Brasil: Dossier militar

Para el vicepresidente Mourão, el general Braga Netto está poniendo la “casa en orden”

 

Ordenaremos una serie de hechos cronológicos que nos permitirán comprender la actuación de las Fuerzas Armadas brasileñas en la vida política de su nación, así como valorar la influencia y el control institucional que ejercen hasta la actualidad.

31 de marzo de 1964: Golpe de Estado contra João Goulart. En la actualidad el general Hamilton Mourão, vicepresidente de Bolsonaro lo define como “una contrarrevolución que evitó una revolución comunista”.

22 de agosto de 1979: Se aprueba la Ley de Amnistía bajo el régimen militar. Presos políticos son liberados y se abre la puerta al regreso de exiliados. Se otorga impunidad a los militares responsables por la violación a los derechos humanos.

15 de enero de 1985: Tancredo Neves gana elecciones indirectas que pondrán fin a la dictadura. Semanas antes se había reunido con el general Geisel para negociar una cómoda transición para los militares, que exigieron y consiguieron mantener bajo su mando los aparatos de inteligencia y seguridad.

3 de septiembre de 1986: El capitán de artillería Jair Messias Bolsonaro (31 años), escribe un artículo en la revista Veja en el que se queja de los bajos sueldos de los militares. Es detenido por el texto, arrestado durante 15 días y sufre un proceso militar por indisciplina.

5 de octubre de 1988: Se promulga la nueva Constitución, órgano madre de la Nueva República. Según las investigadoras Lilia Schwarcz y Heloisa Starling, los militares salieron intactos del gobierno pero no consiguieron controlar el proceso de liberalización del sistema político ni sustituir paulatinamente la coerción de la dictadura por un gobierno civil de tipo autoritario.

Esta lógica comenzaría a cambiar a partir del 1 de enero de 2011 tras la asunción como Presidenta de una mujer que había formado parte de una organización armada durante la dictadura, Dilma Rousseff.

18 de noviembre de 2011. Impulsada por Rousseff, nace la Comissao Nacional da Verdade, encargada de investigar las violaciones a los derechos humanos desde la abolición de la cuarta constitución (1946) hasta el nacimiento de la Nueva República (1988).

10 de diciembre de 2014: El general Sergio Etchegoyen, jefe del Departamento General de Personal del Ejército; nieto, hijo y sobrino de militares golpistas, querella a la Comisión para que el nombre de su padre sea retirado de la lista.

Según la Comisión de la Verdad, existieron pruebas suficientes para señalar al general Leo Guedes Etchegoyen como responsable por la gestión de estructuras donde ocurrieron violaciones a los derechos humanos. Etchegoyen padre fue jefe de la Policía Civil de Río Grande do Sul tras el golpe de 1964, periodo en el que su despacho recibió cursos en métodos de tortura con electricidad por parte del notorio agente de la inteligencia estadounidense Dan Mitrione.

1° de octubre de 2015: Rousseff reduce el número de ministerios de 39 a 31. Entre las dependencias recortadas está el Gabinete de Seguridad Institucional.

19 de octubre de 2015: El comandante militar de la región sur, general Hamilton Mourão, llama al país a “despertar a la lucha patriótica”. Al mismo tiempo un cuartel bajo su comando realiza un homenaje al coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, uno de los torturadores de Dilma Rousseff. La Presidenta lo remueve del cargo pero el General no pasa a retiro, es transferido a la Secretaría de Economía y Finanzas del Ejército.

4 de marzo de 2016: Dilma Rousseff  llama por teléfono a Lula da Silva para ofrecerle el puesto de Jefe de Gabinete en medio del acoso judicial al que era sometido por el juez Sergio Moro. El mismo día la grabación realizada desde los teléfonos intervenidos de la Presidenta se difunde por los medios de comunicación y pocos días después los diputados habilitan el juicio político contra Dilma. Cabe recordar que los órganos de inteligencia son manejados por los militares y que ya se había desatado un escándalo por la intervención de las llamadas telefónicas de la Presidenta por parte de la inteligencia estadounidense.

12 de mayo de 2016: Michel Temer asume la presidencia de manera interina mientras se termina el juicio político contra Rousseff. Ese mismo día restituye el extinto Gabinete de Seguridad Institucional (GSI) y designa como ministro jefe al general Sergio Etchegoyen; a quien adicionalmente le transfiere la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN).

