Carta abierta al actual Gobierno Argentino

De un ex obrero del astillero Astarsa al heredero de los Braun

Sr. Jefe de Gabinete del actual Gobierno de la Nación
Politólogo Marcos Peña Braun
Que el Presidente de la Nación Argentina, al ser consultado por un periódico extranjero sobre si fueron 30.000 los desaparecidos, se haya atrevido a contestar: «No tengo idea si fueron 9.000 o 30.000, si son los que están anotados en un muro o son muchos más, es una discusión en la que no voy a entrar», no deja duda alguna de su bajeza moral, y de que usted, cómo Jefe de Gabinete, avala y promueve ese negacionismo. Además defiende la prisión domiciliaria para el represor Miguel Etchecolatz. Eso lo pinta a usted tal cual es; un cínico ilustrado que intenta, ahora desde el Gobierno, saldar viejas deudas familiares. Me explico: Eduardo Braun Cantilo, Armando Braun Menéndez y Oscar Braun Menéndez eran directivos del Astillero ASTARSA, donde trabajé como obrero naval.
El 24 de Marzo de 1976 tanques de guerra, tanques de asalto y helicópteros entraron al Astillero y, con el apoyo y ayuda de sus directivos (los Braun) detuvieron a sesenta trabajadores. Además de los asesinados y secuestrados, dieciséis obreros permanecen desaparecidos hasta la actualidad.
¿Por qué fuimos represaliados de esa manera? Por habernos organizado y luchado por mejores condiciones de trabajo, pues cada barco que se construía se llevaba la vida de uno o mas compañeros por accidentes laborales, además de las enfermedades profesionales no reconocidas por la empresa.
Usted puede decir que sobre esos hechos no tiene ninguna responsabilidad, pues aun no había nacido.
No hace muchos años que Osvaldo Bayer se entrevistó con el dueño de La Anónima, que fue como se conoció la Compañía que en 1908 fundó José Menéndez junto a su yerno Mauricio Braun. Cuando Bayer le planteó a Federico Braun (tío del actual Secretario de Comercio y primo suyo, Miguel Braun) que realizasen al menos un acto de desagravio por el exterminio de los aborígenes de Tierra del Fuego, este respondió que había nacido en el año cuarenta y tantos y no tenía nada que ver con esas cosas que se decían.
¿Cuáles eran esas «cosas que se decían»? Para saberlo hay que hacer un poco de historia. José María Menéndez y Menéndez llegó a Argentina en 1866. Se casó en 1873 con la uruguaya María Behety. Una hija de ese matrimonio, Josefina María Manuela Menéndez Behety se casó en 1895 con Mauricio Braun Hamburger. (Usted, Marcos Peña Braun, es tataranieto de este Mauricio Braun).
Hacia 1920 la mayor parte del territorio de la Patagonia estaba concentrada en tres familias, los Braun, los Menéndez y los Nogueira. Entre ellas profundizaron sus lazos sanguíneos. Esta gran dinastía poseía más de dos millones y medio de hectáreas. ¿Cómo consiguieron hacerse con todas esas tierras? Comprando políticos corruptos de Argentina y Chile y exterminando a los indios Selknam, aborígenes de Tierra del Fuego (parte argentina). Los cazadores de indios tenían nombres: Julius Popper, Alexander Mac Lennan o «Chancho Colorado», José Díaz, Kovasich, Ramon Lista, Alberto Niword, y otros. Pusieron el precio de una libra por testículos y senos, y media libra por cada oreja de niño. Alexander Mc Lennan, «Chancho Colorado», era administrador de los Menéndez  Si bien son conocidos los nombres de quienes actuaron en las excursiones de exterminio, poco se ha mencionado sobre los autores intelectuales de dichas acciones. Específicamente de los propietarios ganaderos, quienes eran los jefes directos de esos empleados que participaron en las incursiones. Estos nombres corresponden a Mauricio Braun, quien reconoció haber financiado algunas campañas, excusándose que sólo tenían la intención de proteger sus inversiones. (Era jefe directo de otro conocido cazador, Alexandre A. Cameron.) También el suegro de Mauricio Braun, José Menéndez, fue jefe del «Chancho Colorado».  Cuando se retiró, tras doce años de servicios, Menéndez le regaló un reloj de oro en reconocimiento de sus servicios.
En la temporada de esquila de 1920-1921 las grandes huelgas de peones ovejeros afectaron a los estancieros locales y a la poderosa Compañía de las familias Menéndez y Braun. El detonante fueron los despidos provocados por la crisis lanera mundial, pero los reclamos revelaban problemas más profundos: pago en vales o mercancías, hacinamiento en las viviendas, arbitrariedad de los patrones. Se reclamaba un sueldo mínimo de 100 pesos, comida en buen estado, dignas condiciones de higiene, velas para alumbrar en la noche y que las instrucciones de los botiquines sanitarios estuvieran en español en lugar de en inglés.  La represión encomendada por Yrigoyen al teniente coronel Varela fue de una violencia inaudita. Varela decretó por su cuenta la Ley Marcial y mató a mas de 1.600 personas. Una de las situaciones mas sangrientas se vivió en la estancia La Anita, propiedad de Braun Menéndez, donde centenares de obreros cayeron abatidos frente a pelotones de fusilamiento.
Por último le digo que ignoro cuántos aborígenes mandó a matar su familia, cuántos obreros murieron en la huelga patagónica de 1920 y si son exactamente 30.000 los desaparecidos por la dictadura cívico-militar. Lo que ya no ignoro es que su familia nunca dudó en matar para mantener y acrecentar su fortuna. Eso si, siempre tuvieron a mano mercenarios para que le hicieran el trabajo sucio y así no tener que mancharse las manos con sangre.
Usted es politólogo y sabe perfectamente cuál es la diferencia entre gobierno y poder. Su familia siempre estuvo en el poder y, como ya no corren tiempos para imponerse por las armas, es mejor legislar, gobernar; es más civil. Ya desde el gobierno se pueden devolver favores, como los arrestos domiciliarios a los detenidos por crímenes de lesa humanidad.  Pero favorecer a Miguel Etchecolatz no les va a resultar tan fácil. Aunque de todos modos puede regalarle un reloj, como hizo Menéndez con el Chancho Colorado, y comprarlo además con dinero del gobierno.
Firmado: Juan «Chango»Sosa 
Ex obrero naval en ASTARSA
3 Comentarios
  1. Beatriz Bertinat dice

