CONICET sin pensamiento crítico

El directorio del CONICET parece condenado a armarse de modo de contentar al gobierno

Estos días se publicó en el Boletín Oficial el Decreto 481/2018 por el que fue designado como miembro del Directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnica (CONICET) el doctor Roberto Rivarola, en representación del Gran Área de Ciencias Exactas y Naturales.

El artículo 4 del Decreto 1661/96 establece que el CONICET “será conducido por un Directorio integrado por ocho miembros y un Presidente, designados por el Poder Ejecutivo Nacional”. El artículo 5 del mismo decreto fija que el Presidente será propuesto por el Ministerio de Ciencia. Tecnología e Innovación Productiva, y “los ocho miembros restantes del Directorio surgirán de ternas propuestas al Poder Ejecutivo Nacional y constituidas de la siguiente manera: a) cuatro ternas electas por los investigadores activos en cada una de las grandes áreas del conocimiento: Ciencias Sociales y Humanidades, Ciencias Biológicas y de la Salud, Ciencias Exactas y Naturales (no Biológicas) y Ciencias Agrarias, de Ingeniería y de Materiales; una terna propuesta por el Consejo de Universidades, una terna propuesta por las organizaciones representativas de la industria, una terna propuesta por las organizaciones representativas del agro y una terna propuesta por los máximos organismos responsables de la ciencia y la tecnología de los Gobiernos Provinciales y el Gobierno Autónomo de la Ciudad de Buenos Aires”. Los miembros del Directorio duran cuatro años en sus funciones siendo renovados por mitades cada dos años.

En junio del año 2012 se realizaron las elecciones para renovar representantes en las áreas de Ciencias Exactas y Naturales (no Biológicas) y de Ciencias Agrarias, de Ingeniería y de Materiales. Los resultados de las votaciones fueron:

El Ministro Lino Barañao, en acuerdo con el Presidente del CONICET Roberto Salvarezza, propuso a los más votados: Macagno, que iba por su segundo mandato, y Laborde. La designación de ambos se efectivizó a través del Decreto 1939/2012 publicado el 23 de octubre de ese año en el boletín oficial.

Desde que se instauró el mecanismo de votación para la elección de las ternas que representan a los investigadores el MinCyT siempre propuso al candidato más votado, y esa no fue la excepción.

En junio del año 2016 se hicieron las elecciones para reemplazar a Macagno y Laborde. Los resultados fueron los siguientes:

Para fines del año 2016, con el mandato de ambos directores formalmente vencido, las designaciones de sus reemplazos no habían aparecido en el Boletín Oficial. Los rumores indicaban que el problema era con el área de Exactas y Naturales, donde no se quería designar a Salvarezza.

El 9 de noviembre de 2017, casi un año y medio después de conocido el resultado de la votación, fue designado para un segundo mandato Miguel Laborde como Director en representación de los investigadores de Ciencias Agrarias, de Ingeniería y de Materiales mediante el Decreto 914/2017. La representación de los científicos del área de Exactas y Naturales siguió de facto ocupada por Vicente Macagno.

El 6 de abril de 2018 la jueza María Alejandra Biotti, a cargo del Juzgado Contencioso Administrativo Federal 5, falló haciendo lugar al amparo por mora interpuesto por Roberto Salvarezza, librando orden de pronto despacho para que en el plazo de 20 días hábiles se designe al miembro del Directorio faltante. El gobierno en lugar de aceptar el fallo lo apeló, dilatando la designación.

El Poder Ejecutivo no estaba obligado a designar al candidato más votado, pero sabía que el costo político de no hacerlo era grande. Salvarezza no solamente tenía antecedentes científicos muy destacados, sino que había sido designado por el mismo Ministro en los años 2012 y 2014 como Presidente de la institución, por lo que su aptitud estaba fuera de discusión.

Circuló el argumento de que Salvarezza no podía asumir como Director por haber sido electo Diputado de la Nación. En primer lugar Salvarezza aceptó ser candidato a Diputado en junio de 2017, un año después de la elección del CONICET, por lo que la demora no puede ser atribuida a su participación política. Pero además no existe una incompatibilidad legal entre ambos cargos, al menos desde la normativa del CONICET. Han sido miembros del Directorio Rectores de Universidades y Secretarios de Estado en ejercicio.

En todo caso Salvarezza tenía derecho a decidir, una vez designado como Director, qué cargo iba a ejercer. Los que conocemos el sistema científico sabemos que hasta el año 2016 varios candidatos más votados por los científicos fueron designados sin ser afines con el Gobierno Nacional, como ocurrió con Macagno y Mirtha Flawia dos veces.

