Cambiemos [de domicilio]

 

La inamovible decisión del Hada Buena de no volver a competir por ningún cargo público en la provincia de Buenos Aires está en el origen del Todos contra Todos del que tanto le cuesta salir a la oposición. No carecía de lógica el pedido del ex Presidente Maurizio Macrì y de su primo inteligente, Más Jorge que Macrì, (que Vidal se postulara en la provincia que gobernó durante cuatro años y que Patricia Bullrich encabezara la nómina porteña). Pero contrariaba la voluntad del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, de afirmarse como líder del espacio, preparar su candidatura presidencial para 2023 y asegurarse el control de la CABA. PRO gobierna el distrito desde que en 2007 Macrì se impuso en la segunda vuelta a Daniel Filmus. En la primera, los votos sumados de Filmus y de Jorge Telerman estaban apenas un punto por debajo de los de Macrì, quien en 2003 ganó la primera vuelta pero perdió en el balotaje ante Aníbal Ibarra, lo cual muestra la continuidad de los dilemas de la unidad o la dispersión del voto afín.

 

 

De Capital a Provincia

Rodríguez Larreta no encontró mejor alternativa que la mudanza de su vicejefe, Diego Santilli, quien debería dejar su suntuoso piso de Figueroa Alcorta 3.410, frente al MALBA, por el áspero Conurbano. Santilli se lo compró al ex secretario de obras públicas y ministro de Justicia de Carlos Memen, Rodolfo Barra. Hugo Santilli, padre del Colo, presidió entonces el Banco Nación. Cuando Menem lo designó, en 1989, no reunía las condiciones legales ni siquiera para tener cuenta en el banco, porque se la habían cerrado por librar cheques sin fondo. Cuando le pidió la renuncia, en 1991, dejó el Banco en rojo punzó, en homenaje a su línea interna del menemismo. Barra estuvo tres años en comisión para defender la política económica de Menem desde la Corte Suprema de Justicia. Ahora es asesor informal en asuntos legales de Diego Santilli. Es una pena que en sus columnas de chimentos en Infoemba, su exposa, Nancy Pazos, no cuente ni el 10% de lo que comenta en privado.

 

El Malba desde el balcón de Santilli.

 

Ese es el edificio en el cual uno de los espías de la AFI le pidió una selfie a Diego Santilli cuando se lo cruzó en la puerta, para disimular la tarea que estaban realizando, porque, como dijo El Turco Jorge Sáez, al vicejefe porteño “le había bajado el pulgar el uno, que para él era Macri; el Cinco, que era Gustavo Arribas; y la Ocho”, es decir Silvia Majdalani. Un documento que el espía Leandro Araque le envió a su compañero Facundo Melo se refiere a “un agente con muchísima llegada a su grupo familiar, conocido del Colorado, y que pasa información sobre sus movimientos privados. La nueva orden que tienen los agentes es investigar los nexos entre el Colorado y Hugo Moyano (nexos personales y comerciales, ya que tendrían negocios en Ciudad con el tema de la recolección de basura). Chequear una información referida a gastos en efectivo del Colorado (habrían sido aproximadamente 1,5 millones de dólares durante 2018; incluyendo un viaje a Dubai junto a toda su familia y dos amigos en el cual habría gastado más de 250.000 dólares en efectivo). Chequear movimientos de dinero por parte de la suegra del Colorado, que viajaría asiduamente a Estados Unidos a depositar dinero en una cuenta que tendría a nombre de ella (en los próximos días viajaría una comisión a corroborar la información). Respecto de la suegra, pasó de vivir en Pompeya a un departamento en calle República Árabe Siria en el cual la AFI habría entrado a infiltrar un agente en la empresa que hace el mantenimiento del edificio. Por eso se tendrían detalles del departamento”. En estos días, la inmobiliaria EXA Propiedades ofrece un departamento de 365 metros cuadrados en el mismo edificio de Santilli, por 1.380.000 dólares. Tiene 7 ambientes, chimenea, vigilancia las 24 horas del día y las expensas llegan a los 70.000 pesos mensuales.

