Charly y el cine

Huellas de una pasión en canciones y bandas de sonido de uno de nuestros mayores sanadores

 

No recuerdo bien el mes pero sí el año de la noticia. Fue en 2008 cuando alguien publicó que Charly García, que venía atravesado una época de internaciones, estaba ahora bajo los cuidados de la familia Ortega. Tenía a mano un piano y se la pasaba tocando y viendo películas, sobre todo de Fellini. “Qué bueno”, pensé, porque si alguien está tocando y sumergido en el universo de Fellini algo debe andar bien, y en el caso de Charly se adivinaba una señal de recuperación. Al año siguiente llenó el estadio de Vélez en un concierto bajo unas condiciones climáticas absurdas, pero que para gente como Fellini, García y todos los que estuvieron allí, serían apenas un detalle anecdótico.

Sabido es que Charly García es un fanático del cine. En sus casi cincuenta años de carrera musical (aunque en su caso uno pude afirmar sin caer en el ridículo que el tipo nació haciendo música) están las huellas de un amante del cine. Algunas señales de esa pasión están en sus canciones, unas literales, otras apenas perceptibles, y en las bandas de sonido que hizo para ciertas películas. Aquí entonces apenas un puñado de las tantas rimas de Charly García con el cine, apenas un gesto para celebrar el cumpleaños número 70 de uno de nuestros mayores sanadores.

El primer álbum de Charly García fue con Sui Generis: Vida, de 1972, el mismo año en que participó en la tercera edición del Festival Buenos Aires Rock. El mismo está registrado en Hasta que se ponga el sol, documental fundacional del rock argentino que nos muestra a un García aún sin bigote interpretando junto a Nito Mestre la inextinguible Canción para mi muerte.

 

 

 

En 1982 se repitió la experiencia festival-película. Charly recién iniciaba su carrera solista y no participó de la movida pero tiene un pequeño cameo en el documental (ahora sí con bigote) haciendo morisquetas con Andrés Calamaro.

En 1974 se publica Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, tercer disco de Sui Generis, ya asomándose al rock sinfónico. En este disco está Las increíbles aventuras del Sr. Tijeras, una esperpéntica intromisión en la rutina de un censor cinematográfico, de seguro inspirada en Miguel Paulino Tato, quien cumplió ese rol desde el 1974 hasta entrada la dictadura. En un trecho de la letra, el censor alucina con una hembra que emerge de la pantalla para satisfacer sus fantasías, un anticipo de lo que contaría con mucho más romanticismo Woody Allen en La rosa púrpura del Cairo, en 1985.

 

Portada de Pequeñas anécdotas sobre las instituciones (1974).

 

 

Volviendo al célebre bigote de Charly, su debut cinematográfico (extendido a profusa barba) había sido en Adiós, Sui Géneris, documental de Bebe Kamin que da cuenta de los históricos conciertos celebrados en Luna Park en 1975 con los que el dúo empezaba a despedirse de su público. Fue toda una novedad la escala de producción para la época, con varias cámaras registrando un fenómeno de masividad inédito hasta entonces en el rock local.

 

Anuncio de la película Adiós, sui Géneris.

 

 

El siguiente proyecto musical de García fue La Máquina de Hacer Pájaros, otra evolución notable cuyo segundo disco llamado Películas naturalmente presenta muchas referencias cinematográficas. En su portada se ve a los miembros de la banda saliendo de un cine que anuncia la película Trama macabra (Family Plot, 1977, film póstumo de Alfred Hitchcock).

 

 

Portada de La máquina de hacer pájaros.

 

 

Este mensaje no puede escindirse del reciente comienzo de la dictadura militar y de lo que significaba concurrir a un recital bajo riesgo de terminar detenido. De allí la canción ¿Qué se puede hacer salvo ver películas?, que propone el ver cine como único punto de fuga ante el horror.

 

 

 

 

En medio de un rabioso trecho instrumental se escucha un diálogo entre George Rigaud y Delia Garcés extraído de Casa de muñecas (1943), versión argentina de la obra de Henrik Ibsen.

 

George Rigaud y Delia Garcés en Casa de Muñecas.

 

 

Otra canción, Marilyn, la Cenicienta y las mujeres, es una transparente cita a la diva de las divas. Las estrofas “con pollera blanca flotando en el viento la ves, sobre los subterráneos había nacido”, nos llevan sin escalas a la icónica escena de La comezón del séptimo año (1955) de Billy Wilder. Además, en la introducción de esta canción se deja oír la melodía de Over the Rainbow, que estrenó Judy Garland en 1937 en El mago de Oz.

Habrá más adelante muchos más extractos de películas en las canciones de García. Uno de los más curiosos está en Salir de la melancolía (1981) ya con la banda Serú Girán, que arranca con el diálogo doblado al español de la escena con el cachetazo más famoso de la historia del cine, cuando Glenn Ford se cansa de las correrías de Rita Hayworth en Gilda (1946), el mega clásico que –da gusto recordar– tiene en su banda de sonido nuestra Marcha de San Lorenzo ya que la historia supuestamente transcurre en la Argentina.