Sin embargo siempre primó la decisión de designar en el Directorio a los candidatos que más votos habían recibido por parte de los investigadores. Esta vez esto no se cumplió. Se hizo lo necesario como para no tener en el Directorio la voz más crítica de las actuales políticas de ajuste.

Luego de haber tenido el reconocimiento judicial fue el propio Salvarezza quien pidió la designación del segundo más votado, para que no siguieran las demoras. Roberto Rivarola es un prestigioso doctor en física e Investigador Superior del CONICET, la máxima categoría de esa institución. Además es Profesor Titular en la Universidad Nacional de Rosario, Director del Instituto de Física Rosario, dependiente de la UNR y CONICET y desde 2014 Director del Centro Científico Tecnológico-Rosario de CONICET. Él tampoco debió pasar por este manoseo.

Demoras y manipulación
Esta no es la primera demora atribuible a una manipulación política. El otorgamiento del Premio Investigador de la Nación es la máxima distinción que el estado Argentino le asigna a un científico/a o tecnólogo/a. Este premio se formalizó mediante el Decreto 257 del año 2009.

A partir de entonces cada año se seleccionan cuatro áreas de las ciencias a premiar con la distinción Houssay y un premio Sábato a tecnología. Uno de los premiados es además designado Investigador de la Nación. Estos han sido los ganadores:

El premio tiene prestigio dentro del sistema científico y el acto de entrega del mismo es vivido por el sector como un momento de reconocimiento por parte de las máximas autoridades nacionales. Si vemos la fecha de anuncio de los ganadores en los últimos años nos llevaremos una sorpresa:

Es notorio que en la convocatoria 2016 los ganadores se conocieron algunos meses más tarde de lo común. La Resolución 1149-E/2017 del MinCyT dice que “el día 11 de julio de 2017 se reunió la Comisión de la Distinción y designó a NUEVE (9) ganadores de los Premios”. Por lo tanto la demora fue ajena al proceso de selección. Los ganadores de los Premios Houssay Trayectoria fueron Gabriel Rabinovich, Osvaldo Civitarese, Roberto Salvarezza y Catalina Wainerman mientras que el Premio Jorge Sabato le correspondió a Graciela Font.

Nuevamente una demora sin antecedentes y el nombre de Salvarezza involucrado. Podrían ser dos casualidades, pero suenan más a causalidades. Dado que la selección se hace por “pares académicos” y manipular el resultado hubiera sido un escándalo se optó por dilatar el anuncio hasta después de realizadas las elecciones en las que Salvarezza fue electo Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires por un partido opositor.

Y seguramente no es ajeno a estas maniobras el hecho de que tanto en la entrega de los premios 2015 como en los correspondientes al año 2016, ocurridas el 20/12/2016 y el 7/12/2017 respectivamente, todos los premiados acordaron firmar sendos petitorios solicitando amablemente que el gobierno nacional apoye a la ciencia y la tecnología, y que el presidente Macri cumpla con su promesa de campaña de elevar la inversión en CyT al 1.5% del PBI. La entrega de los premios Houssay, Sabato e Investigador de la Nación ya no es un momento de distensión y festejo para los mandatarios, como en la gestión pasada, sino una instancia para recibir reclamos.

Dudas
En 2018 vencen los mandatos de Dora Barrancos y Mirtha Flawia, representantes de las áreas de Ciencias Sociales y Humanidades y Ciencias Biológicas y de la Salud, respectivamente. Se votó entre el 22 y el 31 de mayo y los resultados fueron los siguientes:

En ambos casos se ha votado masivamente a candidatos con un perfil crítico en relación con la actual gestión del CONICET. En el caso de Kornblihtt, se destaca de los otros candidatos de su área tanto por sus públicos cuestionamientos a la actual gestión como por sus antecedentes (Investigador de la Nación, miembro extranjero de la Academia de Ciencias de Estados Unidos entre muchos otros). Fue el único de los tres (junto a Pecheny y Neiman) que se comprometió a no aceptar el cargo si no era el más votado.

En los próximos meses, cuando se designe a los nuevos miembros del Directorio, tendremos la oportunidad de ver qué deciden el Presidente Macri y los Ministros Peña y Barañao. Si el gobierno designa a Kornblihtt y Pecheny podrán argumentar que el problema con Salvarezza era “personal”. En caso contrario se consolidará la explicación que estuvo circulando de manera extraoficial: que el Directorio del CONICET debe estar compuesto por gente que apoye la gestión del Presidente Macri.

En los últimos tiempos las mismas autoridades que cuestionaron la rigurosidad de la selección de ingresantes a investigadores y la utilidad de ciertos temas de investigación, de las que ellos mismos habían sido parte en la anterior administración, han manchado la trayectoria institucional y han preferido no tener pensamiento crítico en el Directorio. Esperemos que no profundicen este lamentable cambio.

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