Volvió a decirlo. Algunos buscaron que les confirmaran la traducción y todos se quedaron con la boca abierta. Durante un encuentro organizado la última semana en Nueva York por varios bancos de inversión, entre ellos JPMorgan, Barclay y Bank of America, Javier Milei repitió ante centenares de empresarios e inversores sus ultrajes contra dos de los empresarios más poderosos del país, que incluso figuran en el ranking mundial de los cien primeros. Techint es una auténtica transnacional, con empresas en más de veinte países y más de 70.000 trabajadores. Aquí gira como local, pero su afiliación internacional es ítalo-luxemburguesa. Con la misma expresión de regocijo, el 10 de diciembre de 2023 Milei pronunció su discurso inaugural en la calle, de espaldas a la Asamblea Legislativa y llamó "la casta" a los legisladores que lo escuchaban.
El kirchnerismo y los sindicalistas obreros fueron desde entonces sus blancos predilectos. Pero el 1° de marzo de 2024 amplió el radio de sus diatribas, al mencionar a Paolo Rocca como Don Chatarrín de los Tubitos Caros, y a Javier Madanes Quintanilla como Gomita de Aluminio. A pedido del Fondo Monetario Internacional, había moderado su espontaneidad expresiva mientras el Congreso trataba en sesiones extraordinarias la reforma laboral, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur y el régimen penal juvenil, cuya única aplicación que no requiere de mayores fondos presupuestarios es la disminución en dos años de la edad de punibilidad, que ya no será a los 16 años sino a los 14. Pero en cuanto se levantaron las respectivas sesiones, reaparecieron sus escarnios. Ayer estuvo en España, donde viajó a compadecer a Santiago Abascal por la declinación de Vox y la resiliencia de Pedro Sánchez, el único europeo que le dijo No a Trump. También participó en un foro económico donde volvió a llamar corruptos y extorsionadores a los líderes de Techint y Aluar. Pero en Buenos Aires la Dirección de Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (Datip) del Ministerio Público Fiscal recuperó archivos que Mauricio Novelli había intentado borrar en su telefonito, que se refieren a un acuerdo que él intermedió entre Hayden Davis y Milei por el que el lanzamiento de la moneda virtual #Libra se realizó a cambio de pagos al gobierno por 5 millones de dólares.
El viaje a Nueva York fue presentado por los guacamayos mediáticos como una pausa en la reyerta. De ahí el asombro al constatar su reanudación desde el Estado, en contra del mercado, por parte de quien antes de llegar al gobierno defendió hasta los monopolios y consideró un héroe al arquetipo gangsteril Al Capone. Tal vez sea hora de declarar la caducidad del Teorema de Baglini, como si hubiera comenzado otra era.

Antes los Hermanos Milei habían pasado por Miami, donde fueron citados por Donald Trump con otros mandatarios de la región a quienes informó que Estados Unidos se hará cargo del patrullaje y la vigilancia del Atlántico Sur para negarle oportunidades a la República Popular China, cosa que a Milei le parece muy bien porque la Argentina carece de recursos para encargarse por sí misma. Su participación se reduce a ralentizar el tránsito en el acceso a la base naval de Puerto Belgrano.

La situación es muy complicada en demasiados aspectos para este Presidente de cabotaje que cree jugar en las ligas mundiales, porque su pintoresquismo llama la atención de los medios, siempre ávidos de novedades. Desde que Messi y el combinado del Chiqui Tapia ganaron el campeonato del mundo de fútbol, la Argentina ha llamado la atención pese a su ruinosa economía. Obtuvo los premios internacionales al mejor alfajor, al mejor gin, al mejor aceite de oliva, al mejor vino tinto, a la librería más bella del mundo, figuró en los top ten de la ciudad más linda, de la mejor pizza, del mejor helado del mundo. Pero,
- tampoco en febrero se pudo disminuir la inflación, ni mensual ni interanual: 2,9% y 33,1%. Los gastos fijos (alquiler, combustibles y servicios) rondaron el 7%. Con su frescura habitual, Luis Caputo explicó que "la economía todavía está en un proceso de corrección de precios relativos, tras más de dos décadas de acumular distorsiones que generaron estancamiento del nivel de actividad y el empleo y una tendencia inflacionaria creciente. Esta corrección es fundamental para asegurar el orden macroeconómico". Milei se jactaba de que frenaron la emisión en el primer mes. Pero veinte años después aún no se corrigieron los precios relativos. Curioso. No obstante, el Presidente sigue explicando por qué sólo falta un par de meses para que la inflación mensual comience con cero.
