Civilizar el debate

Cristina pidió “un acuerdo básico mínimo” para excluir la pandemia y las vacunas de la disputa política

 

Axel Kicillof y Cristina Fernández inauguraron el lunes el nuevo edificio de cuatro plantes del Hospital Interzonal de Agudos especializado en pediatría “Sor María Ludovica” de La Plata. El gobernador recordó que la obra se planificó en 2010, se inició en 2017 durante el gobierno de María Eugenia Vidal pero se abandonó el 11 de agosto de 2019, tras la derrota del macrismo en las PASO. Mencionó los hospitales que esa gestión recibió casi concluidos pero evitó inaugurar “para no reconocer el trabajo que se había hecho en el gobierno de Cristina”, lo contrastó con las 125 obras que la provincia concluyó en plena pandemia, y pidió a la oposición que en lugar de inculcar odio y generar divisiones actúen “de oposición responsable” y “ayuden en algo”.

La Vicepresidenta contó que estaba allí “por historia y por coyuntura”, lamentó que la obra se hubiera interrumpido tras las PASO y contrastó la actitud de Kicillof con el discurso de la antipolítica según el cual “los políticos somos todos iguales, lo que uno hace no lo sigue el otro”. “No somos todos iguales”, aclaró.

Luego contó que en ese mismo hospital recibió una vacuna durante una epidemia de poliomelitis en 1956, tras el derrocamiento del Presidente Perón, y sin embargo “a nadie se le ocurría decir ‘no me doy la vacuna’ porque no se puede nombrar o votar a Perón”. “Había que luchar por las libertades pero no por las libertades de no vacunarme, de enfermarme y contagiar al otro, por las libertades en serio, por las libertades de votar, de elegir a quien uno quiere”, contrastó. La ex Presidenta explicó que algunas conductas no son producto de la grieta sino de la irracionalidad y planteó la necesidad de “un acuerdo básico mínimo” entre quienes hacen política: “dejemos la vacuna y la pandemia fuera de la disputa política” y “contribuyamos a que no haya tantos contagios y la gente quiera vacunarse”.

 

 

A continuación compartimos sus discursos completos.

 

 

Kicillof: “Para todos y todas, gratuito y público”

“Buenas tardes a todos y todas. Quiero decirles que acabamos de recorrer la obra ya terminada, las instalaciones de este hospital, del Hospital de Niños de La Plata. Emociona, sinceramente emociona, porque este es un hospital histórico construido a fines del Siglo XIX, importantísimo para nuestra provincia, para La Plata, para la región, un hospital de referencia. Sin embargo, en un estado de abandono en sus instalaciones, en una precariedad en términos edilicios que realmente no es lo que se merecen los trabajadores y trabajadoras del Hospital, no es lo que se merecen los niños y las niñas de la PBA.

“Esa era una deuda inmensa. Lo que acabamos de recorrer no tiene nada pero nada que envidiarle a ninguna de las instituciones privadas, las más caras, las que hay que pagar cuotas inaccesibles para muchísimos ciudadanos de la provincia. Hoy es un hospital que queda a disposición de nuestro sistema de salud, para todos, para todas, gratuito, público.

Esta obra tiene un contexto, esta obra tiene una historia, también una coyuntura. La obra se había planificado allá por 2010, Cristina, un nuevo edificio con tres pisos nuevos, terapias intensivas, intermedias, y luego también una planta baja para el área de salud mental. Aquí tengo que hacer un asterisco, porque la verdad que la política que nos hemos dado en medio de la pandemia, que se ha dado nuestro Ministerio de Salud, el área de salud mental es la verdad ejemplar en Provincia de Buenos Aires ahora en desmanicomializar, dejar de estigmatizar, de perseguir, de marcar, a aquellos que tienen estas dificultades. La ley que se aprobó exige muy bien que haya que atender en instituciones generales a aquellos que tienen algún problema de salud mental. Eso se va a poder hacer aquí, con tres camas de terapia intensiva, en el hospital de La Plata que estamos inaugurando.

