Bolivia y la Argentina ante el lawfare

Cuatro casos de intervencionismo mediático-judicial

 

El intervencionismo mediático y el judicial integran el cuadrilátero injerencista norteamericano en el que también se acomodan las presiones e influencias del Departamento de Estado, por la vía de las embajadas, y del Comando Sur que se encarga de los militares vernáculos. Ultimamente, las dos primeras modalidades –que por lo común trabajan en tándem— han estado muy activas en América Latina. No es ocioso mencionar que el intervencionismo mediático-judicial, así llamado por comodidad, trabaja en conexión con actores locales. Veamos algunos de los casos más recientes.

Las elecciones de primera vuelta en Guatemala del pasado 16 de junio resultaron favorables para Sandra Torres (Unidad Nacional de la Esperanza; 25,67% de los votos) y Alejandro Giammattei (Vamos; 13,93% de los votos), que disputarán la segunda vuelta. Torres, ex esposa del ex presidente Alvaro Colom, tiene un perfil vagamente socialdemócrata que convive con un procesamiento, en 2015, por irregularidades en el financiamiento de su campaña electoral de entonces. En tanto que el segundo candidato es un hombre de derechas. Pero lo destacable de esos comicios fue la exclusión de Telma Aldana, una ex fiscal general honrada, valiente y tenaz que con el apoyo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) –organismo dependiente de Naciones Unidas— había avanzado considerablemente en la lucha contra la corrupción (que en ese país es endémica).

Barack Obama, en la fase preelectoral, había impulsado un juego abierto y limpio, escaldado por la gestión del aún presidente Jimmy Morales, que tiene un hijo y un hermano procesados por narcotráfico en Estados Unidos. Despuntó entonces la progresista candidatura presidencial de Aldana —había finalizado ya su período como fiscal— que ganó rápidamente terreno. Sin embargo, con el reemplazo de Obama por Donald Trump, todo cambió. Al Comisionado a cargo de la CICIG, Iván Velásquez, se le prohibió la entrada al país y la candidatura de la ex fiscal fue impugnada en los tribunales. Todo acompañado por el redoble de tambor de los medios reaccionarios. La máquina mediático-judicial hizo su trabajo: ni la administración Trump ni la oligarquía económica guatemalteca quisieron correr el riesgo de una consulta abierta y libre. Se coló entonces la posibilidad de la reafirmación de un republicanismo cleptocrático —instalado a medias durante la administración Morales— que está hoy a la vuelta de la esquina, en cualquiera de las fórmulas que van al ballotage.

En Bolivia habrá elecciones generales el 20 de octubre próximo. Ha arrancado ya una campaña mediático-judicial cuyo objetivo es impedir las candidaturas de Evo Morales y Alvaro García Linera, actuales presidente y vice, que buscan repetir mandato. La marcha del modelo económico autonómico establecido por Evo desde que comenzó su ciclo presidencial ha dado excelentes resultados en el decenio 2009-2018. Ocupó el primer lugar en Sudamérica en materia de crecimiento del PBI medido a precios constantes, con un promedio de 4,768%. Lo cual se ha manifestado también en el PBI per cápita, que suele ser usado como indicador de una mejora en las condiciones de vida de la gente. Estos resultados disgustan a la gran potencia del norte que, además, no tiene las posibilidades de otrora de disponer a precio vil de los recursos naturales bolivianos. Y acicatean las expectativas –y la codicia— de los partidos de oposición que anhelan arribar al poder.

La campaña reaccionaria en curso se centra en el cuestionamiento de la legitimidad de las candidaturas de Evo y de García Linera. Se aferra a los amañados resultados de un referéndum convocado para decidir si se aprobaba o no una nueva reelección de presidente y vice realizado en 2016, que resultó lastrado por una fake news lanzada dos semanas antes del comicio, que denunciaba que aquel tenía un hijo que ocultaba, llamado Fidel Ernesto Morales. Todo fue una patraña según se pudo confirmar después de la elección, que bajo las condiciones impuestas por esa denuncia falsa favoreció a la oposición. Tiempo después, el Tribunal Constitucional boliviano declaró inconstitucional la frase “por una sola vez de manera continua” de la Ley de Régimen Electoral y abrió el camino para una nueva postulación de Evo y García Linera.