 

 

De Provincia a Capital

Vidal pasó buena parte del año y medio transcurrido desde que finalizó su gobierno bonaerense reformando el 10° piso de la Avenida Pueyrredón 2421, entre Guido y Azcuénaga, para desdicha de sus vecinos desafectos al ruido de los martillazos. Su anterior propietario fue el Superintendente de Seguros de los dictadores Leopoldo Galtieri y Benito Bignone, Eduardo Alberto Toribio. Lo último que hizo fue renovar el jardín y colocar un hermoso toldo. Dos autos de custodia la acompañan. Allí trata de olvidar sus años de reclusión voluntaria en la Base Aérea de Morón, luego de que desconocidos penetraran en su despacho en la sede de la gobernación y en el garaje de su vieja casa de Castelar.

Por otro piso en el mismo edificio, de 180 metros cubiertos, la inmobiliaria Gómez Salmerón pide 540.000 dólares. Vidal declaró que lo había comprado con un crédito, pero no dijo ni en qué institución ni quién lo garantizó.

Un piso igual en el mismo edificio de María Eugenia Vidal.

 

Recoleta forma parte de la Comuna 2, donde el oficialismo de la Ciudad gana las elecciones por 8 a 2, la mejor performance del país. Habrá que ver si la candidata filma un spot de campaña en su nuevo barrio y, en tal caso, con qué contenido. En 2017 y 2019 El Hada Buena declaró en sendos videos su emoción por volver al barrio de su infancia, pero cuesta saber cuál es. En uno se declara emocionada por volver a ver a sus vecinas de infancia y la carnicería donde iba a comprar las milanesas. En el otro la emoción se debe al reencuentro con el vendedor de pochoclos y garrapiñadas, que estaba allí hace 44 años (Vidal tiene 46). Un video lo grabó en Haedo y otro en Flores, lo cual habla de la calidad del material del que está hecho esa candidatura.

 

 

Vidal compite por el premio mayor con el Otro Hombre de Chivilcoy, quien recurrió a una imitadora de CFK para denigrar a la Vicepresidenta, por un episodio de 2015 que sólo le interesa a él. Hasta ahora nadie ha señalado esa forma de violencia de género, más sofisticada que las de los lineales Fernando Iglesias y Waldo Wolff. Florencio Randazzo afirma que él cumple con su palabra, pero omite un dato fundamental: Cristina no le dijo que desistiera de sus aspiraciones presidenciales. Por el contrario, cuando declinó postularse por Buenos Aires, le sugirió que se presentara a las PASO preesidenciales acompañado por Axel Kicillof, para enfrentar a Daniel Scioli y Carlos Zannini. Floro lo rechazó, porque era ostensible que perdería, consecuencia de una campaña desafortunada que, tal como ahora, consistía en agravios personales camuflados de humor, como su referencia a que con Scioli «el proyecto quedaría manco». Un personaje turbio que, según una investigación de El Disenso sobre sus emprendimientos comerciales, «sabe cómo vender bien cara una derrota».

El oficialismo de la Ciudad Autónoma imagina una cómoda victoria, a partir de la cual construir la sucesión de Rodríguez Larreta dentro de dos años, negándole esa chance al ex ministro de Felipe Solá y de CFK, el ahora UCeRreísta Martín Lousteau. Ello requiere un triunfo cómodo sobre las otras dos listas desgajadas del viejo tronco, que encabezan el ex ministro de Defensa y de Economía del Presidente Fernando De la Rúa, Ricardo López Murphy, y el degradado ex ministro y luego secretario de Salud de Macrì, Adolfo Rubinstein, con el rejuntado del fascista neo Javier Milei. En la Provincia, el rol de Milei lo cumple el liberal neo José Luis Espert, quien lleva como candidata a vice a la protagonista pasiva y activa en tragedias, Carolina Píparo. En 2019, Espert paseó por el país su candidatura presidencial en un avión prestado por Fred Machado. En abril de este año, Machado fue detenido en Neuquén a solicitud de Estados Unidos, porque debe responder en un juzgado de Texas a cargos por narcotráfico y lavado de dinero.