Tiene un contexto y una historia esta obra tan importante. Se planeó en 2010, se inició en 2017 y se dejó literalmente de garpe el 11 de agosto de 2019. Se neutralizó la obra. Es una palabra de esas raras que se inventa en la República Argentina, sobre todo cuando hay mucho marketing y mucho ocultamiento de lo que se está haciendo. La obra se debería haber continuado y no, el 11 de agosto de 2019 pasaron cosas, como me dijo recién alguien que nos acompañaba, no se lograron lograr esos logros, ni terminar esas obras, ni pagarlas.

Esto es importante marcar porque estaba la estructura, el esqueleto, como me decía recién Oscar Parrilli, esqueletos que se abandonaron, de obras que no se hicieron, se dejaron en el olvido, después se terminaron demoliendo y nunca cumpliendo su función. Hubo muchas obras que se empezaron y no se terminaron. Entonces se dedicó dinero, y hubo otras que estaban prácticamente terminadas y no se quisieron inaugurar. Las dos cosas son una vergüenza, porque las obras, los cinco hospitales que no se quisieron inaugurar estaban casi terminados, no se quisieron inaugurar para no reconocer el trabajo que se había hecho en el gobierno de Cristina, en el gobierno anterior.

Como si para no tener que decir que la había empezado otro, que la había casi terminado otro gobierno, un gobierno peronista, entonces lo que había que hacer era descartarla, olvidarla y, finalmente, si seguía gobernando esa fuerza política, probablemente algún día demolerla por abandono.

 

 

Nosotros hoy, me complace decirlo, esta obra estaba en un grado de avance muy pequeño. Porque se hizo con muchísima lentitud. Se empezó en el 17, en octubre, se para en agosto del 18, se la deja con deudas y hoy realmente me da orgullo decir que también, además de terminar esas obras que se habían iniciado en el gobierno de Cristina, también terminamos las obras que se hicieron, no se pagaron y no se hicieron en el gobierno de Macri y de Vidal. Venimos a terminar las asignaturas pendientes también y no nos molesta decirlo, pero quiero marcar las dificultades que había, porque esta es una de las 125 obras que se reiniciaron, se renegociaron. Porque parar una obra no es sólo lo que queda allí de material puesto, sino deudas, renegociación con empresas, de plazos, muy difícil.

Acá me acompaña (el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Agustín) Simone, el trabajo que hicieron para empezar y terminar 125 obras en medio de la pandemia cuando más se lo necesitaba es lo que marca la diferencia y hace que en toda la Provincia de Buenos Aires nadie haya necesitado un respirador, nadie haya necesitado una cama, nadie haya necesitado personal de salud y no lo consiga. Porque se hizo lo que había que hacer y en el tiempo que había que hacerlo. Se concluyeron estas obras que hoy nos permiten inaugurar en este hospital, que forma parte de muchísimas cosas que se hicieron durante la pandemia, muchísimas Dani (al ministro de Salud, Daniel Gollan), muchísimas Nico (al viceministro Nicolás Kreplak) las obras que se hicieron, pero también las compras, 31 aviones vinieron de China con el equipamiento médico.

¿Se acuerdan al principio de la pandemia, el problema que no alcanzaban los barbijos, los camisolines, el equipo de protección para los médicos, para las médicas, para los trabajadores y trabajadoras de la salud de la Provincia? La jeringas, no había nada. Hoy, estamos en una época después de haber transcurrido la pandemia, obviamente hay que remontarse a 1918 para encontrar algo parecido, sin la globalización que hay ahora, lo rápido que va y que viene, la verdad es que es raro, con todo este camino transcurrido, mostrando estas obras que no se habían hecho, los insumos que no habían, los hospitales que no se terminaban porque eran del gobierno anterior, para que políticamente se pudiera mentir, para sostener una mentira no terminaron un hospital.

Llama la atención hoy que los que dejaron pudrir vacunas nos quieran enseñar cómo hay que vacunar, que los que no terminaban hospitales nos quieran decir cómo hay que hacer con el sistema de salud, los que cerraron escuelas rurales, técnicas, en el Delta, nos vengan a hablar de lo que hay que hacer en la educación. Cerraron escuelas sin pandemia, no cerramos ninguna escuela durante toda esta pandemia. Cerrar escuelas es algo que manejan, aquí no cerramos ninguna escuela durante toda esta pandemia. Me parece que es una falta de respeto a los trabajadores, auxiliares, maestros de la educación, es una falta de respeto decirles que no hubo clases.