- Caputo también festejó el respaldo que dijo haber recibido de once gobernadores durante la reunión en el Council of Americas. No obstante, sin excepciones, los mandatarios provinciales rezongaron por el cerco que les impidió ni siquiera acercarse a Milei durante el viaje en busca de inversiones. Fue el ministro y no los gobernadores, quien pregonó que todos dijeron que el rumbo actual debía mantenerse para siempre. El ministro explicó con notable sinceridad el rol de sus acompañantes.
- A solas con los inversores, Caputo recriminó la falta de apoyo a su gobierno excepcional. Esto le preocupa porque lejos de advenir, la inversión extranjera prosigue retirándose de la Argentina y esto pone en duda la reelección de Milei el año próximo.
- uno de los organizadores del encuentro en Manhattan, Sebastián Loketek, managing director-head del Cono Sur de Bank of America, dijo que los inversores no tienen prisa y prefieren esperar a las próximas elecciones presidenciales y sólo abrirán la billetera si Milei logra un segundo mandato.
- Tampoco se conmovieron los tenedores de dólares con la plegaria ministerial para que los vuelquen al circuito productivo a través de los bancos. Los argendólares siguen en el colchón y el riesgo país prohíbe asomarse a los mercados voluntarios internacionales. El que salió fue el funcionario que estaba negociando esos préstamos usurarios. Es un perfecto círculo vicioso, porque si esas perspectivas no se afirman, los inversores mirarán hacia otros rumbos. Así lo ven especialistas que impulsaron a Milei hacia la presidencia.

- Caputo respondió sobrador. Más de la mitad del electorado apoya al Presidente, y no pasa de un cuarto el que aún se inclina por CFK. Agregó que Milei sería reelecto con una ventaja de 30 puntos, como si eso fuera común en otros lugares del mundo. Pero no es así. Trump y el alemán Friedrich Merz aventajaron a sus principales competidores por 3 puntos; el laborista británico Sir Keith Starmer cosechó 10 puntos más que los conservadores pero hoy saldría cuarto; la coalición derechista de Giorgia Meloni batió a sus rivales italianos por 17 puntos, igual que el francés Emmanuel Macron a Marine Le Pen, lo cual ya es una enormidad. El mismo día que el editorialista político de Clarín narró ese diálogo de Caputo en Wall Street, en sus páginas se publicó una encuesta de la consultora Pulso Research que lo contradice: la mitad no apoya a Milei, sino lo responsabiliza por la mala situación económica, sólo el 37% mantiene una evaluación positiva del gobierno, y la mejor imagen de la dirigencia política corresponde a CFK, con el 42,9%, casi dos puntos por encima del Presidente.
- El nuevo líder iraní, Mohtabá Khamenei, reiteró que vengarán a sus familiares, entre ellos su padre, su hermana, su cuñado y su sobrino.
- La guerra, que según Donald Trump duraría pocos días, hoy cumple una quincena, y no hay el menor indicio de un levantamiento popular contra el gobierno, pese a la insistencia de Netanyahu para que no dejen pasar esta ocasión.
- El barril de petróleo superó los 100 dólares, lo cual es el peor augurio para las perspectivas electorales de Trump.
- Se insinúa como posible candidato demócrata el CEO del JPMorgan, Jamie Dimon.
- Un nuevo TACO de Trump (Trump always chickens out), esta vez frente a Putin, cuyo petróleo necesita mientras esté obturado el estrecho de Ormuz. Es decir que no solo se achica ante las disputas comerciales. También le teme a las consecuencias de las guerras que promueve.