 

 

Rita Hayworth abofeteada en ‘Gilda’.

 

 

A la época de Serú Giran pertenecen tres notables canciones: Cinema verité, La canción de Hollywood y Perro andaluz. La primera cuenta una conquista amorosa desde la óptica de alguien que se mantiene a distancia cámara en mano: “Y yo estoy con la máquina de mirar, justo en el paraíso, para filmar”. El Cinema verité fue el estilo cinematográfico promovido por el documentalista Jean Rouch, de quien ya hemos hablado en esta sección. Difícil saber si Charly se inspiró en él, lo cierto es que se trata un concepto bastante difundido y que se explica por sí solo.

 

 

 

 

La Canción de Hollywood constituye la más evidente alusión al mundo del cine por parte de Charly. Su letra se compone de múltiples tópicos cinematográficos y en un momento el bajo de Pedro Aznar cita muy sutilmente la canción que George Benson ejecuta en la apertura de All That Jazz (1979), uno de los films favoritos de García (y mío, perdón por la intromisión).

 

 

 

 

 

Según él mismo contó alguna vez, cuando compuso Perro andaluz no había visto la cinta de Luis Buñuel sino que sólo tomó el nombre porque le gustó, así que cualquier relación entre las cuitas de amor de la letra y la obra maestra del surrealismo es absoluta responsabilidad de quien la practique.

Párrafo íntegro para una de las piezas más famosas de Serú Girán: Canción de Alicia en el país, parte del álbum Bicicleta de 1980. Como es sabido, su letra es una metáfora de la vida durante la dictadura militar. Pero en realidad esta canción había sido compuesta años antes para la película Alicia en el país de las maravillas, inusual, desconcertante y por tramos genial adaptación de la novela de Lewis Carroll. El proyecto iba a llamarse Alicia en el subdesarrollo, único largometraje del artista visual Eduardo Pla que en ese entonces era muy cercano al Instituto Di Tella, lo cual se trasluce en sus intenciones experimentales.

 

 

 

 

La canción aparece acreditada tan solo como Alicia y fue cantada por Raúl Porchetto, amigo y compañero de Charly en la fugaz agrupación PorSuiGieco. En esta versión está ausente la segunda parte de la canción, aquella en donde surgen las tremendas alegorías a la dictadura. Además hay otras dos composiciones de Charly: el instrumental Valle de lágrimas y Humpty Dumpty, cantada por uno de los personajes. Ambos temas son en co-autoría con el destacadísimo compositor Gustavo Beitelman, radicado hace ya décadas en Francia, a quien Charly conocía bien porque había sido orquestador de algunos temas de Sui Generis. Tras un largo rodaje condicionado por cuestiones presupuestarias, la película fue estrenada en 1976 en el viejo cine Premier de avenida Corrientes y cayó rápidamente en el olvido hasta ser recuperada mucho después por el Museo del Cine. Hoy en día es una pieza que merece ser vista para conocer más acerca de quienes impulsaron una vanguardia artística durante los ’70 (actores, artistas plásticos, escenógrafos), como de la carrera musical de Charly García, y por eso la compartimos en esta nota.

 

 

Humpty Dumpty, el huevo parlanchín que canta una canción de Charly García.

 

 

El ciclo cinematográfico de Serú Girán se cerrará casi una década después con Peperina (1995), protagonizada por Andrea del Boca. A esta altura, es redundante seguir adjetivando la que debe ser una de las peores películas argentinas. Frívolo intento de capitalizar el no muy feliz regreso al ruedo de la banda, carente de todo mérito artístico y en donde ni siquiera las imágenes de los agridulces recitales del grupo en el estadio de River son de calidad.

 

 

Afiche de ‘Peperina’ (1995), cada vez más olvidada.

 

 

El mismo García se mostró disconforme con la película que tergiversaba irresponsablemente la historia de Peperina, la periodista cordobesa Patricia Perea, que ya bastante padecía con la canción que la había hecho conocida y que ahora era mostrada como una estúpida maliciosa. Esta fue la última relación artística entre Charly y el director Raúl de La Torre. Anteriormente habían confluido en Funes, un gran amor (1993), una mega producción tan caótica como su afiche promocional ultra poblado de estrellas. Sin volar muy alto, para García representó su más estrecho acercamiento al mundo del tango y trabajó en colaboración con Virgilio Expósito.

 

 

 

 

Sin embargo, no todo lo realizado con De la Torre fue malo. Pubis angelical (1982), adaptación de la novela de Manuel Puig encabezada por Graciela Borges, es para García acaso su mejor trabajo en el cine (y no falta quien la encumbre con razón en lo más alto del cine nacional), una banda sonora con piezas instrumentales magistrales como Operación densa o la misma Pubis angelical.