La oposición y los medios machacan hoy contra el Tribunal Supremo Electoral, que validó la decisión del Constitucional, en procura de conseguir la renuncia de todos sus integrantes. Y también exhortan a una intervención de la policía y de las Fuerzas Armadas. Nada han conseguido hasta ahora. Simultáneamente, la prensa dispara munición gruesa: acusa a diversos funcionarios gubernamentales de ser narcotraficantes. Mientras tanto, la Embajada –presuntamente ajena a todo esto— sonríe complacida.

La campaña emprendida en Brasil para obtener la destitución de Dilma Rousseff e impedir la candidatura de Lula da Silva a las elecciones de octubre del año pasado, que consagraron a Jair Bolsonaro, estuvo impulsada por un consorcio integrado por importantes segmentos del Poder Judicial, medios, partidos de la oposición, militares y agencias estadounidenses. Como bien se sabe, Bolsonaro hoy trastabilla; ha perdido el apoyo de los medios que lo ayudaron a crecer; preocupa a los militares no obstante haber constituido un gabinete en el que prevalecen los uniformados y tener a un general como vice; varios de los partidos que apoyaron aquella campaña se hallan hoy más que sorprendidos; y su imagen ha caído considerablemente ante la opinión pública. Puede incluso llegar a ser un Presidente efímero.

Todo eso es suficientemente conocido. Pero hay una novedad muy importante: las revelaciones efectuadas muy recientemente por el periodista norteamericano Glenn Greenwald –premio Pulitzer 2014— a través de la revista web The Intercept, que han puesto en evidencia las promiscuas relaciones sostenidas por el entonces juez instructor en el procesamiento de Lula, Sergio Moro, actual ministro de Justicia de Bolsonaro, y los fiscales intervinientes en ese caso. Según ese informe, Moro promovía estrategias de abordaje, instruía a esos fiscales, aconsejaba actuaciones como así también maneras de proceder. En suma: un perfecto complot judicial absolutamente no ajustado a derecho y por tanto ilegal, que en su momento tuvo una formidable apoyatura mediática. No poco de esto se sospechaba; lo distinto es que ahora ha quedado en evidencia.

Finalmente, está el caso argentino. El accionar mediático comenzó en ese tiempo en el que Néstor Kirchner le espetó al diario originalmente de Roberto Noble, en marzo de 2009: “¿Qué te pasa Clarín, estás nervioso?” y se continuó con el repetido “Clarín miente”. El embate judicial vino después. Probablemente empezó con el procesamiento de Lázaro Báez, en abril de 2013, que contó de inicio con alguna repercusión mediática. Más tarde, ese intervencionismo se multiplicó y tomó una forma mediático-judicial plena en múltiples causas, una buena parte de ellas dirigidas, ex profeso, contra Cristina Fernández de Kirchner. Todo fue armado con bombos y platillos, con comandancia en los tribunales de Comodoro Py, con una abusiva arbitrariedad y un enorme desapego respecto de las exigencias del debido proceso que han puesto en duda, hoy, la existencia de un Estado de derecho en nuestro empobrecido país.

Los cuatro casos examinados revelan que el objetivo de máxima del intervencionismo mediático-judicial, aunado a los otros factores intervinientes mencionados en el primer párrafo de esta nota, es impedir el acceso a la presidencia de líderes o lideresas populares en la región. En dos de ellos han conseguido el objetivo. Los otros dos están en curso.

Sería extremadamente ingenuo –o cínico— negar lo que está ocurriendo. Y muy poco conveniente no tenerlo suficientemente en cuenta, dada la circunstancia de que tanto Bolivia como Argentina tienen próximamente elecciones generales.

Desde luego, nada está definitivamente escrito. Y nada tampoco impide que el porvenir pueda ser diferente.