Tanto en Nueva York como en Buenos Aires, empresarios de ambos países manifestaron sin ambages su rechazo a las agresiones presidenciales contra Paolo Rocca y Madanes Quintanilla. Pero además de los denuestos personales, Milei fundamentó su rechazo al proteccionismo que defienden sus adversarios. Según el Presidente, los aranceles y regulaciones, como la ley del Compre Nacional (sancionada por primera vez en 1970, cuando Aldo Ferrer era ministro de Economía del Presidente militar Roberto Levingston) les permite vender más caro y por encima del precio internacional. El mes pasado Milei dijo en un tuit que así han dejado en evidencia "el sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien".
En su discurso y en las redes antisociales planteó que sectores como acero, neumáticos o aluminio mantuvieron precios elevados porque el mercado estaba cerrado a importaciones. Por contraste, adujo que la competencia externa bajaría los precios para los consumidores. A su juicio, esos empresarios que critican la apertura económica o las reformas laborales no persiguen el interés general sino sus privilegios. En consecuencia, abrir las importaciones y eliminar subvenciones beneficia a consumidores y a la economía en general.
Uno de los argumentos centrales de Techint para refutar a Milei es su inserción internacional: si el gobierno estuviera en lo cierto, no podrían competir en tantos lugares del mundo.
Esta es una falacia, dado que sus precios de venta no son los mismos en todos los mercados. Igual que YPF cuando estuvo en manos de Repsol, la Argentina es una fuente de extracción de ganancias, que luego se invierten en otros lugares del mundo. En el caso de la petrolera, eso ocurría mientras se agotaban las reservas acumuladas durante la gestión estatal previa. En el de Techint, gracias a los subsidios tanto a la energía que las plantas consumen como a los precios de los productos y servicios que venden.
Pero mientras Milei lo denuncia, Maurizio Macrì incluso lo acompañó a la inauguración de una de esas fábricas, en 2017. La planta de tubos de acero sin costura de Tenaris en Bay City, Texas, insumió una inversión próxima a los 2.000 millones de dólares y generó 600 empleos directos y más de 1.500 indirectos. En la región de Houston, no en Campana.
Rocca añade que los tubos importados también están subsidiados y llegan a precios de dumping. Pero si éste fuera el problema, hay mecanismos de comercio internacional para enfrentarlo, cosa que el gobierno no intentó. Su argumento fue que el reclamo de Rocca había llegado una vez vencido el plazo, en una licitación privada y no pública.

Juan B. Justo
Este debate se remonta al siglo XIX y tuvo dos protagonistas centrales, Juan Bautista Justo y Carlos Pellegrini, cuyas ideas se siguen confrontando, pese a que las condiciones del país se modificaron por completo.
El principal defensor de la libertad de comercio fue el cirujano y periodista Justo, hijo de un administrador de estancias. En la última década del siglo XIX fundó el Partido Socialista, por el que fue electo diputado y senador. Lo presidió hasta su muerte, en 1928. Premiado con un viaje a Europa por su tesis doctoral, allí leyó la primera traducción al castellano de El Capital, que inspiró la transformación de un higienista que atendía a personas desvalidas en un reformador social empeñado en "crear una alternativa política al pillaje y la plutocracia de los Pereyra, los Unzué, los Udaondo, tan ricos que no tendrían por qué robar, cuya única aspiración política es que sus vacas y ovejas se multipliquen sin tropiezos". Parece uno de los editoriales de Sarmiento en su último diario El Censor. ("No quieren saber nada de derechos, de impuestos. Quieren que el gobierno, quieren que nosotros, que no tenemos una vaca, contribuyamos a duplicarles o triplicarles su fortuna a todos los millonarios que pasan su vida mirando cómo pacen las vacas".)
