CGT-CTA, TRES PUNTOS DE ENCUENTRO

Hacia la unidad de las centrales de trabajadores ante la dimensión de la crisis

 

Tres episodios ocurridos esta semana encontraron a la CGT y a la CTA convergiendo en convocatorias de distintas características. Pero los tres encuentros tuvieron en común una fuerte sintonía entre ambas centrales en torno a la reivindicación de los intereses de la clase trabajadora.

El primero de estos episodios de convergencia fue el encuentro que en el marco del diálogo en acción hacia la conformación del Consejo Económico y Social se realizó en la Casa Rosada en la mañana del día miércoles. En ese encuentro encabezado por el Secretario de Estado Gustavo Béliz y el presidente de la Organización  Internacional del Trabajo en la Argentina, participamos los secretarios generales de las dos centrales, Héctor Daer por la CGT y quien suscribe esta nota en representación de la CTA.

El encuentro tuvo como principal gestor al licenciado Pedro Furtado, un hombre que en pocos días dejará su misión en la Argentina al frente de la OIT y que a lo largo de los duros años del macrismo supo tener siempre la puerta abierta de ese organismo cada vez que desde el movimiento sindical se denunciaron atropellos y persecuciones. Las dos centrales planteamos la necesidad de avanzar hacia la conformación de un espacio tripartito en el que empresarios, trabajadores y gobierno asumamos el enorme de desafío de redefinir un contrato social para este inusitado escenario de crisis en que nos puso la pandemia. La Argentina de la gente que trabaja necesita que se abra una vía de superación a la supremacía brutal de las corporaciones económicas y a la imposición de sus dictados a través de gobiernos que terminan siendo meros instrumentos de los grupos dominantes. Es decir, dar vuelta la página de los que nos tocó padecer durante los cuatro años del gobierno de los ricos para los ricos.

Durante la reunión que recogió los aportes de las experiencias de este tipo de espacios tripartitos en Europa, estuvo presente como telón de fondo la descomunal dimensión de la crisis de la economía global provocada por la pandemia. También se escucharon las opiniones vertidas desde su óptica por dos sectores empresarios vinculados a la industria y al comercio.

En este tipo de convocatorias, al menos en su etapa inicial, suele prevalecer una retórica enunciativa de buenas intenciones de propósitos políticamente correctos. Sin embargo, rompiendo un poco el protocolo resultó contundente el pronunciamiento de ambas centrales sindicales respecto a la necesidad imperiosa de discutir las medidas económicas y sociales que permitan salir de la crisis caminando contra la corriente de los que pretenden imponer la lógica de qué el hilo otra vez debe cortarse por lo mas delgado.

El Ministro de Trabajo Claudio Moroni expresó la voluntad del gobierno nacional de avanzar en esa convocatoria a paso firme para que el tripartismo que promueve la OIT sea la matriz del diálogo social.

Ese mismo día por la tarde los secretarios generales de la CGT y la CTA volvimos a encontrarnos en la convocatoria realizada por el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Este fue el punto de encuentro de un amplísimo espectro de representantes de las distintas vertientes de la CGT y de las CTA . La pantalla partida instalada en la gobernación bonaerense mostraba la imagen de Hugo y Pablo Moyano, del bancario Sergio Palazzo, de los metalúrgicos Antonio Caló y  Abel Furlan, de Aldo Pignanelli de SMATA, de Gerardo Martínez de la UOCRA. Por la CTA de los trabajadores estuvieron Daniel Catalano, Roberto Baradel, Sonia Alesso, Yamile Socolovsky entre otros. Por la CTA autónoma participaron Ricardo Peidro, Hugo Godoy, Pablo Micheli y otros dirigentes.

Después del informe acerca de la situación de la pandemia en el territorio bonaerense y de pasar revista a los alarmantes datos del deterioro social tras cuatro años de un gobierno que castigó a los sectores populares, se escuchó la voz de los principales referentes de ese amplio espectro sindical reunido virtualmente en La Plata. La voluntad expresada por todos los que hablaron fue la de encontrar un punto de convergencia de las organizaciones sindicales y el ejecutivo bonaerense para ir definiendo las acciones y medidas que permitan evitar que la crisis recaiga sobre los que menos tienen.

Por último el jueves de esta semana volvimos a encontrarnos los secretarios generales de la CGT y CTA en la Comisión de Trabajo del Senado presidida por Daniel Lovera, pampeano y de extracción sindical. El motivo de la convocatoria era conocer la posición del movimiento obrero acerca del proyecto de Teletrabajo que tiene media sanción de la Cámara de Diputados. El respaldo a este proyecto tal como fue girado desde la cámara baja, volvió a encontrar a las dos centrales en una postura coincidente.