Es difícil, porque hay una pandemia, que la vamos haciendo con indicadores objetivos que tienen que ver con la situación epidemiológica, que queremos mantener la continuidad educativa en todas las condiciones posibles, aun aquí que tenemos caminos de tierra, problemas de conectividad, aun llevamos adelante las clases a distancia, aun cuando cuatro millones de computadoras no se habían distribuido porque vino un gobierno que pensó que los pibes y pibas no tenían que tener computadoras.

¿Cuánto más fácil hubiera sido Cristina si esta pandemia nos agarraba con computadoras y con la inversión que había que hacer? Fácil no puede ser porque es una pandemia y es trágico lo que ocurre, doloroso, difícil y angustia. Pero venir a poner más angustia, a ponerle a una pandemia ya difícil que nos cambia el ánimo a todos, venir a inculcar odio y venir a generar división cuando lo único que pedimos es que si quieren realmente en esta pandemia actuar de oposición responsable que ayuden con algo. Que ayuden un poco, que consigan vacunas, que se pongan de voluntarios y que acompañen a la gente que sufre, en vez de peregrinar por los canales y por twitter llenando de odio a la gente.

Es una invitación a que colaboren. Están las manos tendidas para que den una mano y para que ayuden porque hace falta. Se necesita ayuda y solidaridad, no odio. Hicimos obras, trajimos los instrumentos, el equipamiento y también, hablaba recién con las autoridades del hospital, a las trabajadoras y trabajadores de la salud les reconocimos su trabajo. Por supuesto que nunca alcanza pero regularizamos a aquellos que estaban sin un contrato regular, acomodamos para que puedan venir más trabajadores y trabajadoras. Se podrá llenar de hospitales la provincia, se podrá traer respiradores de afuera o de Córdoba, como hizo Alberto cuando todos estaban en babia, consiguió que la industria nacional nos proporcionara lo que necesitábamos. Se podrá llenar de equipos, de edificios, podremos inaugurar hospitales, pero lo central del sistema de salud en la Provincia son los trabajadores y trabajadoras de la salud.

Eso no se puede inventar y no se puede sustituir. Hay que invertir en eso. Termino agradeciéndoles, porque este hospital es lo que ustedes van a usar para cuidarnos, para curarnos y para salvarnos la vida. Muchísimas gracias”.

 

 

Cristina: “Luchar por las libertades en serio”

“Muy buenas tardes a todos y a todas. La verdad es que un día muy especial, no solamente por el frío, que me recuerda a la Patagonia, este vientito. Pero como decía Axel recién, historia y coyuntura.

La verdad que cuando Axel me comentó esta obra en el Sor María Ludovica, el Hospital de Niños de la ciudad de La Plata, la verdad es que bueno, me gustó la decisión de estar hoy aquí, quise estar aquí por varias cosas, por historia y por coyuntura.

Primero porque Axel me comentó que esta era una obra que había sido iniciada por otro gobierno, me acabo de enterar recién que había sido planificado en el año 2010, pero lo cierto es que uno puede planificar pero lo importante es cuando las cosas comienzan, siempre, las haga quien las haga. Esta obra había sido comenzada por la administración anterior, el gobierno de la gobernadora (María Eugenia) Vidal, y sin embargo le quedaba mucho por hacer, pero hubo una decisión del gobierno, que fue de Axel Kicillof, que fue la de seguir.

Recién Axel rememoraba la existencia de aquellos cinco hospitales en el Conurbano, creo que eran dos en La Matanza, Ituzaingó, Cañuelas y Esteban Etcheverría si mal no recuerdo, que habían dejado, bueno los habíamos casi terminado en un 95%, 85% y sin embargo no los continuaron.