Justo señalaba al proteccionismo aduanero como un privilegio para un pequeño grupo de industriales, que encarecía los productos para los trabajadores y consumidores y así succionaba ingresos del conjunto de la sociedad hacia empresarios protegidos por el Estado. Abaratar los bienes importados mejoraba el salario real de los obreros, dada la ineficiencia del capital que producía más caro y cuyos aranceles describía como un impuesto al consumo popular.
En aquellos años esa era una posición de izquierda, que bregaba por una legislación social, la organización sindical y reformas estructurales impulsadas por el Estado. El economista argentino Carlos Rodríguez Braun, quien militó en Montoneros hasta el golpe de 1976, y en el exilio español devino un liberal extremo, llamó a Justo "acérrimo defensor del libre comercio", que repite el viejo tema liberal desde los tiempos de Adam Smith y David Ricardo, que iguala librecambio con paz. Por eso consideraba que el proteccionismo era regresivo socialmente.
Pese a su formación como médico, Justo se dedicó de lleno a la economía. "El proteccionismo –decía– no protege al trabajo nacional: protege la ganancia de algunos industriales que viven a expensas de todo el pueblo". Y esa protección aduanera "crea industrias artificiales, que sólo pueden vivir gravando al conjunto de la población". La semana pasada, Milei pronunció palabras que bien podrían haber sido refrendadas por Justo: "Cuanto más baratos sean los artículos de consumo, mayor será el salario real del obrero".

La crisis mundial de la que emergieron el comunismo y el fascismo también varió los puntos de vista de este socialismo liberal. En la década de 1930, luego de la muerte de Justo, la depresión del comercio mundial, y con él de las exportaciones argentinas, mostró la vulnerabilidad de la economía agroexportadora y la necesidad de la industrialización. Además del precio para el consumidor comenzó a tomarse en cuenta la diversificación productiva y el empleo industrial, lo que requería una protección selectiva y mayor intervención económica del Estado. En esa década alcanzó la presidencia por un golpe de Estado un primo segundo de Justo, el general Agustín Pedro Justo. Los abuelos de ambos eran hermanos.
Justo murió 17 años antes del 17 de octubre de 1945, pero hubiera polemizado con Perón y su movimiento, como lo hizo con Hipólito Yrigoyen y la UCR, por su conducción personalista que desplazaba a las instituciones y su falta de un programa social claro, su clientelismo, el abuso del empleo público. "El país no puede ser gobernado por resoluciones personales del Poder Ejecutivo; necesita leyes generales y administración regular" dijo Justo en un debate parlamentario durante la primera presidencia de Yrigoyen. Extendía ese cuestionamiento a las tarifas de los servicios públicos.
Luego de su expulsión del Partido Comunista, Juan Carlos Portantiero y José Aricó estudiaron a fondo la obra y la acción de Juan B. Justo, a cuatro décadas de su muerte. Ambos encomiaron el rigor intelectual de su pensamiento pero señalaron su aislamiento de las masas, del fundador y de su partido, por una concepción europeizante que no les permitió enraizarse en las masas argentinas. El socialismo argentino "leyó demasiado a Marx y demasiado poco a la Argentina", escribió Aricó. También afirmaba que el marxismo de Justo estaba más cerca de la socialdemocracia alemana que de la realidad argentina.
Tanto él como Portantiero anticiparon conceptos que Rodolfo J. Walsh desarrollaría con mayor precisión en documentos internos de Montoneros, respecto de la izquierda en general, cuyos militantes conocen la toma del Palacio de Invierno pero no saben cómo se toma el poder en la Argentina. Walsh era un incansable lector de la historia argentina de Busaniche y conocía en detalle el día de los tres gobernadores, del 20 de junio de 1820. Esos eran nuestros temas de discusión, mientras la conducción que había llegado tarde a esa revelación nos atosigaba con Marx y Clausewitz.