Julio de 2017: Etchegoyen presiona para lanzar una intervención militar en Río de Janeiro, lo que obliga a comparecer ante el congreso al comandante en Jefe del Ejército, el general Villas Bôas, contrario a la iniciativa; el caso desató un cortocircuito entre ambos generales.

Para el alto mando, la militarización de Río de Janeiro era una medida improvisada e impulsada para distraer la atención sobre otros temas.

El Comandante en Jefe estaba acompañado por otro general de su confianza que tampoco avalaba la intervención, Walter Souza Braga Netto, Jefe del Comando Militar del Este. Ambos generales le pidieron a Temer más recursos e impunidad para la tropa. Villas Bôas declararía posteriormente que no quería otra comisión de la verdad para los militares que intervinieran en Río.

Actualmente el general Braga Netto está en boca de todos tras haberse transformado en “Presidente operacional” por encima de Bolsonaro.

17 de septiembre de 2017: El general Mourão vuelve a entrometerse en la vida política al declarar que podría llegar el momento en el que, “o las instituciones solucionan el problema político mediante la acción del Poder Judicial, retirando de la vida pública a los elementos envueltos en todos los ilícitos, o nosotros tendremos que imponer eso”.

Presionaba para que Lula fuera encarcelado. Esta vez tampoco fue pasado a retiro.

11 de noviembre de 2017: El Ejército participa de una acción represiva en el complejo de Salgueiro, región metropolitana de Río de Janeiro, con un saldo de 8 muertos. Los soldados sólo respondieron ante la justicia militar. La organización Human Rights Watch acusó al general Braga Netto de obstruir las investigaciones y señaló que el alto oficial mostró una falta de compromiso real en garantizar justicia a las víctimas. Además resaltó que mostró un irrespeto flagrante por las autoridades civiles.

Noviembre de 2017: El periodista Fabio Victor logra dos importantes entrevistas que publicará en la revista Piauí. Una con el general Etchegoyen y otra con el comandante Villas Bôas.

Consultado sobre el crecimiento de Bolsonaro en la intención de voto, Etchegoyen plantea: “¿Tú crees viable que en un país que evolucionó tanto institucionalmente y consolidó una democracia alguien consiga gobernar para imponer una agenda totalitaria, excluyente?”

El principal responsable de la inteligencia brasileña todavía no tenía dimensión acerca del poder de la semilla del odio inoculada en su sociedad. Faltaba un año para las elecciones, Lula lideraba las encuestas y Bolsonaro aparecía en segundo lugar con una intención de voto de 17%.https://www.youtube.com/watch?v=J1mzOXSpDSU&t=20s

Villas Bôas recibe al periodista acompañado de un grupo de generales y coroneles.

El comandante en Jefe declara que los resentimientos de la cúpula del Ejército con el PT se dispararon tras la publicación de una resolución sobre la coyuntura firmada por la dirección petista en mayo de 2016, luego de consumado el golpe contra Dilma Rousseff. En ese texto puede leerse una autocrítica del PT por no haber intervenido en el sistema de promoción de las Fuerzas Armadas y por no haber alterado los programas de enseñanza de las escuelas militares.

Fabio Victor reporta que los militares que acompañaban a Villas Bôas asentían convencidos a la descripción de su superior.

“Esto es algo que no está permitido por las Fuerzas Armadas, la intervención en nuestro proceso educativo. Olvídalo”, dijo el coronel Fonseca. “Nos duele profundamente. Está en nuestra esencia, en nuestro núcleo”, coincidieron.

De la reunión también participó el general Otávio Rêgo Barros, actual portavoz de Bolsonaro.

16 de febrero de 2018: Etchegoyen logra imponer su proyecto de intervención militar en Río de Janeiro, una medida inédita en democracia. El líder de la intervención es el general Braga Netto. Un mes más tarde cae asesinada la concejala Marielle Franco. En enero de 2019 Braga Netto declara sobre la muerte de Marielle a la revista Veja: «Esa fue una mala evaluación de ellos, pensaron que ella era un peligro mayor que lo que era». Cuando el periodista Leandro Resende insiste en preguntarle a quiénes se refiere, el General cambia de tema.

