron a Bill Evans, Eddie Gómez en contrabajo y Marty Morell en batería.

Volvió seis años después y dio tres conciertos con el trío que entonces integraban Joe LaBarbera y Marc Johnson.

Además de invitarte a escuchar esta música exquisita quiero transmitirte una breve reflexión sobre el contexto. El primer concierto fue el 24 de junio de 1973, es decir 96 horas después del regreso de Perón a la Argentina y del tiroteo en Ezeiza. Los otros fueron en septiembre de 1979. Ese mes los sindicatos del Grupo de los 25 realizaron el primer paro contra la dictadura cívico-militar-eclesiástica y seis dirigentes fueron encarcelados; Videla publicó un decreto declarando muertos a los detenidos desaparecidos, que el cardenal brasileño Paulo Evaristo Arns comparó con la solución final de Hitler, y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realizó su histórica gira por la Argentina, que culminó en febrero de 1980 con la publicación de su informe, que fue el principio del fin de ese gobierno atroz.

Por más que me esfuerzo, no tengo el menor recuerdo de la presencia de Evans en mi ciudad ni en 1973 ni en 1979, lo cual me lleva a pensar sobre las realidades paralelas que coinciden en el mismo tiempo y espacio.

Sobre la última visita hay una crónica de Joaquín Sánchez Mariño en un suplemento de La Nación. En vez de robarle los datos, como indica el manual de la profesión realmente existente, te pongo el link para que la veas.

No conozco a Sánchez Mariño pero me hubiera gustado ser yo quien escribiera esa nota, en la línea de las investigaciones del historiador de la música Esteban Buch.

Aquí podés escuchar dos de los tres recitales. El tercero, sobre el que versa la crónica del colega, no fue grabado.

¿Qué  joyas nos estaremos perdiendo ahora, entre asambleas y movilizaciones?