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 250/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí

3 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimado Ernesto:
    Una digresión.
    En atención a su último párrafo, humildemente agregaría: siempre y cuando la existencia de fiscales en cada una de las mesas resulten insobornables y sus firmas, convaliden que en efecto el acto electoral responda a la voluntad del votante.
    En una entrevista realizada por Pedro Bustamante a José Alfonso Hernando, se lee:
    PB: ¿Cómo se han transformado las técnicas bélicas desde la Primera y la Segunda Guerra Mundial hasta el día de hoy? ¿Qué papel desempeñan las llamadas guerras asimétricas, no convencionales, de baja intensidad o de cuarta y quinta generación? ¿Algo que decir de la Tercera Guerra Mundial?
    JAH: Las guerras a cañonazos, bombardeos, asimétricas, no convencionales… tenían que ver con la energía a usar y cómo usarla para hacer daño. Pues bien, se ha sustituido la energía por la información, es decir, hoy en día existe una única guerra y esa es la informativa. Con una única red IP a nivel mundial, con el poder de tener el control de todos los protocolos de encriptado, así como de todas las patentes relacionadas con el control de la información, asociada a las aplicaciones que todos usamos gratuitamente, llámese WhatsApp, Facebook, Gmail… hace que quienes realmente tienen el poder son los que realmente tienen el control de la información, la cual es usada como bomba cuando realmente se tenga interés.
    PB: ¿Qué papel desempeñan hoy Hollywood, los medios de comunicación y las redes sociales en los mecanismos de poder?
    JAH: El papel que juegan es diferenciador respecto al resto. Para escribir una falsa historia que llegue a las masas, ya no vale un gran artículo de investigación que no va a leer nadie, sino que se necesita un buen guionista que transmita una historia inventada la cual se publique en los medios, redes sociales y que finalmente se haga una película sobre ello. De esta forma la historia ficticia será la que pase a futuras generaciones como verdadera. Pero bueno, como hemos escrito al principio, esto es lo que ha estado sucediendo en al menos los últimos 5.000 años, simplemente ha ido cambiado la herramienta usada, pero la idea fundamental de controlar la información es la que hizo, ha hecho y hace que quienes tienen el control del planeta, lo sigan teniendo. Nada parece indicar que esto vaya a cambiar.
    Pedro Bustamante también entrevistó a Thierry Meyssan que, sobre esta última pregunta, respondió:
    TM: La propaganda moderna fue inventada por los británicos junto con la “revolución industrial”. Pero en la era digital las cosas han cambiado. Existe en primer lugar la propaganda de masas de los filmes hollywoodenses y de las series de televisión. La práctica totalidad de estos programas, cuando hablan de guerra, está controlada por el Pentágono, que proporciona el material y los extras a cambio del derecho a ver los guiones. Otros programas, sobre todo las series de televisión que hablan de terrorismo, son controladas por la CIA. Todas estas imágenes nos presentan un marco que fija los roles de los buenos (los ejércitos imperialistas) y de los malos (los que los resisten). El segundo nivel del dispositivo tiene como objetivo implicar a todo el mundo en la mentira. Es el caso, por ejemplo, del uso de vídeos grabados por móviles, cuya procedencia no se puede verificar, y que son difundidos en la red. Este procedimiento se ha visto a gran escala durante la revolución de color en Myanmar. Se puede así convencer de la veracidad de un evento más fácilmente que emitiéndolo en la CNN. Finalmente, hay ejércitos de trolls que se encargan de infiltrarse en los foros de discusión para orientarlos.
    http://deliriousheterotopias.blogspot.com/2016/07/comprender-el-poder-hoy-autores-clave_25.html
    http://deliriousheterotopias.blogspot.com/2016/06/comprender-el-poder-hoy-autores-clave_23.html
    “En el mundo feliz que dejó plasmado el escritor británico Aldous Huxley en su novela homónima de 1932, las personas viven drogadas y felices, manipuladas por un plan superior en el que la ciencia más puntera sólo sirve a una estructura de dominación. Ahora no tomamos ‘soma’ -la droga que consumen los personajes de Huxley-, pero tenemos un abanico infinito de aplicaciones y servicios gratis diseñados específicamente para convertirnos en felices adictos y en los auténticos recursos que surten la acumulación de riqueza en el nuevo capitalismo que ordena el mundo. Bienvenidos al capitalismo de vigilancia, el lugar en el que nunca nos hemos sentido tan libres pese a ser observados sin descanso.”