 

 

Bolsonaro, con Braga Neto. Una mala evaluación de ellos.

 

 

3 de abril de 2018: A horas de suceder una reunión en la que el Tribunal Supremo Federal debía pronunciarse acerca de si aceptaba o no un hábeas corpus que definiría la libertad o el encarcelamiento de Lula da Silva; el comandante en Jefe Villas Bôas vuelve a entrar en acción vía Twitter: “Aseguro a la Nación que el ejército brasileño comparte las ansias de todos los ciudadanos de bien en el repudio a la impunidad y en el respeto a la Constitución, la paz social y la democracia, así como se mantiene atento a sus misiones institucionales”.

La presión surte efecto, los especialistas afirman que dio vuelta el voto de la magistrada Rosa Weber. Por 6 votos contra 5, Lula terminó en la cárcel, pero todavía podía ser candidato.

13 de septiembre de 2018: Los militares ubican al influyente general Fernando Azevedo e Silva como asesor principal del presidente del Tribunal Supremo Federal, el magistrado José Antonio Dias Toffoli. Dos semanas más tarde se celebra el 30 aniversario de la constitución de 1988 y de manera inédita, Dias Toffoli declara que el golpe del ’64 contra Joao Goulart fue “un movimiento”, generado por la “incapacidad de la izquierda y la derecha conservadora en ponerse de acuerdo”.

El general Azevedo e Silva asumirá posteriormente como ministro de Defensa de Bolsonaro.

Septiembre/octubre de 2018: En distintos actos de campaña y entrevistas, el general Mourão, ahora candidato a Vicepresidente de Bolsonaro considera la posibilidad de que el Presidente dé un «autogolpe de estado» en ciertas circunstancias; defiende un nuevo proceso constituyente sin participación popular, hecho por un «consejo de notables».

11 de noviembre de 2018: Dos semanas después del triunfo de Bolsonaro en la elecciones, el general Villas Bôas confirma el tutelaje de las Fuerzas Armadas sobre el proceso electoral al asegurar en una entrevista dominical a Folha de Sao Paulo que de no haberse expresado en abril avalando la prisión de Lula, “la situación podría haber escapado del control de las Fuerzas Armadas”.

El último general en ejercer la presidencia durante la dictadura, Joao Baptista Figueiredo, declaró en su oportunidad: ”Nosotros tenemos la naranja lima, la naranja pera, la naranja bahía, que tienen sabores diferentes, pero no por eso dejan de ser naranjas”.

Los generales del siglo XXI parecen haber sido muy bien educados por sus antecesores.

 

 

Conclusiones

La sucesión de hechos producidos desde la instalación de la Comisión de la Verdad da cuenta de la influencia determinante del estamento militar en la vida política brasileña. Este grupo está conformado por una élite de generales blancos de la que no forma parte Bolsonaro, que no pasó de capitán. Todos reivindican públicamente a la dictadura. A la lista de mencionados en este reportaje habría que agregarle al general Augusto Heleno, en la actualidad titular del Gabinete de Seguridad Institucional y principal referente militar de Bolsonaro. Heleno fue el primer comandante de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití; es igualmente un férreo defensor de la dictadura.

Villas Bôas padece una enfermedad degenerativa pero la información oficial es que permanece como asesor del Gabinete de Seguridad Institucional liderado por Heleno. Muchos de sus generales de confianza ocupan puestos clave y todo indica que han desplazado de la toma de decisiones al indisciplinado Bolsonaro y a su círculo más cercano, identificado como el ala ideológica, que profesa un anticomunismo aún más extremista que el de los generales. No obstante no puede olvidarse que Bolsonaro es quien cuenta con los votos, dato no menor, además de sus antecedentes históricos de rebeldía en contra de los generales.

El vicepresidente Mourão, quien nunca ocultó su desprecio por el ex capitán declaró en las últimas horas que el general Braga Netto está poniendo la “casa en orden” al llevar adelante la “verdadera gobernanza”. “Está en el momento justo, en el lugar justo y a la hora justa”.

El pasado lunes Bolsonaro quiso remover a su Ministro de Salud, quien lo desafió públicamente, sin embargo fue “persuadido” para que no lo hiciera por Braga Netto y los presidentes de ambas cámaras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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