Vinimos y los hemos terminado. Quiero recalcar esto, como lo hacía también Alberto hace poquito, creo que el viernes estuvo en el Hospital Roffo de CABA comprando y poniendo una máquina, no comprando, la habíamos comprado nosotros y estaba en Bélgica, un ciclotrón creo que era, que era parte del equipamiento de un proyecto muy hermoso que habíamos desarrollado, que era medicina con energía nuclear y que habíamos inaugurado varios centros, en Río Gallegos, otro en Formosa que está para ser inaugurado, en Mendoza, creo que también en Neuquén. Lo cierto es que el Roffo se había pensado como un lugar de altísima complejidad en materia de energía nuclear, y entre otras cosas se había comprado este ciclotrón, que Alberto me comentaba el viernes por la tarde cuando estábamos charlando que no lo habían traído, lo habían dejado en Bélgica. Durante los cuatro años, ese ciclotrón pagó depósitos e importes en euros por depósito en Bélgica, porque estaba comprado y no lo traían.

Cuatro años se perdieron de usar un instrumento importante para tantísima gente que padece tantas patologías. Y bueno, me pareció importante estar acá porque ocurre una cosa en el mundo de la antipolítica, como que los políticos son todos iguales, lo que uno hace no lo sigue el otro. Bueno, no, no son todos iguales, no somos todos iguales.

 

 

La segunda cosa que quiero, esto es también historia y coyuntura, la segunda cosa que es importante recalcar es que también se ha instalado que algunas cosas son porque hay una grieta, de un lado los peronistas, los antiperonistas. Miren, y lo que está pasando con las vacunas, con la campaña del no-cuidado, con la campaña de denostar las vacunas. Acá voy a hacer un poco de historia.

A este hospital venía cuando era más chica, acá me vacunaron con la Sabín oral, para todos aquellos que no saben o no tienen los años que uno tiene, en el año ‘56 hubo una epidemia de Poliomielitis, que (provoca) parálisis infantil, un virus que ataca la médula y quedás paralítico. Había que vacunarse. Empecé la primaria en el año ‘59, durante toda la década del ‘60 en la escuela se vacunaba contra la viruela, la antivariólica, contra la difteria, la antidiftérica, también con la Sabín oral.

Y la verdad que en aquel momento, imagínense que la campaña de Poliomelitis fue después del derrocamiento de Perón, se imaginan la grieta que había en el país, estaba prohibido, cuando iba en el colegio primaria y nos vacunaban obligatoriamente, a nadie se le ocurría decir “no me doy la vacuna”. No se podía cantar la marcha peronista porque te llevaban preso, no podías decir Perón o Evita porque estaba prohibido la palabra Perón o Evita por ley. Así que se imaginan si había que luchar por las libertades pero no por las libertades de no vacunarme, de enfermarme y contagiar al otro, por las libertades en serio, por las libertades de votar, de elegir a quien uno quiere.

La verdad es que en mi casa, donde éramos mayoría peronista salvo mi viejo, nunca se nos ocurrió decir “no me voy a vacunar con la Sabin oral porque no está Perón y no me dejan votar”. Porque ¿saben qué?, hay cosas que escapan de la grieta, que es mentira que son producto de la grieta, son producto de la irracionalidad que, debemos decir, no es patrimonio únicamente de la Argentina. Cuando uno mira lo que pasa en el mundo, este inocular odio desde los terraplanistas hasta los movimientos antivacunas, lo veíamos la otra vez, cuando las imágenes en Estados Unidos nada más y nada menos, cuando invadieron el Capitolio, vemos que no es oposición, el juego de la democracia, de la oposición o del oficialismo, o viceversa, hay algo que escapa a esto, que es la falta de razones, la falta de motivaciones, nos hace anclarnos en la irracionalidad.

Por eso quería recordar esta etapa de cuando venía a vacunarme aquí. Que entre todos los que hacen política, los que no la hacen, los oficialistas y opositores, podamos llegar a un acuerdo básico mínimo: que hay cosas que no pueden ser objetos de discusión. No podemos discutir si el sol sale por el este y se pone por el oeste, porque es así. No podemos discutir si la Tierra es redonda o plana porque todos sabemos que es redonda.

No podemos seguir discutiendo y envenenando a la gente con que la vacuna tal o cual sirve o no sirve. Por favor, les pido en nombre de tanta gente que tal vez no se vacunó por miedo y ya no está, y tal vez los familiares los lloran; en nombre de los trabajadores y trabajadoras de la salud, los médicos y médicas, enfermeros y enfermeras, camilleros, que por favor dejemos la vacuna y la pandemia fuera de la disputa política, por favor, dejémosla afuera de la disputa política.