    Me llamo Beatriz… trabajé en Astarsa desde 1970 hasta 1979 en la oficina de Personal…fui novia de Martín Mastinu desde 1970 hasta su desaparición… todavía estoy esperando que el Sr. Juan el chango Sosa hable conmigo… gracias

  2. Alvaro Soto dice

    No creo que se animen a publicar mi comentario.
    La afirmación acerca de la cantidad de desaparecidos y endilgarle a Peña bajeza moral es diaparatado, o sea absurdo, erróneo e ilógico. La cifra oficial de asesinados por el Estado, sean desaparecidos o no, son las las de la CONADEP y no hay mas reclamos por familias víctimas de los asesinatos. Si se contaran los asesinados por la guerrilla y el Estado con la colaboración de la Triple A del Ministerio de Bienestar Social (!) tampoco se llegaría a la cifra de 30.000.- La muerte y la tortura no tienen ideología. Es de mal gusto, tirar cualquier cifra de asesinados cuando los que sufrimos la represión estatal y las amenazas de la guerrilla tambien soos víctimas. No hay cifras de familiares que sufrieron el terror y el dolor de esa funesta época. En ese caso el cálculo total de víctimas supera cualquier número oficial o extraoficial. En cuanto a achacar a cualquiera acciones de sus antepasados, lo primero que hay que hacer es preguntarse que hicieron los propios abuelos, bisabuelos o choznos. Creo que el comentario del señor Sosa es no solo aventurado sino que denota su resentimiento e indigna.

  3. Carlos esperanza dice

    Los trabajadores q hemos votado a cambiemos queremos saber donde tienen escondido al mejor equipo economico de los ultimos 50 años dejense de joder y saquenlo de una vez a la cancha y que se pongan a trabajar xq estamos a medio paso d la hecatombe economica. Hablo d hiperinflacion ya comenzo el desabastecimiento hoy sali a hacer compras para la comida y en mi barrio hay comerciantes q ya no quiren vender xq los mayoristas no le reponen ya q aducen q no tienen precio si no estan capacitados para gobernar al pais renuncien antes d terminar d destruirlo economicamente y en mi familia los hemos votado todos asi q no me pueen acusar d golpista destituyente ni peronista ni kirchnerista

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