    «El capitalismo industrial, con todas sus crueldades, era un capitalismo para las personas. En el de vigilancia, por el contrario, las personas apenas somos ya clientes y empleados, somos por encima de todo fuentes de información. No es un capitalismo para nosotros, sino por encima de nosotros», sentencia Shoshana Zuboff en una entrevista en la BBC.

    “El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, profesor en la Universidad de las Artes de Berlín y autor de una decena de libros, profundiza en esta idea: «El ser humano es un terminal de corrientes de datos, el resultado de una operación algorítmica. Con este saber se puede influir, controlar y dominar totalmente a las personas».”

    «Se nos está engañando por partida doble» -expone en uno de sus artículos Evgeny Morozov, escritor e investigador experto en la implicación social de la tecnología, «en primer lugar, cuando hacemos entrega de nuestros datos a cambio de unos servicios relativamente triviales, y, en segundo, cuando esos datos son después utilizados para personalizar y estructurar nuestro mundo de una manera que no es ni transparente ni deseable».

    “Las personas, felices con la innovación tecnológica -como en cualquier religión, la crítica no es tolerada-, han abierto las puertas de su casa a que la vigilancia continúe en su refugio más íntimo. El llamado Internet de las Cosas, que ya cuenta con sus primeros escándalos tras convertir a ingenuos juguetes en espías de niños, ha llegado para maravillarnos con sus efectos hipnóticos. «Le digo a Alexa que me apague las luces y las apaga. ¡Es magia!», ejemplifica con sorna Llaneza, aludiendo al ‘asistente’ de Google. (Paloma Llaneza, abogada, experta en ciberseguridad y autora de Datanomics).”

    “Los robots de limpieza conocen el perímetro de tu casa, tu coche sabe si metes bien o mal las marchas, tu libro electrónico registra qué prefieres leer, y Alexa… Alexa lo sabe todo.”
    Fuente: https://www.eleconomista.es/economia/noticias/9924888/06/19/Capitalismo-de-vigilancia-el-nuevo-mundo-feliz-en-el-que-el-producto-eres-tu-y-no-lo-sabes.html?fbclid=IwAR20O64P-bVt21LFCNJ3niRZ5KnjQ1AHSrfbA5mZT2BYrfj_VYctASDGM5E

  2. Germinal dice

    “Sería extremadamente ingenuo –o cínico— negar lo que está ocurriendo. Y muy poco conveniente no tenerlo suficientemente en cuenta, dada la circunstancia de que tanto Bolivia como Argentina tienen próximamente elecciones generales.”

    En Argentina está abierta la posibilidad de fraude y la oposición, en vez de cerrar esa posibilidad, se tapa los ojos como si la cosa no fuera con ella. Ni negando la realidad ni matando a los mensajeros como Ariel Garbarz, que vienen denunciando la posibilidad técnica de un fraude, contribuye a evitar que el hecho se consume.
    El fraude está en la transmisión electrónica, que es la que luego refleja los resultados al final de la noche y que da cuenta del ganador. Si hay irregularidades entre esos datos y los de los fiscales se deberá dirimir ante la justicia electoral, que puede dilatar el recuento durante meses o directamente rechazar los reclamos. El presidente «electo» ya estará instalado en la prensa local e internacional, avalado por el emperador y todos sus gobiernos acólitos… y a cantarle a Gardel. Es lo que ya hicieron en Honduras.
    Por eso es fundamental evitar la transmisión electrónica a través de un software opaco rechazado por instituciones académicas y expertos de varios países. El solo hecho de que exista la intermediación de un software es alarmante. No se necesita ningún software para transmitir datos, es un paso trampa.
    Después no lloremos.
    Más vale quedar como paranóicos luego de una elección ganada, que como ingenuos después de haber perdido por fraude.
    La batalla es esta y ahora.

    elecciones2019sinfraude.com

    #Elecciones2019SinFraude

  3. Jorge Ramírez dice

    Es imprescindible una mirada lateral.

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.