Y contribuyamos a que no haya tantos contagios y a que la gente quiera vacunarse. Hoy completamos con la última llegada de Astrazeneca, 20 millones de vacunas. Con todas las dificultades, con todas las inmensas dificultades y que son producto de la desigualdad. Tal vez no dentro de la sociedad pero sí con respecto a la desigualdad entre país y país, países que han acaparado millones de vacunas, a punto que tienen ocho por cada habitante, frente a países que están penando por tener una vacuna.

¿No sería mejor que todos los argentinos unidos le pidiéramos a esos países que sean solidarios y por favor envíen las vacunas al resto del mundo que todavía le faltan? Acá tenemos, inclusive, comparado con lo que pasa en otras latitudes, la suerte de tener hoy 20 millones de vacunas y de seguir con una campaña de vacunación, que quiero hacer mención aquí a la campaña de vacunación de la Provincia de Buenos Aires, modelo, hay más de 21.000 personas afectadas a esto, desde los enfermeros, los que vacunan, los chicos que acomodan a la gente cuando llega, que la acompañan, sí.

De los 21.000, 16.000 son jóvenes, muchísimos de ellos ad honorem, que trabajan en los vacunatorios ayudando a todas las personas que llegan. Jóvenes por la libertad pero no por la libertad propia sino por la de los demás, que es la mejor libertad, la libertad de los otros. Libertad para mí y que se jodan los demás, no es libertad. Que le vayan a contar a otros con esa libertad. La verdadera libertad (…) es cuando uno sacrifica su propia libertad, de estar abocado a una tarea solidaria, ir para que los demás sean libres. Cuando estemos todos vacunados y vacunadas, cuando se pueda salir a la calle y no tener miedo de contagiarse y volver a la casa, y si se contagian, a lo mejor saber qué le pasa, lo mismo que con la gripe, pero no se va a morir por eso, porque ya tiene los anticuerpos.

Ayudemos a la verdadera libertad de esta sociedad que va a ser cuando estemos todos vacunados. Ahí vamos a tener la verdadera libertad de hacer lo que queremos. Porque hacer lo que queremos y después terminar provocando que otro, o que uno mismo ocupe una cama, privándole tal vez a otro que se cuidó y que no la puede tener, bueno, me parece que es hora de que repensemos algunos conceptos. En esto también tiene que ver no solamente la sociedad.

La segunda cosa que me une a este hospital es que hace unos años, cuando fui a Italia, era Presidenta todavía, a la FAO, me habían invitado a dar una conferencia sobre el hambre y entonces fui a Roma. A los dos días de regresar un diario muy importante, el Corriere della Sera, lo voy a decir porque fue condenado, dijo que la Presidenta argentina, o sea yo, había ido de compras, de shopping, que había ido a una joyería muy famosa, no le voy a hacer propaganda, pero es un joyería super top, que había hecho compras por más de 100.000 euros. Y también había ido a una casa de sábanas, esa sí no la tengo, Pratesi, pero parece que es muy, muy impresionante, que vende sábanas de seda, y algodón egipcio y no sé cuántas cosas más y también.

La verdad es que me dio mucha bronca, porque era claro, primero, que era mentira, segundo que era la contracara. “Fue a hablar del hambre y mirá lo que hizo, fue a comprar joyas y demás”. La verdad es que estaba acostumbrada acá en mi país a leer en los diarios. El Corriere della Sera es tan importante como Clarín, no miento, me corrijo: como Clarín no hay nada en ninguna parte del mundo. Me corrijo. Mala mía. No es así. El grado de concentración y de repetición al unísono que tiene una noticia que aparece publicada en el gran diario argentino, que se replica inmediatamente por todas la red de noticias, de cables, de canales del interior, etcétera, etcétera, no existe en ninguna parte del mundo porque en todas partes del mundo hay legislación que impide ese grado de concentración mediática. El único país donde pasa esto, es este.

