Consultores

Hay gente que sabe usar las matemáticas (y las redes) para construir una reputación de consultor infalible

 

Uno puede hacerse pasar por adivino o por una persona muy entrenada en predecir el futuro o aventurar lo que va a pasar en la Bolsa de Valores: basta con aprovechar la rapidez con la que crecen las potencias de un número.

Este es un ejemplo muy interesante. Supongamos que usted y yo tenemos una base de datos de 128.000 personas. (Por las dudas, no crea que son tantas, ya que la mayoría de las grandes empresas las tienen, las compran o las averiguan.) De todas formas, a los efectos de lo que quiero invitarla/o a pensar, podríamos partir de un número más chico e igualmente el efecto sería el mismo.

Para empezar, habría que elegir alguna acción o algún commodity cuyo precio cotice en la Bolsa. Digamos, a los efectos de fijar las ideas, que uno elige el precio del oro. Supongamos también que usted se sienta frente a su computadora un domingo por la tarde. Busca en la base de datos que tiene y selecciona las direcciones electrónicas de todas las personas que allí figuran.

Entonces, a la mitad de ellas (64.000) les envía un mail diciéndoles que el precio del oro va a subir al día siguiente (lunes). Y a la otra mitad les envía un mail, pero diciéndoles lo contrario: que el precio del oro va a bajar. (Por razones que quedarán más claras a medida que avance con el ejemplo, excluiremos los casos en los que el oro permanece con el precio constante en la apertura y cierre.)

Cuando llega el lunes, al finalizar el día, el precio del oro o bien subió o bien bajó. Si subió, hay 64.000 personas que habrán recibido un mail suyo diciéndoles que subiría. Claro, qué importancia tendría. Haber acertado un día lo que pasaría con el oro tiene poca relevancia. Pero sigamos con la idea: el lunes a la noche, de las 64.000 personas que habían recibido su primer mail diciéndoles que el precio del oro subiría, usted selecciona la mitad (32.000) y les dice que el martes volverá a subir. Y a la otra mitad, los otros 32.000, les envía un mail diciéndoles que va a bajar.

Llegado el martes por la noche, usted está segura/o de que hay 32.000 para los cuales usted no sólo acertó lo del martes, sino que ya había acertado el lunes. Ahora repita el proceso. Al dividir por la mitad, a 16.000 les dice que va a subir y al resto, los otros 16.000, que va a bajar.

Resultado, el miércoles, usted tiene 16.000 personas a las que les avisaron el lunes, martes y el miércoles, lo que pasaría con el precio del oro. Y acertó las tres veces (para este grupo).

Repítalo una vez más. Al finalizar el jueves, usted tiene 8.000 para los que acertaron cuatro veces. Y el viernes por la noche tienen 4.000. Piensen bien: el viernes por la noche, usted tiene 4.000 personas que lo vieron acertar todos los días con lo que pasaría con el precio del oro, sin fallar nunca. Claro que el proceso podría seguirlo a la semana siguiente, y podría tener 2.000 al siguiente lunes, 1.000 al martes y, si quiere estirarlo aún más, el miércoles de la segunda semana tendrá 500 personas a las que les fue diciendo, día por día, durante diez días, lo que pasaría con el precio del oro.

Si usted le pidiera a estas personas que lo contrataran como consultor/a pagándole digamos mil dólares por año (no lo quiero poner por mes, porque tengo cierto pudor, aún)… ¿no cree que contratarían sus servicios? Recuerde que usted acertó siempre por diez días consecutivos.

Con esta idea, empezando con una base de datos o bien más grande o más chica, o parando antes en el envío de correos electrónicos, usted se puede fabricar su propio grupo de personas que le crean o que crean en sus predicciones. Y ganar dinero en el intento.

 

Nota: Excluí adrede el caso en que el precio del oro permanece igual en la apertura y en el cierre porque para el ejemplo es irrelevante. Usted podría decir en sus mensajes a algunos que el precio del oro subirá o permanecerá constante y al otro grupo que bajará o permanecerá constante. Si el precio del oro queda quieto, repite el proceso sin dividir por dos. Es como hacer de cuenta que ese día no existió. Y por otro lado, si usted puede conseguir una bases de datos más grande que 128.000, siga adelante. En ese caso, tendrá muchos más clientes a los diez días. Usted decide.

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