Por supuesto, Espert no sabía nada de eso, sólo aceptó la donación de un admirador de sus ideas.

Espert y Nazareno Etchepare

 

Para contribuir a la confusión general, el Hada Buena no descartó que en 2023 en vez de postularse a la jefatura de gobierno apueste por la presidencia, fantasía compartida con Macrì y Bullrich.

 

 

Espontaneidad y frescura

Los radicales vieron la oportunidad de vengar la capiti diminutio humillante a la que PRO los sometió desde que aceptaron la alianza en la escandalosa convención de Gualeguaychú. Para ello impulsaron la candidatura bonaerense del mediático Facundo Manes. Despechada porque el recién venido interfería con su cruzada redentora, Elisa Carrió comunicó que Manes planeaba llegar en helicóptero a la presidencia dentro de dos años. La residente en Exaltación de la Cruz, quien escucha mensajes como los que orientaron la estrategia militar de Juana de Arco, planeaba sacrificarse encabezando la lista de diputados para asegurar la unidad de Cambiemos [de domicilio], acto heroico frustrado por “este muchacho que no sabe cómo se redacta una ley” y que carece de cultura. Carrió no sólo sabe redactarla, sino también eludir su cumplimiento: en 1992 fue la abogada de Techint y Telecom en el juicio iniciado por sus trabajadores despedidos sin causa ni indemnización, cuando la transnacional italiana levantó su sede chaqueña y se mudó a Misiones. En Buenos Aires, los juicios laborales de Telecom eran atendidos por el estudio de Ricardo Gil Lavedra, quien este año avala la lista radical porteña de Rubinstein.

Manes respondió alegando que él no había cambiado desde que Carrió le ofreció la candidatura a la vicepresidencia, en 2015. Ella lo calificó de mentiroso y de mitómano, obtuvo el testimonio notarial del tercer asistente al diálogo y dijo que demandaría al candidato de la UCR por daño moral. El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, atribuyó la inquina de Carrió a directivas de Horacio Rodríguez Larreta. Si creyera lo que dice, no mostraría mucha perspicacia, dado que el complejo de superioridad que sobrelleva la abogada chaqueña descarta semejante subordinación. Pero Morales lo dice para pulirle las aristas más filosas a HRL, quien “se prueba el traje de Presidente antes de serlo”.  También renegó de “los globitos y los CEOs” y en un ataque tardío de sinceridad sentenció que durante el anterior gobierno “jodimos a la clase media”. Tanto Morales como Carrió amenazaron, cada uno en su idioma, con romper la gatería. Juntos [por algo] redactó un código de convivencia cuyo primer artículo es No mentir, pero desistió de firmarlo cuando advirtió que constituía una confesión autoderrotista: entre los propios la honestidad y la buena fe deben obligarse en un contrato; al enemigo, ni Justicia.

En este país generoso, el carcelero de Milagro Sala no se privó de promover su propia aspiración presidencial, con lo que se sumó a la fila en la que además de Manes ya formaban Lousteau y el mendocino Alfredo Cornejo. Cuando deberían concentrarse en la inminente y difícil elección legislativa que tendrá su primer acto dentro de cinco semanas, se entregan a ensoñaciones sobre un futuro ilusorio.

Lo que no puede ignorarse es la espontaneidad y la frescura que Manes trae sin esfuerzo a la política. Es capaz de lanzar una carga de profundidad (“espero que no se gasten en la campaña bonaerense los impuestos de los porteños”) y luego decir con su más sincera ingenuidad que él sólo formuló una expresión de deseos sin mala intención, o celebrar a Favaloro a los 20 años de su suicidio, sin mencionar su explosiva carta de despedida. La escribió cuando gobernaba el partido que postula a Manes, y el principal defensor de su actual candidatura, Gerardo Morales, era Secretario de Desarrollo Social de la Nación, una de las áreas cuyos incumplimientos llevaron a Favaloro a quitarse la vida. Pero ¿quién lo sabe o a quién le importa, en el reino del presente perpetuo?