¿Pero a qué voy? Que esto que le pasa a la sociedad, estos grupos que aparecen, en realidad tampoco es un fenómeno la irracionalidad y la locura, no vayan a creer que es un fenómeno contemporáneo, de ninguna manera. Recordemos la inquisición, recordemos aquella famosa obra de Las Brujas de Salem, donde había gente que declaraba que había visto volar a una persona y la quemaban en una hoguera. Esto es también parte de la condición humana.

El tema es que el desarrollo que han alcanzado los medios, la comunicación global, mediática, al instante, profundizada por el uso de redes, celulares, se reproduce infinitamente, exponencialmente, en todo momento, contribuye a fenómenos que en la antigüedad podían ser aislados. Ahora se producen a escala global.

Entonces creo que también este llamado es a los medios de comunicación, para que todas las malas informaciones o deformaciones o dudas que han planteado con la gente con las vacunas, conozco gente, aquí en la PBA, que hoy no está, porque no se inscribió, no se quiso vacunar, porque pensó que podía pasarle algo malo, que la vacuna era una cosa mala, que era una cosa que no estaba comprobada. Ni hablar con el caso de la Sputnik, todo lo que fue la campaña, hasta que finalmente una revista científica de importancia, The Lancet, nos ayudó. Hasta el punto que fíjense ustedes, que inmediatamente que estuvo esa publicación y que tomó estado público se duplicó el número de inscriptos aquí en la Provincia de Buenos Aires, en los vacunatorios.

Yo creo que debería haber un acuerdo tácito en la sociedad de dejar la pandemia, las vacunas y hacerle caso a los médicos. Los médicos, no he escuchado, la verdad que he escuchado médicos, y sé que algunos son peronistas, que otros no lo son, son antiperonistas, pero los médicos dicen lo que tienen que decirle a los enfermos, lo que tiene que hacer, y a una sociedad cómo tiene que cuidarse. No pongamos en duda la palabra de los médicos, no pongamos en duda las vacunas, no pongamos en duda la ciencia. Esto tiene que estar afuera, no puede ser posible que este sea un campo de disputa política. Después, la economía, la política, todo.

También, para terminar, la última vez que estuve en La Plata en un acto dije algo con respecto a la salud que causó gran revuelo y empezaron a decir que quieren socializar, no sé qué cosa. Lo que dije es que no quería ser pájaro de mal agüero pero que debíamos acostumbrarnos a que tal vez en el futuro esta no sea la última pandemia sino que tengamos otras pandemias y que por lo tanto deberíamos repensar el sistema de salud. Que debíamos ir a un sistema integrado entre los tres subsistemas que existen, público, obras públicas y privadas.

“La integración que quiere hacer”, se armó una… Díganme ¿hoy no está integrado a las patadas y a la fuerza porque lo impuso la realidad? ¿(No está) integrado todo el sistema porque las prepagas no saben dónde colocar a la gente porque van a lo público y a lo privado? Miren, lo peor que le puede pasar a una sociedad o a un gobierno es negarse a discutir la realidad y lo evidente. Tenemos que tener la valentía y la inteligencia de poder anticiparnos a lo que va a venir.

Son las cosas en las cuales podemos tener diferencias, pero sentarnos a discutir sobre cuestiones concretas, buscando soluciones, no buscando divisiones y entorpecer al otro, no al menos en estas cuestiones.

Así que, nada, quiero felicitar a los miles, yo también los amo a todos ustedes, felicitar a los miles de jóvenes, a los médicos, a todos, un abrazo muy grande para aquellos que han perdido a un ser querido, un abrazo muy grande para todos aquellos que están padeciendo esta enfermedad o cualquier otra. Porque uno advierte cuando lo pierde que no hay nada más importante ni nos hace nada más libres como poder manejar nuestro cuerpo y no estar sujetos a remedios o a cosas que finalmente siempre coartan la libertad del ser humano.

Nada, muchas gracias a todos y todas y a seguir trabajando fuerte para combatir esto. Vamos a salir, con la vacuna vamos a salir. Vamos a vacunar a todos los argentinos, a todas las argentinas, y vamos a volver a ser felices. Muchas gracias, los quiero mucho a todos y todas”.

 

 

 

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