Cientificidio

Se están destruyendo nuestras capacidades de desarrollo soberano en ciencia y tecnología

 

Vivir en la incertidumbre. Nos lo dijo en septiembre de 2016 el entonces Ministro de Educación y Deportes de la Nación –y ahora senador nacional por la provincia de Buenos Aires– Esteban Bullrich, en un Foro de inversiones y negocios. Más concreto: dijo que era preciso “crear argentinos” que fueran capaces que “vivir en la incertidumbre”. Y, sobre todo, de disfrutarla. Bullrich formuló parcialmente una gran verdad para las grandes mayorías argentinas. Lo de disfrutarla es otra cosa.

Otra verdad que hay que poner en paralelo con la de Bullrich nos la comunicó María Eugenia Vidal en medio de los festejos de la primera vuelta, con un furcio: “Hoy cambiamos futuro por pasado”. El psicoanálisis desde Freud nos ha enseñado que el lapsus, ese pequeño traspié del lenguaje, es sintomático. Se trata de una manifestación del inconsciente, de un pensamiento/sentimiento que se pretende reprimir, pero que se verifica bajo forma de equívoco en el discurrir sobre las palabras. En el lapsus, cuando se traba la lengua o cuando dice más de lo aconsejable, se cuelan cosas que las racionalidades –sobre todo si son políticas– no pueden decir. Porque son inconvenientes, sobre todo en momentos electorales.

Pero no todas son verdades reveladas ni verdades coladas. En un spot de septiembre de 2015, un mes antes de las elecciones generales, el hoy “Señor Presidente” (como le supo decir a los dictadores Miguel Ángel Asturias) subrayó enfáticamente en el aire que en su gobierno “los trabajadores no van a pagar Ganancias”. Y volvió a mentirnos cuando en plena campaña electoral afirmó con énfasis que iba a destinar el 1,5% del PBI a la Ciencia y Tecnología.

En el sistema universitario y científico público estamos en época de pleno disfrute, diría Bullrich: en 2018, el presupuesto nacional para el sector bajó a 1,22%, sin ninguna compensación por la inflación. Pero el corso del disfrute tuvo su momento esplendoroso el viernes 27 de abril cuando, antes del fin de semana largo con motivo del Primero de Mayo –día de los y las trabajadores– un gran número de investigadores del CONICET recibimos salarios recortados de entre el 50 y el 100% por descuentos de ganancias. En algunos casos –casi cien– eso significó recibir 1 centavo de sueldo. Esa decisión destruye la idea de la intangibilidad del salario. Si un/a trabajador/a se le expropia el salario se pone en riesgo su reproducción y la de sus familias. A este gobierno, la justicia, las leyes, las palabras y las/los trabajadores lo tienen sin cuidado.

Esta medida confiscatoria, menos técnica que política, se agrava si la ponemos en paralelo con que en 2018 no habrá nuevos ingresos a la Carrera de Investigación del CONICET, con los 258 despidos en el INTI, 330 en agroindustria y con nuevos posibles despidos en el INTA (estas informaciones pueden ser ampliadas consultando el documento Ciencia cero, firmado por Korblihtt, Neiman y Pecheny), con el empeoramiento de las condiciones laborales de las y los trabajadores administrativos a causa de la implementación de los mecanismos de control biométrico implementados por el Ministerio de Modernización, y con la falta de activación de la cláusula gatillo, que profundiza el retraso salarial en lo que concierne a las y los becarios de CONICET. El gobierno nacional nos está sugiriendo que migremos: fuera del país o fuera del sistema científico-tecnológico público. Una (nueva) fuga de cerebros. De esto desciende que el gobierno de la Alianza Cambiemos está implementando un cientificidio: destruir nuestras capacidades de desarrollo soberano de ciencia y tecnología.

Soberanía puesta en jaque una vez más con el reinicio de conversaciones con el FMI anunciadas por el Señor Presidente el 8 de mayo. Crónica de una muerte anunciada: recorte del gasto público, apertura de importaciones, cierre de fábricas, desempleo, hambre, menos salud, menos educación, menos soberanía. Incertidumbre y futuro por pasado adquirieron al final la verdadera carnadura que el gobierno esperaba.

Frente a esto proponemos liberación: construir verdades sin furcios ni mentiras, que en unidad nos permitan liberarnos de las fuerzas destructoras, abrumadoras, represivas y negadoras de la vida del campo popular.

1 comentario
  1. Miguel Socolovsky dice

    El final de la nota de Rocco y Nuria es el mensaje clave de la Nota: LIBERACIÓN. Y agrego, como en los “viejos” tiempos: nacional y social. Es una vuelta (en realidad nunca desapareció) al Colonialismo, casi del siglo XVI y siguientes, hasta las gestas emancipatorias, traicionadas 1 y 1000 veces por cipayos y traidores. La consigna es clara: ¡Patria o Colonia!, Liberación o Dependencia. Todo está en el Pueblo, en su decisión.

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