 

Con la misma naturalidad, Manes se declara dispuesto a reunirse con el Presidente Alberto Fernández, a quien desearía ayudar.

No hay consultor capaz de crear semejante personaje, siempre sonriente y con buenos propósitos, que sólo se interesa por curar a un país enfermo. Si además se hiciera conocer más allá del circunscripto universo mediático, podría mejorar el pobre desempeño del aparato radical, que en las primarias presidenciales de 2015 apenas obtuvo el 3,8%, algo más que el 2,5% de Carrió pero muy lejos del 25% de Macrì, quien hoy conserva aproximadamente esas adhesiones.

 

 

Un asunto muy chivo

El oficialismo consiguió evitar la misma fragmentación de Juntos y alcanzó listas de unidad en casi todo el país, comenzando por la decisiva provincia de Buenos Aires. La gran excepción fue Santa Fe, donde el explícito apoyo del Presidente Alberto Fernández y de la Vicepresidenta CFK a la lista del gobernador Omar Perotti, torna muy compleja la postulación del ex ministro de Defensa Agustín Rossi. El argumento que El Chivo esgrimió para explicar su decisión fue que Perotti se proponía invisibilizar a Alberto y Cristina en esta campaña, y retirar al justicialismo provincial del Frente de Todos en la próxima, siguiendo el camino del cordobesismo de Juan Schiaretti. Le será difícil sostenerlo a partir de las definiciones contundentes de Alberto y Cristina. Rossi cita el paradigma del Cid Campeador, que combatía en defensa del Rey Alfonso VI, mientras en el Palacio intrigaban en su contra. Excede la intención de esta nota determinar si a Rossi le conviene parangonarse con Rodrigo Díaz de Vivar. En términos presentes, si aquellos a quienes defendés apoyan a tu rival, te corrieron la escalera y corrés el riesgo de quedar colgado del pincel.

El Cid en la toma de Valencia (National Geographic).

 

Una prueba que alegó Rossi fue el lanzamiento de la línea interna de Perotti con el nombre de Hacemos Santa Fe, gemelo del Hacemos Córdoba de Schiaretti y muy próximo al Haciendo Buenos Aires, de Horacio Rodríguez Larreta. Atribuyó esa decisión a la asesoría del ex sidero-vigía Guillermo Seita, quien fue estrecho colaborador de Domingo Cavallo y de Carlos Menem, y accionista de la consultora Management & Fit, donde se disimula tras el rostro más humano de Mariel Fornoni. Pero hay varios problemas:

  • El slogan porteño no fue obra de Seita sino del Tano Ernesto Savaglio, uno de los publicistas de Macrì y el PRO hasta su temprana muerte, en febrero del año pasado.
  • Perotti utilizó la denominación Hacemos Rafaela, desde que fue intendente de esa ciudad clave de la cuenca lechera compartida con Córdoba, más de una década antes de que Schiaretti abandonara la Unión por Córdoba delasotista por el actual Hacemos Córdoba.
  • La unión de Córdoba y Santa Fe con Entre Ríos para conformar la Región Centro se planteó por primera vez durante la última presidencia de Perón, cuando los gobernadores eran Ricardo Obregón Cano, Carlos Sylvestre Begnis y José Cresto, y avanzó en 2004 con los acuerdos entre José De la Sota, Jorge Obeid y Jorge Busti, comprometidos a construir el tramo argentino de la autopista Porto Alegre-Coquimbo, para asegurar la bioceanidad exportadora.