En este caso, el arco de los grupos empresarios mas poderosos tuvo voz a través de los representantes de Juntos por el Cambio, cuya argumentación giró en torno al eje de que cualquier tipo de regulación significará generar trabas burocráticas y complejidades cuyo efecto será impedir el crecimiento de la demanda de Teletrabajo en la Argentina. Frente a estos argumentos que parten de la premisa falsa de que cualquier regulación a favor de los trabajadores conspira contra la competitividad, ambas centrales coincidieron en reafirmar que el capitalismo sin leyes es el capitalismo salvaje.

Debemos seguir trabajando para que estos tres momentos en que el movimiento sindical expresó una postura consistente y coincidente en la defensa de las personas que trabajan,  no sean hechos aislados sino episodios de una secuencia que nos conduzca a encontrar los medios y las expresiones de los intereses de los trabajadores y trabajadoras en un contexto de unidad, imprescindible ante la dimensión de la crisis que estamos enfrentando.

 

 

10 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimado Hugo:
    Muy buen análisis.
    Una digresión, si me permite:
    Me parece que su referencia: “…La Argentina de la gente que trabaja necesita que se abra una vía de superación a la supremacía brutal de las corporaciones económicas y a la imposición de sus dictados a través de gobiernos que terminan siendo meros instrumentos de los grupos dominantes…”, es central para cualquier discusión.
    Lamentablemente, tengo mis reservas respecto a los hombres que representarán los intereses de la clase trabajadora. No lo digo por su persona.
    A mi modo de ver las cosas, el último dirigente que vi defendiendo los intereses de su gente -sin vacilaciones-, fue el gringo Agustín Tosco y a partir de allí, todo lo que vino después fue posible por la inmensa traición de la clase dirigencial en relación a los intereses de sus representados. Los años ’90 fueron emblemáticos en tal sentido y demasiados de ellos todavía siguen a la cabeza de los gremios o de la CGT.
    En este país, hay que cambiar demasiadas cosas y me cuesta creer que sean posibles a partir de las mismas personas que colaboraron para llegar hasta este momento. El sindicalismo, también es merecedor de una profunda reforma que, al margen de las batallas que se puedan perder (ya que, también necesita de la conciencia de los trabajadores), no vuelva a claudicar en la defensa de los intereses que justifican su existencia.
    Que es mejor tener sindicatos que no tenerlos, es una obviedad manifiesta. Pero los cambios necesarios para el bienestar general no serán provocados porque existan, sino por el desempeño y la coherencia que tengan, juntamente con los trabajadores.
    También brego por la unificación de todo el movimiento obrero, ya que para afrontar los tiempos que vienen, será indispensable, so pena de seguir perdiendo más derechos que los que hasta la fecha se han perdido, que no fueron pocos, por cierto.
    Para votar por los nuevos dirigentes y que, en efecto, resulten de la voluntad de los trabajadores, habrá que estudiar los mecanismos de transparencia que así lo posibiliten.
    Tampoco es ingenuo pensar que muchos de los trabajadores, también fueron alienados en relación a sus propios intereses.
    No será fácil…como nunca nada importante lo fue.

  2. apico dice

    La nueva reunión de AEA-CGT, demuestra que el camino de unidad de las centrales sindicales, es FUNCIONAL a la derecha tradicional, quien maneja a los gordos y la otra CTA cuyos gremios firman acuerdos similares a los gordos con sus patronales (AAPM, por ejemplo). Lamentablemente el Mov. Obrero Organizado, salvo MUY pocas excepciones, no representa los interese de sus trabajadores. Es una pena que Diputados del Sindicalismo,no se pongan a trabajar para evitar la falta de paritarias,la baja de salarios de trabajadores activos y jubilados, y solo se pasen el tiempo en el «si-Albertismo», que atenta permanentemente contra sus representados.

  3. Ernesto dice

    Se podría saber que va hacer la UTA.
    Que en vez de un sindicato, parece una empresa?
    Hace años que están blindados.
    Son una vergüenza.

  4. Fernando Montero dice

    Bien Hugo, siempre en la que corresponde, y además buscando la UNIDAD ANTE EL ENEMIGO. Abrazo fraterno.

  5. Ana Argentina Guerra dice

    Es imprescindible la continuidad. hechos aislados no llevan a nada, todo se diluye.
    Por favor compañeros , estamos viviendo un momento muy especial,
    A veces pienso o me veo al borde del abismo.

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