Bolivia

El angustiado poema de un jurista

 

Te contemplo, Bolivia,

Tu cuerpo descansa sobre mis hombros.

Me dueles, Bolivia, porque los arroyos de sangre de los tuyos, mis hermanos,

se deslizan por mi cuerpo y secan en él.

Me culpas con razón Bolivia, y me obligas a arrepentirme,

pues han sido quienes provienen de otro mundo, como mis abuelos,

los que te usurparon y te usurpan,

te degradaron y te degradan,

te torturan y te explotan.

Me avergüenzo, porque no supe alfabetizarme en tus lenguas y en tu cultura, y te impuse las mías,

porque frente al odio y a la codicia

nada intenté ni intento, nada hice y hago más que escribir estos pobres versos.

Y tanto o más me avergüenza el saber que mi ignorancia cultural se extiende a tu música, a tus festejos, a tus bailes,

que no supe integrarlos a mí para hacerlos míos, que no supe interpretar.

Medio millar de años no han servido para detener la marcha incivilizada de tu conquista, de tu colonización y de tu servidumbre.

Ni la promesa ancestral de un reino de paz, sin codicia, con solidaridad e igualdad

ha logrado contener el odio a tu cultura y el deseo de tu muerte.

Moriré yo sin verte salir de tu ostracismo y presenciar tu aniquilación, el genocidio de tu gente.

¡Ay Bolivia!, te sufro, me dueles, me angustias, me matas lentamente.

 

 

 

 

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12 Comentarios
  1. Néstor Lugones dice

    «poema» no «soneto».

  2. Néstor Lugones dice

    Perdón, «poema» no «soneto».

  3. Néstor Lugones dice

    Perdón «poema» no «soneto».

  4. Néstor Lugones dice

    Gracias don Julio por expresar este dolor que tanto nos aqueja a todos.
    Me trajo a la memoria el hermoso soneto «Indio» de José Pedroni

    Quien ordenó la carga del arado
    ordenaba tu muerte el mismo día.
    Ella tuvo lugar junto al Salado
    con paloma y calandria, a mano fría.

    No te valió tu entrega de venado
    frente al duro invasor que te temía.
    No te valió tu miel de despojado.
    Sólo la dulce espiga te quería.

    Descendiente de gringo y su pecado,
    por cementerio de tu alfarería,
    a lo largo del río voy callado.

    La culpa de tu muerte es culpa mía.
    Indio, dime que soy tu perdonado
    por el trigo inocente que nacía.

    Quien ordenó la carga del arado
    ordenaba tu muerte el mismo día.
    Ella tuvo lugar junto al Salado
    con paloma y calandria, a mano fría.

    No te valió tu entrega de venado
    frente al duro invasor que te temía.
    No te valió tu miel de despojado.
    Sólo la dulce espiga te quería.

    Descendiente de gringo y su pecado,
    por cementerio de tu alfarería,
    a lo largo del río voy callado.

    La culpa de tu muerte es culpa mía.
    Indio, dime que soy tu perdonado
    por el trigo inocente que nacía.

    Quien ordenó la carga del arado
    ordenaba tu muerte el mismo día.
    Ella tuvo lugar junto al Salado
    con paloma y calandria, a mano fría.

    No te valió tu entrega de venado
    frente al duro invasor que te temía.
    No te valió tu miel de despojado.
    Sólo la dulce espiga te quera.

    Descendiente de gringo y su pecado,
    por cementerio de tu alfarería,
    a lo largo del río voy callado.

    La culpa de tu muerte es culpa mía.
    Indio, dime que soy tu perdonado
    por el trigo inocente que nacía.

  5. José M. dice

    Un abrazo enorme, agradecido, por poner en palabras mi igual dolor desde las mismas raíces

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