Pero esas son cuestiones triviales en comparación con el respaldo ostensible de Presidente y Vice a la nómina planteada por Perotti, con fotos y videos de apoyo a sus candidatos. Al mismo tiempo, Rossi le envió un mensaje afectuoso a la vicepresidenta, anunciando que su corazón seguiría siendo K más allá de cualquier contingencia. La respuesta de Cristina fue más extensa. También incluyó un saludo cordial, pero antes dijo que la movida de Rossi le resultaba incomprensible, que ella pensaba siempre en un proyecto colectivo y no en intereses individuales y que su estrategia sólo procuraba que al culminar este proceso, el bloque siguiera teniendo dos senadores santafesinos. Su modelo de desprendimiento es Luchy Alonso, la secretaria administrativa del Senado, quien aceptó el segundo lugar en la lista de La Pampa, detrás del un elegido del gobernador Sergio Ziliotto, pese a que la Alonso tiene mejores números electorales y el antecedente de haber recuperado para el camporista Luciano Di Nápoli el municipio de la Capital, Santa Rosa, que estaba en manos del UCeRreísmo.

Lo que no está en duda es que Seita fue el dueño de la mesa a la que en septiembre de 2018 se sentaron Schiaretti, Juan Urtubey, Miguel Pichetto y Sergio Massa, con la intención de construir una alternativa al kirchnerismo, impactados por la contundente elección de Cristina a la senaduría bonaerense un año antes, cuando aún superada por Esteban Bullrich demostró que nadie en el peronismo estaba a la altura de su popularidad. Esa fue una jugada de juanperonismo explícito, como el enfrentamiento con Augusto Vandor en las elecciones provinciales de Mendoza de 1965.

 

Guillermo Seita, el dueño de aquella mesa.

 

 

Después, Seita destinó su mesa a usos más productivos y cada quien de los conjurados siguió su camino:

  • Schiaretti rehusó la tentación de saltar de Córdoba al escenario nacional y sigue recluido en su provincia, donde compite por el liderazgo del antikirchnerismo con radicales y liberales.
  • Urtubey se fue a vivir a Europa, con nuevas esposa e hija.
  • Pichetto saltó la trinchera y se abrazó a Macrì en la derrota de 2019.
  • Massa atrapó a la carrera el último vagón del ya acelerado tren de la victoria de Les Fernandez, cuando advirtió que sus números no pasaban de un dígito y decrecían por horas.

Rossi afirma que la objeción de Perotti a su candidatura se debe a su definición como kirchnerista. Perotti responde que Rossi tiene un piso alto como para ganar una interna, pero un techo bajo que le impediría tener éxito ante radicales, socialistas y liberales en la elección general. Eso es lo que sucedió varias veces en la última década.

Las encuestas de Hugo Haime, Analía del Franco y Federico Aurelio que consultó el gobierno nacional sugerían que esta vez no pasaría lo mismo, que Rossi podría imponerse también en la general. Las encuestas de Federico González & Asociados y de Raúl Aragón confirman que la lista de Rossi vencería por 6 a 4 a la de Perotti y también podría prevalecer sobre las de radicales, liberales y socialistas.

Lo más llamativo  en el trabajo de Aragón es la imagen de los liderazgos nacionales.

                         

 Imagen de dirigentes nacionales en Santa Fe

 

 

Raúl Aragón: 1200 mayores de 16 años. Aleatoria simple, con reposición, ponderada por cuotas de Género, NSE y Rango de Edad, con proporcionalidad según peso poblacional. +/- 2,8% (para P = 0,50). 27/30.7.21.

