Contra la banda de los cuatro

No conocemos qué es hacer populismo judicial, pero sí qué es hacer neoliberalismo judicial

 

Una concentración multitudinaria encabezada por los Organismos de Derechos Humanos, que reunió a referentes sociales, dirigentes políticos y sindicales, centrales de trabajadores y sindicatos, y que sumó más de un centenar de adhesiones, llenó de pueblo e inundó de colores la Plaza Lavalle de la Ciudad de Buenos aires, una vez más escenario de un clamor que crece.

Bajo las consignas de “Juicio político a la Corte Suprema” y “Por la democratización de la Justicia”, miles de voces se hicieron oír el jueves frente al “Palacio de la Injusticia”, como definía por estos días un veterano caminador de sus pasillos a ese emblemático edificio en el que habitan de a ratos los cuatro ministros del máximo tribunal.

Bruno Arias, con su música, aportó emoción y calidez. Y hubo un momento necesario, imprescindible si se quiere, para que Hugo Yasky evocara a un compañero entrañable, a un militante de todas las horas: Victorio Paulón, cuya muerte nos sacudió a todos y al que esa multitud despidió con un largo y cerrado aplauso, como queriendo demorar su partida.

Alejandra Darín y Daniel Fanego, dos artistas comprometidos y generosos siempre, se encargaron de ponerle voz a un documento que se puede leer aquí y al que no le faltó casi nada.

Somos conscientes de que el del jueves fue un hito más en un continuo que reconoce otros, por una Justicia al servicio de nuestro pueblo.

Los escribas serviciales en los medios concentrados de comunicación quieren embanderarnos con uno u otro sector del oficialismo, con argumentos tan repetidos como falsos. Responderles sería entrar en su juego, en tanto incitan a salir en defensa de la República y entonces uno se pregunta: ¿En defensa de qué República? Si es esta Corte y sus acólitos quienes arremeten contra sus instituciones, jaqueando al extremo el estado de Derecho. Repasemos si no la historia reciente, sus fallos e intervenciones, y quedará claro a quiénes aplica el calificativo de golpistas que tanto les gusta esgrimir, cargándolo sobre las espaldas de otros.

Las razones que justifican la remoción por juicio político de los cuatro miembros de la Corte están a la vista. Algunas fueron señaladas en el texto cuya lectura cerró el acto y resultan irrefutables.

Reclamar, como lo hicimos, por una Justicia democrática, es impulsar la re-institucionalización del Poder Judicial, reformar sus estructuras, promover la paridad de géneros, designar juezas y jueces honestos, sensibles a la realidad social, y comprometidos con el paradigma de los derechos humanos.

Es la política, el Poder Ejecutivo y el Legislativo, los que deben hacerse cargo de tamaña tarea. Y no dudamos que en esa tarea encontrarán el acompañamiento de la amplia mayoría de la sociedad argentina.

Podría pensarse que son otras las urgencias que apremian a nuestro pueblo: el salario que no alcanza, la inflación incontenida, el costo creciente de la canasta básica, la pobreza y la exclusión de millones, pero este escenario se agravará aún más si seguimos tolerando un sistema de Justicia al servicio del poder económico y los grupos concentrados, verdaderos responsables del saqueo al que nos someten a diario.

Leíamos con sorpresa en algunos medios lo que expresara días atrás un ministro de la Corte, en el sentido de que el máximo tribunal no puede hacer “populismo judicial”. La verdad, no conocemos qué es hacer populismo judicial. Lo que sí sabemos es qué es hacer neoliberalismo judicial de la mano de estos jueces, cuando lo que en definitiva se demanda es que se haga Justicia.

 

 

 

* El autor es presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

 

 

 

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