Carlos Pellegrini
Si el socialista Juan B. Justo fue el neanderthal del que desciende Milei, el peronismo y el desarrollismo se remontan al conservador Carlos Pellegrini. Hijo de un exquisito ingeniero y pintor franco-italiano, Pellegrini llegó a la presidencia en 1890, al caer el Presidente Miguel Juárez Celman tras la Revolución del Parque y en medio de la crisis por la deuda impaga a la banca Baring, contraída en 1824 por Rivadavia. Pellegrini se abocó a la reconstrucción financiera, el ajuste fiscal y la estabilización económica. Mediante la creación del Banco de la Nación Argentina en 1891, restableció el crédito interno, apoyó el comercio y la producción, renegoció la deuda con la banca Baring y comenzó a fomentar las industrias locales. El colapso de 1890 puso en evidencia la fragilidad del modelo agroexportador. Primero como Presidente y luego como senador, Pellegrini se propuso copiar la política de aranceles altos con la que Estados Unidos y Alemania habían desarrollado su industria emancipándose de Gran Bretaña. Todos ellos seguían las ideas que Friedrich List propagó en Alemania y, luego de su encarcelamiento y exilio, en Estados Unidos. Pero Pellegrini solo se proponía la creación de una industria liviana vinculada a la producción agropecuaria, con molinos, frigoríficos, curtiembres, elaboración de alimentos y manufacturas de consumo simples: textiles, muebles, calzado, herramientas básicas. Todas podían crecer con protección moderada y mercado interno. Para Pellegrini la industria debía complementar la economía rural, ocupar mano de obra urbana y reducir la importación de ciertos bienes. En un artículo de La Vanguardia, Justo lo acusó de crear "industriales de aduana". En otro le recriminó fomentar una "burguesía artificial". Pero Pellegrini no pensaba en industria pesada, como siderurgia o petroquímica, que recién se plantearían los gobiernos de origen castrense (como el del primo segundo de Juan B. Justo), el peronismo y el desarrollismo.
Nadie antes de él postuló la imposición de aranceles protectores para acunar el desarrollo del mercado interno, porque afirmaba que ningún país en el mundo había creado su industria con las aduanas abiertas. Complementó esta legitimidad de la protección al crear la Unión Industrial.

Trece décadas después de las controversias entre Justo y Pellegrini, las posiciones del líder socialista han sido asumidas por la derecha libertaria y las conservadoras de Pellegrini se han generalizado entre las opciones desarrollistas o nacional-populares. Algunas de las industrias cuya protección reclamaba Pellegrini han crecido hasta convertirse en una oligarquía diversificada y transnacionalizada. La Techint creada por el siderúrgico de Mussolini Agostino Rocca, ahora bajo la conducción de su nieto Paolo, produce acero en Tenaris; fabrica los tubos para la industria petrolera en Ternium; explota el gas y el petróleo de Vaca Muerta con Tecpetrol; conserva las actividades de obras de infraestructura y energía con Ingeniera y Construcción; y la tecnología industrial con Tenova, mientras en Italia el hermano Gianfelice dirige la red hospitalaria Humanitas.
La competencia con China y la India es un tema que preocupa al resto de las economías del mundo, pero no puede plantearse en los términos del siglo XIX. Tanto Techint como Aluar gozaron durante décadas de la protección que reclamaba Pellegrini. Son industrias maduras que colocan sus productos en todos los mercados. La privatización de SOMISA durante el menemismo fue un regalo escandaloso, igual que la construcción por el Estado de la planta hidroeléctrica de Futaleufú, que luego fue adquirida por Madanes. El rionegrino de Banfield Miguel Pichetto abandonó a Maurizio Macrì, de quien fue candidato a Vicepresidente en 2019, y plantea un diálogo amplio con todos los sectores, para crear un “frente de centro nacional” basado en un “capitalismo productivo”, alejado del “esquema viejo de intervencionismo y Estado presente”. Cuidado. No sea cosa que Don Chatarrín y Gomita sean confundidos con la burguesía nacional del primer peronismo y se encadene a ella el destino de los trabajadores, que tuvieron la preeminencia en aquellos años y hoy están en vía de desaparición, gracias a maestros del transformismo argentino como Pichetto, que votaron todo lo que Milei les puso sobre la banca.
La música que escuché mientras escribía
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