 

En Córdoba, Cristina nunca tuvo esos números ni surgió una alternativa kirchnerista, porque cada vez que alguien lo intentó, desde la Capital se dispuso el apoyo al pejotismo liberal de Schiaretti y De la Sota. Rossi se resistió a seguir en Santa Fe ese triste sendero y jugó todo a una ficha. Si gana, habrá creado una alternativa política novedosa, ampliando el círculo del kirchnerismo e instalándose como hipotético sucesor. Si pierde, habrá lastimado al proyecto colectivo y todo lo que siga le será cuesta arriba. En el Instituto Patria se señala que los senadores provinciales que acompañan a Rossi son impresentables. Desde el corral del Chivo responden: «Se volvieron impresentables cuando se pronunciaron por mi candidatura; cuando estaban con Marilyn eran los nietos de Churchill». Uno de ellos, Pipi Traferri, está citado a indagatoria dentro de dos semanas por presunto encubrimiento del juego clandestino, tiene otra causa por  el alegado desvío de subsidios, y es posible que lo procesen durante la campaña electoral.

 

 

La soga y el ahorcado

El jueves, movimientos sociales de izquierda intentaron tomar el municipio de Lomas de Zamora, en demanda de mayores recursos para los comedores que mantienen. Afirman que son discriminados en favor de otras organizaciones más afines al gobierno. Al mismo tiempo, grupos del Polo Obrero acamparon frente al Ministerio de Educación, reclamando computadoras y conectividad. La campaña electoral agudiza las demandas sociales, cuya contención es uno de los activos de los que puede jactarse el gobierno. Ayer el Movimiento Evita y otras organizaciones que giran en su órbita, marcharon desde una iglesia católica de Liniers hasta la Plaza de Mayo. Sus principales líderes son secretarios de Estado, uno en la jefatura de gabinete, otro en el ministerio de Desarrollo Social, lo que les ha permitido acumular un poder que supera al de casi todos los intendentes y gobernadores del país. Lo que no consiguieron es que eso se reflejara también en la integración de las listas electorales. La aversión de algunos de sus jefes a Cristina no es compartida por sus bases, por lo que deben manifestarla con sordina.

El profesor universitario Juan Grabois, referente de algunas de las organizaciones de Trabajadores excluidos, explicó el malestar con el gobierno por las negociaciones en las listas en las que «no se alcanzan los objetivos de mínima».  En un mensaje a sus colaboradores que culmina con el pedido de no difundir, dice que  les ofrecieron que una de sus militantes «ingrese por dos años con los corrimientos de dos diputadas, una vinculada a la Bancaria y otra a Barrios de Pie. Eso sería admisible si hubiera lugar para otros postulantes; pero no sucede».  En la provincia de Buenos Aires les ofrecieron un puesto posterior al 24° de la lista de diputados, cuando «este año entran 16 con suerte». En la Plata, donde entrarían cinco concejales, les ofrecieron el sexto puesto, y en la CABA dos «lugares no expectables». En las elecciones provinciales «no nos ofrecen nada por ahora».  Sobre Córdoba,  Entre Ríos y Santa Fe,  «silencio de radio». El docente de la UBA y la UNSAM también describe «una reunión muy mala» con el diputado Máximo Kirchner a la que Grabois asistió junto con el diputado nacional Itai Hagman, un ex dirigente estudiantil. «Se nos dijo que teníamos muchos planes sociales y hubo una referencia a [la ex ministra de Macrì, Carolina]  Stanley. En ese momento, me retiré de la reunión realmente indignado». Agrega que le escribió a Cristina para «informarle la situación. Sin respuesta por ahora».  En consecuencia, el «Frente Patria Grande deberá revaluar su marco de alianzas y estrategia; desde luego, también su conducción política empezando por quien suscribe». La marcha fue extensa, pero no de gran densidad. Durante los discursos, la mitad de la Plaza de Mayo estaba vacía.  Entre los oradores, el chinoista Juan Carlos Alderete dijo «No queremos que vuelva Macrì». Esta prueba de fuerza fue presentada como una expresión de apoyo al gobierno, donde la sucesión de Daniel Arroyo recae en el ex intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta.

El integrante de una organización que no comulga con Los Cayetanos, lo reinterpretó: “Es cierto. Sostienen al gobierno, en el mismo sentido que la soga al ahorcado”.

 

 

 

La música que escuché mientras escribía

 

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