 

 

 

La única pieza cantada aparece con el nombre All I Do the Whole Night Through y no fue compuesta por García. En realidad se trata del ultra clásico All I Do Is Dream of You, presente en muchas películas con algunas versiones en ukelele muy similares a la de Charly: Sadie McKee (1934) en la voz de Gene Raymond para levantarse a Joan Crawford y la otra cantada a dúo por Debbie Reynolds y Bobby Van en The Affairs of Dobie Gills (1953).

En 1988 fue convocado para hacer la música de Lo que vendrá, ópera prima y hoy obra de culto del director Gustavo Mosquera, en ese entonces uno de los pocos cultores nacionales del género de ciencia ficción. Otra banda de sonido notable que al igual que Pubis angelical se publicó en LP. García además tuvo un destacado rol actoral interpretando a un enfermero, y realmente lo hizo muy bien. De todos modos la experiencia no fue nada armoniosa, sobran las anécdotas sobre las tensiones y los enojos de Charly que seguramente se aburrió mucho durante las largas sesiones de rodaje propias de una película, que además se extendió durante meses. Sólo él sabe cuánto tuvo que ver esta experiencia con la formación de la banda con la que navegó gran parte de los ’90, popularizada como Charly García y Los Enfermeros.

 

Haciendo de enfermero en Lo que vendrá, papel por el que fue premiado como mejor actor secundario en el festival de New York.

 

 

Una muy recordada aparición de García en la pantalla grande se dio en Una noche con Sabrina Love (2000). En el programa de televisión de una prostituta mediática interpretada por Cecilia Roth, dentro de una bañera y rodeado de espuma y mujeres desnudas, canta El día que apagaron la luz, canción que estrenaba en el disco Música para adolescentes y que marcó el regreso de Sui Generis.

 

 

 

 

El director Alejandro Agresti ya había musicalizado una de las escenas más emocionantes de Buenos Aires viceversa (1996) con otro clásico del dúo, Canción para mi muerte. La canción, que como ya dijimos fue grabada más de dos décadas atrás, sirvió como promoción de la película.

En 1996 García acuñó el concepto Say No More, que defendía la idea de generar música de modo directo, salteando la etapa de pre-producción. En este disco aparecen algunas piezas instrumentales que se habían compuesto para la película Geisha, pero que no se incluyeron por desavenencias con el director Eduardo Raspo. La frase Say No More fue tomada de una escena protagonizada por Paul McCartney en Help! (1965 de Richard Lester), una de las películas de Los Beatles.

El disco El aguante (1998) contiene Pedro trabaja en el cine, canción que se conservaba inédita desde los tiempos de Sui Generis. El personaje es un vendedor de golosinas de un cine (oficio ya en desuso que revela la antigüedad de la canción), embelesado por el mundo de fantasía que muestra la pantalla.

Los temas instrumentales han sido muy frecuentes en los discos de Charly García. En Influencia (2002) está la exquisita pieza para piano Película Sordomuda, que nos traslada inevitablemente al cine silente de Chaplin y Keaton y que también tiene un aire a Les Valsesuses (1974), la maravillosa comedia del francés Bertrand Blier con Depardieu y Miou-Miou.

Otros realizadores del gusto de Charly García son Akira Kurosawa, a quien le dedica una canción con su nombre en el disco La hija de la lágrima (1994), Quentin Tarantino, de quien cita su película Kill Bill con el título del CD Kill Gil (2010) y Stanley Kubrick, cuyas películas le sirven para describir el andar sin timón de una muchacha en Ella es tan Kubrick: “Ella es Lolita, es Nicole Kidman, Full Metal Jacket de un rincón burdel, es esquizoide, no es celuloide, no es Resplandor, ni siquiera un hotel”.

 

 

Tapa de Kill Gill, publicado poco después del estreno de la película.

 

 

En estos días Charly García está cumpliendo 70 años, y a ese cinéfilo incurable que como tal se puede curar viendo películas le deseamos una larga vida rodeado de afectos y de personajes fantásticos: se lo merece por demás. Que a su fiesta de cumpleaños llegue Kurosawa con su traductor, Fellini vestido de enfermero y Kubrick disfrazado de groupie. Que también estén la Marilyn con su vestido blanco listo para revolotear al primer soplido de velas, Gilda con licencia para portarse mal (esta vez nadie le va a dar un sopapo) y un puñado de extras de Tarantino regurgitando ketchup y palabrotas. Quienes amamos su música y nos reconocemos en parte paridos por ella sabemos lo que sucede en cada reencuentro con sus canciones, cuando este viejo guerrero del rock gana una vez más la batalla contra la oscuridad. “El cine de mi barrio ya me mostró la escena”, una y otra vez, y siempre es con final feliz.

 

 

 

 

Título original: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

ARGENTINA / 1976 / Duración 73 minutos. / COLOR / Dirección: Eduardo Pla / Guión: Eduardo Pla, basado en la novela de Lewis Carrol / Música: Charly García, Gustavo Beytelman / Reparto: Mónica Von Reust, Carlos Lorca, Marta Serrano, Paulino Andrada.

 

 

 

 

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